CÓMO SE HIZO "LA GRAN
ESTAFA (THE HOAX)"
Notas de producción ©
2006
Aurum
1. El proyecto
Desde libros inventados a
noticias falseadas, las patrañas en los medios de comunicación
se han convertido en algo rutinario en la cultura americana
moderna – al fin y al cabo se trata de una de las formas más
rápidas e irresistibles de conseguir fama, fortuna y admiración
en un mundo que siempre quiere otra buena historia, a veces a
cualquier precio. Pero probablemente el origen de la era de
constantes escándalos que se viven en estos tiempos tuvo su
comienzo con el espectacular timo de la historia de Clifford
Irving/Howard Hughes a principios de la década de los setenta.
La verdadera historia de Clifford Irving era tan escandalosa que
cuando el guionista William Wheeler tuvo conocimiento de la
misma, pensó que se trataba de una invención – a partir de ahí
las cosas no hicieron más que complicarse. Lasse Hallström
decidió llevar a la ficción esta leyenda real construida a
partir de una sarta de engaños y mentiras. “Cuando los
productores Josh Maurer y Mark Gordon me hablaron por primera
vez del concepto de La gran estafa, pensé que era una historia
demasiado absurda para ser creíble. Cuando además me dijeron que
se basaba en hechos reales, hizo que me pareciera aún más
increíble,” recuerda Wheeler. Los hechos fundamentales de la
historia son los siguientes: En 1971, McGraw-Hill anunciaba
haber adquirido los derechos de publicación de las memorias de
Howard Hughes, por la entonces formidable cifra de casi un
millón de dólares. Sin duda hubiera sido la publicación del
siglo. En aquel momento Hughes era el hombre más poderoso del
mundo, a pesar de su secretismo que no hacía más que acentuar la
avidez del público por saber más sobre este icono y sobre su
vida personal, tan misteriosa y atractiva. El hecho de que el
pretendido autor no fuera uno de los principales periodistas del
país, sino un escritor sin fama, llamado Clifford Irving,
despertó ciertas sospechas. De hecho, Irving ya había escrito
con anterioridad un libro denominado FAKE!, en el que se recogía
la historia del falsificador de piezas artísticas Elmyr de Hory,
lo que sin duda podía haber levantado más sospechas.
En vez de
eso, la editorial McGraw-Hill aseguraba estar satisfecha con que
Irving no sólo había obtenido la bendición de Hughes, sino que
había conseguido realizar una serie de entrevistas íntimas a un
hombre que no dejaba que nadie se le acercara. Después de todo,
Irving fue capaz de aportar documentos que incluso pasaron la
prueba de los supuestos expertos en caligrafía de la editorial.
Justo cuando las primeras copias de la biografía de Howard
Hughes estaban a punto de llegar a las estanterías, Hughes hizo
su primer anuncio público en más de una década – por medio de
una extraña conferencia telefónica de prensa desde las Bahamas –
para desmentir la historia y descubrir a Clifford y a su libro
como un fraude gigantesco.
Resultó que
Irving se lo había inventado todo – parte fue cosecha de su
propia imaginación y parte salió de un manuscrito inédito robado
a Noah Deitrich, antigua mano derecha del magnate. El conjunto
estaba adornado con hechos históricos precisos derivados de
investigaciones legítimas llevadas a cabo por Irving y su
colaborador, Suskind. En realidad, Irving jamás había cruzado
palabra con Hughes. Finalmente, Irving sería nombrado Timador
del Año por la revista Time y pasaría más de dos años en la
cárcel, al igual que su colaborador e investigador, Suskind, y
su mujer, quien se convirtió en su cómplice financiero.
Después de
cumplir su condena, Irving escribió unas memorias muy diferentes
y más reales –las suyas propias–, narrando el proceso de
confección de la falsa biografía con todo detalle, y
bautizándolas con el nombre de The Hoax.
El libro de
Irving acabó llegando a las manos del productor Josh Maurer, que
se sintió atraído no solamente por la historia de uno de los más
escandalosos engaños de nuestro tiempo, sino también por el
propio Irving visto como un personaje cinematográfico divertido,
impredecible e irreverente. Maurer vio que este personaje podía
convertirse en un estupendo protagonista, un hombre con tanto
talento para el engaño, que acabó creyéndose sus propias
fábulas. Por otra parte, la historia señalaba un camino
interesante a una época de la historia americana en la que la
confianza personal y la nacional fueron traicionadas por la
corrupción política y unos hábitos de vida cambiantes.
“Me
encantaban todos los elementos de la historia –la conexión con
Howard Hughes, la forma en que el escándalo afectó a la
industria editorial– pero sobre todo fueron los personajes los
que me engancharon,” explica Maurer. “Realmente le cogí mucho
aprecio a Clifford Irving. Era un hombre con mucho carisma que
se encontró en medio de su particular crisis de los cuarenta.
Veía que su juventud había pasado y usó su imaginación para
encontrar una forma de parar ese proceso – sólo que no fue capaz
de prever las ramificaciones de lo que hacía para con él, su
esposa o su mejor amigo. Dado que su repercusión como escritor
no le aportó el éxito esperado, Clifford tejió la historia de la
autobiografía de Howard Hughes, convirtiéndose de hecho él mismo
en el centro de la historia – una historia que acabó siendo
realmente la creación más relevante de su autor”.
Maurer
apreció enseguida que la argucia de Irving ofrecía un material
rico para el guionista adecuado. “Por un lado, la historia es
verdaderamente divertida, es una gran comedia negra, pero, por
otro lado, tiene también los elementos de un thriller de
suspense. Se trata sobre todo de explorar la naturaleza de la
obsesión – la obsesión por contar historias, por la pasión, por
el dinero, por la fama y por el reconocimiento,” explica Maurer.
“Existe una dinámica interesante entre la realidad y la ilusión,
es otra de las capas de esta historia”.
Maurer le
enseñó el proyecto al productor Mark Gordon, que quedó
igualmente intrigado con el cóctel de personajes cómicos y con
la historia narrada. “Siempre ha habido estafadores y gente
interesada en propagar bulos en América, y creo que hay algo en
la naturaleza humana que hace que siempre nos fascinen las
historias de aquellos que se atreven a engañar a todo el mundo”,
dice Gordon.
El productor
continúa: ”Clifford Irving fue increíblemente audaz. Cada cosa
que hizo era más osada que la anterior. El hecho de que
estuviera dispuesto a llegar a lo que fuera con tal de conseguir
su propósito, enredándose más y más en esta trama de engaños, es
algo que se presta muy bien a la ficción, aunque sea real”.
Los
productores Maurer, Gordon y Betsy Beers contactaron con el
guionista William Wheeler, quien – después de asimilar la
sorpresa de que la historia de Clifford Irving estuviera basada
en hechos reales – no podía esperar para explorar la historia en
más detalle. Habiendo sido previamente él mismo un televendedor
(su primera película, Estafadores, nos mostraba a Vince Vaughn
como un televendedor con pocos escrúpulos), entendió
perfectamente la esquiva naturaleza del estafador sofisticado.
Wheeler y Maurer comenzaron una exhaustiva investigación de las
muchas capas de la historia, desde la existencia en el exilio de
Howard Hughes, a la comprobación de los supuestos lazos entre
Howard Hughes, Clifford Irving, y otro personaje histórico
conocido por sus desafortunados engaños: Richard Nixon. Después
el equipo llevó el proyecto a Bob Yari. Juntos decidieron
producir la película de forma independiente a través de la
asociación de Gordon con la productora Stratus Film Company.
Lo mejor de
todo fue que el guionista tuvo la oportunidad de conocer al
Clifford Irving real, cuya esquiva psicología fue sin duda del
mayor interés para Wheeler. “Era muy abierto, cálido y
totalmente insondable,” confiesa Wheeler. “Es un manipulador
nato, y lo digo yo, que también lo soy un poco”.
Wheeler le
hizo a Irving la pregunta clave, pero no se creyó necesariamente
su respuesta. “Le pregunté, ‘¿por qué lo hiciste?”’ recuerda
Wheeler. “Y Clifford dijo, ‘Era mi propio Everest. Lo hice
porque estaba ahí.’ Pero creo que ésa es una respuesta fácil.
Creo que en realidad se trataba de un hombre de mediana edad que
buscaba un sentimiento de logro, de realización, y creo que este
montaje fue su forma de expresarlo,” dice Wheeler.
No obstante,
al guionista le venció el inasequible espíritu irreverente de
Irving. “Lo que más me fascinaba de Clifford como personaje de
cine es que, cada vez que se mete en problemas, él dobla la
apuesta – lo cual despista incluso al más escéptico. Eso me
resultaba muy interesante,” dice. “Era una oportunidad de
excavar los diferentes estratos de este tipo de estafas y
averiguar qué sucede y porqué la gente lo hace”.
Sin embargo,
Wheeler no quería quedarse en mero espectador de los hechos, e
inventó algunas cosas de cosecha propia al escribir el guión.
(Véase LA GRAN ESTAFA: FICCIÓN Y REALIDAD más adelante). El
guionista nos comenta: “No creo que se le pueda hacer justicia a
esta historia sin un poco de maldad. Cada uno de nosotros añadió
algunos toques creativos a la narración – desde Howard Hughes o
Clifford Irving, hasta yo mismo, Lasse Hallström o Richard
Gere”.
Pero lo que
siempre permaneció real para Wheeler fue la percepción de
Clifford Irving como ser humano, especialmente en lo tocante a
su amistad con su fiel, aunque depresivo, coautor y cómplice del
fraude Dick Suskind. Su relación se convierte en una dependencia
cada vez más estrecha conforme la red de engaños se va haciendo
más y más compleja – y es el motor que impulsa la historia de
Wheeler.
“Creo que el
público realmente podrá entender cómo esta trola increíble une a
estos dos amigos,” dice. “Su amistad es la base de esta
historia”.
Los
productores de la película respaldaron sin ambajes la
aproximación de Wheeler a esta historia tan compleja – después
de todo, ¿de qué otra forma es posible acercarse a las
verdaderas razones por las que un hombre lo arriesgaría todo en
semejante montaje, y por qué todo el mundo a su alrededor le
creería? Josh Maurer lo resume así: “Estos dos amigos viven una
experiencia increíble, y creo que para el público será también
una nueva experiencia”.
2.
Hallström se incorpora al proyecto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "La gran estafa (The hoax)" - Copyright © 2006
Miramax Films, Bob Yari Productions, The Mark Gordon Company,
Syndicate Films International y
City Entertainment. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
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