|
|
Dirección: Michael Bay.
País: USA.
Año:
2007.
Duración:
142 min.
Género:
Acción,
ciencia-ficción.
Interpretación: Shia LaBeouf (Sam
Witwicky), Tyrese Gibson (sargento Epps), Josh Duhamel (capitán Lennox), Anthony
Anderson (Glen Whitmann), Rachael Taylor (Maggie Madsen), Megan Fox (Mikaela
Banes),
John Turturro (agente Simmons), Jon Voight (John Keller), Kevin
Dunn (Ron Witwicky), Michael O'Neill (Tom Banacheck), Julie
White (Judy Witwicky).
Guión: Roberto Orci y Alex
Kurtzman; a partir de una historia de Roberto Orci, Alex Kurtzman
y John Rogers; basada en los muñecos Transformers de Hasbro.
Producción: Don Murphy, Tom
DeSanto, Lorenzo di Bonaventura e Ian Bryce.
Producción ejecutiva:
Steven Spielberg, Michael Bay, Brian Goldner y
Mark Vahradian.
Música: Steve Jablonsky.
Fotografía: Mitchell Amundsen.
Montaje: Glen Scantlebury y Paul Rubell.
Diseño de producción: Jeff Mann.
Vestuario: Deborah L. Scott.
Estreno en USA: 3 Julio 2007.
Estreno en España: 4 Julio 2007. |
CRÍTICA
por
Albert Meroño
Peñuela
La última de las tres leyes
de Arthur C. Clarke dice: “Cualquier tecnología lo
suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Creo
que es precisamente esta premisa, axioma de la ciencia-ficción
si se quiere, la que me hace discrepar ampliamente del
persistente enfoque de
Michael Bay
con respecto a la ficción tecnológica. Como ocurre en, pongamos,
el vuelo imposible de los transbordadores de la NASA a la cola
del cometa en “Armageddon” (1998), Bay intenta deshacer a
Clarke: la tecnología "actual" ya es indistinguible de la magia.
Esto no significa en sí ficción especulativa, sino tomar un
concepto existente y alterar sus atributos para hacerlo más
atractivo, falsamente verosímil, con la única intención de hacer
colisionar el futuro con el presente y que los pedazos salten en
todas direcciones. En términos formales, estamos hablando no
sólo de mentir en pantalla, sino de que al hacerlo el pestazo a
azufre llega hasta la última butaca de la última fila.
Isaac
Asimov, por ejemplo, no creía que el vínculo tecnológico
presente-futuro fuera tan trivial como pregonaba su
contemporáneo Clarke, y por ello intentaba justificar sus
pasos con la máxima formalidad posible, de modo que la
especulación se fundamentara sobre tierra firme. Al
equivocarse en algún punto reconocía, más tarde, que sus
hipótesis no encajaban con el mundo real. Sin embargo, Bay,
como Steven Spielberg
en otras ocasiones, lanza la
pierda y esconde la mano, convirtiendo aquello que es
imposible per se en posible, con tono trascendente e
irremediablemente falaz.
Aun con
la ilusión de haber visto de niño por televisión la infinita
guerra entre Autobots y Decepticons, y ansioso de verlos cobrar
vida, no pude evitar entrar en la sala con cierta resignación
ante la diligencia de Bay y el desagradable reencuentro con
Alex Kurtzman
("Misión: Imposible III",
"La isla")
al guión. Y es que no era difícil predecir que la historia de
los artificios iba a repetirse: en “Transformers”, todo es
importante excepto los robots alienígenas que se transforman en
vehículos de combate.
Citando
al joven protagonista de este film, un adolescente (Shia
LaBeouf) armado con
una camiseta de The Strokes, se resume perfectamente la
filosofía del cine familiar bayliano: “Compré un coche, y
era un robot alienígena”. El mejor de los chistes sobre
Transformers de una interminable y agotadora lista; suerte de la
escena en que los Autobots intentan esconderse de las miradas
que provienen del interior de una casa adosándose a los muros
exteriores de esta, que aunque será odiada por los fanboys
porque ridiculiza a sus héroes, es el único aporte
auténticamente cómico de toda la puesta en escena.
“Transformers” no empieza hasta transcurrida prácticamente una
hora de metraje, con el duelo entre Bumblebee y Barricade; hasta
ese momento hemos tenido que soportar un buen número de
hilarantes tonterías informáticas sin sentido,
a un gobierno de EEUU planificando en la sombra por enésima vez
(¿será Bay el amigo secreto de Michael Moore?) y las pertinentes
presentaciones de personajes huecos, incluido el tonto de clase
enamorado de la calenturienta experta en coches. Ateniéndonos a
la audiencia familiar, este último punto sería perdonable si no
llevara implícitas oscuras intenciones, muy alejadas del interés
puramente cinematográfico, como el de lograr un argumento que
relegue a un segundo plano las digitalizaciones robóticas en pos
de unos actores humanos que den paso a un incesante desfile de
marcas de teléfonos móviles, ordenadores personales y portales
de compraventa en Internet. En resumidas cuentas, toda la
preproducción no contaba con otro objetivo que hacer del
script un barco de marketing en vez de una película, lo que
al paso de los minutos se hace realmente agotador.
Tampoco se ha respetado la
escenografía con la que los míticos robots habrían dejado con la
boca abierta al público, haciéndoles desear esa ansiada primera
aparición de un Decepticon (inyectada a toda velocidad ya en la
primera escena) o un Autobot (esta vez acertando con la
proyección del holograma bajo las nubes nocturnas); aunque cabe
resaltar el agradable recuerdo de los gusanos de “Dune” (David
Lynch, 1984) en la entrada de Scorponok o la cámara que se
desliza en tirabuzones imposibles a través de los miles de
piezas y engranajes durante la primera transformación de Optimus
Prime.
Entre tanto estropicio
se preguntarán si hay en “Transformers” algo que merezca la
pena, y lo cierto es que sí; destilado todo lo demás, el
celuloide alberga en sus elitistas efectos especiales la magia
de Clarke tan ansiada por Bay, que dan vida –vida real, más allá
de la animación de la serie de los 80– a toda la horda de robots
que alegraron nuestra infancia. Sin embargo, a
ustedes les tocará valorar si la proeza técnica merece más de
dos horas de pura insulsez,
que no habrían sido tales con el enfoque infantil que
caracteriza a esta línea de juguetes; algo así como un capítulo
especial que ilustrara la bondadosa y casi paternal actitud de
Optimus Prime, en vez de sustituirla por contadas frases
grandilocuentes, y dejar que, sencillamente, la guerra fluyera
–como finalmente ocurre casi a regañadientes–. Si acaso la única
aportación de esta adaptación a un fondo coherente es el ligero
esbozo sobre la empatía entre hombre y máquina, aunque quede a
años luz de todo lo demás. Valgan este detalle y el combate
entre Prime y Megatron, antaño tantas veces soñado, para
salvarla del más profundo olvido.
Calificación:
    
Imágenes
de "Transformers" - Copyright © 2007
DreamWorks Pictures, Paramount Pictures, Di Bonaventura Pictures y Hasbro.
Distribuida en España por Universal Pictures International
Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Transformers"
Añade "Transformers" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Transformers" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Transformers" a un amigo
|