CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
No llega a
estafa, pero es un importante desperdicio
En más de una
ocasión me he quejado del tono excesivamente blando e insípido
que el director sueco afincado en Hollywood Lasse Hallström
otorga a sus películas, impidiendo que la competente manufactura
que demuestra en los aspectos técnicos y artísticos, así como el
talentoso elenco del que se suele rodear, desemboquen en un
mayor impacto en el plano dramático. En otras palabras, sus
trabajos acostumbran a ser formalmente correctos pero
difícilmente apasionantes a un nivel emotivo.
“La gran estafa (The hoax)” es víctima
de esa misma tibieza y sobriedad rayanas con el vacío, y,
aunque esto quizás no hubiera supuesto un obstáculo tan
considerable en una cinta con un enfoque más intelectual,
diluye bastante el resultado cuando, como en el caso que nos
ocupa, se trata de una propuesta que gira en torno a la
picaresca y que, por tanto, necesita la complicidad constante
del espectador para que cobre plena forma. Sin embargo, esta
vez la falta de inspiración se traslada también al libreto, de
modo que tenemos un largometraje inapropiadamente superficial
y poco incisivo por partida doble.
La historia real de Clifford Irving,
un escritor de medio pelo que decide hacerse pasar por el
biógrafo oficial del excéntrico millonario Howard Hughes —el
mismo que Leonardo DiCaprio encarnó en "El
aviador"—, por entonces ya apartado de la vida
pública, llegando a falsear su letra y su voz para convencer a
la editorial McGraw-Hill de que comprara los derechos a cambio
de una desorbitada cifra de dinero, abría un infinito abanico de
posibilidades sumamente atractivas: desde el retrato psicológico
de un hombre que se siente empujado a mentir y hace de la farsa
un arte, creyéndose incluso su propio engaño, hasta el fresco de
una determinada época con importantes implicaciones políticas y
no menos importantes consecuencias judiciales por medio, pasando
por la crítica al mundo editorial, por la sátira de una sociedad
ávida de chismorreos en torno a una misteriosa figura o por un
debate sobre la construcción de la realidad, entre muchas otras
perspectivas. Por desgracia, el guión de William Wheeler
desperdicia tal oportunidad, y a pesar de que la película apunta
en todas direcciones, no se inclina por ninguna, contentándose
con ser un ligero pasatiempo que se adscribe a la comedia de
impostores con puntuales ribetes de thriller y drama, y
limitando el contexto histórico a su cuidada ambientación y
lograda fotografía.
Aun así, “La gran estafa” es una cinta
que se deja ver con agrado, por más que se vaya a olvidar tan
pronto uno salga de la sala y gire la esquina, ya sea porque el
propio material que la sustenta es tremendamente jugoso, ya sea
porque la progresión de los acontecimientos y su ocasional humor
consiguen distraernos todo y su irregular ritmo. Pero es
inevitable echar de menos más ambición y garra en una película
que no logra desprenderse del todo de cierto tufillo a amable
telefilm venido a más apto para todos los públicos. Basta
compararla con otros referentes del género, como la reciente "Atrápame
si puedes" de Steven Spielberg o la obra maestra de
George Roy Hill “El golpe”, para darse cuenta de cuánto camino
le queda por recorrer todavía, ya no para igualarlas, sino para
acercarse siquiera un poco a ellas.
Supongo que
un actor con más profundidad de registros hubiera compensado
parcialmente esta planicie, pero qué duda cabe de que Richard
Gere no es ese hombre. No obstante, en su defensa hay que
decir que “La gran estafa (The hoax)” se sostiene en buena
medida gracias a su incuestionable carisma y que, si bien sus
limitaciones se ponen de manifiesto enseguida, ofrece una de sus
mejores interpretaciones recientes… aunque no sea decir
demasiado. En cualquier caso, y por mucho que sea su empeño, es
obvio que a Gere le cuesta bastante dar la talla como embaucador
con tendencia al desequilibrio. En consecuencia, a su lado, un
hilarante Alfred Molina como su socio y amigo le roba
todas las escenas en las que aparece, mientras que la siempre
agradecida presencia de Hope Davis, Marcia Gay Harden,
Stanley Tucci y Julie Delpy se siente un tanto
desaprovechada por la brevedad de sus papeles.
En
definitiva, “La gran estafa (The hoax)” no hace honor a su
ampuloso adjetivo, no sólo porque nos encontramos ante una
película nada memorable y del todo inofensiva, sino debido sobre
todo a que en ningún momento llega a transmitir toda la magnitud
que tuvo en su momento aquel escándalo, y mucho menos a
profundizar en los efectos y reflexiones que se derivan. De
todas formas, merece una razonable recomendación para quienes
quieran aproximarse a una de esas anécdotas históricas con mucha
miga o, simplemente, para pasar un rato con el respaldo de
ciertos contenidos. Lástima que aquellos interesantes hechos
apenas se hayan visto reflejados a través de un desarrollo
igualmente interesante.
Calificación:
    
Imágenes
de "La gran estafa (The hoax)" - Copyright © 2006
Miramax Films, Bob Yari Productions, The Mark Gordon Company,
Syndicate Films International y
City Entertainment. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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