CÓMO SE HIZO "EL ULTIMÁTUM
DE BOURNE"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
3. Localizaciones
Fue necesario reunir a gran
parte del equipo técnico que participó en las anteriores
entregas para ayudar al realizador a conseguir la cohesión
deseada para la película. “Es un thriller emocionante, lleno de
suspense, la acción es fantástica”, dice Paul Greengrass. “Debía
tener una trama laberíntica y conspiradora en países europeos.
Hacía falta rodar cámara en mano muy a menudo y estar muy
acostumbrado para capturar la sensación de urgencia. Para eso se
necesito a un equipo especial”. Entre los colaboradores que
repetían, están Oliver Wood, el director de fotografía de las
dos entregas anteriores, y el montador de El mito de Bourne,
Christopher Rouse. “Hay una fuerte continuidad visual entre las
tres películas”, dice el productor Patrick Crowley. “Los
espectadores deben sentir que nunca han visto estos lugares, que
el peligro acecha por todas partes”. “La cámara sirve para
filmar y observar”, sigue diciendo. “Gran parte de Bourne tiene
que ver con la paranoia. La cámara flotante es completamente
subjetiva, con un punto de vista limitado. Desde el momento que
salió del barco pesquero italiano en la primera película,
siempre hay personas dispuestas a matar a Jason Bourne”. Sin
embargo, el equipo recorrió más kilómetros en EL ULTIMÁTUM DE
BOURNE que en las dos primeras películas juntas. Al igual que
los agentes de Blackbriar, el equipo debía ser adaptable y ágil,
fundiéndose en cada cultura para no llamar demasiado la
atención. “Uno de los grandes atractivos de las novelas de
Ludlum era los escenarios donde transcurrían”, dice Frank
Marshall. “Lo hemos respetado en las películas llevando al
público de viaje y mostrándole la realidad de esos países en
lugar de las zonas turísticas”. Se rodó en los aeropuertos de
Heathrow y JFK, en las estaciones del Norte en París y de
Waterloo en Londres, en coche por las calles de Madrid con Nicky
y por las calles de Nueva York durante una persecución. El
equipo formado por más de 250 personas necesitaba tener la
experiencia suficiente para encontrar localizaciones, equipo y
ayuda local, además de saber expresarse en diferentes idiomas.
En total, se rodó en siete países en tres continentes.
El rodaje de
EL ULTIMÁTUM DE BOURNE empezó en la ciudad de Tánger, Marruecos.
En los años 40 y 50, la ciudad fue una zona internacional, un
lugar de reunión para agentes secretos donde se fraguaban
intrigas internacionales. El café de París, donde Nicky espera
para intercambiar móviles con Desh, se hizo famoso por ser el
lugar de encuentro de los escritores que entonces se habían
expatriado.
La medina de
Tánger está formada por un laberinto de callejuelas flanqueadas
por cientos de pequeñas tiendas y puertas de entrada a las
casas. “Es un lugar fascinante”, dice Patrick Marshall. “Es muy
antigua y tiene mucho colorido. Era el sitio ideal para rodar
una persecución”.
El equipo
tuvo que recurrir a la creatividad para rodar en medio de
cientos de curiosos. La cámara se fija también en la vida
cotidiana mientras sigue a Bourne, Nicky y su enemigo Desh
mientras recorren la bulliciosa ciudad portuaria.
Fue posible
capturar los precipitados movimientos de Bourne en las viejas
calles mediante múltiples cámaras colocadas estratégicamente.
Además de rodar cámara en mano, usar una grúa y un travelling,
se montó una cámara a un brazo que pasaba por los tejados de la
ciudad, siguiendo a Bourne de cerca durante toda la tremenda
persecución.
El
coordinador de especialistas y director de la segunda unidad Dan
Bradley, que ya había trabajado en la segunda película, volvió a
crear innovadoras secuencias para EL ULTIMÁTUM DE BOURNE.
El diseñador
de producción Peter Wenham trabajó muy de cerca con Dan Bradley
y Paul Greengrass para encontrar el decorado perfecto para la
escena de persecución por los tejados de Tánger. “Descubrí tres
grandes edificios contiguos en el barrio judío”, dice. Le
gustaba la idea de que “Bourne entrara por una ventana,
interrumpiendo la vida cotidiana de terceros, y saliera por un
balcón para entrar en otro piso”.
En una de las
secuencias más espectaculares rodadas en Tánger, Bourne salta
desde un cuarto piso a una calle estrecha, pero consigue colarse
por una ventana antes de llegar abajo y la cámara salta justo
detrás de él. “Dan inventó un sistema para que los especialistas
pudieran llevar la cámara”, dice Matt Damon. “Es asombroso lo
que puede capturar un director inteligente con un estilo visual
increíble y lo que son capaces de hacer los especialistas”.
La
persecución acaba en una brutal pelea. Matt Damon trabajó con el
coreógrafo de peleas Jeff Imada, el mismo que le entrenó en El
caso Bourne y El mito de Bourne, para esta secuencia y la de la
estación de Waterloo. “Es como aprender un baile”, dice el
actor, “hay que entender el equilibrio y los movimientos. Lo
difícil es conseguir que sea creíble”.
Para que Matt
Damon y el equipo de especialistas pudieran correr por dentro y
por encima de la medina, el equipo de producción tuvo que
realizar más de 2.000 contratos. Tampoco debemos olvidar las
dificultades que plantea rodar durante el mes de ramadán.
Después de
rodar 13 días en Tánger, los equipos y el material volaron a
Londres a bordo de un avión de carga ruso. En los famosos
estudios Pinewood de Londres, el equipo de diseño de producción,
dirigido por Peter Wenham, recreó decorados neoyorquinos,
parisinos, madrileños, marroquíes y berlineses.
Fueron
necesarios dos meses de intensas reuniones entre el realizador y
expertos en vigilancia para diseñar el decorado más grande y
complejo de la película, el cuartel general del CRI desde donde
Vosen y Landy vigilan a sus agentes. “Controlan a los agentes de
Blackbriar desde allí”, explica Peter Wenham. “Los monitores
muestran imágenes que rodamos por todo el mundo. En algunas
pantallas se ven imágenes en directo”.
No sólo se
rodó en los estudios Pinewood, sino también en calles, edificios
de oficinas, hoteles y estaciones de metro londinenses. Aparecen
muchas estaciones de tren en la película. Por ejemplo, la “Gare
du Nord” en París, donde Bourne sube al tren que le lleva a la
estación de Atocha en Madrid, lugar en el que sólo tres años
antes murieron casi 200 personas en un atentado. Sin embargo, la
más preeminente es la estación de Waterloo.
En una de las
escenas más complicadas del thriller, Bourne intenta llevar al
asustado periodista Simon Ross a un lugar seguro antes de que
los agentes le encuentren. Unas 30.000 personas pasan por
Waterloo a diario. El equipo de producción tardó cinco meses en
conseguir los permisos necesarios para rodar en la estación.
“Siempre que se rueda en un lugar así, la vida sigue”, dice
Frank Marshall. “Debemos movernos entre la gente y así ocurrió
en Waterloo”. Pero eso añade más autenticidad a la escena.
A
continuación se trasladaron a París. Rodaron en el Eurostar, el
tren que une Londres y París cruzando el Canal de la Mancha por
un túnel de 50,45 km de largo. Obviamente esta parte del rodaje
se realizó con muy poco material y un equipo reducido.
“Aprovechamos para rodar una escena a la ida, y otra a la
vuelta”, dice Frank Marshall.
En París se
rodó la llegada de Bourne a la “Gare du Nord” antes de reunirse
con Martin Kreutz, el hermano de Marie, para contarle que ha
muerto.
Siguiendo la
pista del único hombre que le une a su pasado, Neal Daniels,
Bourne llega a Madrid. Además de la estación de Atocha, se rodó
la fachada de la oficina de Daniels, donde Bourne se enfrenta a
agentes del CRI y se encuentra de nuevo con Nicky, a la que tuvo
de rehén en El mito de Bourne, en pleno centro de la capital
española, concretamente en la calle Virgen de los Peligros.
También se rodó una reunión entre el periodista Simon Ross y
Neal Daniels en la plaza de Santa Cruz. La escena en que Bourne
le pide a Nicky que le hable de su pasado transcurre en un área
de servicio en una autovía a la salida de Madrid.
Berlín hizo
las veces de Moscú para conseguir la continuidad necesaria
después de la escena final de El mito de Bourne.
Las escenas
finales de EL ULTIMÁTUM DE BOURNE se rodaron en Nueva York.
“Escogimos Nueva York porque Jason Bourne debía volver a casa, y
no hay una ciudad más emblemática”, dice Patrick Crowley.
Rodar en las
concurridas calles de Manhattan no es nada fácil. Sin embargo,
sin las grúas, los travellings y los focos que suelen acompañar
cualquier rodaje habitual, el equipo no llamaba tanto la
atención. El estilo intimista de Paul Greengrass hace posible
que los actores se mezclen con los viandantes sin que estos se
den cuenta de que forman parte del rodaje de una película
importante.
Pero no fue
así para la segunda unidad, encargada de rodar la espectacular
persecución en coche para la que se usaron vehículos trucados.
La persecución, protagonizada por Bourne, Paz, varios agentes
del CRI y policías de Nueva York, empieza en el aparcamiento de
la Autoridad Portuaria de la ciudad, recorre la Séptima Avenida,
cruza la Gran Manzana y acaba con una impresionante colisión en
el K-Rail (metro exterior) de South Street en la zona Seaport,
acumulando en su camino coches hechos añicos, cristales rotos y
todo tipo de devastación.
El equipo
consiguió cerrar la Séptima Avenida para rodar. “¿Quién cierra
la Séptima?”, pregunta Matt Damon, riendo. “Cruza toda la isla.
La planificación para conseguirlo fue increíble”.
Se
modificaron seis Volkswagen Touareg para Paz, 10 CRI Chrysler y
otros vehículos para que participaran en la tremenda
persecución. Los coches debían ser seguros para los conductores
y poder embestir a otros vehículos sin sufrir demasiados daños.
El director
de la segunda unidad y coordinador de especialistas Dan Bradley
se sirvió de su invento, el Go Mobile, una plataforma para
cámaras con el centro de gravedad muy bajo y que soporta altas
velocidades fabricada por Go Stunts, Inc., que puede adaptarse a
todo tipo de vehículos para poder rodar una persecución desde
cualquier ángulo. Además, gracias a los vehículos RDV (manejados
por control remoto), da la impresión de que los actores conducen
el coche cuando en realidad lo lleva un especialista instalado
encima.
Matt Damon se
quedó impresionado por la inventiva desplegada durante el rodaje
de estas secuencias. “¿Cómo es posible ver a Bourne delante de
nosotros? ¿Cómo podemos estar justo detrás de él cuando tiene un
accidente espectacular? Es obvio que está conduciendo el coche.
Pero no es así, la respuesta es que Dan inventó el Go Mobile
para que las personas a las que les gusta hacer cine desplieguen
un nivel técnico cada vez mayor”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "El ultimátum de Bourne" - Copyright ©
2007 Universal Pictures, MP Beta Productions, Kennedy/Marshall Company y Ludlum
Entertainment. Fotos por Jasin Boland. Distribuida en España por Universal Pictures
International Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "El ultimátum de Bourne"
Añade "El ultimátum de Bourne" a tus películas favoritas
Opina
sobre "El ultimátum de Bourne" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"El ultimátum de Bourne" a un amigo
|