CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Hace un par
de años la película
"Hustle & flow"
fue una gran sorpresa. Yo esperaba una predecible historia de
ascenso a la fama en el mundo del rap, y en vez de eso
resultó ser una intensa fábula de redención a través del impulso
creativo, auxiliada por una buena banda sonora y excelentes
actuaciones. Ahora el director Craig
Brewer, habiéndose establecido como un cineasta cuya
imprudente audacia está definitivamente respaldada por gran
talento, nos ofrece otro inclasificable film que de nuevo
retrata a un grupo de personajes falibles y derrotados, que de
algún modo encuentran esperanza y fortaleza en su mutua
presencia.
"Black snake
moan" se desarrolla en un pequeño pueblo de Tennessee, estado
sureño de los Estados Unidos. En esa comunidad rural de bajos
recursos, limitada cultura y rampante vicio conocemos a Lazarus
(Samuel L. Jackson), ex
músico de blues venido a menos y atrapado por la seria
depresión que le causó su divorcio. Al mismo tiempo la frágil y
perturbada joven Rae (Christina Ricci)
se despide de su novio Ronnie (Justin
Timberlake), quien parte, lleno de ansiedad, a su
entrenamiento en el ejército. Uno de los problemas de Rae es la
ninfomanía compulsiva que la hace buscar compañía masculina a
las pocas horas de haberse despedido de Ronnie. Las cosas no
funcionan como ella esperaba, y termina abandonada, golpeada e
inconsciente en una vereda rural, donde la encuentra Lazarus.
Entonces, reconociendo los problemas de la joven y movido por
una compasión que podría sacarle de su depresión, decide ayudar
a Rae a mejorar su vida... aunque sea por métodos altamente
inusuales.
En el papel
de Lazarus (jo, jo, qué sutil), Samuel L. Jackson entrega su
mejor actuación en años. Verlo tanto tiempo como el clásico tipo
duro en películas de acción me había hecho olvidar que es capaz
de interpretar papeles complejos, a la vez fuertes y sensibles,
repletos de detalle y cuidadosas expresiones. Lo mismo se pude
decir de Christina Ricci, que ha pasado una buena parte de su
carrera tratando de escapar del estigma de actriz infantil. Y
ahora veo que lo que hacía falta no eran sus apariciones en
bikini en "Ally McBeal", ni sus gratuitos desnudos en "Prozac
nation", sino un papel bien escrito en un largometraje que no
teme crear controversia ni destruir las expectativas de su
audiencia.
El elenco
secundario también merece mención, desde
S. Epatha Merkerson como la
afable farmacéutica que podría tener interés romántico en el
viejo músico de blues, hasta
John Cothran Jr. como un reverendo tradicionalista en
su fe pero innovador en la tolerancia que muestra a los miembros
de su iglesia. El popular cantante Justin Timberlake tiene un
decente desempeño como el neurótico soldado Ronnie; no es una
actuación notable, pero funciona dentro de los parámetros de la
obra, y es definitivamente mejor que la de otros ídolos pop que
han tratado de hacer la dolorosa transición a la actuación.
Hablando de
música, también destaca la banda sonora de "Black snake moan"
(cuyo título es incluso el de una canción tradicional sureña).
El blues que acompaña a cada escena de la película no es
el accesible blues "comercial" de Fats Domino y Chuck
Berry, sino el nostálgico e intensamente emotivo canto de un
pueblo encadenado. Sobra decir que, al igual que ocurrió en
"Hustle & flow",
la catarsis emocional de la música contribuye a la recuperación
de ambos protagonistas.
Habiendo
dicho todo eso, debo señalar que la propuesta no resulta del
todo satisfactoria, pues aunque incluye brutales momentos de
feroz intensidad y potentes emociones, a fin de cuentas el
resultado es demasiado simple y abrupto. Está muy bien escrita,
y aplaudo su audacia, pero una resolución tan convencional
difícilmente justifica los extraños caminos que tomaron los
personajes a lo largo de la escabrosa narrativa. A pesar de ello
creo apto recomendarla con entusiasmo (aunque me gustó más la
mencionada
"Hustle & flow")
tan sólo por su exuberante estilo, su valiente originalidad (al
menos hasta antes del final) y, en especial, por las implacables
actuaciones de Jackson y Ricci. No cabe duda de que Craig
Brewer se consagra como uno de los más interesantes directores
contemporáneos, libre de las cadenas de Hollywood y siempre
dispuesto a seguir a sus personajes por los inusuales caminos
que sugiera su creatividad. Claro, siempre y cuando vayan
acompañados por buena música.
Calificación:
    
Imágenes
de "Black snake moan" - Copyright © 2006
Paramount Vantage, New Deal Productions y Southern Cross the Dog
Productions. Distribuida en España por Universal Pictures
International Spain. Todos los derechos
reservados.
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