CÓMO SE HIZO "LOS SIMPSON:
LA PELÍCULA"
Notas de producción ©
2007
Hispano Foxfilm
Los Simpson vieron la luz hace veinte años, cuando a Matt
Groening se le pidió que incluyera segmentos animados en la
serie cómica “The Tracy Ullman Show”, emitida en la cadena Fox.
Groening no quiso renunciar a los derechos de sus populares
dibujos “Life in Hell”, por lo que creó en el acto los
personajes de la familia Simpson. “Los Simpson” ha sido un éxito
de crítica y audiencia desde su creación en 1988 como serie
semanal de media hora de duración, habiéndose convertido en un
fenómeno de la cultura popular. El resto, es historia de la
televisión y, ahora, del cine. Para Groening, "Los Simpson: La
película" brinda la oportunidad de que los realizadores y los
espectadores experimenten algo que el programa, aun con su
miríada de galardones y su inmenso impacto cultural, no podía
ofrecer: “Queríamos contar una historia de los ‘Simpson’ de gran
formato sobre el gran lienzo de una pantalla de cine y escuchar,
al mismo tiempo, a una sala llena de gente que se riera”, afirma
Groening. Ya en la primera temporada del programa, el estudio se
dirigió a Groening y al coproductor ejecutivo James L. Brooks
para plantear la posibilidad de convertir este fenómeno de la
televisión en una película. Entonces, como la legión de
incondicionales del programa se han preguntado, ¿por qué
hicieron falta 18 años para llevar “Los Simpson” a la gran
pantalla? Al Jean, el actual director de la serie y
guionista/productor de la película, nos cuenta algunos detalles
internos: “Esperamos 18 años para realizar la película porque no
quisimos hacerlos por la sola razón de que pudiéramos hacerlo;
queríamos hacer una película porque era lo correcto. Quisimos
crear un argumento que exigiera las posibilidades que brinda una
película. "Los Simpson: La película" no son tres episodios de la
serie puestos uno detrás del otro. Tiene su propio corazón. Se
centra en las fuerzas que pueden desgarrar una familia y una
ciudad, y examina la forma como un hombre podría reconstruir su
vida en semejante situación”.
“Lo que distingue la película
de la serie es la escala”, añade James L. Brooks, el realizador
galardonado con el Premio de la Academia® que estuvo detrás de
“Mejor...Imposible”, “La Fuerza del Cariño” y “Al Filo de la
Noticia”; guionista y productor (galardonado con un Emmy®) de
“The Mary Tyler Moore Show” y “Taxi”, guionista y productor de
LOS SIMPSON. “Tenemos cien papeles con diálogo en la película y
hemos creado escenas que ni podríamos comenzar a dibujar para la
serie. Lo más importante de todo es que queríamos que una
película de los ‘Simpson’ fuera una experiencia cinematográfica
para el público, a la vez que nos manteníamos fieles a lo que
hacemos en el programa. Tuvimos cuidado de no subirnos demasiado
a la parra”.
El programa de televisión
carecía de la plantilla para escribir y animar al mismo tiempo
una serie y una película. “Por aquel entonces, no teníamos un
equipo de guionistas y animadores que estuvieran sentados
buscando algo que hacer”, señala Matt Groening. “A diferencia de
la mayoría de las series, ‘Los Simpson’ nunca hace una pausa.
Dedicamos todas nuestras energías al programa, y nunca quisimos
perjudicarlo para rodar una película”.
A los largo de los años,
Brooks y los directores del programa ampliaron el personal
encargado de la elaboración del guión de la serie, lo que, al
menos, solucionó el problema de la plantilla. “Llegamos a un
punto en el que teníamos dos salas de guionistas en activo en un
momento dado”, afirma David Mirkin, famoso director de comedias
por méritos propios (“Las Seductoras,” “Romy y Michele”),
productor y guionista del programa y guionista de la película.
“Así, los que se ocupaban del programa desde antes, podían
avanzar y escribir la película, mientras que el programa seguía
emitiéndose sin que su calidad se viera afectada”.
En 2001, una película sobre
los ‘Simpson’ dio un pasito más hacia su realización cuando el
reparto de la serie firmó un nuevo contrato que incluía las
condiciones para que les pusieran voz a los personajes en un
largometraje. Pero quedaba la tarea de hallar una idea que
pudiera justificar su tratamiento en la gran pantalla, y, luego,
la de crear un guión que pudiera rodarse.
En noviembre de 2003, comenzó
la elaboración en serio de un guión para una película de los
‘Simpson’. “Cuatro de nosotros fuimos fundamentales en la toma
de la decisión de avanzar con un guión”, explica James L.
Brooks. “Llegados a un cierto punto, simplemente nos entraron
ganas de hacerlo”.
“Nos planteamos a nosotros
mismos las preguntas básicas”, recuerda Mike Scully.
“¿Pensábamos que podríamos idear un argumento que justificara
una película? ¿De qué forma afectaría a la producción de la
serie la realización de una película?”
Los productores se pusieron
el listón muy alto para sí mismos y para el trabajo que vendría
a continuación. “Empezamos a escribir el guión y no paramos”,
añade Brooks. “Lo más duro era prestar una atención prolongada y
extraordinaria a cada chiste y cada latido; estar tensos cada
día y seguir fingiendo que éramos una banda de bromistas
insensatos y despreocupados. Nunca llegó el momento en que
pensáramos en abandonar, por lo que seguimos trabajando en
ello”.
A medida que las ideas
comenzaban a cobrar formar para el guión de una película, los
productores estaban resueltos a no recrear “Los Simpson” para la
gran pantalla, optando, en vez de ello, por mantener todo lo que
los incondicionales han llegado a adorar de los personajes. “La
diferencia estriba en que nosotros estamos contando una historia
que exige noventa minutos y un formato de gran pantalla” dice Al
Jean. “Y no es sólo una historia. Cada miembro de la familia
Simpson tiene una parte del guión que incluye el crecimiento y
la redención, incluso el bebé. Queríamos que la película
retuviera emocionalmente a los espectadores hasta el final. LOS
SIMPSON también tenía que contar con grandes escenas, exteriores
y temas”.
Estas metas creativas exigían
el equipo de guionistas más sólido que fuera posible, por lo que
los productores escogieron un elenco de guionistas estrella que
habían trabajado en el programa desde su comienzo (o casi),
varios de los cuales habían sido directores del mismo. Todos
ellos conocían y adoraban a los personajes. Además de Brooks,
Groening, Jean y Scully, el equipo de guionistas estrella de LOS
SIMPSON incluía a David Mirkin, Mike Reiss, George Meyer, John
Swartzwelder y Jon Vitti. (Ian Maxtone-Graham y Matt Selman,
actuales productores ejecutivos del programa, se incorporaron
más tarde al conjunto de guionistas).
Si bien el compromiso de los
guionistas para crear el mejor guión cinematográfico posible
para los “Simpson” era inquebrantable, no se tomaron en serio la
designación de “estrellas”. “No era que cada minuto de nuestras
reuniones fuera algo espectacular”, dice, riéndose Al Jean.
“Como cualquier grupo de ‘estrellas’ tuvimos fallos y aciertos”.
Con todo, cada uno de ellos aceptó la oportunidad de colaborar
en una película esperada desde hacía mucho y protagonizada por
los personajes que ellos habían contribuido a dar forma.
Para estos guionistas,
trabajar en LOS SIMPSON tenía un eco emocional además de
creativo. “Resultaba increíblemente emocionante estar trabajando
en una película y tener el honor de haber sido seleccionado para
escribir el guión”, asegura Mike Reiss. “Más emocionante que
hacer la película era estar en una sala con ese grupo de
personas” repite Jon Vitti. “Era un privilegio ver a esta gente
trabajar cada día – y una pesadilla simplemente horrible tratar
de mantener su ritmo”. David Mirkin añade: “Era sensacional
volver a estar juntos, porque hay una energía muy específica,
muy especial cuando todos nos reunimos. No obstante, también era
una energía muy morbosa”.
Los guionistas estaban tan
metidos en los personajes, y tan resueltos a crear una película
digna de “Los Simpson” que, al menos en sus primeras sesiones,
les costó elaborar un primer borrador. “Nos preocupábamos tanto
que, al principio del proceso de redacción, estábamos
excesivamente tensos” dice Brooks. “Nos costó un año sólo
relajarnos y empezar a divertirnos de la forma como siempre lo
habíamos hecho con el programa”.
Finalmente, los guionistas
idearon un esbozo de guión cinematográfico que Brooks aprobó. A
continuación, desmenuzaron el esbozo en siete partes, con Jean,
Scully, Mirkin, Reiss, Meyer, Swartzwelder y Vitti trabajando
por separado, escribiendo cada uno de ellos unas 25 páginas. Se
reunieron pasado un mes y armaron los siete “capítulos”, creando
un primer borrador muy elemental.
A ello le siguieron dos años
de reescrituras, que abarcaron al menos cien borradores de
guiones. Fue un proceso extenuante y meticuloso. “Aun cuando la
película tiene una duración triple a la del programa de
televisión, resultó cientos de veces más difícil de escribir”,
explica David Mirkin.
“Mordimos un montón de
lápices y encargamos montones de pizzas a altas horas de la
noche para proseguir con la empresa”, añade Matt Groening.
“Siempre fue cuestión de escribir y reescribir, poniendo el
acento en reescribir. Siempre andábamos haciendo pequeños
ajustes al guión y jamás dejamos de tratar de idear una línea o
una escena mejor”.
“Estábamos decididos a seguir
reescribiendo hasta que los animadores fallecieran de
agotamiento”, dice, bromeando, el guionista Matt Selman. “Si no
hubiéramos tenido una fecha de estreno, aún seguiríamos
trabajando en ello”.
Todos agradecieron que James
L. Brooks hubiera vuelto a la sala de redacción. Brooks fue
director del programa en los primeros años de la serie,
trabajando posteriormente como inspiración y asesor de los
guionistas del programa. (“La serie fue mi primer empleo a
tiempo completo en tres años y, desde entonces, ha sido un
empleo a tiempo parcial”, comenta). Para la película, Brooks
volvió a relacionarse con los personajes y el mundo que él había
contribuido a desarrollar. “La participación de Jim es el gran
secreto de la película”, afirma Mike Reiss. “Nos hizo pasar por
tantas revisiones que soy incapaz de contarlas. Ésta es la forma
de trabajar de Jim – trabaja hasta que le arrancan el guión de
las manos”.
“Tuvimos que ampliar nuestra
forma de pensar y salir de la estructura de 20 minutos propia de
la narración de comedias de situación”, añade Mike Scully. “Y es
ahí donde contamos mucho con Jim porque él ha realizado tantas
grandes películas. LOS SIMPSON exigió que reajustáramos la forma
de contar historias propia de ‘Los Simpson’, y Jim tuvo una
enorme influencia en esa área”.
“Jim trabajaba más que
cualquiera de nosotros”, afirma John Swartzwelder, autor de más
guiones de la serie que cualquier otro guionista. “Resultaba
asombroso verle crear esas rarezas que nosotros incorporaríamos
a la película para ver si funcionaban”.
“Fue una emoción increíble
trabajar en una película junto a Jim Brooks”, resume Al Jean.
“Yo diría ‘una vez entre un millón’, aunque espero que haya
más”.
Varios de los guionistas
atribuyen a Brooks el mérito de asegurarse de que el guión
incluyese latidos emocionales importantes. Pero el mismo Brooks
afirma que la comedia, la acción y la emoción del argumento
tienen idéntica importancia. “No hay nada más importante para la
franquicia de los ‘Simpson’ que lograr cuantas risas sea posible
e incluir grandes piezas de repertorio”, explica. “Y esto hizo
que la emoción de crear un argumento resultara más retadora.
Siempre empezamos con las risas. Pero necesitábamos esa emoción
que sostiene los chascarrillos y que lleva a los espectadores a
preocuparse de lo que les sucede a los personajes”.
Más que cualquier otra cosa,
Brooks buscó el tono adecuado para la película. “Tono es la
palabra que describe todo lo que andábamos buscando”, dice
Brooks. “Uno echa todos los ingredientes en la olla – argumento,
emoción, chistes – pero el resultado final de todo ello es el
tono. Siempre es lo más importante en una película”.
La búsqueda del tono adecuado
se extendió más allá del proceso de realización del guión y la
animación de la película, que duró dos años. Hans Zimmer, que
compuso la partitura de LOS SIMPSON, también hizo aportaciones
tonales clave. “Hans participó en gran medida en la búsqueda del
tono correcto, proporcionándonos un punto de vista fresco,
después de los años que habíamos dedicado a la película”, añade
Brooks.
En una sala llena de
escritores que trabajaban infatigablemente para crear el mejor
guión cinematográfico posible, ninguno trabajó más duro que Al
Jean, que tenía el hercúleo trabajo de dirigir el programa y
trabajar como productor-guionista de la película. “No puedo
pensar en nadie más que pudiera haberse encargado del programa y
la película al mismo tiempo”, asegura, maravillado, el guionista
Ian Maxtone-Graham. “Es un testimonio de la asombrosa capacidad
mental de Al. En un momento dado estaría revisando un esquema
visual para el programa a la vez que nos dirigía la mirada y
lanzaba una idea para la película”.
El infatigable Jean – la
única persona que controlaba todo lo relacionado con la película
y con el programa – se aseguró de que no hubiera solapamiento de
argumentos entre una y otro, manteniéndose en secreto los
detalles de la trama de la película. “Como mantuvimos secreta la
trama de la película, cuando los guionistas del programa
lanzaban ideas semejantes a las que aparecían en el filme, yo
decía: ‘No. No podemos usar eso. Pero no puedo deciros por
qué’”.
La discreción mencionada por
Jean alcanzó un nivel raras veces visto en la industria
cinematográfica, incluso en estos tiempos en que Internet nos
vuelve tan cautelosos. Los realizadores guardaron el guión bajo
llave en las oficinas de producción e incluso cuando se
aproximaba el estreno de la película se mostraban reacios a
divulgar los detalles de la trama, para asegurarse de que los
espectadores gozaran por completo de las muchas sorpresas de la
película. Pero un trailer adelantado reveló la presencia de un
nuevo miembro del hogar de los Simpson: el cerdo que es la
mascota de Homer y cuya aportación más señalada a la comunidad
consiste en unas pocas toneladas de “fertilizante”.
La “cuestión” de los
excrementos de cerdo, unida a la completa ignorancia de Homer,
conduce al desastre a la ciudad de Springfield. “Nos emocionó la
idea de que Homer hiciera lo peor que había hecho en su vida”,
dice David Mirkin. “Y eso lleva al dilema moral que se le
plantea: dejar que la ciudad muera o tratar de salvarla”.
La propia Springfield se
convierte en un personaje clave de LOS SIMPSON, lo que todavía
distingue más a la película de la serie. Los realizadores
exhibieron la ciudad entera a través de un gran dispositivo
cinematográfico. Además, destacan prácticamente a cada personaje
de Springfield, la mayoría de los cuales aparecen en una gran
escena de chusma que es uno de los ejes de la película.
Un participante clave en las
frecuentes e inacabables reuniones de los guionistas no era ni
siquiera un guionista. Rompiendo con la tradición de la
realización de películas animadas, el director David Silverman
colaboró estrechamente con los guionistas dando forma a los
efectos visuales y al montaje, determinando las mejores formas
de visualizar un chiste e ideando nuevas formas de ampliar el
universo de los Simpson para la gran pantalla. Hicieron
continuos ajustes en el guión y volvieron a grabar a los
actores. “Fue un castigo inusitado y cruento para David
Silverman”, bromea Matt Groening.
Silverman, un veterano con
veinte años de “Los Simpson” a sus espaldas, trabajó por primera
vez en los episodios cortos emitidos en “The Tracy Ullman Show”
antes de convertirse en director y luego en director/productor
supervisor de la serie. Su profundo afecto por los personajes no
ha sido superado. “Me encanta dibujarlos”, asegura, “y crear
algo original y divertido que no se haya hecho todavía”.
“David ha sido el espíritu de
‘Los Simpson’ durante mucho tiempo”, dice Brooks. “Cuando
trabajaba en los cortos para ‘The Tracy Ullman Show’, me hablaba
con tal pasión de cuánto significaría para él disponer de todo
un programa de televisión dedicado a esos personajes. Quedé tan
impresionado por su pasión que puse en marcha la serie”.
Silverman, naturalmente, tuvo
una fuerte influencia en la apariencia del programa. “David,
básicamente, dio a los personaje sus normas de conducta y
codificó las normas sobre cómo dibujarlos”, dice Groening. “Para
mí, dibujar a los personajes es un proceso intuitivo – me parece
bien y así los dibujo. Pero David sabe que la cabeza de Bart
tiene once puntas y que la cabeza de Marge tiene una altura de
nueve globos oculares – o algo parecido”.
Para LOS SIMPSON, el reto de
Silverman consistía en idear un estilo visual que fuera fiel al
programa a la vez que lo ampliaba para el fotograma de la
película. Silverman aprovechó al máximo la proporción de aspecto
de 2:35 a 1, propia de la gran pantalla, lo que le permitió
poner más personajes en el fotograma, prodigando considerable
atención a cada escena; abrir la película emocionalmente y
añadir riqueza a la textura y los colores de los fondos. “No
queríamos romper el aspecto gráfico de la serie sino
enriquecerlo y llenarlo por completo”, explica Silverman.
Para inspirarse, Silverman
volvió a ver películas como “Conspiración de Silencio”, una de
las primeras en pantalla panorámica que, de forma innovadora,
empleó el formato para un drama íntimo, y la épica comedia coral
“El Mundo está Loco, Loco, Loco”, que llenaba sus fotogramas con
una muchedumbre de personajes.
El formato de la pantalla
panorámica presentaba muchos retos y oportunidades para el
director. Por su parte, tenía que añadir carácter dimensional a
personajes que hasta ahora habían sido vistos principalmente en
la pequeña pantalla, pero que en muchas pantallas de cine
parecerían medir veinte metros. Además, Silverman experimentó
con la creación de escenas cargadas de emoción en tomas amplias,
en casos en los que normalmente habría que haber cerrado a
primeros planos.
Para transmitir los latidos
emocionales de la película, Silverman utilizó colores, sombras
de tonos y sombras de perfiles hasta un extremo que no es
posible en la serie. También tenía mayor margen para mover la
cámara, de forma más notable para una elaborada escena de
monopatín, durante una épica persecución y para una escena de
chusma. Para esta última, Silverman avanzó hacia las hordas que
convergen en el hogar de los Simpson. “Normalmente, se haría una
toma de la multitud, cortando luego a un primer plano”, dice
Silverman. “Pero yo quería dar a la escena mucha energía, por lo
que movía la cámara sin cesar hacia el interior de la multitud”.
Un cartel clásico de la serie de televisión en el que aparece
todo el reparto de personajes, proporcionó una base para la
escena. “Me imaginé corriendo hacia el cartel con una cámara”,
añade.
Para la animación de los
personajes, Silverman se basó en la plantilla creada por
Groening dos décadas antes, que evitaba personajes bizcos y de
aspecto maniático, características ambas propias de series y
películas de animación. “Siempre queremos que nuestros
personajes sean reactivos e impulsivos”, comenta Silverman.
“Esto supone un aporte a su humor y personalidades. Siempre
esperamos de ellos interpretaciones específicas, realistas y
parecidas a las de los humanos”.
Quizás el reto más grande de
Silverman fue el apretado calendario de la película. Se tardan
nueve meses en realizar un episodio del programa y Silverman
sólo disponía de un año y medio para rodar LOS SIMPSON. (Gozó
del exuberante plazo de dos años para “Monstruos, S.A.”). Para
cumplir tan riguroso plazo, Silverman formó varios equipos de
producción, con directores de secuencias que dirigieran a sus
propios grupos a las órdenes de Silverman.
El primer paso para la
animación de la película consistió en crear guiones gráficos –
los paneles que determinan los cortes, las tomas, los ángulos y
las interpretaciones. A continuación, Silverman y sus equipos
desarrollaron posturas clave de animación, dibujos y diseños,
seguidos de material de animatrónica que proporcionó programas
de tiempo y ritmo, y que ayudó a determinar si los chistes
funcionaban. Durante el proceso se diseñaron accesorios y
vestuario y se introdujeron nuevos personajes. Los últimos pasos
incluyeron el tiempo y el ajuste final de la animación.
Para ahorrar tiempo,
Silverman utilizó rollos de argumento, en los que filmó los
guiones gráficos, ampliándolos con posturas adicionales y una
banda sonora provisional, todo lo cual permitió a Silverman
transmitir lo fundamental de la película en una fase muy
temprana.
El trabajo de Silverman y sus
equipos en el formato de pantalla panorámica aporta una nueva
dimensión a los personajes favoritos de tantos espectadores.
“Con la película, David se supera a sí mismo por completo”,
asegura Matt Groening. “LOS SIMPSON honra verdaderamente a los
animadores que trabajan tan duro en el programa y en la
película. Realmente ponen en la pantalla todo su arte y su
talento”.
“La película supone una
experiencia mayor que el programa”, dice Silverman. “¡Es tanto
lo que hay en la película que los incondicionales no han
experimentado antes con el programa…!” Y, volviendo a la idea de
Matt Groening de crear la película para permitir a los
seguidores de la serie disfrutar de la experiencia común de
contemplar una película de los “Simpson” en un cine, Silverman
comenta: “Me encanta la idea de que ochocientas personas se rían
al mismo tiempo de un chascarrillo o una escena de la película.
He dado muchas conferencias en universidades en las que he
proyectado fragmentos del programa a un público numeroso. Ver a
esos públicos reírse con esos fragmentos a lo largo de los años
– y proyectarlos en una pantalla grande – me dio la confianza de
que sería capaz de hacer que los espectadores de una sala se
rieran. Creo que una auténtica experiencia cinematográfica no
haría más que intensificar su disfrute”.
Al Jean observa que el
atractivo de la película va más allá de los leales admiradores
de “Los Simpson” que han seguido el programa durante los últimos
dieciocho años. “Durante cuatro años nos hemos matado para
producir una película que satisfaciera los sueños de los muchos
incondicionales de la serie y que, a la vez, resultase del todo
divertida para las personas que nunca hayan visto ‘Los Simpson’.
Si me hubieran sometido a más presión, ahora mismo sería un
diamante”.
Dejando aparte las
incontables presiones propias de la creación de LOS SIMPSON, el
inminente estreno de la película hizo que dos de sus fuerzas
visionarias recapacitaran sobre el fenómeno de los “Simpson” y
sobre cuánto ha significado para ellos. “Hace veinte años, yo
simplemente tenía la esperanza de que ‘Los Simpson’ alcanzara el
éxito, y pensé que lo lograría” dice Matt Groening. “Pero no
tenía ni idea de que en 2007 estaríamos rodando esta película y
celebrando el episodio número 400. Ha sido en verdad una carrera
loca”.
“En la realización de esta
película, y a pesar de todas las presiones que hemos sentido, y
de los filtros críticos que he estado usando para su revisión,
de vez en cuando levantaba la vista y veía a Homer haciendo algo
en la pantalla”, afirma James L. Brooks. “Y me asombraba que
después de todos estos años, me siga invadiendo un torrente de
afecto hacia él. Ver así a Homer supera la experiencia del
trabajo”.
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