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Dirección: Michael Bay.
País: USA.
Año:
2007.
Duración:
142 min.
Género:
Acción,
ciencia-ficción.
Interpretación: Shia LaBeouf (Sam
Witwicky), Tyrese Gibson (sargento Epps), Josh Duhamel (capitán Lennox), Anthony
Anderson (Glen Whitmann), Rachael Taylor (Maggie Madsen), Megan Fox (Mikaela
Banes),
John Turturro (agente Simmons), Jon Voight (John Keller), Kevin
Dunn (Ron Witwicky), Michael O'Neill (Tom Banacheck), Julie
White (Judy Witwicky).
Guión: Roberto Orci y Alex
Kurtzman; a partir de una historia de Roberto Orci, Alex Kurtzman
y John Rogers; basada en los muñecos Transformers de Hasbro.
Producción: Don Murphy, Tom
DeSanto, Lorenzo di Bonaventura e Ian Bryce.
Producción ejecutiva:
Steven Spielberg, Michael Bay, Brian Goldner y
Mark Vahradian.
Música: Steve Jablonsky.
Fotografía: Mitchell Amundsen.
Montaje: Glen Scantlebury y Paul Rubell.
Diseño de producción: Jeff Mann.
Vestuario: Deborah L. Scott.
Estreno en USA: 3 Julio 2007.
Estreno en España: 4 Julio 2007. |
CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
La década de los ochenta
quedó indisolublemente unida, en el imaginario de muchos que por
entonces eran niños o adolescentes, al nombre de
Steven Spielberg.
No sólo por las cintas firmadas por él, sino también por un
racimo de títulos que, auspiciados, producidos y/o inspirados (y
algunos, según los más malévolos, directamente “teledirigidos”)
por él, marcaron toda una época del cine comercial, cuando los
adolescentes llenaban las salas y el cine comercial empezó a
hablarles de tú a tú. Claro que, por entonces, los “secundarios”
a sueldo del capo Spielberg no eran, precisamente, cualquier
cosa, y así los productos expedidos por la factoría llevaban el
marchamo de nombres como Joe Dante, Robert Zemeckis, Richard
Donner, Barry Levinson...
Evidentemente, cualquier parecido entre uno solo de los
integrantes de esta lista y Michael Bay
es pura coincidencia. Entre aquellos artesanos que eran
capaces de reciclar su experiencia en la serie “B” para montar
unas cintas divertidas, imaginativas y, sobre todo,
entretenidas, y el señor del exceso y el amaneramiento,
firmante de “joyas” como "Pearl Harbor"
o “Armageddon”, hay un abismo que ni siquiera la presencia
vigilante de Spielberg logra salvar. Y eso que la influencia
del director de la saga de Indiana Jones se nota: no es lo
mismo un Michael Bay producido por Jerry Bruckheimer (caja de
resonancia para que las ocurrencias de Bay sean aún más
ruidosas y llenas de parafernalia) que por Spielberg, eso está
claro. A pesar de que seguimos percibiendo la
fascinación de Bay por la tecnología bélica, las tomas a
cámara lenta, la música falsamente grandilocuente y, en
general, ese estilo tan vacuo como efectista,
aquí se encuentra en un grado algo menor de lo habitual; o,
mejor dicho, integrado de una manera más eficaz en el relato.
Y quizá
sea también producto de ese espíritu spielbergiano el
hecho de que el argumento del largometraje parezca, en realidad,
un compendio de aquellas películas, de "E.T. El extraterrestre"
a “Regreso al futuro” e, incluso, un título ajeno a la factoría
como “Terminator 2”. Pero aquí todo, que huele a construcción
artificial por los cuatro costados sólo para justificar unas
impresionantes secuencias de parafernalia digital (y que son,
con mucho, lo mejor de la cinta), aparece como más desganado,
absurdo e innecesariamente alargado (los momentos supuestamente
cómicos, como los de la casa o todos aquellos en los que aparece
un hiperactuado e insoportable John Turturro,
son inacabables y cansinos).
Y así,
la historia mil veces vista del chico atolondrado que recibe una
visita inesperada y se ve inmerso en una aventura que le hará
conseguir su sueño de salir del anonimato (y que incluso respeta
el sagrado binomio coche-chica), que no arranca del todo mal,
acaba perdiéndose, sobre todo, por la falta de un sentido del
ritmo que dé el suficiente aire a las escenas de acción.
Sinceramente, para lo que cuenta la película, casi dos horas y
media se revelan como un exceso que, además, perjudica a lo que
es el principal atractivo del film: la larga secuencia del
combate final, un auténtico prodigio tecnológico, llega cuando
el espectador medio ya ha empezado a aburrirse con
una historia que en ningún momento ofrece un destello
que se salga de lo previsible.
Claro que habrá quien diga que,
al fin y al cabo, esto es un blockbuster veraniego, y que
no hay que pedirle más peras al olmo. Pero también aquellos
títulos que aparecían bajo la frase “Steven Spielberg presenta”
lo eran, y dentro de su ingenuidad y diferente acierto (aparte
del hecho de que ninguno superaba las dos horas de duración),
ofrecían un envoltorio mucho más imaginativo que ayudaba a
vestir las mismas historias de siempre. O lo que es lo mismo:
estoy convencido de que, con una historia como “Transformers”
(que no es de las hechas para figurar en la Historia del Cine,
tampoco nos vamos a engañar), cualquiera de aquellos artesanos
habría ofrecido un espectáculo infinitamente más rico que la
plana acumulación de Michael Bay. Y, estoy seguro, habría sacado
petróleo de un protagonista tan cargante como el interpretado
por Shia LaBeouf.
Calificación:
    
Imágenes
de "Transformers" - Copyright © 2007
DreamWorks Pictures, Paramount Pictures, Di Bonaventura Pictures y Hasbro.
Distribuida en España por Universal Pictures International
Spain. Todos los derechos
reservados.
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