CÓMO SE HIZO "HASTA QUE EL
CURA NOS SEPARE"
Notas de producción ©
2007
Warner
Bros. Pictures
2. La fiesta nupcial
La búsqueda del actor
adecuado para llevar el alzacuellos del reverendo Frank no llevó
mucho tiempo. El productor Mike Medavoy comenta, “Cuando leí el
guión, supe exactamente que Robin Williams sería ideal para el
papel. Además de ser un actor y humorista increíblemente
divertido, es también una persona muy apasionada y compasiva. Si
bien el reverendo Frank hace pasar a Ben y Sadie por algunas
situaciones realmente difíciles, en el fondo, la simpatía fue un
elemento clave en la construcción del personaje”. El actor y
humorista Robin Williams, galardonado con los Premios de la
Academia, dice que le interesó la película “básicamente por los
personajes, y por la idea de que el reverendo Frank intenta
realmente ayudar a la gente. Crea ejercicios y situaciones
simuladas en los que una joven pareja jamás pensaría ni a los
que tendrían que enfrentarse hasta que estuvieran casados,
cuando ya es demasiado tarde. Pero si una pareja no se viene
abajo y consigue superar su clase, estarán más cerca de vivir
felices para siempre”. Kwapis comenta, “Robin Williams fue la
elección perfecta para crear a un irreverente reverendo. Por
supuesto, su capacidad de improvisación es legendaria. Puede
hacer comentarios ingeniosos sobre todo lo que se cruce en su
camino, que la mayoría de las veces era yo. No podríais creer la
cantidad de veces que se puede jugar con el nombre de Kwapis.
Existe un método en la locura del reverendo Frank. No importa lo
perversas que sean sus tácticas, porque su objetivo es noble:
mantener juntas a las parejas”. El personaje de la futura esposa
en la película, Sadie Jones, ha soñado mucho tiempo con casarse
en St. Augustine, y no permitirá que nada le impida cumplir ese
sueño. Fue allí donde sus padres se casaron, y donde ella fue
bautizada por el reverendo Frank—razones ambas muy convincentes
que ningún prometido se atrevería a desafiar.
Kwapis comenta, “Para el
papel de Sadie, yo quería a alguien que fuera adorable pero
fuerte. Sadie es el tipo de muchacha por la que los chicos
harían cualquier cosa, incluyendo algo tan absurdo como el curso
de preparación para el matrimonio patentado del reverendo Frank.
Mandy Moore no podía estar mejor en este papel, que le dio la
oportunidad de demostrar su talento para la comedia. Mandy es
alocada y auténtica; es la típica mujer normal, pero en versión
divertida”.
“Lo que realmente me
sorprendió de este guión, y lo que me hizo que deseara formar
parte de esta película, fue que en cualquiera de las situaciones
en que se encontraban estos personajes, había una base real y te
podías identificar con ellas”, dice Moore. “Yo aún tengo que
encontrarme en esas situaciones de verdad—como casarme—pero
cuando lo haga, ¡voy a estar sin duda mucho mejor preparada!”.
Al otro lado de la ecuación
matrimonial está el novio de Sadie, Ben Murphy. Para el papel,
Kwapis sabía exactamente a quién quería. “Contribuí a lanzar
‘The Office’ y supe desde el primer momento en que trabajé por
vez primera con John Krasinski que era un verdadero hallazgo,
una perfecta combinación de actor cómico y galán. Fue mi primera
y única elección para el papel de Ben. John tiene una capacidad
innata para ser divertido y tener los pies en la tierra. Es a la
vez discreto y expresivo. Como pueden probar los fans de ‘The
Office’, John sabe cómo comportarse en una incómoda pausa”.
Krasinski afirma, “Realmente,
quería hacer esta película. Cuando me enteré de que Ken había
sido contratado para dirigirla, me entusiasmó aún más la idea de
hacerla. Estoy totalmente en deuda con él por contar conmigo”.
Osborne afirma, “John fue
siempre para Ken el primero de la lista, y cuando hicimos las
pruebas de pantalla a Mandy y John, estuvimos totalmente de
acuerdo. Vimos que había una auténtica química entre los dos.
Podíamos verlos como una pareja tratando de superar juntos el
curso... para bien o para mal”.
Krasinski, que trabaja con
Moore por primera vez en el cine, comenta, “Me encantó la idea
de trabajar con Mandy. Es muy dulce, y aportó una increíble
calidez al rodaje”.
Moore dice, “He tenido una
magnífica experiencia con John. Nos compenetramos muy bien.
Tiene mucho talento y es un encanto; ha sido un placer trabajar
con él”.
En la película, Ben se
declara valientemente a Sadie delante de toda la familia Jones
en el 30º aniversario de bodas de sus padres. Sadie acepta, pero
surge un problema cuando el feliz momento deriva de repente en
una pragmática discusión sobre dónde se celebrará la boda.
“Ben quiere simplemente una
boda sencilla e informal, en algún lugar exótico como el Caribe,
sin saber que casarse con Sadie lleva implícita una condición”,
dice Krasinski.
“Sadie ha soñado toda su vida
con casarse en St. Augustine porque quiere continuar la
tradición familiar, por lo que está totalmente decidida a que
eso sea así y lo tiene muy claro”, afirma Moore.
Para concertar una fecha en
la iglesia, Sadie presenta a Ben al reverendo Frank, quien les
informa de que da la casualidad de que St. Augustine está
totalmente reservada durante los dos próximos años. Sin embargo,
ha habido una cancelación, lo cual supone que hay un hueco
dentro de tres semanas. Sadie accede apasionadamente a la
precipitada fecha de la boda, momento en el que el reverendo les
dice que no les casará hasta que no superen su obligatorio curso
de preparación.
Cuando llegó el momento de
diseñar y filmar las escenas del curso de preparación,
“imagínense el matrimonio como un parque temático, con
atracciones que representan las diversas pruebas y tribulaciones
que tiene que sufrir una pareja. Así es como concebí el curso de
preparación para el matrimonio en la película. Quería que el
público experimentara un viaje emocional en una montaña
rusa—treinta años de matrimonio comprimidos en tres semanas”,
dice Kwapis.
“Sadie es el tipo de persona
al que le encantan ese tipo de desafíos. Para ella, sólo es algo
que les acercará más a ella y a Ben, y les hará estar más
enamorados”, dice Moore.
Por otra parte, Ben no puede
evitar sentirse un poco incómodo, especialmente cuando el
reverendo Frank les impone dos reglas muy importantes a seguir:
Regla Número Uno, cada uno de ellos tiene que escribir sus
propios votos matrimoniales, que sólo serán revelados en la
ceremonia nupcial; Regla Número dos, a partir de ese mismo
momento no mantendrán relaciones sexuales hasta la luna de miel.
“La Regla Número 2 es, sin
duda, una de las reglas más difíciles de seguir para una pareja
moderna, y eso es lo maravilloso del curso de preparación”,
afirma Williams. “Me gusta especialmente la idea de poner a
prueba de este modo la relación de una joven pareja. Olvidémonos
de ese asunto y veamos lo que sucede”.
“Al comienzo de una relación
típica, el sexo es algo habitual, pero después de 15 ó 20 años,
ya es otra historia”, bromea Williams, quien continúa diciendo:
“El reverendo Frank debe el gran éxito de su clase a su
compromiso de ayudar a las parejas a descubrir qué es lo que hay
en su relación que les dará la fuerza que necesita para
mantenerse a lo largo de los años”.
Antes de que Ben sea
consciente de que está siendo puesto a prueba, el reverendo
Frank de manera no muy sutil le asedia con cuestiones personales
bastante hirientes. Krasinski comenta, “Una de las pruebas por
las que Ben pasa con el reverendo Frank es la del engaño. Lo que
Ben cree que es una conversación informal se convierte en 20
preguntas de carácter muy personal: cuánto tiempo llevan
saliendo Sadie y Ben, si duermen juntos, y cosas de ese tipo.
Creo que el reverendo Frank identifica a Ben con alguien que es
digno de Sadie, pero quiere que lo demuestre, no sólo a Sadie
sino también al propio Ben. Quiere que Ben comprenda realmente
por qué quiere casarse y que considere la relación más allá de
la perspectiva del enamoramiento inicial”.
Otro ejercicio de la clase
del reverendo Frank consiste en el cuidado y la alimentación de
unos bebés animatrónicos inquietantemente reales, pero con un
aspecto aterrador. Inspirándose en experiencias de la vida real,
Kim Barker recuerda un trabajo en el instituto cuya finalidad
era enseñar a los estudiantes la responsabilidad de ser padres.
“Recuerdo que, en una de mis clases, teníamos que llevar huevos
durante una semana, 24 horas al día, como si fueran auténticos
bebés. Teníamos que cuidar de ellos; no podías simplemente
dejarlos en la taquilla. A partir de esa idea, creamos una
prueba de stress en la que Ben y Sadie serían responsables de
algo durante 24 horas al día 7 días a la semana. Al principio,
la idea era utilizar simples dispositivos electrónicos y, al
final, la idea evolucionó hasta crear a los dos bebés robóticos
gemelos”.
Los bebés animatrónicos,
diseñados por la compañía de maquillaje y efectos especiales
Drac Studios, estaban controlados a distancia mediante
transmisores de radio. Los movimientos de los ojos, de las
manos, de la boca, e incluso de las tripas estaban controlados
de manera independiente. Cada función era coordinada con
precisión y ensayada para cada toma.
Moore recuerda, “Manejar a
los bebés fue realmente difícil. Desearía que resultasen más
temperamentales que los auténticos bebés porque requerían mucho
mantenimiento... y cambios de batería. Además, eran muy pesados
y tenían un olor muy peculiar. Me sorprendió la cantidad de
esfuerzo que era necesario para hacerlos funcionar detrás de las
cámaras. Había cuatro personas diferentes controlando a cada
bebé. Pobre John... tuvo que hacer más escenas con los bebés que
yo”.
Krasinski coincide con ello,
“Hay una escena en la que Sadie y Ben están en unos grandes
almacenes elaborando su lista de bodas, y mientras Sadie está
eligiendo una vajilla yo estoy atrapado con los dos bebés, que
de repente deciden montar un auténtico berrinche”.
Sin que Ben lo sepa, los
diminutos monstruos están siendo manipulados por control remoto
por la mano derecha del reverendo Frank, un precoz aspirante a
pastor, que en el guión figura como Choir Boy. Choir Boy,
encarnado por Josh Flitter, ajusta el “estado de ánimo robótico”
de los bebés animatrónicos moviendo los interruptores del
control remoto desde “Calmados”, saltándose los estadios
intermedios de “Malhumorados” y “Enloquecidos”, y pasando
directamente a “Fundidos”.
“El papel más difícil de
asignar fue el del Choir Boy”, comenta Kwapis. “Es como un matón
en miniatura, un pequeño esbirro que hace todo el trabajo
difícil del reverendo Frank. La mayoría de los candidatos
interpretaban el papel como si fueran pequeños querubines.
Cuando Josh Flitter llegó a la sesión de casting, pareció que
estaba interpretando a todos los tipos duros de Hollywood desde
Edward G. Robinson hasta James Gandolfini. La idea de Josh como
un policía matrimonial era demasiado irresistible como para
dejarla pasar”.
Flitter dice, “Choir Boy está
matriculado en el programa del reverendo Frank ‘Pastores del
Mañana’, y su meta en la vida es convertirse en el más grande
reverendo cuando se haga mayor. Cree firmemente en el curso
preparatorio que ha creado el reverendo Frank y es el que se
encarga de las tareas que tienen lugar entre bastidores”.
Choir Boy ha puesto a
escondidas en el dormitorio de Ben y Sadie un mini-micrófono que
le permite al reverendo Frank vigilar día y noche las
conversaciones de la pareja. En un caso concreto, el dispositivo
contribuye a evitar la violación de la temida Regla Número Dos
del reverendo Frank.
Al margen de la Regla Número
Dos, tal vez una de las pruebas más estresantes del curso del
reverendo sea el ejercicio de asociación de palabras con los
parientes. Bajo el pretexto de una degustación de vino y queso,
la prueba está destinada a abrir las líneas de comunicación
entre Ben y sus futuros parientes, incluida Lindsey, la hermana
mayor de Sadie, hastiada y recientemente divorciada,
interpretada por Christine Taylor.
Taylor comenta, “Tras haber
pasado justamente por un reciente divorcio, mi personaje es muy
sarcástico y amargado. No tiene fe en el matrimonio, ni por
supuesto en los hombres, y no se fía nada del hecho de que Sadie
se case tan deprisa. En definitiva, se siente como la oveja
negra de la familia, rodeada por los felices matrimonios de sus
padres y abuelos—y ahora por el compromiso de Sadie y Ben. No
puede evitar comportarse de manera algo agresiva hacia Ben, y
esto se hace especialmente evidente durante el ejercicio con los
parientes”.
También ha sido invitado a la
degustación de vino y queso el atractivo, sofisticado, rico y
mejor amigo de Sadie, Carlisle, interpretado por Eric Christian
Olsen. “Carlisle es el mejor amigo de Sadie. Crecieron juntos,
se bañaron juntos, y lo saben todo el uno del otro. Él es, en
definitiva, parte de la familia de Sadie. Esto plantea una
interesante dinámica para Ben, quien debería sentirse celoso por
la simple presencia de Carlisle. Realmente, no puedes culpar a
Ben de sentirse algo inseguro cuando Carlisle está presente,
porque además de tener una buena relación con la familia de
Sadie, es también muy encantador, tiene mucho talento, y tiene
magníficos dientes y mejillas”, sonríe Olsen.
Mientras Sadie confía en
Carlisle para que le aconseje sobre casi todo, Ben busca a su
mejor amigo, Joel, que le aporta un punto de vista ligeramente
distinto. Joel, interpretado por el actor y humorista DeRay
Davis, lleva casado algún tiempo—además de tener dos hijos y un
cortacésped—y tal vez pueda resumirse como un hombre típico, o
como dice Davis, “el típico hombre que piensa que los hombres
deberían ser nuevamente los amos. Joel sabe que, para él, los
días de ser el señor de sus dominios han pasado desde que se
casó. Así que, poniéndose en su lugar, desea en secreto que Ben
continúe siendo un hombre libre durante un poco más de tiempo”.
Cuando Ben y Sadie se ven
atrapados entre los dos fuegos de las influencias
contradictorias y soportando las exigencias del curso de
preparación, sus verdaderas personalidades salen a flote,
poniendo definitivamente a prueba su compatibilidad.
Krasinski afirma, “Ben y
Sadie nunca habían discutido antes de matricularse en la clase
del reverendo Frank, pero tan pronto como empieza el curso y
sienten la presión, la verdadera personalidad de Sadie comienza
a manifestarse. Es una persona muy organizada, que hace sus
cosas y necesita que se hagan de una determinada manera,
mientras que Ben es feliz con despertarse con una sonrisa y más
o menos pasar el día. Entonces, cuando Sadie empieza a mostrar
su favoritismo hacia las opiniones de Carlisle y la hermana de
Sadie se mete con la naturaleza pasiva de Ben, éste no puede
dejar de sentir que todo el mundo está en contra de él”.
A veces la verdad duele, pero
otras veces la verdad puede ser realmente divertida. Taylor
comenta, “Cuando el reverendo Frank le pregunta a Lindsey una
palabra asociada con Ben, ella, en su estilo sarcástico y
tajante, le llama ‘autoritario,’ que es lo completamente opuesto
a lo que ella piensa realmente de él. Realmente, ella piensa que
Ben es un gran incauto, y no necesariamente el chico adecuado
para Sadie. Cuando a Ben le preguntan por una palabra asociada
con Lindsey, él la llama ‘rubia,’ lo que ella se toma como un
pretexto para atacarlo de nuevo. Fue una escena realmente
divertida de rodar. No dejamos de hacer tomas porque todo el
mundo en torno a la mesa estaba haciendo reír muchísimo a los
demás”.
Con un torrente humorístico
como Robin Williams en el rodaje, Kwapis animó a todo el mundo a
esperar lo inesperado. “Con Robin, que tiene un inagotable deseo
de inventar cosas, tienes que asegurarte de que tienes
suficiente cantidad de película en la cámara y de contar con un
grupo de actores que estén a la altura cuando empiece a
improvisar”.
“Lo que más me gusta de
trabajar con Ken es el hecho de que simplemente te pasa el
balón, y te da la flexibilidad y la libertad de meterte en
situación”, dice Moore. “No dice ‘Acción’ al empezar una escena.
En lugar de esto, simplemente dice, ‘Adelante.’ Resulta muy
relajante y familiar. A pesar de que Ken nos dio mucho apoyo y
libertad para improvisar en el rodaje, yo aún sentía terror de
improvisar cosas delante de Robin porque es una auténtica
leyenda de la comedia. Pero me quedé realmente impresionado con
él porque era muy considerado con los demás actores y muy
colaborador”.
La oportunidad de trabajar
con Robin Williams fue también una increíble oportunidad para
Krasinski, quien confiesa que cuando era mucho más joven
escribió a Williams una carta de admirador pidiéndole, y
recibiendo, una foto autografiada. “Yo era un gran fan de Robin,
y había visto todas sus películas. Antes incluso de querer ser
actor, me encantaba, me encantaba, ver su trabajo. Así que
actuar ahora en una película con él es algo increíble. Y es
incluso más gracioso y más vitalista en persona que en el cine”.
Tal vez demasiado gracioso;
como dice Kwapis, “El gran riesgo de reunir a un grupo tan hábil
de humoristas es que a menudo era imposible que acabaran una
toma sin reírse. Mantenerse serio se convirtió en una tarea
hercúlea particularmente para John, enfrentado a la avalancha de
ocurrencias de Robin”.
Además, tanto Kwapis como
Krasinski disfrutaron de su propia fiesta de “oficina” mientras
rodaban escenas en las que aparecían colegas de “The Office”,
incluyendo a Brian Baumgartner como Jim, el compañero del curso
preparatorio de Ben y Sadie al que le encantan las peladuras de
patatas; Mindy Kaling como Shelly, la exigente esposa de Joel; y
Angela Kinsey como Judith, la empleada de una tienda de joyas.
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