CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Puede que
algunos espectadores estén más que hartos de las múltiples
producciones que, basadas en populares libros de carácter
fantástico, no cesan de llegar a nuestras pantallas. En un
primer momento, cualquier persona que haya leído el argumento o
visto el tráiler de "Mimzy, más allá de la imaginación", pensará
que se encontrará ante otra cinta infantil del montón. De hecho,
New Line Cinema, el mismo estudio que está detrás de "La brújula dorada", es la compañía responsable de una
película que está basada en un relato corto de Henry Kuttner
y su esposa C.L. Moore (ambos firmaban sus obras con el
seudónimo de Lewis Padgett). Teniendo en cuenta que eran amigos
de escritores tan importantes como L. Sprague de Camp o, sobre
todo, Richard Matheson, de actualidad gracias al estreno de "Soy leyenda", seguramente muchos lectores sentirán
una mayor curiosidad por este título.
El
largometraje, al que no le ha ido demasiado bien en la taquilla
(apenas recaudó 21 millones de dólares en los Estados Unidos),
nos narra una a priori interesante historia en la que dos
hermanos hallan un extraño artefacto mientras están en la playa
de vacaciones. Cuando lo abren, encuentran una serie de objetos
y un muñeco con forma de conejo, descubriendo que éste es capaz
de comunicarse con ellos y que con el paso del tiempo están
obteniendo unas habilidades extraordinarias. Por supuesto, sus
padres y uno de sus profesores comenzarán a percibir que algo
singular les está sucediendo a los pequeños.
La
experiencia de ver "Mimzy, más allá de la imaginación" es un
tanto frustrante. Así, la idea de la que se parte es muy
atractiva, pero los guionistas y el director no saben tomar ese
material y desarrollarlo con la habilidad necesaria como para
crear una película lo suficientemente cautivadora. La confusión
se adueña del público, que en un principio cree estar observando
una cinta de fantasía carente de magia, ritmo y sentimiento pero
que, al final, se topa con un filme de ciencia-ficción bastante
desaprovechado.
La puesta en
escena de Bob Shaye tampoco ayuda a que nos dejemos
llevar por el relato, faltándole esa chispa que una producción
de estas características requería (por cierto, el realizador es
también uno de los creadores de New Line Cinema, siendo su
pericia para estas lides muy, muy limitada). Por otro lado, y
para evitar que el guión resulte demasiado serio, se introducen
en el mismo una serie de personajes cómicos que nunca llegan a
funcionar, caso de la niñera o del profesor y su pareja (estos
dos últimos interpretados por los televisivos Rainn Wilson
y Kathryn Hahn).
Del reparto
resaltaría el buen hacer de los jovencitos Chris O'Neil y
Rhiannon Leigh Wryn, mientras que Joely Richardson y
Timothy
Hutton muestran una excesiva sobriedad dando vida a los padres
de los niños. Sin embargo, lo que más me sorprende es la fría
actuación de Michael Clarke Duncan, de tal modo que casi parece
que esté recitando con desgana sus diálogos, como si no creyera
en lo que está haciendo. La verdad es que no le culpo, porque
«decepcionante» es la palabra que mejor define a este
largometraje, una propuesta que quiere ser algo más que una
típica cinta infantil o familiar pero que, por desgracia, no lo
consigue. Una pena...
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Mimzy, más allá de la imaginación" - Copyright © 2007 New Line Cinema
y Michael Phillips Productions. Distribuida en España por
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