CÓMO SE HIZO "NO ES PAÍS
PARA VIEJOS"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
3. La producción
NO ES PAÍS PARA VIEJOS
transcurre en uno de los paisajes más viscerales y emblemáticos
de Estados Unidos, las desoladas y pedregosas tierras
fronterizas tejano-mejicanas, donde el río Grande separa los dos
países. Para capturar con autenticidad los solitarios paisajes
aplastados por el sol, el equipo técnico y los actores se
desplazaron a las secas llanuras del oeste de Texas y a los
desiertos de Nuevo México. Los hermanos Coen volvieron a
colaborar con el director de fotografía Roger Deakins, nominado
a cinco Oscar. “Los decorados naturales son una de las razones
por las que queríamos rodar la película”, explica Ethan Coen.
“Rodamos nuestra primera película (Sangre fácil) en Texas, en
Austin concretamente, pero habíamos ido al oeste de Texas, y el
paisaje nos atraía mucho antes de que leyéramos la novela”.
Sigue diciendo: “Los decorados naturales son una parte íntegra
del libro, de la historia. El lugar es un personaje más. El
paisaje es magnífico, pero desolado, no es nada pintoresco. No
es fácil vivir en estos parajes, y eso también tiene su
importancia en la película, la supervivencia en un ambiente tan
duro”. Joel está de acuerdo con su hermano: “Es una tierra
inhóspita con una historia de violencia. Al igual que en la
novela de Cormac McCarthy, el paisaje es un personaje, no debe
separarse de la historia”. Roger Deakins recalcó esa sensación
mediante una fotografía muy austera que permitía que los
decorados cobraran vida inesperadamente. Recuerda que en las
primeras conversaciones con los hermanos Coen “hablamos del
calor, de la luz y de los colores del motel y de las calles de
noche”. El director de fotografía también tenía ideas propias.
“Veía NO ES PAÍS PARA VIEJOS como una película de Sam
Peckinpah”, dice. “Da la sensación de ser una película de época,
pero el mundo contemporáneo se entromete. Pensé sobre todo en
Quiero la cabeza de Alfredo García, de Peckinpah, donde los
personajes viven acorde a las reglas de un tiempo pasado sin
tener contacto con el mundo moderno”. Para aumentar la tensión,
el director de fotografía se sirvió de la luz como de un
instrumento para contar la historia de NO ES PAÍS PARA VIEJOS:
“Me gustó el contraste entre la luminosidad del exterior con la
oscuridad de los interiores, y la tonalidad blanquecina del
paisaje con los colores llamativos del mundo nocturno”, dice.
“Una de las dificultades era conseguir una transición suave
entre la noche y el amanecer en el lugar donde transcurre el
trato y en el río. La única solución fue rodar al amanecer y al
atardecer, y recrear un ‘amanecer falso’ con luces”.
Pero Roger
Deakins cree que el paisaje sólo es el telón de fondo para lo
más importante dentro del encuadre, los personajes. “Todas las
películas que he iluminado se basan sobre todo en los
personajes”, dice. “Siempre siento que ante todo fotografío a
los personajes. Por muy bonita que sea una toma, si no aporta
nada al desarrollo o a la ambientación de la película, no tiene
ningún sentido. Me gusta fotografiar caras, y los actores de
esta película están entre los mejores”.
El trabajo
del director de fotografía con los hermanos Coen ha sido muy
aclamado; fue nominado a un Oscar por Fargo, Barton Fink y El
hombre que nunca estuvo allí. Para él, su relación creativa con
los hermanos es la base de una colaboración de éxito. “Nos
conocemos bien y vemos las cosas del mismo modo”, dice. “Espero
que la fotografía funcione para esta historia y sea la más
idónea”.
El enigmático
montador británico Roderick Jaynes, que ha montado todas las
películas de los hermanos Coen desde Sangre fácil, también se ha
ocupado de esta.
El rodaje
empezó en Marfa, Texas, una zona muy agreste a unas tres horas y
media de El Paso. Conocida por ser el lugar donde se rodó la
épica Gigante en los años cincuenta, Marfa, con una población de
2.030 habitantes, se enorgullece de su principal atractivo
turístico: el Hotel Paraíso, donde James Dean, Elizabeth Taylor,
Rock Hudson y Dennis Hopper se instalaron durante el rodaje.
El joven
diseñador de producción Jess Gonchor, que se ha ocupado, entre
otras, de El diablo se viste de Prada y del drama intimista
Truman Capote, siguiendo las instrucciones de los hermanos Coen,
empezó a buscar localizaciones para las escenas más dramáticas
de la película. En su opinión, la clave residía en el
comedimiento. “El guión de los Coen es una obra maestra, no
quería intentar superarlo. Quería limitarme a apoyar la historia
con el diseño de los decorados”, explica.
Uno de los
mayores retos para Jess Gonchor fue la casa de madera de Ellis,
donde el sheriff Bell, al borde de la desesperación, pide
consejo a su tío, un ex sheriff. “Prefabricamos la estructura en
Santa Fe para que Joel y Ethan pudieran seguir el proceso. La
pintamos, envejecimos y dimos los últimos toques antes de
cargarla en un remolque y llevarla a Texas”.
A pesar de la
distancia entre un decorado y otro, el tiempo imprevisible, los
insectos y otros animales venenosos, y las altísimas
temperaturas que tuvieron que soportar, rodar en decorados
naturales permitió a los cineastas plasmar la singular y
desolada atmósfera de la zona fronteriza de Texas.
Una vez
acabado el rodaje en Texas, todo el equipo se trasladó a Nuevo
México. En este estado rodaron en Las Vegas, una ciudad
histórica a unos cien kilómetros de Santa Fe. Las calles y
edificios atemporales al estilo tejano hicieron la vez de una
pequeña ciudad de Texas. También fue el lugar donde Jess Gonchor
erigió otra de sus maravillas prefabricadas, el paso fronterizo
de Eagle Pass.
La falsa
frontera se colocó en el puente de la autovía de University
Boulevard, por lo que se cerró el paso a los vehículos durante
una semana mientras se alzaba y colocaba la estructura de acero
de más de 100.000 kilos. Los habitantes de Las Vegas lo tomaron
con humor, pero los turistas no acababan de entender por qué la
frontera se había trasladado tan al norte de repente.
La
ambientación también incluye las cabezas de los protagonistas,
sobre todo la de Javier Bardem, que luce un evocador corte de
pelo diseñado por el oscarizado estilista Paul Leblanc
(Amadeus). “Trabajé muy de cerca con Mary Zophres, la diseñadora
de vestuario, y los ‘chicos’ (los hermanos Coen) para conseguir
el aspecto físico del personaje de Javier”, dice el estilista.
“Queríamos que pareciera extraño, que diera miedo, pero sin
exagerar. Diseñé un corte de pelo que transmite la sensación de
misterio, que obliga a preguntar: ‘¿De dónde será este hombre?’,
pero sin dejar claro que es un asesino. Es un corte algo
‘bihistórico’, podría funcionar en el siglo XVII y en los años
setenta del siglo XX”.
Paul Leblanc,
que ya había trabajado con los hermanos Coen en O Brother y
Ladykillers, estaba encantado de volver a trabajar con ellos a
pesar de haberse retirado. “Son mis cineastas favoritos”, dice.
“Siempre están dispuestos a colaborar. Además, creo que se
interesan sinceramente por los cortes de pelo, se centran mucho
en esas cosas. Al fin y al cabo, el pelo es como todo, sirve
para crear el personaje”.
En NO ES PAÍS
PARA VIEJOS, los hermanos Coen han adaptado la obra de Cormac
McCarthy, autor considerado como uno de los novelistas más
importantes del momento. Apodado el “Shakespeare del Oeste”, se
ha convertido en la poderosa voz de una zona en pleno cambio. En
sus diez novelas, los inolvidables personajes, a menudo parias,
hombres solitarios que intentan retener un sentido del honor y
de la libertad que ya no existe en Estados Unidos en la época
actual, han cautivado la imaginación de millones de lectores.
Describe un modo de vida, una forma de ser condenadas a
desaparecer. Este tema va aún más lejos en su novena obra, No es
país para viejos, una tensa historia de crímenes en la frontera
entre Texas y México en los años ochenta.
Después de la
aclamada obra No es país para viejos, el autor cambió de rumbo y
escogió una ambientación aún más dura que el Nuevo Oeste, un
mundo posapocalíptico de cenizas y devastación donde un padre y
un hijo luchan por sobrevivir en La carretera. Esta nueva novela
fue aclamada como una obra maestra y galardonada con el Premio
Pulitzer 2007.
No es país
para viejos quizá contenga la prosa más directa y la acción más
salvaje del autor. Como todas sus novelas, explora la zona
fronteriza entre Texas y México, que se convierte en el terreno
metafórico donde la integridad y la justicia se enfrentan con la
apatía y la violencia. En un artículo publicado en The Guardian,
la aclamada autora Annie Proulx dice que Cormac McCarthy “ha
transformado la típica historia entre un bueno y un malo en
literatura seria”. Alan Cheuse, en el Chicago Tribune, dice que
más que cualquiera novela anterior de McCarthy, esta “es el
testamento inesperado y poderoso del profundo sentimiento humano
y de la esperanza ante la desesperanza”.
Con No es
país para viejos, Cormac McCarthy regresó al oeste de Texas,
donde transcurre su célebre Trilogía de la frontera, que incluye
tres novelas de aventuras unidas entre sí ubicadas en la zona
fronteriza entre Texas y México: Todos los hermosos caballos,
adaptada al cine por Billy Bob Thornton; En la frontera, la
historia de un joven que viaja a México e intenta proteger a una
mujer loba, y Ciudades de la llanura, donde se unen los
personajes de las dos anteriores.
El autor fue
aclamado por su lírica evocación de la esencia del Nuevo Oeste,
un lugar que no ha perdido su carácter majestuoso y agreste,
pero de donde han desaparecido los valores morales y los héroes.
En todas las
novelas de Cormac McCarthy, entre las que también están
Meridiano de sangre, que trata de la Guerra Civil, y Suttree,
una historia al estilo de Faulkner que transcurre en el
Tennessee rural de los cincuenta, el paisaje siempre ocupa un
lugar importante. Se sirve de la desolación de las zonas yermas,
de su belleza y majestuosidad, para reflejar los sentimientos de
sus personajes, dando mayor profundidad a la narración. En No es
país para viejos, la frontera, representada por el río Grande,
se convierte en una encrucijada metafórica, mientras los
personajes la cruzan una y otra vez en una mareante persecución.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "No es país para viejos" - Copyright © 2007
Paramount Vantage, Miramax Films y Scott Rudin Productions.
Distribuida en España por Universal Pictures International
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