CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Hace poco
llegó a nuestras carteleras "Step
up (Bailando)", uno de esos dramas musicales que, de
vez en cuando, obtienen unas elevadas recaudaciones en la
cartelera norteamericana. Pues bien, eso es lo que precisamente
le ha sucedido a "Stomp the yard: Ritmo salvaje", una cinta que,
con un presupuesto de 13 millones de dólares, ingresó más de 60
en los EEUU. No es de extrañar que, teniendo en cuenta dichas
cifras, su desconocido realizador ya haya sido fichado por
algunas compañías cinematográficas para ponerle al frente de
determinados proyectos que, en principio, también deberían
alcanzar un moderado éxito en la taquilla, caso de
"Castlevania".
DJ es un
muchacho que vive en Los Ángeles y que se pasa el día en la
calle, metiéndose en problemas en no pocas ocasiones. En una de
estas reyertas fallece su hermano, a quien le disparan en el
pecho, una circunstancia que marca al joven y que hace que se
vaya a vivir con sus tíos a Atlanta. Allí ingresa en una
universidad e intenta llevar una vida más equilibrada, siendo
ayudado en su camino por una estudiante de la que se enamora y
por los integrantes de una hermandad que practica el stepping
(por supuesto, también presenciaremos una serie de triviales
tramas que, en lugar de darle cierta enjundia a la historia, la
convierten en un vulgar culebrón).
"Stomp the
yard: Ritmo salvaje" es una película pesada y manida en la
que se mezclan sin rubor diálogos simplones y escenas un tanto
ridículas (buen ejemplo de ello es el instante en el que el
protagonista observa a la chica de sus sueños, empleándose la
cámara lenta y transformando dicho pasaje en una burda parodia).
Por tanto, no es que me resulte exasperante por centrarse en un
tipo de baile que, sinceramente, no me dice nada; el problema es
que su guión y su desarrollo carecen de la calidad necesaria, no
ya para cautivar al espectador, sino para tan sólo llamar su
atención.
La cinta
posee un argumento que ya hemos tenido que soportar en
innumerables producciones de similares características, aunque
quizás lo peor de todo es que se introducen ciertos elementos
supuestamente trascendentes para hacernos creer que uno de sus
objetivos es despertar nuestras conciencias (ahí están esas
alusiones a las diferencias de clases o esa cita de Martin
Luther King con la que se inician los títulos de crédito finales
del largometraje). Si a eso le añadimos la discreta realización
de Sylvain White, quien incluso desluce con su cámara los
números musicales del filme, poco es lo que se puede salvar de
"Stomp the yard: Ritmo salvaje".
Siendo
benevolentes, y a pesar de que su reparto tampoco es que sea
ninguna maravilla, acaso cabría reconocerle a la mayoría de
ellos sus habilidades físicas, destacando en su vertiente
dramática Harry J. Lennix, el más conocido del elenco,
tanto por sus apariciones en la gran pantalla ("Ray", "Matrix
revolutions", "Matrix
reloaded") como en la televisión ("Urgencias", "Sra.
Presidenta", "24"). En definitiva, puede que algunos aficionados
al stepping salgan ligeramente encantados del cine tras
ver esta película, pero el resto de los mortales lo hará con un
intenso dolor de cabeza y con una ostensible apatía.
Calificación:
    
Imágenes
de "Stomp the yard: Ritmo salvaje" - Copyright © 2007
Screen Gems y Rainforest Films. Fotos por Alfeo Dixon. Distribuida en España por Sony Pictures
Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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