CÓMO SE HIZO "EL EXTRAÑO"
Notas de producción © 2004
Vértigo Films
Entrevista con Philippe Lioret
Un extraño aparece en un
pequeño pueblo, comienza una relación con una mujer casada y una
lucha con la gente del lugar. ¿Es “El Extraño” un western?
El
guión lo parece. Un forastero aparece en alguna parte lejos de
su camino y le reciben con hostilidad. Un hombre rompe esta
dinámica. Trabajan juntos, empieza a conocer a este extraño y se
hacen amigos. A continuación una mujer se enamora de él.
Desafortunadamente es la esposa del primero. Es verdad que todo
recuerda mucho a los westerns. Además, estuvimos rodando en la
Isla de Ouessant, el punto que está más al Oeste de Europa,
nuestro “wild west” si quieres. Más allá de Ouessant no hay
nada, sólo agua hasta llegar a América.
Toda la acción ocurre en esta
diminuta isla.
Sí, la Isla de Ouessant es un lugar sorprendente y
el faro de La Jument es estremecedor. Fue difícil asegurarnos
que los exteriores no dominaran la acción. Emmanuelle Courcol,
mi coguionista, y yo queríamos centrarnos en esta pequeña
comunidad, que la gente pudiera identificarse con el grupo en su
totalidad y con los individuos que pertenecen a él. Pero como
telón de fondo estábamos buscando un lugar que fuera algo así
como “el fin del mundo” y como el mar siempre me ha atraído,
Ouessant era el lugar perfecto.
¿Estabas familiarizado con la
isla?
Todo lo contrario. Para evitar que resultara un
documental, escribimos el guión sin poner un pie en Ouessant. Y
lo mismo con respecto al faro. Nunca visitamos ningún faro.
Queríamos contar la historia de dos hombres que se enamoran de
la misma mujer. Viven y trabajan juntos, en este lugar remoto
donde es difícil conocer a la gente y casi imposible escapar de
ellos, pero lo que es verdad es que puede ocurrirle a cualquier
persona y en cualquier lugar. Habiendo dicho esto, tengo que
añadir que, por supuesto, investigamos y hablamos con fareros de
Francia. Cuando llegué a Ouessant y fui a La Jument para empezar
a rodar, tuve una especie de sentimiento de “déjà vu” como si
todo me fuera familiar, aunque no hubiera estado nunca allí. De
hecho, me encantó trabajar en Ouessant, con toda esa gente que
no dicen mucho pero que verdaderamente salieron de su rutina
para ayudarnos. Hicimos una proyección de la película para que
ellos la vieran y su reacción ha sido maravillosa.
Las
condiciones para el rodaje deben haber sido muy difíciles.
No esperábamos otra cosa. Partíamos cada mañana con una idea y
casi siempre teníamos que cambiarla a causa de la climatología o
cualquier otra cosa.
¿Rodasteis
todas las escenas del faro en exteriores?
Sí, todos los exteriores de La Jument se rodaron
en el propio faro, lo que en realidad es algo un poco mítico. Es
justo decir que las condiciones del rodaje fueron duras.
Acabamos llevando el factor riesgo a su punto más alto, en las
tormentas por ejemplo, pero era imposible de controlar. Por otro
lado, no había forma de conseguir que el equipo completo entrara
en el faro o incluso pensar en rodar dentro de él. Así que
hicimos una réplica exacta de la parte de arriba de La Jument en
lo alto de un acantilado, con una altura de 50 pies y una luz
que se podía ver desde muchas millas de distancia. Luego pusimos
litros y litros de agua alrededor.
¿Esta
experiencia lanzó una nueva luz a los personajes o simplemente
fue una mirada interior a las vidas de cada uno de los
protagonistas?
La vida de toda esta gente era simplemente
heroica. Un faro en mar abierto está constantemente azotado por
el viento. Es una forma de vivir muy intensa, donde las ráfagas
de viento pueden significar la diferencia entre la vida y la
muerte. Intentamos capturar esa intensidad en la película. El
último faro acababa de ser automatizado y ya no existen los
fareros, todo eso ya pertenece al pasado. Hombres que pasan 60
días atrapados en una torre en medio del océano porque el tiempo
es tan malo que no pueden escapar, tienen que mantener la luz
encendida con grandes olas chocando contra el faro... Como todos
los grandes héroes, no dicen ni una palabra. Intentan quitar
importancia a sus hazañas. La película es un tributo a todos
ellos en muchos aspectos.
¿Qué fue para
ti lo más difícil?
Que no se me volara el sombrero.
¿Por qué
elegiste al compositor italiano Nicola Piovani para escribir la
música de la película?
No quería llenar la película de ritmos celtas de
la Bretaña o de cualquier otro sitio. La música tenía que ser
universal y Nicola es un monstruo, uno de los mejores
compositores de música para películas. Para entender lo sensible
que es simplemente hay que escuchar lo que escribió para “La
Vida Es Bella” o para “La Habitación del Hijo”.
Esta es tu
segunda película consecutiva con Sandrine Bonnaire, ¿por qué?
Es muy sencillo. Creo en ella. Cuando veo a
Sandrine en una película no veo a una actriz interpretando un
papel. Le pedí que interpretara a Mabé antes de hacer
“Mademoiselle”. Después de rodar esta película, cuando me senté
para terminar “El Extraño” veía su cara. Esa fue la primera vez
que escribí un guión imaginándome a un actor concreto en uno de
los papeles. Era divertido. Sandrine y yo, además, nos
conocíamos de memoria. Con solo mirarnos entendíamos
perfectamente lo que el otro estaba pensando. Eso ahorraba mucho
tiempo.
¿Y para los
papeles masculinos, Philippe Torreton y Grégori Derangère?
Philippe era una elección casi automática. Estaba
hecho para interpretar a Yvon. Cuando ves la película no te
puedes imaginar a ninguna otra persona haciendo ese papel.
Tienen esa increíble capacidad de crecer 20 años en tan solo una
toma, y de repente, un segundo después te lanza una sonrisa
ingenua y parece que tiene 30 años menos. Era muy importante que
hubiera química entre él y Gregory, y la hubo. Son magníficos.
Elegir a Grégori era una jugada arriesgada pero gané. Me propuse
encontrar una “cara nueva” pero tenía que ser alguien capaz de
conseguir lo mejor junto a Plilippe y Sandrine. Gregori es guapo
y tiene un carisma especial. Me sorprendía constantemente. Va a
ser una gran estrella.
El personaje
que interpreta, Antoine, está omnipresente.
Se refugia en sí mismo y podemos ver por qué.
Observa la hostilidad de la gente del lugar y no solo entiende
esta hostilidad sino que acepta el rechazo que le muestran y lo
respeta. Intenta llevarlo bien, sin salirse de su camino o
intentar ganarse su aceptación o hacer que sean como él. Para un
actor esto es algo muy difícil. Más tarde, cuando siente que
tiene que dejar la isla, Antoine revela el horrible secreto que
ha estado guardando para sí desde que estuvo sirviendo para el
ejército en Argelia. A lo mejor consigue que la historia coja un
poquito de emoción ¿quién sabe? Hay un momento en el que el
personaje se te escapa y se hace cargo de todo. Me encanta ese
momento. De todas formas, lo más importante de Antoine es que
habiendo finalmente conseguido el afecto y el respeto de la
comunidad, tiene que encontrar la forma de hacer que sean un
poco menos como él. Gregori era estupendo haciendo que el lado
oscuro de Antoine asomara la cabeza.
¿Y Émilie
Dequenne interpretando a Brigitte?
¡Vaya golpe de suerte! Cada vez que pensaba en
Brigitte, me iba a Émile Dequenne, pero estaba convencido que
iba a rechazar el papel. Acababa de hacer una película con De
Niro y después de su premio a la Mejor Actriz en Cannes, la
estaban bombardeando a ofertas. Hablamos de la película, leyó el
guión, me llamó y me dijo: “Me encanta, es muy conmovedor. Lo
voy a hacer.” Y la tuvimos que aguantar. ¡Qué clase! Igual que
Émilie, Brigitte está llena de vida. Tiene 20 años y está
cansada de vivir en una isla pequeña, así que cuando ve a
Antoine aparecer no se lo piensa dos veces: él es para ella.
Pero no va a poder ser..
Imágenes
y notas de cómo se hizo "El extraño" - Copyright © 2004
Nord-Ouest Production, StudioCanal, France 2 Cinéma, La Guéville
y Fin Août Productions. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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