CÓMO SE HIZO "ADIÓS BAFANA"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
2. Entrevista con Bille August
¿Qué significa “Bafana”?
“Bafana” significa “chico” en xhosa. James Gregory creció en una granja
totalmente aislada y su único amigo era un niño negro. El título
hace referencia a esa relación que, tiempo después, le sirvió
para entrar en contacto con Mandela.
Todo el mundo conoce a
Nelson Mandela, pero, ¿quién es James Gregory?
James Gregory llega a Robben Island a finales de los años sesenta. Es un
hombre simple, sin educación, y su único afán es convertirse en
un carcelero modélico. Ha sido formado por las fuerzas más
brutales del régimen, apoya al sistema del apartheid con fervor
y está convencido de que los negros son ciudadanos de segunda.
Obtiene un puesto en la oficina de censura porque habla xhosa
(un idioma nativo). Más tarde empezará a tener contacto a diario
con Mandela (que ya lleva un par de años en Robben Island). Lo
considera el peor terrorista del mundo, como hoy ocurre con Bin
Laden. Pero Mandela es inteligente, carismático, y James empieza
lentamente a interesarse por él y sus ideas acerca de una
Sudáfrica libre y democrática.
¿De qué manera hicieron
cambiar a Gregory las ideas de Mandela?
Debido a la creciente simpatía que James siente por los presos, las
autoridades de la cárcel deciden mandarle a Ciudad del Cabo.
Poco después, deciden trasladar a Nelson Mandela por miedo a que
sea asesinado y los dos hombres vuelven a encontrarse. La
historia acaba en 1990, cuando Mandela recobra la libertad. Han
pasado más de dos décadas juntos, lo que permite que se haya
fraguado una relación única y especial.
¿Por qué sigue conmoviéndonos esta historia hoy?
Lo maravilloso de la historia es que, gracias a Mandela, James es capaz de
cambiar sus creencias más fundamentales. Podría decirse que se
convierte en una prueba viviente de las ideas de Mandela acerca
de la capacidad de cambio del ser humano. La historia se basa en
esta premisa. Me parece una historia importante que contar, no
sólo para Sudáfrica, sino para el mundo. Demuestra la
importancia de la reconciliación, sobre todo en un mundo donde
hay más conflictos que nunca. Sólo sobreviviremos a través de la
reconciliación.
¿Sabe si Nelson Mandela y James Gregory volvieron a verse?
Se vieron un par de veces, pero no olvidemos que cuando Mandela por fin
sale de la cárcel, es un nuevo principio para Sudáfrica y
empieza el proyecto vital del líder sudafricano. Pero para James
Gregory, el proyecto vital era Mandela, y la despedida fue un
momento agridulce. De ahí el título, GOODBYE BAFANA.
¿Cómo ve a James, Gloria y Mandela, los tres personajes
principales?
James es un hombre simple, quiere a su familia, pero también es muy
ambicioso y está decidido a ser un carcelero modélico. Poco a
poco, cuanto más habla con Mandela, más duda de sus ideas acerca
del sistema del apartheid y empieza a cambiar. Esto crea un
conflicto familiar ya que podría perder su trabajo, perderlo
todo. ¿Debe abrazar las ideas de Mandela acerca de una Sudáfrica
libre y democrática o debe seguir fiel a las viejas ideas tan
arraigadas en su familia? Está dividido entre los dos mundos.
Los que antaño eran sus enemigos son sus amigos y los que fueron
sus amigos son sus enemigos.
¿Y Gloria?
Es posible que Gloria desee aún más que su marido que éste suba en el
escalafón de funcionarios penales. Cuando se da cuenta de que
James está cada vez más cerca de Mandela, no sabe si debe ser
leal a su marido o a sus ideas segregacionistas. Con el tiempo,
comprende que debe ser leal a su marido y también pasa por un
cambio.
¿Mandela?
Mandela es Mandela. ¿Qué se puede decir de Mandela? Tiene ideas tan
poderosas, tan grandes. Uno de los mayores retos de esta
película fue conseguir hacer un retrato correcto de Mandela
porque muy pocas personas en este mundo no conocen su imagen.
Todos sabemos algo de Mandela, todos hemos visto imágenes suyas,
sabemos cómo habla, cómo se mueve, conocemos sus ideas.
Conseguir retratar eso correctamente representó un reto enorme.
¿Qué sabía de Sudáfrica antes, cómo planteó la preparación?
La preparación para esta película significó que vimos todo lo que pudimos
sobre Sudáfrica y Nelson Mandela. Para mí, la autenticidad y el
realismo eran cruciales. Pasé casi medio año en Sudáfrica,
estudiando a la gente e intentando entender cómo era durante el
apartheid. Entrevisté a muchísima gente, ex-presos,
ex-carceleros, etcétera. Me rodeé de libros acerca del país. Al
final, sentí que me había preparado a conciencia.
James Gregory murió en 2003, ¿llegó a conocerle?
Acababa de fallecer cuando me sumergí en el proyecto y, por desgracia, no
pude conocerle. Hablé varias veces con su mujer Gloria y con su
hija. Le hice muchas preguntas acerca de su vida en Robben
Island y otras que me ayudaron a entender el sistema del
apartheid. Me ayudó mucho.
¿Cómo se sintió rodando en lugares donde transcurrió la historia
real, con actores y extras que vivieron bajo el apartheid?
Para que la película fuera todo lo auténtica que quería, estaba convencido
de que era necesario rodar en los lugares auténticos. Fue una
fantástica experiencia estar en Sudáfrica y trabajar con el
equipo sudafricano. Son grandes profesionales; se ruedan muchas
películas extranjeras en el país, en parte por el clima y por
las estaciones. Dado el tema de la película y que no hace tanto
que pasó, sigue siendo una herida abierta. Significaba mucho
para los actores y el equipo.
¿Por qué escogió a Joseph Fiennes?
Cuando empezamos el casting, teníamos a varios actores en mente, pero Joe
Fiennes siempre encabezaba la lista. Unos días después, me llamó
Joe y me dijo que quería hacer el papel de James Gregory. Me
reuní con él y enseguida vi que entendía muy bien al personaje.
Joe es un gran actor, pero para mí fue aún más importante que
entendiera al personaje; el deseo y la energía que implica son
básicos. Además, tenía la edad adecuada. Sabía que conseguiría
una transformación convincente.
¿Por qué es Dennis Haysbert perfecto para el papel de Mandela?
Queríamos a un actor capaz de expresar la inteligencia de Mandela. Hoy
vemos a Mandela como a un anciano, pero en la historia es mucho
más joven. Necesitábamos a alguien capaz de realizar esa
transformación. Tuve una larga conversación con Dennis Haysbert,
que me dijo claramente que tenía muchas ganas de hacer de
Mandela. Sin embargo, encarnar a un personaje famoso no suele
gustar mucho a los actores porque el público ya tiene una idea
hecha basada en lo que han leído u oído. Pero Dennis fue
fantástico, construyó su propia visión de Mandela, convencido de
que tenía la clave para el personaje. En mi opinión lo ha hecho
de maravilla, trabajando el acento, los movimientos hasta
conseguirlo. Pero transmite algo mucho más importante, su
espíritu.
La película abarca casi dos décadas. ¿Qué sabía acerca de
Mandela en los sesenta, los setenta y los ochenta?
Creo que muy poca gente conocía la existencia de Mandela en los sesenta, y
menos aún conocían su cara porque estaba encarcelado. Pero a
finales de los setenta y principios de los ochenta, con la
campaña internacional para la liberación de Mandela, se
convirtió en el símbolo para una Sudáfrica libre y democrática.
Sobre todo, lo que me parece más notable es que, después de
haber pasado 27 años en la cárcel, sale y es capaz de decir:
“Para que sobreviva este país, debemos ser capaces de
perdonarnos, de entendernos. La reconciliación es lo más
importante”. Me parece maravilloso. Sin él, habría habido una
guerra civil en Sudáfrica.
¿Qué piensa de Sudáfrica y de cómo ha evolucionado la sociedad?
De no ser por Mandela, creo que habría sido un país muy diferente. Todavía
me parece un milagro que alguien como él esté aquí hoy. Creo que
Sudáfrica pasa por una fase de enorme desarrollo. Conseguir
crear un país libre y democrático es una tarea enorme, colosal,
que llevará generaciones. Después de tantos años de apartheid,
es inevitable que sea problemático y complejo. Viven en una
democracia, pero no han podido superar la pobreza. Con tanta
pobreza, es inevitable que haya crimen. El Gobierno hace
esfuerzos tremendos para solucionar los problemas del país. Pero
no es un problema sólo de Sudáfrica, sino de todo un continente
devastado por siglos de colonialismo. Sin embargo, cuando se
vive en Sudáfrica, se nota una corriente muy positiva: todos
quieren que la nueva democracia funcione.
3.
Entrevista con Joseph Fiennes
>>
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