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DISTURBIA


Dirección: D.J. Caruso.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 104 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Shia LaBeouf (Kale), David Morse (Sr. Turner), Sarah Roemer (Ashley), Carrie-Anne Moss (Julie), Aaron Yoo (Ronnie).
Guión: Christopher Landon y Carl Ellsworth; basado en un argumento de Christopher Landon.
Producción: Joe Medjuck, E. Bennett Walsh y Jackie Marcus.
Música: Geoff Zanelli.
Fotografía:
Rogier Stoffers.
Montaje: Jim Page.
Diseño de producción: Tom Southwell.
Vestuario: Marie-Sylvie Deveau.
Estreno en USA: 13 Abril 2007.
Estreno en España: 21 Septiembre 2007.

CRÍTICA por José Arce

  La sombra de Steven Spielberg es más que alargada. Gracias a ella, su más reciente protegido, Shia LaBeouf, ha pasado casi directamente de ser un gris partenaire de las superestrellas Will Smith ("Yo, robot", Alex Proyas, 2004) y Keanu Reeves ("Constantine", Francis Lawrence, 2005) a convertir en éxito casi todo lo que toca. Por aquí sigue siendo un rostro poco conocido, situación que posiblemente cambiará tras el pelotazo de "Transformers" (Michael Bay, 2007) y el estreno de esta mediocre película de suspense, ambas auspiciadas por el responsable de regalarle el que será a buen seguro su ticket de entrada en el Olimpo de los más solicitados de Hollywood: la esperada “Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull” (no nos atrevemos a aventurar una traducción literal en castellano, por si acaso). Guste o no, parece que este ídolo teen ha llegado para quedarse.

 

  Todo va bien en su vida. Y en un segundo… Kale (LaBeouf) sufre un terrible accidente de coche con su padre, Daniel (Matt Craven). Incapaz de superar su muerte, el muchacho, afable y estudiante prometedor, se convierte en un chico esquivo y conflictivo, hasta el punto de agredir a uno de sus profesores. Cuando es condenado a un arresto domiciliario de tres meses, su única diversión es espiar a sus vecinos. Aunque quizá no le guste lo que descubra.

 El voyeurismo es, al menos a priori, un tema fascinante desde el punto de vista cinematográfico. Descubrir secretos ocultos, verdades inconfesables y los aspectos más íntimos de aquellos que rodean a los protagonistas es tan atractivo como morboso, desde nuestra cómoda posición en la confortable butaca de una oscura sala de cine. Compartimos la posición del director desde el otro lado de la cámara, ocultos a los ojos de aquellos a quienes espiamos, una posición subjetiva y excitante pero que corre el peligro de hundirnos en el sopor si lo que observamos no despierta nuestro interés. Y “Disturbia” es uno de esos casos. Kale trata de pasar por un rebelde incapaz de sobreponerse a sus trágicas circunstancias, cuando en realidad no es más que un niñato mimado, como demuestran su extraordinaria habitación y la prepotente relación que mantiene con su madre, Julie (una desaprovechada Carrie-Anne Moss). Por otra parte, cuando comienza la labor de espionaje de las casas colindantes, descubre verdades ocultas tan nimias y poco sugestivas como una infidelidad, el excesivo cuidado de una señora por su perro o la obsesión de un anciano por cuidar su césped. Afortunadamente para la platea, se percata de que algo no va bien con uno de los integrantes de la modélica comunidad de vecinos: el esquivo pero amable señor Turner (David Morse) parece –sólo parece– asesinar de modo inmisericorde a una jovencita. A partir de este momento, y dado que, obviamente, nadie le cree, despliega un gigantesco arsenal mecánico, inconcebible para la mayoría, compuesto de móviles de última generación, videocámaras, micrófonos y ordenadores, en un catálogo capaz de sonrojar a más de un miembro del CSI. He aquí una de las metáforas del film, la ilusión de libertad que la tecnología crea en la juventud de hoy; las máquinas permiten a Kale llegar allí donde físicamente le está prohibido, pero al tiempo limitan la capacidad comunicativa de una adolescencia dependiente de las herramientas que la rodean.

  La acción tarda muchísimo en llegar, y, cuando llega, es, de largo, insuficiente. El ritmo de la historia baila al son de un LaBeouf que enarbola un histrionismo contenido por bandera, en una interpretación dirigida a un público adolescente, alejando la trama del thriller que pretende ser; hace veinte años, esta producción habría estado pensada por y para el lucimiento de Corey Haim y Corey Feldman, que lo hubieran resuelto de manera mucho más convincente. Morse luce cansado y desganado, relegando sus apariciones a un puñado de planos hieráticos que le muestran como absurdamente omnipresente, encaminado a un enfrentamiento final rodado de manera burda y precipitada. Uno de los platos más interesantes del menú, su interacción con la cada vez más desangelada Carrie-Anne Moss, se diluye en una relación escueta y bobalicona, carente del más mínimo magnetismo entre ambos. Los diálogos son simples y pueriles, y la relación sentimental de la pareja central no es más que un esbozo pensado para obtener una calificación moral benévola en Estados Unidos. No hay alardes técnicos ni efectismos, más allá de la pretendida inquietud que deberían provocar las escenas reflejadas a través del visor de las cámaras, borrosos planos que intuyen más que enseñan. Estamos simplemente ante una historia lineal en la que los giros resultan muy poco sorprendentes, no por lo evidente de lo que va a suceder, sino por lo vacío del argumento, vehículo de lucimiento para quien está destinado a convertirse en el presentador de la futuras galas de la MTV.

  Colocarla en la lista de clásicos como “La ventana indiscreta” (Alfred Hitchcock, 1954) o “El fotógrafo del pánico” (Michael Powell, 1960) sería disparatado, ya que “Disturbia” se encuentra mucho más cómoda si la situamos en la memoria de aventuras juveniles ochenteras en plan “Noche de miedo” (Tom Holland, 1985), mezcladas con títulos de barrio residencial inquieto en la línea de “No matarás… al vecino” (Joe Dante, 1989). Lo mejor que puede hacer Shia LaBeouf es aprovechar el que sin duda está resultando su año. Nunca se sabe cuándo acabará la racha.

Calificación:


Imágenes de "Disturbia" - Copyright © 2007 DreamWorks Pictures, Cold Spring Pictures y Montecito Pictures. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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