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LAS 13 ROSAS


Dirección: Emilio Martínez-Lázaro.
País:
España.
Año: 2007.
Duración: 132 min.
Género: Drama.
Interpretación: Pilar López de Ayala (Blanca Brisac), Verónica Sánchez (Julia Conesa), Marta Etura (Virtudes González), Nadia de Santiago (Carmen), Gabriella Pession (Adelina García), Félix Gómez (Perico), Fran Perea (Teo), Enrico Lo Verso (Cánepa), Asier Etxeandía (Enrique), Alberto Ferreiro (Valentín), Adriano Giannini (Fontenla), Goya Toledo (Carmen Castro), Bárbara Lennie (Dionisia Manzanero), Secun de la Rosa (Satur), Luisa Martín (Dolores).
Guión: Ignacio Martínez de Pisón; basado en un argumento de Pedro Costa, Ignacio Martínez de Pisón y Emilio Martínez-Lázaro; inspirado en el libro "Trece rosas rojas" de Carlos Fonseca.
Producción: Pedro Costa y Enrique Cerezo.
Música: Roque Baños.
Fotografía:
José Luis Alcaine.
Montaje: Fernando Pardo.
Dirección artística: Edou Hydallgo.
Vestuario: Lena Mossum.
Estreno en España: 19 Octubre 2007.

CÓMO SE HIZO "LAS 13 ROSAS"
Notas de producción © 2007 Alta Films

Notas del director

  «Antes de que Pedro Costa me llamara para ofrecerme el proyecto de hacer la película ya conocía la historia de “las trece rosas”, a las que llamaban “las menores”. Acababa de salir el libro de Carlos Fonseca, Trece rosas rojas, que está muy bien documentado, y cuando Pedro me lo propuso, naturalmente que me interesó. Lo que no tenía claro era cómo enfocar el guión o cómo decidir el punto de vista. Una película histórica es una cosa muy complicada; cuando leemos un libro sobre Napoleón, por ejemplo, a partir de las descripciones que hace el autor o de los cuadros que hemos visto de él, nos imaginamos cómo es el personaje, y nos vamos construyendo una idea del resto de los personajes. Pero, cuando se ve una película histórica, Napoleón tiene la cara de Marlon Brando, y no es nada más que Marlon Brando. Y éste es el problema. En una película, la apariencia física, la manera de moverse, de hablar, de las heroínas y de los héroes, está determinada por el actor y el guión, y el público no puede poner su imaginación mucho más allá de las imágenes de la pantalla. Entonces, todos sabemos que una película histórica es una pequeña traición a la historia y al mismo tiempo puede ser fiel a los datos más importantes del hecho real, que es lo que yo he intentado hacer en LAS 13 ROSAS. Lo más difícil para mí fue decidir desde qué punto de vista iba a contar la historia de “las trece rosas”, que de entrada era muy rica. Lo que se sabía de los personajes, que no es mucho, los hacía muy atractivos, y por otra parte eran unas chicas muy normales. Sus vidas no eran especialmente aventureras; la mayoría de ellas trabajaban en los servicios sociales de la República. No teníamos material para construir una historia muy novelera, pero por otro lado no hacía ninguna falta, ya que la parte novelera del relato es desgraciadamente su tragedia final. Pero me preocupaba no poder dar con el punto de vista adecuado desde el cual debía contar esta historia. Y le daba muchas vueltas, y me hablaban de unas víctimas de un modo que me hacía pensar en “las trece rosas” como en unas pobres idiotas que pasaban por allí y que las cogieron y las pusieron en el paredón y las fusilaron, casi como una especie de equivocación. Y claro, la historia no es para nada así. Fue algo muy premeditado; a ellas y a ellos los mataron para hacer un gran escarmiento y para que a nadie, especialmente a la juventud, se le ocurriera militar en partidos de izquierdas clandestinos. Fue algo muy bien planificado por el régimen franquista nada más ganar la guerra.

 

  Yo no sabía cómo serían ni su grado de compromiso político. Y entonces sucedió algo muy bonito. Fuimos a Valencia, Pedro Costa, el productor; Ignacio Martínez de Pisón, el guionista, y yo, a ver a Mari Carmen Cuesta, que es una superviviente de la época. Era amiga de estas chicas, íntima amiga de una de ellas, y vivió todos esos días en la cárcel hasta que las sacaron para fusilarlas y luego pasó un montón de años en la cárcel. Me impresionó muchísimo su vitalidad. Tiene muchos años, pero habla con un entusiasmo juvenil increíble. Y en ella, en su energía asombrosa, empecé a ver a “las trece rosas”. Por la manera en que nos contaba la historia, llena de vitalidad, empecé a imaginar cómo sería a los quince años, cuando sucedió todo. Y al salir de la casa de Mari Carmen Cuesta recuerdo que les dije a Pedro y a Ignacio: “Ya sé cómo es la película, ya sé por dónde vamos a empezar”. Ése fue el punto de partida para contar una historia que no era esa historia lastimera que parecía estar en el ambiente, que era contar con mucha pena lo que había pasado. Me di cuenta de que la historia trataba de unas heroínas y no sólo de unas víctimas.

  Del guión se encargó Ignacio Martínez de Pisón, con el que ya había colaborado antes para Carreteras secundarias, a partir de una novela suya. El argumento lo hicimos entre los tres, Pedro, Ignacio y yo. Como está basado en la realidad, sólo inventamos un par de personajes masculinos. Pero el mayor invento consiste en los detalles de las escenas. No he querido mostrar en la película el horror de lo que fue aquello para aquellas chicas, pues no se hubiera podido soportar en la pantalla.

  Elegimos a cinco chicas para hacerlas protagonistas. No había tiempo en el metraje de la película para incluir a las trece, además de los personajes secundarios. Había que llevar a cabo una labor de síntesis a la hora de escribir las escenas. Y esto Ignacio lo hizo magníficamente.

  A las chicas les hicieron un consejo de guerra y las acusaron de auxilio a la rebelión, es decir, porque no se habían rebelado contra la República y por pertenecer a un partido político declarado proscrito y de izquierdas. Por esto las condenaron a muerte. Así estaban las cosas en aquella época. Y usándolas a ellas decidieron dar un gran escarmiento a raíz de un atentado que se hizo contra un comandante de la Guardia Civil en Talavera de la Reina en el que fueron asesinados él, su hija y su chófer. Todavía hoy no está claro si los culpables fueron de izquierdas, pero en la película he dado por hecho que fue así. La respuesta fue el fusilamiento de cincuenta y tantos jóvenes en una sola noche en el cementerio de la Almudena. Ocho de las chicas eran menores cuando las fusilaron. Pensé que lo que había que poner delante de este final tan tremendo era cómo eran ellas de verdad. Cómo todo lo que pasaba en sus vidas a partir de que las tropas de Franco entran en Madrid, que es el comienzo de la película, no podía conducir de ninguna manera a un fusilamiento. Los partidos se habían disuelto y no quedaban más que estos jóvenes entusiastas que trataron de reorganizarse y que eran perseguidos por la policía. Había mucho miedo y estos jóvenes lo vencieron para tratar de sacar adelante el partido. Y esto es lo que llenaba las vidas de estos chicos y lo que había que contar. La reorganización de las Juventudes Socialistas después de la guerra, cómo la policía los cogió a todos en un segundo, el paso terrible por la comisaría y finalmente la llegada a la cárcel hasta el fusilamiento.

  El contexto histórico hemos tratado de describirlo rápidamente. Me interesaba sobre todo contar el ambiente en el que se movían estas chicas. Era una atmósfera terrorífica; la victoria franquista se produjo con los fascismos europeos en auge. Sin protestas en el extranjero, Franco se dedicó al exterminio sistemático de la oposición política en España. No sólo había ganado la guerra con casi un millón de muertos, y aquello había sido horrible por las dos partes, ya que también por la parte republicana hubo unas matanzas totalmente inexcusables, sino que él impuso la paz a su manera. Es decir, la paz de los cementerios. Y se dispusieron a limpiar España de lo que ellos consideraban “rojos”, que eran todos, desde un liberal moderado hasta un anarquista… Esto, durante un montón de años. Por supuesto en la película era esencial entremezclar el relato épico con la vida personal de estas chicas, para que el espectador se identifique, para que simpaticen con Julia, con Blanca, con Victoria… Había que ir a escenas más íntimas y pensé que estas chicas, por la edad que atravesaban, seguro que tenían novios, y lo primero, o lo segundo que más les importaba junto con la situación política eran esos novios. Una mezcla de historias que a veces rayan en el costumbrismo, y una narración básicamente épica, que nos dirige hacia ese final trágico que yo quiero llamar heroico.

  Mis dos últimas películas fueron comedias. Pienso que aunque esta película sea muy realista, el cine se hace siempre igual. Sin embargo, sí encuentro una diferencia destacable. Cuando te planteas una película como LAS 13 ROSAS, imaginas de antemano un resultado para las escenas. Luego ruedas y con la colaboración de los actores, de la cámara, de la luz, de las circunstancias, se alcanza un ochenta por ciento de lo que habías imaginado. O a lo mejor un cincuenta o un veinte o, en el peor de los casos, un cero por ciento. O, como decía antes, a veces se crean atmósferas casi mágicas que llevan la escena a un doscientos por ciento de lo que habías imaginado. Sin embargo, en la comedia, cuando ruedas un gag, por ejemplo, pueden pasar dos cosas: que el gag tenga gracia, o que no tenga ninguna gracia. Eso no lo sabremos hasta que la película esté montada y sobre todo hasta que veamos la película con una cantidad importante de público. En el rodaje es imposible saberlo. Ese riesgo de la comedia de que todo está en el aire y no sabes qué va a pasar, esa sensación terrible, creo que no es equiparable al rodaje de una película dramática, donde todo está más matizado.

  Sin duda, tiene sus propios problemas, necesitas actores muy buenos, necesita que la progresión dramática esté muy cuidada…, pero yo creo que sufro menos en cuanto a cuál será el resultado final con un drama que con una comedia.

  Para mí ha sido una sorpresa terminar esta película. Normalmente, cuando acaba un rodaje, te quedas como en una especie de bache, un vacío estúpido. Aquí, de alguna manera, la película seguía viviendo. Creo que al ser una historia real tan fuerte, y al haberlo hecho tan bien las actrices, que se han entregado con tanto entusiasmo, el final del rodaje me dejó una impresión rarísima. Me quedé un poco colgado, como viviendo aquello durante un par de semanas… y no era capaz de salir de esa situación de la película y de las semanas en las que rodamos escenas de la cárcel. Me costó mucho sacarme la película de la cabeza. Nunca antes me había pasado.»


Imágenes y notas de cómo se hizo "Las 13 rosas" - Copyright © 2007 Enrique Cerezo Producciones y Pedro Costa Producciones. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos reservados.

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