CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
Parece poco tranquilizador
que lo mejor que se pueda decir de una película es que tiene
buenas intenciones. Y sin embargo, las de "Disturbia" no podían
ser mejores: acercar el lenguaje, los resortes de un gran
producto preexistente a un público al que, injustamente o no, se
supone poco predispuesto a revisar los clásicos. No es ningún
invento, vaya la aclaración por delante, los remakes o
las relecturas en clave teen son práctica habitual en el
engranaje de Hollywood desde hace muchos años. Desde "I was a
teenage werewolf", que allá por los años 50 releía el mito del
licántropo pero en clave teen, hasta "Clueless (Fuera de
onda)", hábil revisión de la Emma de Jane Austen, pasando por
"El secreto de la pirámide", fabulación sobre las aventuras de
un joven Sherlock Holmes, o incluso "Crueles intenciones",
versión adolescente de "Las amistades peligrosas", son
incontables las remodelaciones, algunas más innecesarias que
otras, que se han hecho en nombre de lo que se da en llamar el
gusto adolescente, si bien todos sabemos cuál es la auténtica
motivación detrás de cualquiera de ellas: el dinero,
naturalmente.
En el
caso que nos ocupa, la fuente de inspiración es más que
evidente, y no hay que ser un gran cinéfilo para
desenmascararla, a tenor del argumento: Kale (Shia
LaBeouf), un joven
problemático debido a la muerte de su padre, es recluido bajo
arresto domiciliario por haber provocado un incidente en su
instituto. Debido al tiempo que pasa confinado en su casa y al
aburrimiento al que lo aboca la pérdida de contacto con el
mundo exterior, Kale se convierte en un aficionado a fisgonear
las vidas de sus vecinos a través de la ventana de su cuarto.
Hasta que un día, por accidente, descubre un hecho que le hace
sospechar que uno de sus vecinos podría ser un asesino.
Literalmente atado por la tobillera electrónica que controla
sus movimientos, el joven habrá de recurrir a la ayuda de su
mejor amigo y de una atractiva nueva vecina para desenmascarar
la verdad que puede haber tras sus sospechas.
Como
decíamos, no hay que ser un gran devorador de cine para
descubrir que "Disturbia" no es otra cosa que una revisión más o
menos inconfesa de "La ventana indiscreta", de Alfred Hitchcock,
donde LaBeouf retoma el rol de James Stewart,
Sarah Roemer el de
Grace Kelly y la invalidez física literal del protagonista se
canjea por una invalidez física legal que, a fin de cuentas,
sirve al mismo propósito argumental, si bien esta vez dejando
una puerta abierta a un par de escenas de acción fuera de la
casa, hábilmente anticipando el sopor que podría provocar en el
adolescente medio una película que, como ocurría realmente con
la de Hitchcock, transcurre en un 100% dentro de un mismo
escenario.
Claro
que no es éste el único punto de ruptura con su modelo clásico.
Como era de prever, la cinta de D.J. Caruso
recurre a una modernización tecnológica de lo que antes sólo
eran unos largavistas, aquí multiplicados en una serie de
artilugios de última tecnología que, a su vez, se dirían
multiplicar también las posibilidades de la propuesta en tanto
en cuanto al thriller que es, dando pie a nuevas (aunque
no innovadoras) situaciones que, de hecho, no son sino una
prolongación y puesta al día de las ya vistas en el original, y
no necesariamente superándolas en cuanto a ingenio.
Y es que, si de algo adolece
seriamente el film de Caruso, es precisamente de ingenio. Una
vez expuesto el conflicto del protagonista, lo cual se hace de
forma ejemplar en los primeros diez minutos de metraje, sin duda
lo mejor de la propuesta, el resto de la historia transcurre de
forma lineal y predecible, y quizás independientemente de que se
conozca la fuente que lo inspira. Es en ese punto donde hace
aguas la película de forma dramática, pues se muestra
incapacitada para aplicar la imaginación a algo de más
fundamento que los alucinantes gadgets tecnológicos que
sustituyen a los largavistas de Stewart. Ni la habilidad de
LaBeouf para resolver su personaje, ni la siempre inquietante
presencia de David Morse
(que poco hace por dar relieve a su plano rol, dicho sea de
paso), ni la simpática escena en la que Kale desglosa las
pequeñas idiosincrasias que lo han enamorado de su vecina, ni
siquiera la actualización en primer plano de algunas escenas que
"La ventana indiscreta" sólo dejaba en off o bien
insinuaba en plano medio-largo, consiguen hacer de "Disturbia"
un film con la mala leche de "Crueles intenciones", el vigor de
"Clueless (Fuera de onda)" o el alarde imaginativo de "El
secreto de la pirámide". Lo cual no sólo la convierte en una
puesta al día insuficiente, sino algo peor, tristemente
innecesaria.
Y es una lástima pues, aun
con todo, probablemente tenga lo necesario como para que el
público más joven se conforme con este refrito a manos de un
cocinero medianejo antes que con el multivitaminas de 1954.
Calificación:
    
Imágenes de "Disturbia" - Copyright © 2007
DreamWorks Pictures, Cold Spring Pictures y Montecito Pictures.
Distribuida en España por Universal Pictures International
Spain. Todos los derechos
reservados.
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