CÓMO SE HIZO "ZODIAC"
Notas de producción ©
2007
Warner
Bros. Pictures
1. El proyecto
Fue el ogro por excelencia. “Los que crecimos allí, en esa
época, teníamos ese miedo infantil que se apoderaba de ti. ¿Y si
era nuestro autobús? ¿Y si aparecía en nuestro barrio? Cuando
eres niño haces de ello un drama mayor porque eso es lo que
hacen los niños. Yo crecí en Marin y ahora conozco los lugares
donde tuvieron lugar los crímenes, pero cuando se está en la
escuela primaria, los niños no piensan en eso. Piensan, `Va a
aparecer en nuestra escuela’”. Bienvenidos a la pesadilla de
segundo curso de David Fincher. Al igual que muchos niños que
crecieron en el área de la Bahía en los primeros años de la
década de los 70, el director David Fincher, que tenía entonces
7 años, estaba cautivado por el invisible monstruo conocido sólo
como Zodiac. “Recuerdo de niños hablar del asesino llamando al
Dunbar Show. En 1974, nos mudamos y recuerdo darme cuenta de que
en otros lugares, otras personas conocían al asesino Zodiac”,
dice Fincher. Nunca en sus sueños más descabellados se imaginó
que tres décadas más tarde le pedirían que imaginase una
película que le llevaría a: volver sobre los pasos del asesino
con varios de los policías que habían seguido la pista del
asesino más famoso de su juventud; revisar 10.000 páginas de
documentos y pruebas; entrevistar a las víctimas que habían
sobrevivido, a los seres queridos de los que habían muerto y a
los familiares de un principal sospechoso. En aquel momento, ese
principal sospechoso era un ex profesor convertido en pedófilo,
expulsado y encarcelado por acariciar a niños de primaria.
Fincher también sucumbiría a
la necesidad de saber; una necesidad que estimuló la obsesión de
un joven dibujante de chistes sobre política del San Francisco
Chronicle de resolver el misterio de un asesino. Robert
Graysmith canalizaría esa obsesión en dos libros, el best seller
Zodiac y su continuación, Zodiac Unmasked, narrando
minuciosamente cada hecho y atormentado matiz de lo no probado
para los más implicados en las investigaciones en cuatro
jurisdicciones, su burlón pero encantador colega Paul Avery y él
mismo.
“Robert Graysmith sabía que
estaba al margen de esta historia. Quería ser parte de ella y se
convirtió en parte de ella”, dice Fincher. “Lo hacía a su aire,
sin restricciones, porque no era reportero. Fue Robert el que
trató de resolverlo y después de que todos los demás se hubieran
desentendido. Todo lo que incluimos en la película lo utilizamos
a partir de lo que Robert nos proporcionó. Pero teníamos
informes policiales y respaldamos todo con documentación, con
nuestras propias entrevistas y con pruebas. Incluso cuando
hacíamos nuestras propias entrevistas, hablábamos con dos
personas. Una confirmaba algunos aspectos de la historia y otra
lo negaba. Además, había pasado tanto tiempo que los recuerdos
se ven afectados y el diferente relato de las historias cambia
la percepción. Así que cuando había alguna duda siempre
recurríamos a los informes policiales. Otra cosa sobre la
historia de Zodiac es que hay tanta gente que está convencida de
que Robert está equivocado respecto a algunas cosas y que la
versión o interpretación de ellos es correcta, y han surgido
tantos mitos que tienes que tener todo eso en cuenta cuando te
enfrentas a la historia de Zodiac. Eso es por lo que decidimos
contar la historia del modo en que lo hemos hecho, a través de
los ojos de Robert. Mi objetivo era captar la verdad de esos
libros”. En resumen, captar la atmósfera de “Zodiac” resultó una
tarea ingente.
“Cuando comienzas una
adaptación, de lo único que puedes estar seguro es de que vas a
acabar rechazando 5 sextas partes del material inicial por el
simple hecho de que no te cabe todo”, explica el guionista y
productor James (Jamie) Vanderbilt. “Añádase a eso el hecho de
que la película está basada en dos libros y en una enorme
cantidad de entrevistas. Lo único que nos interesaba es que la
película trata de unos individuos que son absorbidos por el caso
Zodiac, Graysmith en especial, pero también los detectives y un
reportero. La escasez de información nos vino bien, porque
siempre había otra conversación que tener, una teoría que
discutir, un sospechoso al que interrogar. Creo que la propia
película es una de más `documentadas’ que jamás he visto, y ni
tan siquiera araña la superficie en lo que se refiere a la
enorme cantidad de material que existe”.
La mayor diferencia entre los
libros y la película es el propio Graysmith, dice Vanderbilt.
“Robert no se erige en el centro de los libros sobre Zodiac,
pero fue su implicación lo que primero me fascinó – el dibujante
como policía”, dice Vanderbilt. “`Me lo planteaba como si Garry
Trudeau se despertara una mañana e intentase resolver el caso de
El hijo de Sam” la idea para una adaptación cinematográfica de
Zodiac, su libro favorito en el instituto. “Conocer a Robert
durante ese proceso fue realmente algo inestimable porque el
guión cambió a medida que nos hicimos amigos; y en muy raras
ocasiones para hacerle parecer mejor. Robert realmente nos hizo
partícipes de su vida con todos sus defectos, y creo que es así
como acabamos representándolo en la película. Lo grande de
Robert, el artista, es que reconoce el valor de eso, comprende
el proceso creativo y lo que hace que una historia sea buena“.
A Jake Gyllenhaal le atrajo
la historia por lo apremiante del drama en el apasionante guión
que le envió David Fincher, dice. Y más tarde se quedó
totalmente entusiasmado por su verosimilitud. “La primera vez
que leí el guión, los asesinatos, en concreto, eran
aterradores”, dice. “Recuerdo que pasaba las páginas y pensaba,
‘Esto es real, esto sucedió realmente. Inmediatamente quise
hacerlo.
“Al comienzo de la historia,
Robert Graysmith se encuentra en la periferia del caso. Es un
dibujante de chistes en prácticas en el San Francisco Chronicle.
Casualmente está en la sala cuando llega al periódico un mensaje
cifrado y una carta del asesino Zodiac pidiéndoles que publiquen
el mensaje cifrado. Él está realizando copias de diferentes
chistes gráficos. Pero no saben que está obsesionado con los
puzzles y con descifrar cosas. Se interesa realmente por el caso
y luego, años más tarde, cuando el caso aún no está resuelto, lo
asume personalmente, con la excusa de escribir un libro sobre
él, para tratar de resolver el caso por su cuenta.
“Creo que lo más interesante
de esta historia es que cuando sucede algo así se produce una
histeria colectiva. Y luego se le pasa a los expertos. Y a veces
los expertos no tienen la misma sensibilidad que tendría un tipo
normal como Robert Graysmith. También tienen mucho papeleo que
resolver, todas las jurisdicciones. Robert, una persona normal
de la calle, no tiene que pedir una orden judicial ni un permiso
para esto o lo otro. Pueden trabajar por pura sensibilidad y, en
el caso de Robert, por pura obsesión. Creo que eso es fascinante
porque cada vez confiamos menos en nosotros mismos. Confiamos en
las opiniones de los expertos, y con mucha frecuencia están
teñidas con otros muchos aspectos políticos, con cosas
relacionadas con su propio trabajo y con sus aspiraciones. En el
caso de una persona normal como Robert, en que haces el trabajo
por tu cuenta, los hechos duros y reales surgen más claramente.
Para mí, es algo estimulante saber que hay un tipo normal que
podría resolver un caso que a la gente le resultaba imposible
resolver”.
¿Cómo se preparó el actor
para el papel del atrevido dibujante? El método de Gyllenhaal
fue deliberado y científico. “Yo diría que Robert Graysmith es
un tipo interesante. Cuando le conocí le había dicho que le iba
a grabar porque quería estudiar sus gestos y, sólo a nivel
físico, quería ver cómo se comportaba. De hecho, yo estaba muy
nervioso. Pensaba, ‘Oh, ¿qué tipo de personalidad tiene este
hombre para meterse en este mundo?’ Y pensé, ‘Voy a conocer a
este hombre y va a ser un encuentro extraño y sombrío. ¿A qué
mundo voy a tener que ir con él para sacarle alguna verdad?’ Y
entra en la habitación y es un hombre dulce, sin pretensiones,
constantemente elogioso e inocente.
“Y todo lo que te dicen en la
escuela de arte dramático, como ‘deberías interpretar al
contrario’, eso es exactamente lo que él es. Es lo contrario de
todo lo que supondrías que es una persona que está obsesionada
con un caso como éste. Pero, a medida que pasas más tiempo con
él, tienes la sensación de que si quiere conseguir de ti alguna
información y tú no has respondido la primera vez porque es un
poco demasiado directa o un poco demasiado personal, él la
insertará de un modo extraño y sincopado, de manera que tu
contestas y ni te das cuenta de que estás contestando. Es muy
inteligente y, al mismo tiempo, un poco astuto, cuando quiere
conseguir información. Pero, como ser humano, es un hombre
amable. Es realmente interesante”.
“Observé a Jake interpretar
mi personaje en varias ocasiones”, comenta Graysmith. No hacía
una imitación de mí sino una interpretación. Pensé que captaba
perfectamente mi entusiasmo y mi nerviosismo, mi educación
sureña, mi amable deferencia y mis excentricidades. Ya teníamos
el mismo color de pelo”.
En lo que se refiere a captar
el alcance de una época, algo más que una recreación de una
experiencia narrativa, dice que él y Vanderbilt estaban “en la
misma onda. A riesgo de volverse demasiado `meta’”, añade
Vanderbilt, “Para mí había algo muy impresionante en la película
en lo que respecta al poder de las palabras – el escritor
escribiendo sobre el escritor que estaba escribiendo sobre el
asesino que se hizo famoso porque era un gran escritor de
cartas. Porque ésa es la razón por la que Zodiac sigue con
nosotros actualmente, escribió unas cartas terroríficas, y no a
los policías, sino a otros escritores. Periodistas que decían,
“Oh, esto es bastante bueno. Deberíamos publicarlo”. Y eso
hicieron, y la gente leyó esas cartas, y seguimos hablando de él
décadas más tarde. El poder de la palabra escrita”.
Graysmith escribió sus
“diarios en primera persona” (Zodiac y Zodiac Unmasked) porque
quería conseguir el apoyo del público para encontrar al asesino.
Cuando comenzó, había 2.500 sospechosos que examinar “y un muro
de silencio que romper”, recuerda. “En esa época, la policía no
proporcionaba información. Zodiac era un caso de gran
envergadura y el hombre que lo resolviera iba a ser un héroe,
así que pusieron límite a toda la información. Era habitual en
ellos retener los archivos de modo que yo no pudiera verlos y si
me acercaba lo bastante a la verdad cuando hablábamos,
confirmaban uno o dos hechos. Tampoco se me permitía tener papel
ni nada para escribir por lo que tenía que memorizar números de
serie y fechas. Eso suponía después sesiones bastante largas y
animadas anotando todo lo que podía recordar”. Tras 10 años , 13
borradores y reducir una montaña de información a un tomo de 351
páginas, “Creo que mi mayor contribución, mientras descubría
nuevas pistas, realizaba entrevistas y seguía la pista de
testigos y sospechosos desaparecidos, fue visitar cada
departamento de policía, consolidar todos los hechos y
compartirlos de modo que Zodiac pudiera ser capturado”. Ésa fue
siempre su mayor esperanza, dice en la actualidad. Cuando
reflexiona sobre la tumultuoso aventura, “resulta asombroso que
alguno de nosotros sobreviviera a Zodiac. La larga persecución,
el irresistible atractivo del caso, su misterio, tragedia y
pérdida, arruinaron matrimonios, destrozaron carreras y acabaron
con la salud de un brillante reportero; fue un estudio sobre la
frustración mientras la policía era burlada una y otra vez”.
Gyllenhaal reconoce que
Robert Downey Jr. aportó una energía especial durante el rodaje
que inspiró a los actores para hacer que la historia cobrara
vida. “Robert Downey Jr. es extraordinario. Lo que ha hecho, y
lo que siempre hace, es aportar una presencia. Su Paul Avery es
una especie de bufón de la corte en el sentido de que baila
alrededor de las cosas y tiene sentido del humor, casi un
distanciamiento de la situación, pero un auténtico sentido del
humor al respecto. Un poco como Campanilla en Peter Pan. Emite
luz sobre todo el mundo cuando vuela alrededor”, dice
Gyllenhaal.
Fincher se sintió “muy
afortunado” de contar con este reparto. “Encontré a la gente con
la que quería trabajar. Y fui muy afortunado de contar con
muchas de las personas reales de aquella época. Creo que
tratamos de ser respetuosos con todo el mundo. Pero en ningún
momento se trató de doblarlos exactamente, su pelo, etc.”. Por
ejemplo: “Robert Downey Jr., que interpreta a Paul Avery, es el
único que interpreta a alguien que ya no está vivo. Pero creo
que pone mucho entusiasmo y dado que es alguien que podía captar
los demonios internos de Paul, era perfecto para el papel”.
De los cuatro personajes, fue
Toschi el que conoció a Avery más tiempo. “Conocí a Paul Avery
en 1960 cuando yo tenía 28 años. Estaba en la Oficina de
Inspectores (para el Departamento de Policía de San Francisco) y
quería ser detective”, dice Toschi. “Compartimos muchas
historias. Al final Paul estaba enganchado a la cocaína y
conectado a una máquina. Estaba realmente mal. Me llamó antes de
morir. Quería escribir un libro, un libro rápido antes de morir
para dejar a sus nietos. Dijo, `Dave, podemos conseguir 25.000
dólares cada uno, ¡así de sencillo!’ Me sentí mal por él,
realmente mal. Pero le dije, Paul, estoy comprometido con Robert
Graysmith. Recuerdo cuando Robert se dirigió por primera vez a
mí y me dijo, `Eres el único tipo que tiene toda la información,
el único con el que puedo hablar. Conocí a Robert Graysmith en
1977 cuando me dijo que quería escribir. Creía realmente que
este caso podía ser resuelto. Quería intentarlo. Desde entonces
somos buenos amigos”.
Toschi dice que Fincher tenía
curiosidad por saber por qué había hablado con Graysmith. El
caso ya no estaba siendo investigado de manera activa y
Graysmith no era reportero. “Fue por su sinceridad y su
honestidad”, dice. “En un par de minutos supe que tenía esas
cualidades. Era el dibujante de chistes sobre política. Le
creí”.
Por su parte, Mark Ruffalo se
quedó totalmente impresionado con Toschi y con el modo en que
Fincher lo había retratado en el guión. “No me gusta este
género; normalmente es bastante violento”, dice. “Pero David
había escrito un guión que, cuando lo leí, me di cuenta de que
este personaje que yo iba a interpretar había cobrado vida de un
modo matizado y hermoso. Luego hice un viaje para conocerlo y en
ese momento me sentí muy afortunado de hacer la película.
Después de todo, es el modelo para los actores que tratan de
interpretar a detectives, y yo estoy interpretando a la persona
sobre la que algunos actores han modelado los papeles que han
lanzado sus carreras.
“Y Robert Downey Jr. es
increíble. Siempre me ha encantado y creo que es lo más cercano
a un genio que te puedes encontrar sin rebasar los límites. Me
resultó apasionante trabajar con él, y también terrorífico y
divertido. Existe el factor de riesgo. No un riesgo físico ni
violento – es su espontaneidad”.
Fueron Vanderbilt y el
productor Bradley (Brad) J. Fischer de Phoenix Pictures los que
consiguieron los derechos del libro de Graysmith cuando
finalmente estuvo disponible después de haber estado en el limbo
en otro estudio durante casi una década. Tenían un director en
mente.
“Creía que David Fincher
podría contar la historia de modo que fuera fiel a lo que había
sucedido y llegar a la psicología de lo que había motivado a las
personas que vivían en ese mundo. Obviamente ya había hecho una
película sobre un asesino en serie, pero ésta iba más allá del
género”, dice Fischer, “Había en estos personajes algo que hay
en todos nosotros: la capacidad de ser consumido por algo de
manera tan intensa que día tras día, noche tras noche, año tras
año, no puedes deshacerte de ello. Fincher es capaz de articular
cinematográficamente cosas sobre el comportamiento humano y las
emociones que hace que los personajes y el mundo en que viven
sean tan increíblemente auténticos. Puede hacer que los
espectadores tengan la sensación de que podrían estar viéndose
ellos mismos allí, hundiéndose en el abismo sin darse cuenta. El
ADN de esta historia tenía mucho que ver con eso, con grados de
comportamiento anormal y malévolo – ya se trate de un asesino en
serie o de los hombres cuyas vidas quedan consumidas en busca de
algo que probablemente permanecerá fuera de su alcance durante
el resto de sus vidas. Hay algo igualmente admirable y triste en
eso, pero más que eso, es algo muy humano querer conocer lo que
no se puede conocer. Es una compulsión que existe en todos
nosotros, y tiene el potencial para ser una fuerza
increíblemente destructiva. Yo sabía que eso era algo que
Fincher podría ayudarnos a explorar como ningún otro director.
“Lo que Fincher sabía es que
había que simplificar la historia, hacerla más clara”, continúa
diciendo el productor. “Lo que Fincher sabía era que el material
que estábamos manejando, casi todo lo que había sobre la
historia de la investigación de Zodiac, estaba un poco
distorsionado por el enorme juego telefónico, filtrado a través
de la peor lente que se pueda imaginar: los periódicos.
“El caso había adquirido sus
propias proporciones míticas con los años, y nuestra tarea era
deshacer todo eso; trazar una línea definida entre los hechos y
la ficción y desmitificar lo que en cierto modo había perdido su
conexión con la realidad. Hay que recordar que fueron los medios
de comunicación los que convirtieron a Zodiac en un todopoderoso
enigma – es decir, él escribe una carta y dice, ‘Soy Zodiac’, y
a continuación los periódicos empiezan a llamarle ‘¡El Asesino
de los Mensajes Cifrados!’ Es como ver una sombra gigantesca y
aterradora cambiar de forma contra la pared, y luego comprendes
que la fuente es simplemente un hombre que mató torpemente a
tiros a cinco personas y apuñaló a otras dos; y se les apareció
de repente. No es “el Coyote Super Genio”, como nos
acostumbramos a llamarle; es una persona triste, patética y muy
enferma que es estuvo a un paso de ser atrapado. El resto estaba
todo en la cabeza del público, listo y esperando para que cada
ansiosa imaginación lo convirtiese en un poderoso demonio“.
Y por eso, dice Fischer, “el
proceso fue largo y difícil, pero era importante si íbamos a
contar la historia real. Así que se convirtió en anatema basarse
en cualquier tipo de material de segunda o tercera mano. Los
informes policiales se convirtieron en la regla. Eso, y, por
supuesto, las personas que estuvieron allí. Fue realmente
bastante sencillo: Encontremos a todas las personas que podamos
que hayan estado materialmente implicadas en la investigación, y
sentémonos frente a ellos, mirémosles a los ojos, hagámosles
preguntas directas y a veces difíciles, y luego oigamos lo que
tengan que decir. Así que hablamos con Bryan Hartnell; con Mike
Mageau, que ahora no tiene hogar y que no se ha recuperado desde
que le dispararon en 1969; con Dave Toschi; con Bill Armstrong;
con Ken Narlow; con George Bawart. Reunimos en una habitación a
Don Cheney y a Sandy Panzarella por primera vez desde que fueron
entrevistados por la policía en los años 70 y les pedimos que
nos contaran todos los detalles de su historia. Hicimos todo lo
posible para que saliera bien”.
El productor Mike Medavoy,
co-fundador y presidente de Phoenix Pictures, dice que lo
interesante del material “no es tanto que trate de un asesino en
serie, lo cual es una película en sí misma, sino que trata de la
gente que persiguió al asesino en serie. Es lo que sucede cuando
te obsesionas tanto con algo y pierdes de vista cuál es el
objetivo. No cabe duda de que te vas a perder y a destruir todo
en el proceso… y eso le sucedió a todos y cada uno de ellos.
Graysmith volvió, pero ya no está casado. Mira todo lo que le ha
sucedido a los principales personajes. Para mí, eso es lo
fascinante de la película.
“De hecho, ellos mismos se
perdieron en el proceso de perseguir la historia”, añade
Medavoy. “David, Brad y Jamie” – el trío haciendo su propio
trabajo de detectives – “estaban obsesionados en hacerlo de
manera precisa. ¡Pensamos que Brad iba a convertirse en policía
y dejar el mundo del cine (no exactamente)!”
El productor Arnold W.
Messer, socio de Medavoy y director de Phoenix, dice que por lo
que él sabe “éste es probablemente el guión para el que más a
fondo se ha investigado, la representación más meticulosamente
precisa de hechos reales consecuente con las películas
dramáticas. Llevo 30 años trabajando como productor y nunca
había participado en una película que haya estado tan cerca de
la verdad y con la cantidad de investigación y energía puesta en
ella. Se ha entrevistado a cada una de las personas que aparecen
representadas en la película y que están vivas. Todas esas
personas que contribuyeron a ella de un modo u otro… los que
examinaron los libros, los archivos en bruto, las 10.000 páginas
de transcripciones. Fue realmente impresionante el trabajo que
hicieron esas personas para asegurarse de que coincidían con los
hechos”.
2.
Las conversaciones
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