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Dirección: Steven Soderbergh.
País: USA.
Año:
2007.
Duración:
122 min.
Género:
Thriller, comedia,
acción.
Interpretación: George Clooney (Danny
Ocean), Brad Pitt (Rusty Ryan), Matt Damon (Linus Caldwell/Lenny
Pepperidge),
Andy Garcia (Terry Benedict), Don Cheadle (Basher Tarr/Fender
Roads), Bernie
Mac (Frank Catton), Ellen Barkin (Abigail Sponder), Al Pacino (Willie Banks),
Casey Affleck (Virgil Malloy), Scott Caan (Turk Malloy), Eddie
Jemison (Livingston Dell), Shaobo Qin (Yen/Sr. Weng), Carl Reiner (Saul
Bloom/Kensington Chubb), Elliott Gould (Reuben Tishkoff), Vincent
Cassel (François Toulour).
Guión: Brian Koppelman y David
Levien; basado en los personajes creados por George Clayton
Johnson y Jack Golden Russell.
Producción: Jerry Weintraub.
Música: David Holmes.
Fotografía: Peter Andrews.
Montaje: Stephen Mirrione.
Diseño de producción: Philip Messina.
Vestuario: Louise Frogley.
Estreno en USA: 8 Junio 2007.
Estreno en España: 8 Junio 2007. |
CRÍTICA
por
Almudena Muñoz Pérez
Cualquier
proyecto es una apuesta, y la reacción del público, impredecible
y aleatoria. Sin embargo, a veces los dados vienen con una tara
favorable de fábrica que agiliza la partida y sólo mantiene en
la mesa a los inocentes jugadores que nunca antes presenciaron
el truco. Ellos serán engañados, el resto… también, porque el
cool pack de Ocean (George Clooney)
mantiene en su tercera parte un atractivo –más que físico–
ineludible para la taquilla, lo único que hará saltar esta cinta
que pierde más que gana en el envite de retar a la banca.
El
entretenimiento fresco de la primera entrega, perfilado por el
duelo de damas –en varios sentidos– de su secuela, demuestra en
el tercer asalto una gran valentía al asociarse al maldito
número trece a la par que se deja arrastrar un poco por la
seriedad de las supersticiones. Steven
Soderbergh, cada día más adormilado en experimentos
de dirección, rueda sin entusiasmarse ni quejarse, igual de
impávido que sus protagonistas ante la venganza que alimenta el
nuevo golpe. Esto da pie a momentos de enternecimiento entre
colegas que no encaja en la serie y en su anteriormente
identificable humor socarrón, un comportamiento falso e
impostado que no puede arreglarse con los lloros de millonario
sensible que Clooney y Brad Pitt
simulan ante el programa de Oprah. Y aunque la mala pasada de
Bank (Al Pacino) hacia
Reuben (Elliott Gould) sea
un conductor emocional eficaz, no requiere de una larga
introducción a modo de flashback ni de las caras largas
con las que el grupo ultima los detalles de la operación en
rocambolescos y a ratos ininteligibles cambios de diálogo.
El esquema
preparación-ensayo-puesta en marcha, con sus precisos errores,
muestra ya signos de un debilitamiento que no consigue disfrazar
el anacrónico estilo setentero –la presentación de las
productoras, la pantalla partida, la repetitiva banda sonora– de
un remake que venía a modernizar el clásico,
introduciendo el marcado look oriental en el hotel-casino
de Bank para que luzca una distinción acorde a nuestros tiempos.
Infundidos por una confianza lógica tras sus experiencias,
irritante para el espectador que espera sufrir con ellos, los
chicos de Ocean parecen no arriesgar nada, no más que el honor
de un amigo, por otra parte anímicamente recuperado en un pis
pas gracias a la milagrosa poesía barata de unas cartas. El
cansancio que pesa sobre los hombros de los cabecillas se
prolonga hacia una actitud de desencanto por la adrenalina que
antes suponía engañar a un egocéntrico magnate –las
conversaciones de Ocean y Rusty acerca de aspectos sentimentales
que tal vez tengan que ver con esas Roberts y Zeta-Jones fuera
del reparto–. Un protagonismo corroído, además, por la esperada
presencia de Al Pacino en
uno de esos papeles que él fabrica como roscas, en cadena y con
la misma tendencia a repetir durante una pesada digestión. El
trasvase de villanía conduce a previsibles alianzas con viejos
enemigos –Terry Benedict (Andy Garcia)
y un fugaz
François Toulour
(Vincent Cassel)–, una
situación dramática poco explotada en el relato y en las
relaciones de los personajes, quienes sólo demuestran su
funcionalidad hacia la mitad del film, cuando la jugada empieza
y, olvidados por su complejo lenguaje los procedimientos de
películas anteriores, la fascinación surte su efecto.
Si a partir
de la inauguración del casino de Bank la acción empieza a tomar
una forma homogénea y compacta, se debe a que la exigencia de un
escenario central elimina todas las subtramas de inútil gracia
–y los chistes que se formulan ya empezados, anulando su fin
cómico– que se han ido planteando desde el comienzo. La
implicación de Virgil (Casey Affleck)
y Turk (Scott Caan) en la
causa de los trabajadores mejicanos, los problemas de
Livingstone (Eddie Jemison)
con el barajado y la absurda treta de guión para aplacar las
burlas sobre Linus (Matt Damon)
ocupan escasos y dispersos minutos que alargan una sensación de
vacío argumental y cinematográfico. Las antes entretejidas
conexiones entre las partes y los artífices del robo quedan en
manos de simplones zooms y cortes continuos, en ocasiones
para dar plano a cierto actor sin que sirva de peso. A pesar de
ese arreglo final, aún se alarga la tontería de Linus con la
ayudante de Bank, Abigail (Ellen Barkin),
la excusa más ridícula y desaprovechada de toda la
inverosimilitud que se acepta como requisito para la diversión
en la trilogía.
Nunca mejor
dicho, “Ocean’s thirteen” se abandona a su suerte, si bien ésta
falseada por los precedentes de éxito y los seguidores que, por
unas razones u otras, anhelan ver en pantalla tanto ‘talento’
reunido. Pero por la salud de sus personajes e intérpretes,
deberían abandonar ya el eclipse de la pasta y vivir felices y
retirados en sus mansiones de Las Vegas –esto no lo digo por los
actores–. Más que nada porque el glamour también pasa de moda,
difunde un tufo a rancio a los pocos años y pocas fichas de
casino podrán comprar más para el futuro. A otra cosa. Aunque
tal vez habría que hacer caso al dicho y quedarse con los
encantadores magos de guante blanco antes que ver venir a los
hechiceros de túnicas purpurina y trucos digitales que poblarán
–y pueblan– las carteleras. Y ésa sí que será una muerte aún más
pronta.
Calificación:
    
Imágenes de "Ocean's thirteen" - Copyright © 2007 Warner Bros.
Pictures, Village Roadshow Pictures, Jerry Weintraub Productions
y Section Eight. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
International España. Todos los derechos
reservados.
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