CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Como señala apropiadamente
uno de los personajes de "Zodiac", los crímenes cometidos por el
homónimo asesino en serie a finales de los sesentas en el sur de
California no representan más que una pequeñísima fracción de
los homicidios que rutinariamente se investigan en esa área. Sin
embargo, esos asesinatos causaron revuelo y capturaron la
imaginación del mundo por el cínico y desafiante modo que el
asesino empleó para manipular a los medios de comunicación,
ganando fama y convirtiéndose en una leyenda, quizás para
satisfacer su ego o quizás para obstaculizar la investigación de
sus crímenes. O por ambas razones.
La trama comienza en 1968 y
abarca varios años, siguiendo la historia del asesino
auto-nombrado Zodiac, y la investigación policial y periodística
de sus crímenes. Durante la primera hora, el trabajo de los
detectives Dave Toschi (Mark
Ruffalo) y Bill
Armstrong (Anthony
Edwards) se
combina con la investigación del reportero Paul Avery (Robert
Downey Jr.),
pero eventualmente la infructuosa labor queda en manos de un
joven caricaturista llamado
Robert Graysmith
(Jake Gyllenhaal)
cuya afición por la criptografía y su incansable dedicación
podrían ayudarle a encontrar al culpable.
Es absurdo buscar rigurosa
precisión histórica en la adaptación fílmica de un hecho "real"
pero, dentro de todo, hay que aplaudir el celo del director
David Fincher
por ceñirse lo más posible a la realidad... o al menos a la
realidad subjetiva del libro en el que se basa la película.
Porque si bien nos ofrece una competente y fascinante
dramatización de los hechos, sería conveniente tomar en cuenta
que presenta un particular punto de vista que podría contradecir
otras opiniones o testimonios.
Habiendo dicho eso, hay mucho
que admirar en "Zodiac". Para empezar, tenemos
sólidas y brillantes actuaciones del elenco entero,
desde sus más famosos integrantes (como Jake Gyllenhaal, Mark
Ruffalo y el genial Robert Downey Jr.) hasta los abundantes
personajes secundarios que enriquecen la narrativa con su sólida
presencia, destacando particularmente
Brian Cox
y Elias Koteas
como ambiguos policías, y
Chloë Sevigny
como la sufrida esposa del caricaturista cuya obsesión por
encontrar al culpable amenaza con destruir su vida familiar.
También es
notable el libreto, cuya estructura dramática evita el camino
del cliché en el que hubiera sido tan fácil caer.
Después de todo, hemos visto
decenas de películas sobre asesinos en serie con policías
anti-heroicos con problemas familiares, enfrentándose a villanos
genéricos con tortuosos pasados. Por el contrario, el guionista
James Vanderbilt
toma el libro de
Robert Graysmith como plataforma para construir un guión que no
sólo pretende narrar un misterio, sino hacernos partícipes del
caos y de la frustración de una impredecible investigación
policíaca, en la que rara vez hay testigos fidedignos o hechos
incontrovertibles. Y aunque admiro esa valerosa decisión, es ahí
donde también reside uno de los principales problemas de la
cinta, aunque siento injusto llamarlo "problema".
Con casi tres horas de
duración, la narrativa pierde energía conforme se terminan las
pistas y ciertos personajes abandonan la historia, transfiriendo
el peso del film al personaje del caricaturista Robert
Graysmith. Jake Gyllenhaal es un gran actor y carga sin
problemas la segunda mitad del metraje, pero la naturaleza de su
investigación contagia a la película con cabos sin atar, caminos
sin salida y frustrantes revelaciones. Por eso digo que no es
necesariamente un problema... es un enfoque realista de un
proceso difuso y no siempre satisfactorio. Y aunque funciona muy
bien como libro, me atrevo a decir que no siempre resulta
accesible en la pantalla grande.
Quizás dándose cuenta de
ello, Fincher emplea numerosos adornos visuales
para hacer más entretenida la sobria y fría narrativa,
incorporando abundantes efectos especiales
que sorprendentemente recrean
el San Francisco de hace casi cuarenta años. Y aunque hay
secuencias realmente impresionantes (como la construcción en
"time lapse" del famoso edificio Transamérica), quizás se
excedió un poco, pues llega un momento en el que casi cada
transición es acompañada por alguna vista aérea de la ciudad o
de las atmosféricas calles del San Francisco de antaño. Sin
embargo, aprecio el esfuerzo por hacer más dinámica una historia
que durante casi tres horas muestra básicamente a los
protagonistas hablando y escribiendo.
Hace más de diez años David
Fincher prácticamente creó el moderno cine sobre asesinos en
serie, y desde entonces hemos visto cientos de imitadores que
han tratado de emular el estilo y tono de su original "Seven".
Ahora, con "Zodiac", Fincher redefine el género con
inteligencia, sobriedad e implacable lógica, dejando atrás su
rebuscado estilo visual y empleando una metódica narrativa
adornada con notable cinematografía digital y efectos especiales
invisibles que auténticamente contribuyen a la trama. Por eso
merece amplia recomendación a pesar de su
ocasional lentitud y su frustrante tono. Ya era hora de que el
género madurara y nadie mejor que su ostensible creador para
establecer nuevas bases y plantear nuevos métodos.
Tendremos suerte si sus imitadores logran siquiera una fracción
de lo que consigue "Zodiac".
Calificación:
    
Imágenes
de "Zodiac" - Copyright © 2007 Paramount Pictures,
Warner Bros. Pictures y Phoenix Pictures. Distribuida en España
por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos
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