CÓMO SE HIZO "ZODIAC"
Notas de producción ©
2007
Warner
Bros. Pictures
2. Las conversaciones
Los realizadores trabajaron estrechamente con Bryan Hartnell y
con los policías que llevaron el caso para comprender lo que
había ocurrido en el lago Berryessa el 27 de septiembre de 1969.
El detective Ken Narlow de la oficina del sheriff de Napa no fue
uno de los policías que estuvieron en la escena del crimen aquel
día – fueron los policías de patrulla John Robertson y David
Collins. Pero Narlow, entonces sargento detective supervisó la
investigación del asesinato en aquel momento. Ahora jubilado,
sigue siendo asesor del Departamento del Sheriff de Napa sobre
el caso Zodiac, recibiendo continuamente pistas hasta la
actualidad – “Creo que nunca me abandonará”, dice. “Estaba en
Berryessa cuando estaban rodando la escena del apuñalamiento y
cuando hicieron la escena en que (Zodiac) escribe en el coche”,
dice. “Recuerdo que eran las 6 de la tarde de un sábado” – la
hora del ataque. “Me destrozó ver aquello. Utilizó un cuchillo
con esos chicos en lugar de armas de fuego. En mi humilde
opinión, apuñaló a Bryan Hartnell casi la mitad de veces que a
Cecilia, y creo que lo que le salvó la vida a Bryan fue que
Cecilia empezó a gritar y eso le distrajo. La apuñaló 10 veces,
5 por delante y 5 por detrás. Se me llenaron los ojos de
lágrimas al verles reconstruir la escena. Soy un tipo bastante
duro de corazón y jamás ni en sueños pensé que me afectaría de
esa manera. Quiero decir después de 37 años. Estaba allí viendo
la película y no dejaba de pensar por lo que habrían pasado esos
chicos. Me imagino que me lo tomé de un modo bastante personal.
Deberíamos haber atrapado a ese tipo”.
Fue Collins, ahora jubilado,
el último que habló con Cecilia antes de que muriese. “Mi papel
no es relevante en la película pero me entrevistaron para el
DVD, por lo que he visto la película. Fue sorprendente y me
quedé con los ojos clavados en la pantalla. Me sentí muy
inquieto viéndola porque era tan fiel a la realidad. Me resultó
muy difícil verla. Durante el tiempo que pasé con Cecilia ese
día ella no dejaba de decir `Me estoy helando’. Estaba entrando
en estado de shock, así que le puse mi abrigo por encima y lo
llevó puesto hasta que llegó la ambulancia. Estaba llorando, con
heridas muy graves. No dejaba de decir, `Me duele todo. Déme
algo para el dolor’. Pero yo no tenía nada”.
Zodiac había apuñalado a
Bryan hasta que su cuerpo se quedó inmóvil, y a continuación
empezó a apuñalar a Cecilia hasta que ella se hizo la muerta.
Fue entonces cuando se detuvo y se marchó, le contó Cecilia a
Collins. “Estaban tumbados en la manta atados. Había un pescador
en el lago cercano. Empezaron a gritar pidiendo ayuda. Al
principio, el pescador no le dio mucha importancia. Luego le
preocupó que alguien pudiese estar intentando atraerle para
atacarle. Así que espero unos 10 minutos y luego se dio cuenta
de que alguien estaba en peligro. Le gritaron y le dijeron que
habían sido apuñalados y que por favor viniese a ayudarles. Él
les dijo que iba a buscar ayuda. Ellos no querían que se fuera.
Pero él acudió a los propietarios de un albergue cercano llamado
Rancho Monticello Resort. Después de irse, ellos se quedaron en
aquella manta atados. Pensaban que no iba a volver y su única
esperanza era tratar de salir de allí. Cecilia me contó que se
habían desatado el uno al otro pero no fue hasta el momento de
la proyección en que finalmente conseguí hablar con Bryan y
conocer la respuesta a la pregunta que quería conocer durante
todos estos años – ¿Cómo se habían desatado uno al otro con los
pies y las manos tan fuertemente atados detrás de sus espaldas?
Estaban muy débiles por estar en esa postura, por la pérdida de
sangre y porque estaban aterrorizados. Bryan me dijo que se
habían puesto de espalda uno contra el otro sobre la manta y que
ella pudo aflojar los nudos. Él intentó arrastrarse en busca de
ayuda pero cuando llegamos allí estaba sólo a unos 9 metros de
ella antes de desplomarse”.
Cuando Collins y Robertson
llegaron, el dueño del albergue, un guarda forestal, el pescador
y su hijo estaban allí esperando a que llegaran los policías y
la ambulancia. Los policías de patrulla tardaron 30 minutos en
llegar al lugar de los hechos a causa del tráfico en la
carretera de montaña llena de curvas; la ambulancia tardó otros
20 minutos. Desde el momento del ataque hasta el rescate, las
víctimas habían esperado una hora y media. Cecilia murió de
camino al hospital.
“No conseguí hablar con Bryan
ese día. Cecilia no me permitía dejarla ni un instante”, dice
Collins. “Podías mirarla y darte cuenta de que no podría hacer
daño a nadie. Era una chica atractiva y frágil… Él no se llevó
nada. Sólo quería matar”.
Aunque ella fue la única de
la pareja que había visto el rostro de Zodiac ese día, antes de
que se pusiera la capucha, Cecilia le dijo a Collins que no lo
había visto nunca antes. “Personalmente no creo que el
sospechoso haya sido identificado”, dice. “Si aún sigue vivo,
todavía está ahí fuera”.
A pesar de todos los detalles
y todas las pruebas reunidos a lo largo de los años, hay algo
que está increíblemente claro, dice Fischer. “La memoria es
subjetiva por naturaleza, y si bien el paso del tiempo rara vez
sirve para aclarar acontecimientos traumáticos, la perspectiva
de los que estuvieron allí es inestimable”, dice. “Un informe
policial en un caso falseó la memoria de un policía de Vallejo
que estaba absolutamente convencido de que Mike Mageau había
descrito el informe del arma de Zodiac como ruidosa, sin
silenciador. Cuando le volví a leer al policía, ahora jubilado,
su propio informe, describiendo lo que había dicho Mageau, 'oyó
algunos sonidos más, apagados, como de una pistola con
silenciador’, el policía dijo que lo recordaba de manera
diferente, pero admitió que esos hechos eran correctos. Mageau,
por su parte, recordaba bastante claramente que el sonido era
apagado. De hecho, no fue hasta que le alcanzó la segunda o
tercera bala cuando se dio cuenta de que les estaban disparando.
Cuando de repente sintió un dolor en el cuello causado por el
primer disparo, me dijo, pensó que el hombre le había golpeado
con una linterna”. Fischer utilizó a un detective privado para
seguir la pista a Mageau. Estaba en la cárcel acusado de
vagabundeo y Fischer lo entrevistó desde un videoteléfono de la
cárcel. “Fue fascinante mantener una conversación directamente
con el tipo que estaba allí”, que vio al asesino Zodiac cara a
cara, dice Fischer. Mageau y Hartnell – los únicos
supervivientes – pasarían sus vidas en los límites de la
legalidad, sus experiencias en los extremos opuestos del
espectro.
George Bawart, ahora
jubilado, fue llamado por el Departamento de Policía de Vallejo
para pedirle que cooperase con los realizadores. “La razón de
que el Departamento de Policía de Vallejo esté colaborando con
ellos al cien por cien es que esperan que se estrene la película
y aparezca alguien con algo muy concreto y podamos resolver este
caso de una vez por todas”.
El 4 de julio de 1969, Bawart
era sargento de policía. Su jefe Jack Mulanax, ya fallecido, era
el principal detective en el caso. Bawart supervisaría años más
tarde la investigación que se estaba llevando a cabo sobre
Zodiac. Cuando Ferrin y Mageau fueron atacados, dice Bawart, “No
fue una investigación sobre un asesino en serie en aquel
momento. Se trataba del asesinato de una joven pareja de
enamorados y fue tratado como cualquier otro asesinato. Podría
haber sido un novio celoso. Todo cambió cuando los asesinatos
tuvieron lugar en el lago Berryessa. Fue poco después de
entonces cuando empezaron a llegar las cartas. Cuando empezó
toda la publicidad, fue cuando todo el mundo comenzó a
preocuparse de que podríamos tener a un asesino en serie en
nuestras manos”. Él no era uno de los agentes presentes en la
escena del crimen y no participó en el caso hasta 1971, cuando
empezó a investigar a Arthur Leigh Allen como su primer
sospechoso. Fue Bawart el que entrevistaría a Mageau 25 años más
tarde en un aeropuerto, después de que se publicase el libro de
Graysmith. “Todo el mundo le dio mucha importancia a la
identificación de Leigh Allen como Zodiac por parte de Mageau”,
dice. “Cuando me encontré con él en el aeropuerto le dije, `Aquí
tiene una serie de fotos’, y eso fue todo. Lo reconoció. Le
pregunté cómo podía estar tan seguro y respondió: `Lo sé. Me
miró y me disparó. Estoy seguro’”. Incluso con el testimonio
ocular de Mageau, Bawart sigue creyendo hoy en día que un
abogado defensor encontraría lagunas en el testimonio de Mageau
debido al paso del tiempo.
“Para mí la mejor prueba es
lo que encontramos en la casa de Leigh Allen”, dice Bawart.
“Encontramos bombas y muchas de las cosas de las que Zodiac
hablaba en sus cartas. Antes de conseguir la orden de registro
fui a Napa y hablé con Ken Narlow. Estaba próximo el aniversario
de uno de los asesinatos de Zodiac. Los medios de comunicación
sabían lo que íbamos a hacer y publicaron un puñado de
historias. Fue bueno y malo. Lo bueno que salió de ello fue una
mujer que había leído sobre el caso, había reconocido el nombre
de Robert Emmett el Hippie y había dicho, `Dios, conozco a ese
tipo’. Hasta 1992, nadie sabía quién era Robert Emmett el
Hippie. Era Robert Emmett Rodifer, un individuo gay que dirigía
un equipo de natación. Arthur Leigh Allen era saltador de
trampolín en ese equipo. Era tímido y tranquilo, pero Rodifer
era extrovertido. Así que volé a Alemania para entrevistarlo (a
Rodifer). Dijo que se acordaba de Leigh Allen. `Era aquel tipo
que me odiaba’, dijo. Fue lo que me contó lo que me hizo creer
que Leigh Allen era Zodiac. El modo en que lo describió y cómo
reaccionó hacia él”.
3.
Los mensajes
>>
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