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Novela "No es país para viejos" (Cormac McCarthy)

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NO ES PAÍS PARA VIEJOS
(No country for old men)


Dirección: Ethan Coen y Joel Coen.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 122 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Tommy Lee Jones (sheriff Bell), Javier Bardem (Anton Chigurh), Josh Brolin (Llewelyn Moss), Woody Harrelson (Carson Wells), Garrett Dillahunt (agente Wendell), Kelly Macdonald (Carla Jean Moss), Tess Harper (Loretta Bell).
Guión: Joel Coen y Ethan Coen; basado en la novela homónima de Cormac McCarthy.
Producción: Joel Coen, Ethan Coen y Scott Rudin.
Música: Carter Burwell.
Fotografía:
Roger Deakins.
Montaje: Roderick Jaynes.
Diseño de producción: Jess Gonchor.
Vestuario: Mary Zophres.
Estreno en USA: 21 Noviembre 2007.
Estreno en España:
8 Febrero 2008.

CRÍTICA por Almudena Muñoz Pérez

  Los hermanos Coen se han convertido, por activa y pasiva, en compiladores de relatos estadounidenses muy en la línea de la tradición narrativa, de ahí su casi siempre cálida acogida en Europa. “No es país para viejos” remite, inevitablemente, a “Fargo” (1996), la piedra angular de los círculos especializados y una suerte de reverso métrico de este último estreno. El cambio de escenario o las similitudes temáticas no esconden la progresión estilística y un grado de madurez que la pareja sabe tamizar tras el humor, aunque sea en los dominios del drama donde el triunfo parezca más contundente.

 

  Si en aquella película circunscrita en Minnesota el hielo y la nieve se oponían a las bajas pasiones y el descontrol de una pareja de asesinos, en esta fábula, también ambientada en los transitorios años ochenta, es el desierto fronterizo con Méjico un horno que no derrite la frialdad calculada de un psicópata, Anton Chigurh (Javier Bardem), en pos de un lugareño, Llewelyn Moss (Josh Brolin), que siente un golpe de suerte al hallar dos millones de dólares junto a un traficante muerto. El tercer vértice en discordia, la policía, representa en el tono áspero de Tommy Lee Jones una sabiduría dolorosa lejana al sarcasmo de Frances McDormand en “Fargo”. Un esquema triangular de este tipo ha llevado a muchos a calificar la nueva obra de los Coen como un western moderno, crepuscular o urbano, pero la estética polvorienta sólo encubre una aproximación liviana al género: la banda sonora desaparece, el silencio se impone a las escuetas y astutas réplicas entre oponentes, el duelo se omite y la tensión se sumerge en un vacío de cobardía y confusión de objetivos. El viejo outsider sabía, al menos, que su lucha significaba un arraigo a la tierra, la misma que ya no susurra nada a los nuevos antihéroes.

  A causa de esta obligada marcha hacia delante, impulsada por el miedo a volver la cabeza a tiempos pretéritos y no ver ni aprender nada de ellos, la evolución del filme puede parecer estática, anti-climática, incluso predecible. Sin embargo, ésa ha venido a erigirse en tónica de un nuevo cine lúcido que no se lame las heridas y que prefiere continuar andando hacia algún sentido común —Llewelyn y Anton coinciden en esa precisa actitud al huir de la misma forma cuando una grave lesión les obligaría a detenerse y reconocer que ya no son como los Eastwood de antes—. El suspense adquiere fuerza en pequeñas dosis de escenas cotidianas, cuyo costumbrismo en manos de los Coen se trastoca en magia visual, mientras deja de tener importancia quién persigue a quién o quién posee menos motivos para quedarse el dinero, esa dádiva surgida del desierto y que vuelve a apropiarse con sádica ironía, como si se tratase de un círculo dantesco donde todos los personajes deben deambular sin conseguir consuelo en la vida o la muerte.

  El elenco de actores arropa con plenitud estos propósitos con sus plantas de hombros caídos, sus miradas siempre pendientes de un horizonte deshabitado y sus acentos de un fuerte americano, el último vínculo a su condición de herederos. Tanto Brolin como Bardem y Lee Jones dibujan expresividades propias que a la vez componen un tríptico de una misma personalidad aterrada, a punto de apagarse en un entorno monótono e inexplicablemente amable. Kelly MacDonald, en el papel de esposa de Llewelyn, rememora a las pacientes mujeres fordianas, pero convirtiendo la espera no en motivo de reafirmación de su rol, sino en período preparatorio para la renuncia a toda esperanza, pues si la mujer tampoco confía en la fertilidad del futuro en la vieja tierra todo está perdido. Los Coen, con cierta revancha callada, reciclan elementos de su cine más alimenticio en el personaje de Woody Harrelson, un ciudadano del Oeste que reivindica la estética cowboy al tiempo que habita en altos despachos, al igual que los pintorescos secundarios de "Crueldad intolerable" (2003). De alguna manera, todas las capas sociales y genéricas de la filmografía Coen se solapan como un único vecindario o mapa en el que las historias podrían estar sucediendo a la par o siendo narradas —"O brother!" (2000)— en ese mismo entorno; la fundación de una memoria colectiva que pasa por la sospecha individual en cada película de una disolución segura, a la que sólo queda mirar desde la broma o el derrotismo humillante.

  A colación de su experiencia juvenil en la oficina del sheriff y las anécdotas de su padre, el personaje de Tommy Lee Jones redunda al comienzo de la cinta sobre los planos generales de una estepa llana, amarilla y seca, desprovista de figuras humanas que puedan generar un horror inaguantable para la mirada del añorante. En este panorama donde se invoca de continuo a los grandes cineastas del pasado, los Coen mantienen su confianza en el clasicismo demacrado, que reconoce su propia insuficiencia. En el nuevo mundo donde lo horrible convive con lo diario, los viejos valores dan la espalda a los hijos, y es de nuevo el personaje de Lee Jones el que describe un sueño que carece de todo rastro onírico, más bien una pesadilla de la condena de hombres vivos, moribundos y muertos que no dejan ni una pálida sombra en la tierra que sus mayores habrían aprovechado para hacer honor al mismo honor perdido.

Calificación:


Imágenes de "No es país para viejos" - Copyright © 2007 Paramount Vantage, Miramax Films y Scott Rudin Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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