CÓMO SE HIZO "UN FUNERAL
DE MUERTE"
Notas de producción ©
2007
DeAPlaneta
UN FUNERAL DE MUERTE arrasó en el Festival de Cine de Aspen,
llevándose el deseado galardón del público, el Cinemax Audience
Award. Este filme da un aire de modernidad a la clásica comedia
británica gracias a un tema que transforma una situación tabú en
una comedia de enredo desternillante. Esta ácida, animada y, en
última instancia, positiva historia sobre los excéntricos
peligros y placeres inesperados de las reuniones familiares ha
sido dirigida con gran acierto por un estadounidense que nació
en Inglaterra: Frank Oz. Oz comenzó como titiritero de Jim
Henson. Fue el creador del icónico Yoda de la saga de La guerra
de las galaxias de George Lucas, además de director de una serie
de optimistas comedias como Un par de seductores con Steve
Martin y Michael Caine; ¿Qué pasa con Bob? con Bill Murray y
Richard Dreyfus; y Bowfinger, el pícaro con Steve Martin y Eddie
Murphy. Oz vuelve a sus raíces con UN FUNERAL DE MUERTE, una
comedia coral en la que cada uno de los personajes añade un
toque mordaz y gracioso a la historia. El título mismo revela la
ironía de la trama, pero según se desarrollan los encuentros y
desencuentros familiares, la manera en que Daniel y Martha –el
hijo y la sobrina del difunto– logran salir adelante a pesar de
los sustos y las revelaciones del indisciplinado funeral hace
que la película sea no sólo desternillante sino también tierna.
El prometedor guionista británico Dean Craig ha realizado una
interpretación valiente, refrescante, contemporánea y sin ningún
tipo de restricciones de la tradicional farsa británica, y eso
fue lo primero que llamó la atención de Oz. “Con este guión pasó
algo muy raro: me reí a carcajadas en voz alta, y esa es la
prueba de fuego”, dice Oz. “Cuando me enteré de lo joven que es
Dean Craig me quedé sorprendido, porque su trabajo contiene
todos los instintos de un experimentado artesano. La estructura
está arraigada en la farsa, pero tiene una inteligencia fresca y
joven y un buen sentido del humor. Me pareció tan gracioso que
no pude negarme”.
El productor Larry Malkin,
que trabajó con Horberg, Share Stallings y Diane Philips para
llevar el proyecto del papel a la pantalla, recuerda la emoción
con la que reaccionó inicialmente Frank Oz. “Nos encantó que
dijera que sí. En las primeras conversaciones que mantuvimos con
Frank, comentó que, aunque UN FUNERAL DE MUERTE puede parecer
muy británica, es también muy universal dados los personajes y
las complicaciones familiares que presenta, con las que todos
podemos identificarnos. Desde entonces, esa ha sido la idea que
guiado todas y cada una de las decisiones que hemos tomado con
respecto a la película”. Malkin continúa diciendo “Frank cogió
el material y lo hizo suyo. Es una deliciosa farsa moderna sobre
los momentos en los que parece que la vida se tuerce
completamente y todo se convierte en un gran desmadre”.
En opinión de Oz, el humor
constante que aparece como telón de fondo en esta sombría
ocasión aparece como resultado de todos los deseos humanos que
se mezclan en ella. Por ejemplo, los del hijo que quiere evitar
quedar como un fracasado cuando todos los elementos del funeral
dan al traste; o los de la hija que quiere impresionar a su
padre presentándole a su sensato prometido justo el día en que
éste se ha tomado accidentalmente un alucinógeno y anda desnudo
por la ceremonia.
“La gracia está en la
creciente desesperación de los personajes”, observa Oz. “Todos
los que han acudido quieren algo y la forma en la que sus deseos
se entremezclan y chocan unos contra otros crea una situación
llena de posibilidades cómicas”.
Otro aspecto cómico de la
película surge del tabú que suele rodear a los funerales porque,
a pesar de la solemnidad emocional, suelen estar repletos de
cosas que no pueden, o no deben, decirse. “Es una de esas
situaciones en las que uno no debería hablar, en las que debería
callárselo todo. Pero claro, cuanto más se esfuerza uno por
guardarse algo, peor es”, apunta Oz. “¿Quién no ha sufrido un
ataque de risa en el momento más inapropiado? Es una reacción
humana bastante natural, y es la base cómica de UN FUNERAL DE
MUERTE”.
Ciertamente, el guionista
Dean Craig confiesa que no tenía pensado escribir una farsa
cuando empezó con el guión, pero al ir escribiendo sobre esta
familia que se reúne para ir a un entierro, los elementos
cómicos fueron expandiéndose cuando cada uno de los personajes
empezó a perseguir sus propios objetivos y buscar su propia
redención familiar en un día lleno de revelaciones.
Para la historia, Craig se
inspiró en un entierro lleno de problemas al que asistió. “Mi
abuelo murió hace unos años”, explica. “Fue un acontecimiento
muy triste y difícil, pero en el que ocurrieron un montón de
cosas. Era todo tan raro que me hizo pensar que en realidad
podría ser la ambientación perfecta para una comedia negra.
También quería utilizar ese sentimiento tan poderoso que nos
invade a todos en los funerales porque, aunque en esos días todo
se centra en la muerte, también hay una sensación preponderante
de que la vida sigue. He creado a unos personajes que siguen
obsesionados con sus vidas a pesar de estar en medio de un
funeral. La verdad es que ha sido un proceso muy sencillo,
simplemente he escrito algo que fluía de una forma muy natural”.
Lo que tampoco le supuso
ninguna dificultad a Craig fue mezclar ese aire de comedia de
enredo clásica e inteligente con una hilaridad más contemporánea
y valiente basada en los personajes. “Lo que nos encantó del
guión fue que sigue totalmente la tradición de las grandes
farsas cinematográficas como Arsénico por compasión y El
quinteto de la muerte, pero a la vez transmite la modernidad de
haber sido escrita por un guionista joven”, dice el productor
Share Stalling. “Nace de una de esas fuentes tan fantásticas,
pero transmite una sensación de innovación y modernidad. Hay
pocos guiones como éste”.
Craig se mostró especialmente
entusiasmado cuando se enteró de que Frank Oz tomaría las
riendas de la dirección. “Es uno de los mejores directores de
comedia que hay, ¿verdad? No sólo tiene muchísima experiencia,
sino que también tiene un gran sentido del humor y capta muy
bien los guiones con los que trabaja”, dice.
Los realizadores también
agradecieron que la película fuera acogida por Sidney Kimmel
Entertainment (SKE), que se está convirtiendo rápidamente en un
referente para las películas de gran calidad. “SKE nos apoyó
muchísimo en todos los aspectos”, comenta Share Stalling.
“Estuvieron de acuerdo con que viniéramos a Inglaterra y
básicamente dijeron, ‘Frank, ésta es tu película, así que elige
a los actores que quieras’. Así, al final logramos un reparto
que realmente da la sensación de ser una familia unida”.
Frank Oz era consciente de
que sólo lograría darle a UN FUNERAL DE MUERTE el tono que
buscaba si conseguía a un grupo de actores inteligentes,
ingeniosos y talentosos que fueran capaces de llevar a sus
personajes a las profundidades más sentimentales y a los
extremos más cómicos. Ha quedado encantado con el reparto final.
Según Oz, “No sólo son
grandísimos actores, sino que además encajan perfectamente con
su personaje. Todos y cada uno de ellos dan en el clavo”.
En el centro de la vorágine
aparece Daniel, el desdichado buen hijo que sólo quiere despedir
a su padre como se merece, pero que acaba desentrañando los
rampantes secretos de su familia. Los realizadores eligieron a
una de las estrellas más anheladas de la industria
cinematográfica británica contemporánea para dar vida a Daniel,
Matthew Macfadyen, que saltó a la fama y fue aclamado
mundialmente por su papel protagonista del Sr. Darcy, el
romántico galán de la versión cinematográfica de Orgullo y
prejuicio de 2005. Aunque Macfadyen, que se formó en la afamada
Real Academia de Arte Dramático, pueda tener más fama como actor
serio, demuestra que tiene lo que hay que tener para interpretar
el papel de Daniel.
“Sabía que necesitaba a un
actor que pudiera interpretar a Daniel con honestidad, y también
sabía que Daniel establecería el listón que marcaría el nivel de
la actuación del resto de los personajes, porque él es el centro
de la historia”, explica Oz. “Si hubiera sido demasiado
genérico, el resto de los personajes también lo hubieran sido,
pero Matthew fue extraordinariamente sutil y eso es justo lo que
necesitaba la película. Es un actor increíble. Creo que está a
punto de echarse a reír en cada una de las escenas, pero no deja
que se note”.
A Macfadyen le gustó el
guión, y le encantó la idea de interpretar a un personaje que no
actúa como el público se espera. “Daniel es un personaje genial,
no se parece nada a los papeles que me han dado hasta ahora”,
dice. “El guión es tan divertido e imprevisible que nunca antes
me había reído con tantas ganas. Me lo he pasado de miedo
interpretando a Daniel, y espero que los espectadores disfruten
tanto como yo mientras le acompañan en este día tan
inolvidable”.
El actor cuenta que Daniel
está en un aprieto cuando comienza la película, no es capaz de
terminar su novela, ni de marcharse de casa, ni de enfrentarse a
su hermano famoso, y parece que ni si quiera va a ser capaz de
sacar adelante el funeral de su propio padre por culpa de los
desafortunados contratiempos. “Necesita salir de las faldas de
su madre y ser un hombre”, dice Macfadyen riéndose. “Pero creo
que madura mucho durante la película, y al final, cuando las
cosas empiezan a ir cada vez peor, realmente demuestra lo que
vale, lo fuerte que es. Claro que cuantas más cosas están en
juego, más gracioso es todo”.
Aunque el personaje de
Macfadyen está basado en el realismo serio y matizado, no podía
evitar doblarse de risa con las excéntricas payasadas que
pasaban a su alrededor, y que hacen que el propio Daniel empiece
a perder poco a poco el control. “Todos los actores han sido
maravillosos, cada uno tiene sus propios objetivos; son todos
muy humanos y, por tanto, muy divertidos. Me han entrado tantos
ataques de risa mientras rodábamos ¡que me da hasta un poco de
vergüenza!”, comenta.
Uno de los actores con los
que más se tronchaba Macfadyen era Rupert Graves, que interpreta
a su fanfarrón hermano Robert, que viene desde Nueva York en el
último minuto para asistir al entierro. Su presencia le pone las
cosas todavía más difíciles a su hermano. Graves, uno de los
intérpretes ingleses más atrevidos e iconoclastas apareció
recientemente en V de Vendetta, también se sintió atraído por la
historia y su irreverente interpretación de una ocasión familiar
típica pero muy poco analizada.
“Los funerales son
situaciones increíblemente volátiles y emotivos, por eso creo
que son un verdadero semillero para la comedia”, comenta Graves.
“He ido a entierros en los que los prejuicios insignificantes,
los intereses propios y el resentimiento entre familiares han
hecho que los presentes se comportaran fatal. La historia que
presentamos en la película lleva esa realidad a extremos
cómicos”.
El tono desafiante del guión
también encajaba a la perfección con Graves. “Es una comedia
típicamente británica pero llevada a unos límites más exagerados
que nunca”, apunta. “Tiene la energía anárquica de un joven
guionista que subvierte de cierta manera el género al que
pertenece. En esta historia no hay nada intocable”.
En cuanto a su personaje,
Graves describe a Robert, con toda sinceridad, como “un ego
extraordinario. Interpretar a Robert es un placer, porque sus
maneras escurridizas y empalagosas le convierten en un personaje
muy divertido”.
Mientras que las rencillas
entre Daniel y Robert forman un eje de la historia, dos de los
personajes periféricos son los que crean el caos total. Uno de
ellos es Simon, el convencional prometido de su prima Martha,
que llega al entierro tras haber ingerido accidentalmente un
alucinógeno de diseño que le convierte en un loco ante su
atónica futura esposa. Alan Tudyk interpreta el papel creando un
personaje excéntrico pero absolutamente creíble. Este
estadounidense creció en Plano, Texas, y estudió arte dramático
en Juilliard antes de saltar a la fama tras interpretar a Steve
el Pirata en Cuestión de pelotas y participar en la producción
de Monty Python Spamalot en Broadway.
Tudyk no pudo resistirse al
papel. “Durante los primeros minutos de la película, Simon es un
tío tenso, serio, formal, pero se pasa el resto de la historia
totalmente colocado, en un viaje alucinógeno. Es divertidísimo”,
dice.
A pesar de que el potencial
cómico del papel era evidente, no le fue fácil interpretar a un
personaje tan desinhibido por las drogas. “Fue un reto mucho
mayor de lo que me esperaba”, admite Tudyk. “Es más fácil estar
borracho, estar en ese mundo en el que todo se mueve más lento,
porque con las drogas todo va más rápido, todo se acelera y
puede pasar cualquier cosa, tanto real como irreal. Simon pasa
por fases de éxtasis, paranoia, terror y omnipotencia en
cuestión de un par de horas. Fue agotador. Fue un poco como ser
un niño, con ese abandono que se tiene en la infancia... aunque
a ellos se les permite echarse una siesta, ¡y mi personaje no
duerme ni un segundo!”.
Para conseguir dar con todos
los matices de su turbulento “viaje”, Tudyk se entrevistó con
gente que había experimentado con diferentes combinaciones
alucinógenas. “Hablé con mucha gente y cada persona me contaba
una experiencia diferente”, apunta. “Quería captar todas las
fases distintas que había vivido la gente en sus viajes. Hay
partes que dan miedo y otras que dan risa. Mientras tanto mi
prometida Martha está intentando hacerse cargo de mí, pero es
absolutamente imposible, porque en ese estado nadie puede hacer
nada por mí”.
Martha es Daisy Donovan, una
famosa actriz cómica británica que apareció recientemente en la
película Millones de Danny Boyle. Donovan se quedó encantada con
el personaje pero admite que “tiene problemas”. Continúa
diciendo: “A su padre no le gusta mucho su novio y además está
ese problemilla de que él se ha colocado para ir a un entierro.
Martha simplemente está intentando controlar la situación, pero
Simon es como una bomba de relojería”.
Cuando Simon explota, todo se
descontrola –y eso se aplica tanto a los actores como a los
personajes. “Tuvimos un pequeño problema con la risa, vamos, que
a veces era imposible controlarnos”, admite Donovan. Según
Donovan, Frank Oz desempeñó un papel decisivo a la hora de
mantenerles a raya. “Siempre nos pidió que lo hiciéramos de
verdad. Para él, la comedia no proviene de esos momentos
extravagantes sino del ritmo y la realidad de los personajes”,
explica la actriz. “Como resultado, vivimos momentos de
estupidez que nos hicieron llorar de risa”.
Otro de los personajes que
tiene un impacto muy fuerte en lo que ocurre en el funeral es
Peter, el taciturno invitado misterioso que repentinamente
desvela secretos, chantajes y maniobras desesperadas. Está
interpretado por otro magnífico actor y escritor Peter Dinklage,
que se convirtió en una cara conocida para todo el mundo con su
galardonado papel en la comedia dramática Vías cruzadas (The
Station Agent) y su personaje arrollador en la comedia Elf.
Desde entonces ha interpretado una amplia variedad de papeles en
cine y televisión.
Frank Oz supo desde el
principio que quería a Dinklage para el papel. “Siempre he
pensado que es un actor increíble, y me pareció que podría darle
un giro muy interesante a este papel”, explica Oz. “No lo
escribí pensando en un actor bajito, pero sí lo escribí pensando
en un actor magnífico. Su altura simplemente le da otra vuelta
de tuerca a la historia. Se lo comenté a Peter y me dijo que le
encantaba la idea. Es un actor muy fuerte y llega muy lejos con
su personaje”.
Al igual que el resto del
reparto, Dinklage se sintió inmediatamente atraído por el guión,
y por las manías y salidas de su personaje, el intruso. “La
belleza de este papel es que estoy fuera de la acción durante la
primera parte de la película mientras se desarrolla el misterio
de quién soy y por qué estoy allí. Luego acontece la gran
revelación que desencadena una alocada serie de acciones. Me
partí de risa con el guión”, dice.
Otro de los aspectos que
atrajo a Dinklage a UN FUNERAL DE MUERTE fue que “es una obra
verdaderamente coral, y eso no es muy común. Todos desempeñan un
papel bastante equitativo, así que ninguno de los personajes
pasa desapercibido. Cada uno de los personajes le añade un toque
de humor a la situación, para calentar el ambiente según se
encamina hacia un final increíble”.
Dinklage decidió que su
personaje fuera estadounidense, con lo que se añadía un toque
más de misterio a su ya enigmática naturaleza. “Es un extraño,
casi un turista que visita este evento familiar, incluso llega
provisto de sus fotos, así que les comenté a Dean y a Frank la
posibilidad de que fuera estadounidense. Me parecía que cuadraba
con el personaje y así se siente todavía más desplazado con
respecto a esta familia tan británica”, explica.
En última instancia, cuando
UN FUNERAL DE MUERTE se convirtió en una realidad, Dinklage
empezó a recordar a un director estadounidense. “Me venía a la
cabeza Preston Sturges y esas maravillosas comedias de enredo en
las que los personajes interactúan de una manera muy inteligente
con todos sus propósitos opuestos”, dice.
Como todas las comedias de
enredo, UN FUNERAL DE MUERTE combina y enfrenta a todo tipo de
personajes. El tío Alfie sí que está enfrentado con casi todos
con los que se cruza, y acaba totalmente enredado en los eventos
más increíbles del día. A este taciturno personaje le interpreta
el actor británico Peter Vaughn, que muchos recordarán por su
papel como el padre de Anthony Hopkins en Lo que queda del día.
A pesar de sus muchas
flaquezas, Vaughan se enamoró del tío Alfie. “Está un poco loco
y es un poco salvaje, así que encaja perfectamente conmigo”,
dice riéndose. El actor también considera que la película va más
allá de la nacionalidad británica. “No creo que sea británica,
porque esta historia podría desarrollarse en cualquier parte”,
dice. “Lo mejor de la historia es que en el fondo es una
comedia, pero tiene muchas capas de verdad, una verdad
acentuada, pero verdad, al fin y al cabo”.
Otro de los invitados es
Howard, un estrafalario amigo de Daniel que reacciona ante la
triste ocasión con un importante ataque de hipocondría. Nyman
describe a su personaje como “sudoroso, neurótico, obsesionado
consigo mismo, irritante y posiblemente el galán de la
película”, y luego añade, “Howard es básicamente un tío dulce y
honrado que, desafortunadamente, es también un poco tontainas”.
El guionista Dean Craig se quedó especialmente impresionado con
la elección de Nyman. “Casi no hay diferencia entre cómo me
había imaginado a Howard y el personaje que ha creado Andy”,
dice maravillado.
Nyman también se emocionó al
leer el trabajo de Craig. “Me impresionó mucho su guión porque
combina esa sensación de farsa anticuada y comedia moderna”.
Por otro lado, el actor
escocés Ewen Bremner, conocido mundialmente por el personaje de
Spud en Trainspotting, y más recientemente por el largometraje
de Woody Allen Match Point, interpreta al colega de Howard,
Justin, cuyo objetivo principal en el entierro es enrollarse con
la chica por la que estuvo colado, Martha. “Es divertido
interpretar a Justin porque es un poco idiota, ¡pero no se
parece al tipo de idiota al que suelo interpretar!”, dice
Bremner riéndose. “Es egoísta, presumido, arrogante, y
prácticamente se siente superior al resto de la humanidad”.
Por ridículo que sea Justin,
Bremner apunta que también tiene otro lado oculto. “Frank se
preocupó mucho de que todos los personajes tuvieran una historia
secundaria que es como una tragedia dentro de la comedia. Ha
sabido encontrar el equilibrio perfecto entre la comedia y la
realidad, así que los personajes también tienen un toque de
realidad”.
Otro de los personajes con su
propia historia interior es Jane, la esposa de Daniel, una mujer
realista y práctica que quiere deshacerse por fin de la
influencia de su suegra. El personaje está interpretado por la
esposa de Matthew Macfadyen en la vida real, Keeley Hawes, que
también compartió cartel con su marido en la serie de televisión
dramática MI5. “Hemos trabajado juntos antes pero nunca habíamos
interpretado a un matrimonio”, comenta Hawes. “Ha sido muy
agradable. Los personajes tienen muchos pequeños piques, pero
nosotros nunca hemos discutido en el plató”.
Peter Egan, un veterano actor
de comedias de situación británica conocido en EEUU por su papel
en la oscarizada Carros de fuego interpreta al tradicional padre
de Martha. Describe a su personaje como “un viejo cascarrabias
que se encuentra en un funeral desastroso donde cada cosa sale
peor que la anterior, ¡creando una situación que pone de los
nervios a un hombre tan serio como Victor!”. Egan se sintió
atraído por UN FUNERAL DE MUERTE desde el principio. “Son unos
personajes muy cercanos y por eso son tan graciosos. Actúan
movidos por los celos, la ambición, el deseo y la avaricia, y
crean una combinación muy cómica”, observa.
Uno de los desencadenantes
del caos es Troy (Kris Marshall), el hermano de Martha, un
estudiante de químicas que se saca un poco de pasta diseñando
alucinógenos. Kris Marshall participó en la comedia coral Love
Actually y logró el galardón al Actor Revelación de 2002 en los
premios de la comedia británicos.
Por último, la matriarca de
la familia es Sandra, a quien da vida Jane Asher, una conocida
actriz británica que lleva trabajando en el cine desde los años
cincuenta. Asher fue muy comprensiva con lo que Sandra
experimenta a lo largo del día, enfrentándose a un susto tras
otro. “No creo que ella estuviera al tanto de los líos de su
marido. Es un duro golpe darse cuenta de que él no era la
persona que ella creía”, dice.
Asher se sintió atraída por
el hilarante guión y por cómo enfoca una ceremonia como ésta.
“Podría haber sido una ocasión muy seria, delicada, pero Sandra
también disfruta de ser el centro de atención, y eso convierte
su situación en algo gracioso”, dice. “Creo que Sandra acabará
bien”.
En cuanto a trabajar con
Frank Oz, “Siempre es encantador y tiene influencias británicas
y estadounidenses, pero por encima de todo es un director
buenísimo que va más allá de todas esas limitaciones”, resume
Asher.
El reparto estuvo ensayando
durante dos semanas antes de comenzar la producción, con lo que
pudieron llegar a conocerse y a establecer sus propios vínculos
familiares. Durante este periodo, las cosas se volvieron todavía
más graciosas según los actores iban moldeando a sus personajes
con sus interpretaciones improvisadas y dinámicas. “Una comedia
tiene que ser graciosa más allá del papel, tiene que funcionar
como algo vivo. Hubo muchos momentos especiales que los actores
han creado con sus propias contribuciones”, dice Larry Malkin.
“Esto sólo ocurre con las comedias, el arte se desarrolla
gracias a que cada actor o actriz añade su propia esencia a la
mezcla final”.
UN FUNERAL DE MUERTE se rodó
en siete semanas en Londres y alrededores y en uno de los
lugares más inspiradores para la comedia británica moderna: los
Estudios Ealing, donde se rodaron las entrañables “comedias
Ealing”, ingeniosas comedias negras como Ocho sentencias de
muerte, El quinteto de la muerte, Oro en barras, Pasaporte para
Pimlico y El hombre del traje blanco de los años cuarenta y
cincuenta que sedujeron a espectadores de todo el mundo. Como un
descendiente contemporáneo de estas películas, UN FUNERAL DE
MUERTE no podría haber encontrado un hogar mejor. “Estábamos
emocionados por estar en Ealing, porque allí habían surgido
todas esas comedias clásicas”, dice Share Stallings. “Logramos
crear el ambiente perfecto”.
Para el rodaje, Frank Oz se
rodeó de la flor y nata de los técnicos británicos, como el
director de fotografía Oliver Curtis (El día de la boda, Owning
Mahowny, Amor y muerte en Long Island) que rodó la película
creando la sensación de que todo ocurre en tiempo real a lo
largo de un día; el diseñador de producción Michael Howells
(Bright Young Things, La niñera mágica) que creó todas las salas
contiguas para ambientar la locura cómica que se desencadena
cuando todo se pone en marcha; la diseñadora de vestuario
Natalie Ward (Sin control, El intruso, 24 Hour Party People) que
dio a cada personaje un estilo único; y la diseñadora de
peluquería y maquillaje Frances Hannon (El código Da Vinci,
Flores rotas, Lara Croft Tomb Raider 2: La cuna de la vida) que
completó los aspectos individuales de los personajes.
A la hora de trabajar con el
equipo técnico y el reparto, Oz dio prioridad a crear una
agradable atmósfera de libertad creativa, que para él es una de
las mejores circunstancias en las que puede aparecer una
comedia. “Lo aprendí de Jim Henson, con el que trabajé mucho
tiempo”, dice. “Lo mejor es pasárselo bien porque las mejores
opciones siempre surgen de los juegos. No quiero que la gente se
paralice, quiero que florezcan. Hay que crear una atmósfera
comunicativa que inspire las ideas de todos. Las ideas del
reparto y del equipo enriquecieron mucho al filme”.
“Me ha encantado trabajar con
los actores y el equipo de UN FUNERAL DE MUERTE. Me encanta ver
que las cosas entran en ebullición. Cuando un instante o una
mirada comienza a bullir, se convierte en algo real, creíble,
divertido o emocionante. Ese es el momento que más me gusta
cuando estoy dirigiendo una película”, añade.
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