CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Aunque muchos
se lleven las manos a la cabeza, me parece una decisión más que
acertada que los dos títulos que conforman "Grindhouse" se estén
exhibiendo de manera separada en buena parte del mercado
internacional, sin duda debido a que esta caprichosa propuesta
de Robert Rodriguez y Quentin Tarantino ha
fracasado en la taquilla norteamericana (apenas recaudó 25
millones de dólares, siendo su coste bastante superior a los
50). Semejante medida permite que, aquellos espectadores que no
somos precisamente unos entusiastas de esta pareja de cineastas,
evitemos tener que soportar en una sala de cine alrededor de
tres horas de tan extravagante metraje (incluyendo los falsos
tráilers de realizadores que, al menos para un servidor, dicho
calificativo se les queda un tanto grande, caso de Eli Roth
y Rob Zombie).
Con "Death proof", Tarantino se ha
permitido el lujo de expandir lo que siempre ha hecho a lo
largo de su carrera: homenajear o sencillamente calcar tanto
el contenido como la estética de un tipo de filmes que le han
marcado en su vida. Esto es algo que ya hizo recientemente en "Kill Bill: Vol. 1" y
"Kill Bill: Vol. 2", sólo que ahora se desmadra del
todo, escribiendo y rodando un puñado de exageradas
secuencias para una película intrascendente y cuyo argumento
no da para mucho (un antiguo especialista de la industria
de Hollywood se dedica a asesinar a unas cuantas chicas con la
ayuda de su coche).
Si hay algo que me encrespa especialmente
de la cinta es la morosidad que Tarantino le otorga a la
narración. El público ha de asistir a una sarta de monótonos y
en ocasiones absurdos parloteos que ni siquiera creo que
consigan captar el interés de los aficionados a los "ocurrentes"
diálogos del autor de "Pulp fiction". Éste se empeña en
desparramar por el libreto diversas referencias a sus
particulares obras de culto cinematográficas e incluso una serie
de guiños a sus anteriores trabajos para la gran pantalla,
provocando que nos impacientemos por lo mucho que tarda en
aparecer en escena el protagonista del relato.
A modo de distracción, el espectador se
ve obligado a aguantar esas rayas y esos defectos de celuloide
que, en teoría, se introducen para retrotraernos en el tiempo,
cuando en realidad no son pocas las veces en las que actualmente
uno acude a salas de cine en las que escuchamos molestos ruidos
de altavoces estropeados o nos impacientamos al observar
desenfoques que se prolongan más de lo debido. En un mundo en el
que prácticamente todos han oído hablar de tecnologías como THX
o Dolby Digital, casi parece un insulto elevar semejantes
imperfecciones a la categoría de arte.
De cualquier
manera, "Death proof" posee elementos positivos, en concreto una
realización bastante más lograda que la de aquellos productos de
serie B que se intentan emular, algo que se plasma en las
escenas automovilísticas, si bien es cierto que éstas resultan
escasas y menos espectaculares de lo que se nos anunciaba en un
principio. Respecto al reparto, Kurt Russell está
perfecto como el maníaco Mike, destacando también el trabajo de
Rosario Dawson, Sydney Tamiia Poitier, Rose
McGowan y Zoë Bell, sobre todo si tenemos en cuenta
que éstas y otras actrices son las que tienen que soltar las
interminables parrafadas que Tarantino les ha escrito a sus
personajes.
Calificación:
    
Imágenes
de "Death proof" - Copyright ©
2007 Dimension Films. Distribuida
en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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