CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
Ocurre con la
publicidad del último film de Adam Sandler algo curioso,
y es que el cartel se ha estado publicitando en España con
sendos spots, no sólo diferentes, sino casi excluyentes
entre sí. El primero viene a rezar “Acaba de encontrar a la
chica perfecta. Lástima que ya esté comprometido con su mejor
amigo”. El segundo, en cambio, es más contundente en las
intenciones: “Son heteros como el que más, pero no se lo digas a
nadie”. Así, observamos que, mientras el primero apela podríamos
decir que a una sensibilidad esencialmente gay, o cuanto menos
gay-friendly, por engañosas que sean las intenciones que
en realidad alberga, el segundo no se corta en apelar a una
sensibilidad, si no casi opuesta, sí al menos notablemente
divergente.
Hago esta observación no de forma
gratuita, sino porque efectivamente creo que encierra las
claves de esa propuesta de intenciones confusas que es "Os
declaro marido y marido". Por un lado, dirigida a un sector
del público no necesariamente incomodado ante la visión de dos
hombres cogidos de la mano, pero por otro (y lo que es peor:
en última instancia), dirigida a un sector que si algo bueno
puede ver en dos hombres cogidos de la mano es la coartada
para un chiste simpático, quizás no malintencionado, pero
chiste al fin y al cabo. Una visión, en fin, políticamente
correcta, pero sin pasarse, o mejor dicho, sin arriesgarse a
perder un porcentaje de las entradas por un “error” tan tonto
como mostrar a dos hombres besándose.
Así, se entiende que tanto Chuck (Adam
Sandler) como Larry (Kevin James) no sean verdaderos
gays, sino solamente un par de amigos “tan heteros como el que
más”, que se ven obligados a hacerse pasar por pareja para
conseguir que los hijos del segundo, viudo, se beneficien de su
seguro de vida. Los problemas llegan cuando un funcionario
empieza a sospechar del engaño y los somete a inspección a
través de joven abogada (Jessica Biel). De hecho,
demasiado joven y atractiva como para no empeorar aún más las
cosas...
Sobra decir que lo último que se podía
esperar de la cinta era originalidad y, por supuesto, en ese
sentido no nos decepciona en absoluto. Ya no porque, a fin de
cuentas, se trate de una película de Adam Sandler, ese cómico de
siempre sorprendente éxito en su país, pero que no acaba de
cuajar en el nuestro, y que sin embargo tiene la cualidad de
“apropiarse” con su mera presencia de la autoría de las obras
que protagoniza... sino más bien porque rendirse a la
originalidad, a la subversión de convenciones y roles, parece un
lujo al alcance muy pocos, y aún menos de Hollywood. Así pues,
que nadie espere ningún requiebro argumental atrevido e
inesperado, al estilo de "Los
2 lados de la cama". Para nada: "Os declaro marido y
marido" es tan previsible y acomodaticia como podíamos
temernos.
Por otro
lado, tampoco Dennis Dugan parecía muy interesado en
dotar de un halo de vida a su producto, quizás entendiendo que
en el fondo no era más que un vehículo de ¿lucimiento? para su
estrella masculina, si bien con alguna concesión a la
espectacular y cada vez más presente Jessica Biel. De hecho, la
película es tan caligráfica, tan netamente mercantil, que tal
vez lo mejor que se puede decir de ella desde el punto de vista
artístico es que la base argumental tiene lejanos, lejanísimos
ecos que nos remiten a clásicos de la comedia como "Con faldas y
a lo loco" o "¿Víctor o Victoria?". Sin embargo, más allá de la
vertiginosa desigualdad cualitativa que exhibe como obra
cinematográfica, lo que la empequeñece notablemente respecto a
sus antecesoras es que, aun naciendo en tiempos muy pretéritos,
las cintas de Billy Wilder y Blake Edwards hacían gala de una
modernidad y falta de pudor que, irónicamente, convierte "Os
declaro marido y marido" en un ejemplo de conservadurismo
fílmico.
Aun con todo,
el film es recomendable para aquellos a quienes no les moleste
pasarse dentro del cine más tiempo del necesario (el metraje
casi alcanza las dos horas) y disfruten con un recital de gags
que, en el mejor de los casos, bordean la ordinariez y,
paradójicamente, a veces es en ella donde encuentran la mejor
aliada para arrancar las carcajadas más inteligentes, por
llamarlas de algún modo (véase la escena de la pastilla de jabón
en la ducha, hilarante recreación de uno de los clichés
homófobos más reconocibles). Por lo demás, una propuesta
plana, prescindible y demasiado asustada de sí misma como
para atreverse siquiera a mostrar un beso entre personas del
mismo sexo.
Calificación:
    
Imágenes de "Os declaro marido y marido" - Copyright
© 2007 Universal Pictures, Relativity Media, Happy Madison y
Shady Acres. Distribuida en España por Universal Pictures
International Spain. Fotos por Tracy Bennett. Todos los derechos
reservados.
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