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LOS SIMPSON: LA PELÍCULA
(The Simpsons movie)


Dirección: David Silverman.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 87 min.
Género: Animación, comedia.
Doblaje original: Dan Castellaneta (Homer Simpson), Julie Kavner (Marge Simpson), Nancy Cartwright (Bart Simpson), Yeardley Smith (Lisa Simpson), Harry Shearer (Sr. Burns), Hank Azaria (Moe), Marcia Wallace (Edna).
Guión: James L. Brooks, Matt Groening, Mike Reiss, George Meyer, Ian Maxtone-Graham, John Swartzwelder, Matt Selman, David Mirkin, Al Jean, Mike Scully y Jon Vitti; basado en los personajes creados por Matt Groening.
Producción: James L. Brooks, Matt Groening, Al Jean, Richard Sakai y Mike Scully.
Música: Hans Zimmer.
Dirección artística:
Dima Malanitchev.
Estreno en USA: 27 Julio 2007.
Estreno en España: 26 Julio 2007.

CÓMO SE HIZO "LOS SIMPSON: LA PELÍCULA"
Notas de producción © 2007 Hispano Foxfilm

  Los Simpson vieron la luz hace veinte años, cuando a Matt Groening se le pidió que incluyera segmentos animados en la serie cómica “The Tracy Ullman Show”, emitida en la cadena Fox. Groening no quiso renunciar a los derechos de sus populares dibujos “Life in Hell”, por lo que creó en el acto los personajes de la familia Simpson. “Los Simpson” ha sido un éxito de crítica y audiencia desde su creación en 1988 como serie semanal de media hora de duración, habiéndose convertido en un fenómeno de la cultura popular. El resto, es historia de la televisión y, ahora, del cine. Para Groening, "Los Simpson: La película" brinda la oportunidad de que los realizadores y los espectadores experimenten algo que el programa, aun con su miríada de galardones y su inmenso impacto cultural, no podía ofrecer: “Queríamos contar una historia de los ‘Simpson’ de gran formato sobre el gran lienzo de una pantalla de cine y escuchar, al mismo tiempo, a una sala llena de gente que se riera”, afirma Groening. Ya en la primera temporada del programa, el estudio se dirigió a Groening y al coproductor ejecutivo James L. Brooks para plantear la posibilidad de convertir este fenómeno de la televisión en una película. Entonces, como la legión de incondicionales del programa se han preguntado, ¿por qué hicieron falta 18 años para llevar “Los Simpson” a la gran pantalla? Al Jean, el actual director de la serie y guionista/productor de la película, nos cuenta algunos detalles internos: “Esperamos 18 años para realizar la película porque no quisimos hacerlos por la sola razón de que pudiéramos hacerlo; queríamos hacer una película porque era lo correcto. Quisimos crear un argumento que exigiera las posibilidades que brinda una película. "Los Simpson: La película" no son tres episodios de la serie puestos uno detrás del otro. Tiene su propio corazón. Se centra en las fuerzas que pueden desgarrar una familia y una ciudad, y examina la forma como un hombre podría reconstruir su vida en semejante situación”.

 

  “Lo que distingue la película de la serie es la escala”, añade James L. Brooks, el realizador galardonado con el Premio de la Academia® que estuvo detrás de “Mejor...Imposible”, “La Fuerza del Cariño” y “Al Filo de la Noticia”; guionista y productor (galardonado con un Emmy®) de “The Mary Tyler Moore Show” y “Taxi”, guionista y productor de LOS SIMPSON. “Tenemos cien papeles con diálogo en la película y hemos creado escenas que ni podríamos comenzar a dibujar para la serie. Lo más importante de todo es que queríamos que una película de los ‘Simpson’ fuera una experiencia cinematográfica para el público, a la vez que nos manteníamos fieles a lo que hacemos en el programa. Tuvimos cuidado de no subirnos demasiado a la parra”.

  El programa de televisión carecía de la plantilla para escribir y animar al mismo tiempo una serie y una película. “Por aquel entonces, no teníamos un equipo de guionistas y animadores que estuvieran sentados buscando algo que hacer”, señala Matt Groening. “A diferencia de la mayoría de las series, ‘Los Simpson’ nunca hace una pausa. Dedicamos todas nuestras energías al programa, y nunca quisimos perjudicarlo para rodar una película”.

  A los largo de los años, Brooks y los directores del programa ampliaron el personal encargado de la elaboración del guión de la serie, lo que, al menos, solucionó el problema de la plantilla. “Llegamos a un punto en el que teníamos dos salas de guionistas en activo en un momento dado”, afirma David Mirkin, famoso director de comedias por méritos propios (“Las Seductoras,” “Romy y Michele”), productor y guionista del programa y guionista de la película. “Así, los que se ocupaban del programa desde antes, podían avanzar y escribir la película, mientras que el programa seguía emitiéndose sin que su calidad se viera afectada”.

  En 2001, una película sobre los ‘Simpson’ dio un pasito más hacia su realización cuando el reparto de la serie firmó un nuevo contrato que incluía las condiciones para que les pusieran voz a los personajes en un largometraje. Pero quedaba la tarea de hallar una idea que pudiera justificar su tratamiento en la gran pantalla, y, luego, la de crear un guión que pudiera rodarse.

  En noviembre de 2003, comenzó la elaboración en serio de un guión para una película de los ‘Simpson’. “Cuatro de nosotros fuimos fundamentales en la toma de la decisión de avanzar con un guión”, explica James L. Brooks. “Llegados a un cierto punto, simplemente nos entraron ganas de hacerlo”.

  “Nos planteamos a nosotros mismos las preguntas básicas”, recuerda Mike Scully. “¿Pensábamos que podríamos idear un argumento que justificara una película? ¿De qué forma afectaría a la producción de la serie la realización de una película?”

  Los productores se pusieron el listón muy alto para sí mismos y para el trabajo que vendría a continuación. “Empezamos a escribir el guión y no paramos”, añade Brooks. “Lo más duro era prestar una atención prolongada y extraordinaria a cada chiste y cada latido; estar tensos cada día y seguir fingiendo que éramos una banda de bromistas insensatos y despreocupados. Nunca llegó el momento en que pensáramos en abandonar, por lo que seguimos trabajando en ello”.

  A medida que las ideas comenzaban a cobrar formar para el guión de una película, los productores estaban resueltos a no recrear “Los Simpson” para la gran pantalla, optando, en vez de ello, por mantener todo lo que los incondicionales han llegado a adorar de los personajes. “La diferencia estriba en que nosotros estamos contando una historia que exige noventa minutos y un formato de gran pantalla” dice Al Jean. “Y no es sólo una historia. Cada miembro de la familia Simpson tiene una parte del guión que incluye el crecimiento y la redención, incluso el bebé. Queríamos que la película retuviera emocionalmente a los espectadores hasta el final. LOS SIMPSON también tenía que contar con grandes escenas, exteriores y temas”.

  Estas metas creativas exigían el equipo de guionistas más sólido que fuera posible, por lo que los productores escogieron un elenco de guionistas estrella que habían trabajado en el programa desde su comienzo (o casi), varios de los cuales habían sido directores del mismo. Todos ellos conocían y adoraban a los personajes. Además de Brooks, Groening, Jean y Scully, el equipo de guionistas estrella de LOS SIMPSON incluía a David Mirkin, Mike Reiss, George Meyer, John Swartzwelder y Jon Vitti. (Ian Maxtone-Graham y Matt Selman, actuales productores ejecutivos del programa, se incorporaron más tarde al conjunto de guionistas).

  Si bien el compromiso de los guionistas para crear el mejor guión cinematográfico posible para los “Simpson” era inquebrantable, no se tomaron en serio la designación de “estrellas”. “No era que cada minuto de nuestras reuniones fuera algo espectacular”, dice, riéndose Al Jean. “Como cualquier grupo de ‘estrellas’ tuvimos fallos y aciertos”. Con todo, cada uno de ellos aceptó la oportunidad de colaborar en una película esperada desde hacía mucho y protagonizada por los personajes que ellos habían contribuido a dar forma.

  Para estos guionistas, trabajar en LOS SIMPSON tenía un eco emocional además de creativo. “Resultaba increíblemente emocionante estar trabajando en una película y tener el honor de haber sido seleccionado para escribir el guión”, asegura Mike Reiss. “Más emocionante que hacer la película era estar en una sala con ese grupo de personas” repite Jon Vitti. “Era un privilegio ver a esta gente trabajar cada día – y una pesadilla simplemente horrible tratar de mantener su ritmo”. David Mirkin añade: “Era sensacional volver a estar juntos, porque hay una energía muy específica, muy especial cuando todos nos reunimos. No obstante, también era una energía muy morbosa”.

  Los guionistas estaban tan metidos en los personajes, y tan resueltos a crear una película digna de “Los Simpson” que, al menos en sus primeras sesiones, les costó elaborar un primer borrador. “Nos preocupábamos tanto que, al principio del proceso de redacción, estábamos excesivamente tensos” dice Brooks. “Nos costó un año sólo relajarnos y empezar a divertirnos de la forma como siempre lo habíamos hecho con el programa”.

  Finalmente, los guionistas idearon un esbozo de guión cinematográfico que Brooks aprobó. A continuación, desmenuzaron el esbozo en siete partes, con Jean, Scully, Mirkin, Reiss, Meyer, Swartzwelder y Vitti trabajando por separado, escribiendo cada uno de ellos unas 25 páginas. Se reunieron pasado un mes y armaron los siete “capítulos”, creando un primer borrador muy elemental.

  A ello le siguieron dos años de reescrituras, que abarcaron al menos cien borradores de guiones. Fue un proceso extenuante y meticuloso. “Aun cuando la película tiene una duración triple a la del programa de televisión, resultó cientos de veces más difícil de escribir”, explica David Mirkin.

  “Mordimos un montón de lápices y encargamos montones de pizzas a altas horas de la noche para proseguir con la empresa”, añade Matt Groening. “Siempre fue cuestión de escribir y reescribir, poniendo el acento en reescribir. Siempre andábamos haciendo pequeños ajustes al guión y jamás dejamos de tratar de idear una línea o una escena mejor”.

  “Estábamos decididos a seguir reescribiendo hasta que los animadores fallecieran de agotamiento”, dice, bromeando, el guionista Matt Selman. “Si no hubiéramos tenido una fecha de estreno, aún seguiríamos trabajando en ello”.

  Todos agradecieron que James L. Brooks hubiera vuelto a la sala de redacción. Brooks fue director del programa en los primeros años de la serie, trabajando posteriormente como inspiración y asesor de los guionistas del programa. (“La serie fue mi primer empleo a tiempo completo en tres años y, desde entonces, ha sido un empleo a tiempo parcial”, comenta). Para la película, Brooks volvió a relacionarse con los personajes y el mundo que él había contribuido a desarrollar. “La participación de Jim es el gran secreto de la película”, afirma Mike Reiss. “Nos hizo pasar por tantas revisiones que soy incapaz de contarlas. Ésta es la forma de trabajar de Jim – trabaja hasta que le arrancan el guión de las manos”.

  “Tuvimos que ampliar nuestra forma de pensar y salir de la estructura de 20 minutos propia de la narración de comedias de situación”, añade Mike Scully. “Y es ahí donde contamos mucho con Jim porque él ha realizado tantas grandes películas. LOS SIMPSON exigió que reajustáramos la forma de contar historias propia de ‘Los Simpson’, y Jim tuvo una enorme influencia en esa área”.

  “Jim trabajaba más que cualquiera de nosotros”, afirma John Swartzwelder, autor de más guiones de la serie que cualquier otro guionista. “Resultaba asombroso verle crear esas rarezas que nosotros incorporaríamos a la película para ver si funcionaban”.

  “Fue una emoción increíble trabajar en una película junto a Jim Brooks”, resume Al Jean. “Yo diría ‘una vez entre un millón’, aunque espero que haya más”.

  Varios de los guionistas atribuyen a Brooks el mérito de asegurarse de que el guión incluyese latidos emocionales importantes. Pero el mismo Brooks afirma que la comedia, la acción y la emoción del argumento tienen idéntica importancia. “No hay nada más importante para la franquicia de los ‘Simpson’ que lograr cuantas risas sea posible e incluir grandes piezas de repertorio”, explica. “Y esto hizo que la emoción de crear un argumento resultara más retadora. Siempre empezamos con las risas. Pero necesitábamos esa emoción que sostiene los chascarrillos y que lleva a los espectadores a preocuparse de lo que les sucede a los personajes”.

  Más que cualquier otra cosa, Brooks buscó el tono adecuado para la película. “Tono es la palabra que describe todo lo que andábamos buscando”, dice Brooks. “Uno echa todos los ingredientes en la olla – argumento, emoción, chistes – pero el resultado final de todo ello es el tono. Siempre es lo más importante en una película”.

  La búsqueda del tono adecuado se extendió más allá del proceso de realización del guión y la animación de la película, que duró dos años. Hans Zimmer, que compuso la partitura de LOS SIMPSON, también hizo aportaciones tonales clave. “Hans participó en gran medida en la búsqueda del tono correcto, proporcionándonos un punto de vista fresco, después de los años que habíamos dedicado a la película”, añade Brooks.

  En una sala llena de escritores que trabajaban infatigablemente para crear el mejor guión cinematográfico posible, ninguno trabajó más duro que Al Jean, que tenía el hercúleo trabajo de dirigir el programa y trabajar como productor-guionista de la película. “No puedo pensar en nadie más que pudiera haberse encargado del programa y la película al mismo tiempo”, asegura, maravillado, el guionista Ian Maxtone-Graham. “Es un testimonio de la asombrosa capacidad mental de Al. En un momento dado estaría revisando un esquema visual para el programa a la vez que nos dirigía la mirada y lanzaba una idea para la película”.

  El infatigable Jean – la única persona que controlaba todo lo relacionado con la película y con el programa – se aseguró de que no hubiera solapamiento de argumentos entre una y otro, manteniéndose en secreto los detalles de la trama de la película. “Como mantuvimos secreta la trama de la película, cuando los guionistas del programa lanzaban ideas semejantes a las que aparecían en el filme, yo decía: ‘No. No podemos usar eso. Pero no puedo deciros por qué’”.

  La discreción mencionada por Jean alcanzó un nivel raras veces visto en la industria cinematográfica, incluso en estos tiempos en que Internet nos vuelve tan cautelosos. Los realizadores guardaron el guión bajo llave en las oficinas de producción e incluso cuando se aproximaba el estreno de la película se mostraban reacios a divulgar los detalles de la trama, para asegurarse de que los espectadores gozaran por completo de las muchas sorpresas de la película. Pero un trailer adelantado reveló la presencia de un nuevo miembro del hogar de los Simpson: el cerdo que es la mascota de Homer y cuya aportación más señalada a la comunidad consiste en unas pocas toneladas de “fertilizante”.

  La “cuestión” de los excrementos de cerdo, unida a la completa ignorancia de Homer, conduce al desastre a la ciudad de Springfield. “Nos emocionó la idea de que Homer hiciera lo peor que había hecho en su vida”, dice David Mirkin. “Y eso lleva al dilema moral que se le plantea: dejar que la ciudad muera o tratar de salvarla”.

  La propia Springfield se convierte en un personaje clave de LOS SIMPSON, lo que todavía distingue más a la película de la serie. Los realizadores exhibieron la ciudad entera a través de un gran dispositivo cinematográfico. Además, destacan prácticamente a cada personaje de Springfield, la mayoría de los cuales aparecen en una gran escena de chusma que es uno de los ejes de la película.

  Un participante clave en las frecuentes e inacabables reuniones de los guionistas no era ni siquiera un guionista. Rompiendo con la tradición de la realización de películas animadas, el director David Silverman colaboró estrechamente con los guionistas dando forma a los efectos visuales y al montaje, determinando las mejores formas de visualizar un chiste e ideando nuevas formas de ampliar el universo de los Simpson para la gran pantalla. Hicieron continuos ajustes en el guión y volvieron a grabar a los actores. “Fue un castigo inusitado y cruento para David Silverman”, bromea Matt Groening.

  Silverman, un veterano con veinte años de “Los Simpson” a sus espaldas, trabajó por primera vez en los episodios cortos emitidos en “The Tracy Ullman Show” antes de convertirse en director y luego en director/productor supervisor de la serie. Su profundo afecto por los personajes no ha sido superado. “Me encanta dibujarlos”, asegura, “y crear algo original y divertido que no se haya hecho todavía”.

  “David ha sido el espíritu de ‘Los Simpson’ durante mucho tiempo”, dice Brooks. “Cuando trabajaba en los cortos para ‘The Tracy Ullman Show’, me hablaba con tal pasión de cuánto significaría para él disponer de todo un programa de televisión dedicado a esos personajes. Quedé tan impresionado por su pasión que puse en marcha la serie”.

  Silverman, naturalmente, tuvo una fuerte influencia en la apariencia del programa. “David, básicamente, dio a los personaje sus normas de conducta y codificó las normas sobre cómo dibujarlos”, dice Groening. “Para mí, dibujar a los personajes es un proceso intuitivo – me parece bien y así los dibujo. Pero David sabe que la cabeza de Bart tiene once puntas y que la cabeza de Marge tiene una altura de nueve globos oculares – o algo parecido”.

  Para LOS SIMPSON, el reto de Silverman consistía en idear un estilo visual que fuera fiel al programa a la vez que lo ampliaba para el fotograma de la película. Silverman aprovechó al máximo la proporción de aspecto de 2:35 a 1, propia de la gran pantalla, lo que le permitió poner más personajes en el fotograma, prodigando considerable atención a cada escena; abrir la película emocionalmente y añadir riqueza a la textura y los colores de los fondos. “No queríamos romper el aspecto gráfico de la serie sino enriquecerlo y llenarlo por completo”, explica Silverman.

  Para inspirarse, Silverman volvió a ver películas como “Conspiración de Silencio”, una de las primeras en pantalla panorámica que, de forma innovadora, empleó el formato para un drama íntimo, y la épica comedia coral “El Mundo está Loco, Loco, Loco”, que llenaba sus fotogramas con una muchedumbre de personajes.

  El formato de la pantalla panorámica presentaba muchos retos y oportunidades para el director. Por su parte, tenía que añadir carácter dimensional a personajes que hasta ahora habían sido vistos principalmente en la pequeña pantalla, pero que en muchas pantallas de cine parecerían medir veinte metros. Además, Silverman experimentó con la creación de escenas cargadas de emoción en tomas amplias, en casos en los que normalmente habría que haber cerrado a primeros planos.

  Para transmitir los latidos emocionales de la película, Silverman utilizó colores, sombras de tonos y sombras de perfiles hasta un extremo que no es posible en la serie. También tenía mayor margen para mover la cámara, de forma más notable para una elaborada escena de monopatín, durante una épica persecución y para una escena de chusma. Para esta última, Silverman avanzó hacia las hordas que convergen en el hogar de los Simpson. “Normalmente, se haría una toma de la multitud, cortando luego a un primer plano”, dice Silverman. “Pero yo quería dar a la escena mucha energía, por lo que movía la cámara sin cesar hacia el interior de la multitud”. Un cartel clásico de la serie de televisión en el que aparece todo el reparto de personajes, proporcionó una base para la escena. “Me imaginé corriendo hacia el cartel con una cámara”, añade.

  Para la animación de los personajes, Silverman se basó en la plantilla creada por Groening dos décadas antes, que evitaba personajes bizcos y de aspecto maniático, características ambas propias de series y películas de animación. “Siempre queremos que nuestros personajes sean reactivos e impulsivos”, comenta Silverman. “Esto supone un aporte a su humor y personalidades. Siempre esperamos de ellos interpretaciones específicas, realistas y parecidas a las de los humanos”.

  Quizás el reto más grande de Silverman fue el apretado calendario de la película. Se tardan nueve meses en realizar un episodio del programa y Silverman sólo disponía de un año y medio para rodar LOS SIMPSON. (Gozó del exuberante plazo de dos años para “Monstruos, S.A.”). Para cumplir tan riguroso plazo, Silverman formó varios equipos de producción, con directores de secuencias que dirigieran a sus propios grupos a las órdenes de Silverman.

  El primer paso para la animación de la película consistió en crear guiones gráficos – los paneles que determinan los cortes, las tomas, los ángulos y las interpretaciones. A continuación, Silverman y sus equipos desarrollaron posturas clave de animación, dibujos y diseños, seguidos de material de animatrónica que proporcionó programas de tiempo y ritmo, y que ayudó a determinar si los chistes funcionaban. Durante el proceso se diseñaron accesorios y vestuario y se introdujeron nuevos personajes. Los últimos pasos incluyeron el tiempo y el ajuste final de la animación.

  Para ahorrar tiempo, Silverman utilizó rollos de argumento, en los que filmó los guiones gráficos, ampliándolos con posturas adicionales y una banda sonora provisional, todo lo cual permitió a Silverman transmitir lo fundamental de la película en una fase muy temprana.

  El trabajo de Silverman y sus equipos en el formato de pantalla panorámica aporta una nueva dimensión a los personajes favoritos de tantos espectadores. “Con la película, David se supera a sí mismo por completo”, asegura Matt Groening. “LOS SIMPSON honra verdaderamente a los animadores que trabajan tan duro en el programa y en la película. Realmente ponen en la pantalla todo su arte y su talento”.

  “La película supone una experiencia mayor que el programa”, dice Silverman. “¡Es tanto lo que hay en la película que los incondicionales no han experimentado antes con el programa…!” Y, volviendo a la idea de Matt Groening de crear la película para permitir a los seguidores de la serie disfrutar de la experiencia común de contemplar una película de los “Simpson” en un cine, Silverman comenta: “Me encanta la idea de que ochocientas personas se rían al mismo tiempo de un chascarrillo o una escena de la película. He dado muchas conferencias en universidades en las que he proyectado fragmentos del programa a un público numeroso. Ver a esos públicos reírse con esos fragmentos a lo largo de los años – y proyectarlos en una pantalla grande – me dio la confianza de que sería capaz de hacer que los espectadores de una sala se rieran. Creo que una auténtica experiencia cinematográfica no haría más que intensificar su disfrute”.

  Al Jean observa que el atractivo de la película va más allá de los leales admiradores de “Los Simpson” que han seguido el programa durante los últimos dieciocho años. “Durante cuatro años nos hemos matado para producir una película que satisfaciera los sueños de los muchos incondicionales de la serie y que, a la vez, resultase del todo divertida para las personas que nunca hayan visto ‘Los Simpson’. Si me hubieran sometido a más presión, ahora mismo sería un diamante”.

  Dejando aparte las incontables presiones propias de la creación de LOS SIMPSON, el inminente estreno de la película hizo que dos de sus fuerzas visionarias recapacitaran sobre el fenómeno de los “Simpson” y sobre cuánto ha significado para ellos. “Hace veinte años, yo simplemente tenía la esperanza de que ‘Los Simpson’ alcanzara el éxito, y pensé que lo lograría” dice Matt Groening. “Pero no tenía ni idea de que en 2007 estaríamos rodando esta película y celebrando el episodio número 400. Ha sido en verdad una carrera loca”.

  “En la realización de esta película, y a pesar de todas las presiones que hemos sentido, y de los filtros críticos que he estado usando para su revisión, de vez en cuando levantaba la vista y veía a Homer haciendo algo en la pantalla”, afirma James L. Brooks. “Y me asombraba que después de todos estos años, me siga invadiendo un torrente de afecto hacia él. Ver así a Homer supera la experiencia del trabajo”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Los Simpson: La película" - Copyright © 2007 20th Century Fox y Gracie Films. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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