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SIN RESERVAS
(No reservations)


Dirección: Scott Hicks.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 105 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Catherine Zeta-Jones (Kate Armstrong), Aaron Eckhart (Nick Palmer), Abigail Breslin (Zoe), Patricia Clarkson (Paula), Jenny Wade (Leah), Bob Balaban (terapeuta), Brian F. O'Byrne (Sean), Lily Rabe (Bernadette), Eric Silver (John), Arija Bareikis (Christine), John McMartin (Sr. Peterson).
Guión: Carol Fuchs; basado en el guión de la película "Deliciosa Martha" (2001) de Sandra Nettelbeck.
Producción: Kerry Heysen y Sergio Agüero.
Música: Philip Glass.
Fotografía:
Stuart Dryburgh.
Montaje: Pip Karmel.
Diseño de producción: Barbara Ling.
Vestuario: Melissa Toth.
Estreno en USA: 27 Julio 2007.
Estreno en España: 21 Septiembre 2007.

CÓMO SE HIZO "SIN RESERVAS"
Notas de producción © 2007 Warner Bros. Pictures

  Para el director de “Sin Reservas”, Scott Hicks, no fue sólo la propia historia lo que primero le atrajo, sino el modo en que ofrecía enternecedores destellos de interacción humana en su nivel más íntimo y con los que uno se podía identificar. “Es un drama sincero y actual que consigue un interesante equilibrio entre emociones profundas y momentos de humor natural y desenfado, que es como la mayoría de nosotros experimentamos la vida”, dice. “Trata sobre la pérdida, pero también sobre cómo aprender a cambiar y encontrar el auténtico amor a través de la pérdida”. Hicks obtuvo el reconocimiento internacional por el impactante drama de 1996 “Shine”, que consiguió siete nominaciones a los Oscar, entre ellas la de mejor director y mejor guión para Hicks. Como director, dice, le atraen “las historias de auténtica emoción impulsadas por los personajes”, y vio en el dilema de Kate una oportunidad para explorar el modo en que una persona con una vida extremadamente bien ordenada podría enfrentarse a hechos inesperados que cambian todo en un instante. Y lo que es más importante, “cómo esa persona podría encontrar, a través de los retos y la adversidad, los regalos del amor, la determinación y una nueva perspectiva de la vida”. Catherine Zeta-Jones, que se considera una de las mayores fans de Hicks, hace una valoración similar. “Tiene muchas facetas. Hay una maravillosa historia de amor, está la conmovedora relación entre Kate y su joven sobrina, está la pasión de Kate por su trabajo y luego el fascinante escenario de una cocina profesional y el ver como funciona ese trepidante mundo. “Cuando me enteré de que Scott Hicks quería dirigirla, me quedé encantada”, continúa diciendo. “Sabía por su trabajo que le aportaría la sensibilidad y la textura adecuadas”.

 

  “Sin Reservas” está basada en la película europea de 2001 “Deliciosa Martha”, una película que había cautivado a muchos de los actores y realizadores de “Sin Reservas” antes del inicio de su colaboración. Según la productora Kerry Heysen, “Era al mismo tiempo una película con estilo y muy tierna. Pensamos que al trasladarla a los Estados Unidos podríamos hacerla llegar a un público más amplio. El hacer que transcurriera en Nueva York —una ciudad con una relación tan intensa con la comida y los restaurantes— era la elección perfecta y sabía que añadiría su propio sabor a la película. No puedes pasear por una calle de Nueva York sin encontrarte con pequeños cafés de todo tipo y captar todo ese aroma y actividad”.

  “Era una historia de amor que celebraba el placer universal de preparar y compartir una comida excelente”, dice el productor Sergio Agüero. “Estaba muy entusiasmado por sus posibilidades en todo el mundo porque ambos temas tocan una fibra sensible familiar en todas las culturas”.

  Los realizadores necesitaban reinventar la historia en su nuevo contexto pero estaban totalmente decididos a conservar lo que a todo el mundo le gustaba más de “Deliciosa Martha”— su fondo y sus aspectos distintivos, así como su heroína, una exitosa y decidida jefa de cocina que dirige su cocina y su vida con una dosis similar de eficiencia disciplinada.

  La llegada del ayudante de chef Nick lo cambia todo—de manera radical. “Es extravagante; llena la cocina con el sonido de la ópera y el canto, y el personal se ríe con sus bromas. Hay un ambiente completamente diferente con su presencia y a Kate no le gusta”, dice Heysen, que reconoce que, desde el punto de vista de Kate, también podría haber otro matiz más insidioso en juego. Como mujer que ha logrado un nivel de éxito y autonomía en un campo muy competitivo con pocas facilidades, Kate considera a Nick como una amenaza en potencia para su profesionalidad. Hay que reconocer, explica Heysen, que “Nick ha aceptado este empleo porque es un gran admirador del trabajo de Kate y quiere aprender de ella, pero ella no ve eso. Desconfía inmediatamente”.

  Al tiempo que Nick cuestiona su posición en el restaurante, la llegada de la sobrina de Kate, Zoe, que se ha quedado huérfana recientemente, altera seriamente su vida hogareña.

  Según Hicks, “La niña altera todo, no sólo emocionalmente sino también a un nivel práctico. Simplemente no hay sitio para una chica de nueve años en el mundo de una atareada chef con un horario apretado, trabajando hasta tarde y con unos hábitos tan meticulosos. Kate no tiene instinto maternal. Tiene el corazón en su sitio, pero no tiene la más mínima idea de qué hace con una niña que ni tan siquiera come lo que ella cocina. Entretanto, en el restaurante, el nuevo chef está haciendo que salten chispas en la cocina”. Pero las chispas no son necesariamente algo malo…

  Aaron Eckhart, que interpreta al sociable Nick, comenta que, “Es debido a esos conflictos que Kate encontrará alegría en la vida. Zoe y Nick lo cambian todo y empiezan a hacerle perder el control. Pero es Kate la que tiene que decidir lo que va a hacer para superar sus problemas, evolucionar como persona y encontrar una nueva vida”.

  ¿Y qué mejor medio que la comida para alimentar el amor y conectar a la gente? La comida y todo lo relacionado con ella—la preparación, presentación y el compartirla, por no hablar de su aroma, su textura, su aspecto y su sabor—tiene elementos innegablemente románticos y que realzan los aspectos positivos de la vida, que Hicks intercala a lo largo de la historia. Esa intención comenzó con el guión, del que la guionista Carol Fuchs dice, “El elemento de la comida funciona en un sentido tanto literal como figurativo. No se trata sólo de lo que comemos sino del modo en que nos alimentamos a nivel emocional”.

  “La comida tiene su propia fuerza y presencia simbólica en la película”, comenta el director. “Toda la comunicación y la seducción comienza con la comida. La conexión entre Kate y Nick comienza con el amor que comparten por la cocina, y también contribuye a que Zoe salga de su aislamiento. En el caso de Zoe, una niña cuyo dolor le ha quitado el apetito, el hecho de que finalmente coma los spaghetti que le ofrece Nick es una señal de que confía en él y le está resultando simpático. En el caso de Kate y Nick compartiendo su primera comida juntos, hay una carga más erótica”.

  En un sentido general, dice Heysen, “La comida es aquí una metáfora de la vida y de la fuerza vital o, si se quiere, del amor”. Eckhart está de acuerdo. “Sin duda. implica a todos los sentidos. Con la propia cocina, especialmente a este nivel en que prácticamente es una forma de arte, hay una mayor conciencia de incorporar ingredientes y combinar sabores para estimular la gama… Oh, sí, es muy romántico”.

  “Nunca pensé que me entusiasmarían las vieiras”, declara Zeta-Jones, “pero cuando te concentras en ellas, tienes una perspectiva totalmente distinta”.

  “Mi esposo me dijo que este papel era el mayor reto al que jamás me había enfrentado como actriz, porque me hace estar en la cocina”, confiesa Zeta-Jones bromeando, admitiendo a continuación que, antes de su preparación culinaria para la película, no estaba segura de su habilidad para cocinar adecuadamente un huevo.

  De hecho, dice Hicks, Zeta-Jones no sólo aprendió rápidamente a desenvolverse en la cocina para dar autenticidad a su interpretación en las semanas anteriores al inicio del rodaje de “Sin Reservas”, sino que la película dependió en gran medida de su impresionante gama de registros. “La historia depende absolutamente de ella. Aparece en casi todas las escenas y todo gira en torno a ella. Tiene una gran sutileza y una increíble sincronización, lo cual, cuando tienes en cuenta su experiencia como bailarina, no resulta sorprendente. Esa sincronización va muy bien con su sentido del drama, por que hay escenas de una gran emoción, pero también momentos decisivos de diversión”.

  “Kate es muy eficiente, por no decir más”, dice Zeta-Jones. “Conoce su trabajo y tiende a ponerse un poco a la defensiva cuando un cliente cuestiona el sabor o la presentación de alguno de sus platos. Pero cuando lleva ese estricto perfeccionismo a su vida privada le impide tener auténticas relaciones con la gente. Mantiene alejadas las inseguridades, los miedos y el posible dolor, pero también la alegría y la plenitud de la vida que sólo existen cuando te puedes abrir a la gente, relajarte un poco y dejar que las cosas sucedan”.

  Citando el primer encuentro de sus personajes en la cocina del 22 Bleecker, dice Aaron Eckhart, “Kate observa a este informal y relajado nuevo chef, que pone ópera y cuenta chistes, y piensa que no está tomando el trabajo en serio. Podría parecer así pero la verdad es que Nick simplemente tiene su propio estilo. Cuando se da cuenta de la hostilidad de Kate, asume la teoría de la goma elástica de ‘no la rompas, simplemente dóblala’, y trata de ser lo más agradable y encantador posible con la esperanza de que finalmente ella baje la guardia”.

  Nick asume el trabajo de ayudante de chef como una oportunidad para trabajar con, y aprender de, la master chef Kate, a la que admira. “El idilio es tanto una sorpresa para él como para ella”, comenta Eckhart. “La diferencia es que una vez que él lo reconoce, está dispuesto a aceptarlo, pero ella aún no está por la labor, lo cual significa que él tiene que ser excepcionalmente encantador y muy creativo. Cuando no puede llegar a ella de ninguna otra manera, utiliza el lenguaje que ella mejor entiende: la comida”. “Este papel muestra un aspecto magníficamente gracioso of Aaron, que no siempre vemos. Muchos de sus papeles han sido bastante intensos”, comenta Zeta-Jones.

  “No sólo es Aaron el protagonista romántico aquí”, dice Hicks, “sino que también tiene la habilidad de conectar realmente con una niña y también extraer la emoción que hay en ello, algo que parece más fácil de lo que realmente es”.

  “Como Nick, Aaron se acerca a la joven Zoe del mismo modo que uno se acercaría a un pony en un cercado”, dice Heysen, recurriendo a su experiencia trabajando con caballos en la propiedad australiana que comparte con su esposo y socio en el cine durante 30 años, Scott Hicks. “Si tienes un pony tímido que no se acerca a ti, no puedes perseguirle. Tienes que sentarse y esperar con suaves acercamientos y al final se acercará a ti. Es necesaria una gran dosis de sensibilidad”.

  Eckhart disfrutó de sus escenas con Abigail Breslin, que cumplió 10 años durante el rodaje. “Es divertido estar rodeado por esa especie de espíritu juvenil. Me enseñó algunas formas de animar, y practicábamos juntos en la cocina entre tomas”.

  A diferencia de su optimista personalidad fuera de cámara, la interpretación que hace Breslin de Zoe—al menos en las escenas iniciales de la película—fue necesariamente más contenida. Tal como la describe la joven actriz, “Zoe es tranquila al principio. No se muestra hostil hacia Kate, ni desagradable o grosera, pero tampoco amistosa ni abierta. No sabe cómo va a funcionar el acuerdo de convivencia. Se siente un poco perdida y sola”.

  Hicks, que declara que Breslin es “encantadora”, dice, “No está totalmente absorta en este mundo; simplemente disfruta actuando. Me encanta trabajar con niños. Aunque puede que no aporten una gran experiencia o técnica a un papel, pueden, como Abigail, aportar una gran honestidad y acceso a sus emociones. Si le explico el contexto y la situación de una escena, Abigail sabe darse cuenta de manera precisa cómo interpretar a su personaje. Tiene muchos recursos y es absolutamente magnífica como actriz”.

  Para demostrar esto, Heysen relata una situación que comentó la madre de Breslin. “Fue justo antes de que rodásemos la escena en que Zoe se dé cuenta de dónde va a vivir con su tía tras la muerte de su madre. La madre de Abigail dijo que se había estado preparando para la escena en casa y le había comentado, ‘Cuando esa niña suba las escaleras de esa casa su vida nunca volverá a ser la misma’. Lo estudia detalladamente y ésa es la razón por la que resulta tan convincente en la pantalla”.

  Entretanto, a Kate se le avecina otro enfrentamiento con la propietaria de su restaurante, Paula, interpretada con autoritario garbo por Patricia Clarkson, que comenta que las dos mujeres son muy parecidas. “Paula tiene sus propios problemas de control. Es una persona muy dinámica y controla todos los aspectos del restaurante. Es la anfitriona, la maître, la directora, la propietaria, además de la jefa de personal y de la selección de los vinos. Es su criatura; toda su vida está dedicada al restaurante.

  “Paula respeta a Kate por su talento y su ética de trabajo y por eso tolera sus arrebatos de mal genio”, continúa diciendo Clarkson. “Son amigas y han pasado muchas cosas juntas pero no es una relación fácil. Al igual que la relación de Kate con Nick, ésta hace saltar sus propias chispas”.

  Hicks, que admira el trabajo de Clarkson desde hace tiempo, comenta, “Aporta al papel un humor inteligente, sofisticado y muy agudo”.

  Heysen añade, “Patricia pone de relieve las múltiples facetas de Paula—buenas, malas y complejas—pero por encima de todo transmite la sensación de que, en definitiva, es una mujer a la que no te gustaría contrariar. Y Kate a menudo peligrosamente cerca de contrariarla”.

  Completan el reparto principal Jenny Wade (“Se dice por ahí…”) como la leal pero muy embarazada ayudante de Kate, Leah, cuya inminente salida de cuentas y su permiso por maternidad hacen que Paula contrate a Nick como su sustituto; Lily Rabe (“La sonrisa de Mona Lisa”) como la camarera y actriz Bernadette, a la que le gusta ensayar para su siguiente prueba en la despensa refrigerada de la cocina y es la mayor fan de Nick; y Brían F. O’Byrne (“Bug” y “Doubt” en Broadway) como Sean, el vecino de debajo de Kate, un padre divorciado que le ha estado pidiendo en vano salir juntos desde hace años.

  Bob Balaban, nominado a los Premios de la Academia (productor, “Gosford Park”), interpreta al terapeuta al que Paula obliga a Kate a visitar, un hombre que recurre a métodos ligeramente poco ortodoxos cuando la terapia tradicional no tiene efecto sobre la cautelosa chef que, claramente, preferiría hablar de recetas antes que de represión.

  Como hay tantas escenas que transcurren junto a una cocina caliente en el 22 Bleecker—cacharros sonando, camareros entrando y saliendo a toda prisa, y el drama personal de Kate y Nick desarrollándose en medio de la ajetreada rutina de preparar comidas para un restaurante lleno de clientes—Hicks quería que los actores se sintieran cómodos con el ritmo de una cocina profesional. “Siempre me esfuerzo por conseguir realismo. En este entorno, era especialmente importante que los actores se sintieran como que estaban realmente preparando esos platos and haciendo frente al estrés de este ambiente. Era esencial que sus actos fueran fluidos y naturales para mantener el énfasis donde corresponde—en la historia”, dice el director.

  Igual de importante, señala Heysen, era que las tomas Nick cortando cebollas y de Kate decorando platos parecieran auténticas, porque, “como en todo el mundo se ve The Food Network, los espectadores son muy entendidos y sabrían si alguien estaba fingiendo”.

  Con esa finalidad, Hicks eligió a chefs profesionales para interpretar al personal de la cocina del 22 Bleecker en pantalla, contrató a numerosos asesores culinarios y de restaurantes y organizó cursos prácticos con auténticos maestros para sus protagonistas.

  Catherine Zeta-Jones y Aaron Eckhart pasaron dos semanas con el famoso chef Michael White, que adoptó sus instrucciones a los papeles especializados de sus personajes: para Zeta-Jones, como jefa de cocina, un énfasis en preparar salsas, saltear cosas pequeñas, emplatar y preparar guarniciones; y para Eckhart, como ayudante de chef, los aspectos más prácticos de cortar verduras y saltear, limpiar y trocear el pescado y la carne. Siguiendo la orden de que la marca de un buen chef es no sólo el talento para la comida sino también el control de sus dominios, ambos aprendieron los aspectos básicos sobre seguridad y la manera correcta de manejar cuchillos, agarrar las asas de cazuelas muy calientes con paños y moverse hábilmente por el apretado espacio al tiempo que trabajaban, hablaban y cocinaban.

  A Eckhart, que ha trabajado como camarero y barman pero nunca como chef, el plan le pareció fascinante, aunque, además de las cebollas, las zanahorias y los champiñones, se cortó los dedos varias veces durante sus dos días de práctica con el cuchillo. Eso era lo normal para el curso, le aseguró White, que, tras 16 años como cocinero profesional, aún sigue fiel a la regla de que todas las superficies en una cocina están calientes.

  Incluso Abigail Breslin aprendió a darle la vuelta a las crepes y a pelar verduras bajo la tutela del chef del French Culinary Institute Lee Anne Wong y cuenta como, durante una escena, se dejó llevar por el entusiasmo de su recién descubierto talento. “Estaba pelando espárragos. Llegué hasta la parte blanca y continué hasta que se quedó muy delgado y Scott empezó a reírse. Dijo, ‘No tienes que convertirlo en un palillo; sigue siendo un espárrago’”.

  Fuera de la cocina, Patricia Clarkson realizó un curso intensivo sobre cómo afrontar su trabajo de cara al público con aplomo con Daniele Sbordi, entonces director general de la famosa Fiamma Osteria de Nueva York, y lo compara con gestionar un teatro. “Cuando diriges un restaurante, tienes que controlar todo: reservas, stock, pedidos, personal y la selección de vinos, además de las preferencias y personalidades de los VIP que vienen, y estar preparada para afrontar cualquier potencial situación. Llegas temprano para preparar y adiestrar sobre las especialidades del día, y cuando se abre la puerta y la gente comienza a entrar, es como cuando se levanta el telón”.

  Hablando de teatro, una escena de enfrentamiento entre Kate y un cliente maleducado le dio a Zeta-Jones la oportunidad de añadir un ingenioso truco a su repertorio profesional: el clásico tirón del mantel, en el que un mantel es limpiamente retirado de debajo de un montón de platos evitando que se caiga lo mínimo. El éxito depende en gran medida de la confianza y la sincronización. “Fue uno de los mejores días de rodaje de mi vida”, confiesa. “No lo conseguí inmediatamente, pero una vez que lo hice, me lo pasé tan bien que quería hacerlo continuamente. Ahora puedo apostar a la gente en las fiestas que puedo quitar un mantel de debajo de un montón de platos y vasos y no romper nada”.

  Además, Zeta-Jones fue más allá del tipo de preparación para trabajar en un restaurante que Hicks había previsto ofreciéndose a trabajar en el comedor una noche durante el ajetreado turno de la cena en la Fiamma Osteria, una experiencia que ella considera como “aterradora y de auténtico aprendizaje”. Incluso con la luz ambiental, varios clientes comentaron sobre el sorprendente parecido de su camarera con la actriz Catherine Zeta-Jones, a lo que ella respondió con indiferencia, “Sí, me pasa siempre”.

  “Como la comida es la metáfora del amor en esta historia, la preparación de la comida es el contexto en el que estos personajes viven, se comportan e interactúan”, dice Hicks. Con esto en mente, él y la diseñadora de producción Barbara Ling proporcionaron a los actores un decorado de una cocina casi totalmente funcional, que se convierte en el telón de fondo de algunos de los momentos más significativos que tienen lugar entre Kate y Nick.

  Hicks y Ling visitaron aproximadamente 60 restaurantes de la zona para su variedad de opciones de diseño y ambiente, apreciando diferencias entre los espacios de trabajo creados por chefs frente a los creados por propietarios de restaurantes. Tras considerar brevemente la posibilidad de adaptar una instalación industrial existente y comprobar que los espacios eran demasiado fríos y grandes, optaron por construir su cocina partiendo de cero en un plató de los Silvercup East Studios en Queens.

  Según Ling, “La única ventaja fue que no tuvimos que atenernos a ningún código, o habría sido ridículamente caro. En lugar de eso, pude diseñar una cocina que pareciese totalmente funcional, pero eso no tiene que durar mucho tiempo. Todo el acero inoxidable es auténtico, así como los azulejos, las tuberías de cobre y los tanques para las máquinas de cappuccino, los aparatos eléctricos, fregaderos, cocinas, mesas de acero inoxidable, incluso los termómetros colocados en las paredes. Las únicas excepciones son dos despensas refrigeradas. Construimos esas unidades y luego bombeamos aire frío”.

  Las despensas refrigeradas tienen una doble finalidad: enfriar los alimentos, y proporcionar a los chefs un lugar para refrescarse, literalmente, o para tener una conversación privada—un hábito que todos los asesores culinarios y de restaurantes en el rodaje confirmaron que estaban auténticamente representados en la película, hasta la parte en que el resto del personal de la cocina mira disimuladamente a través de la diminuta ventana para ver lo que está pasando.

  Según Eckhart, “Recrearon todo hasta el más mínimo detalle. Los detalles son increíbles. Realmente te puedes perder en una escena y olvidarte por completo de que estás en un plató”.

  Ling se esforzó por representar el flujo normal de un lugar de trabajo desde el punto de vista de la cámara sin quitar paredes. “Quería mostrar lo que la gente no ve a menudo: el modo en que los chefs maniobran en una cocina, cruzándose unos con otros, uno sujetando un plato mientras otro lo decora y se lo pasa a otra persona. Es algo hermoso, casi como una coreografía de baile. Hay un movimiento constante—gente entrando y saliendo, entregas que llegan, camareros entrando por la puerta—y la jefa de cocina supervisa todo esto desde una posición central como un director de orquesta en el foso”.

  El flujo generado en la cocina se extiende luego sin interrupción a través de la puerta hasta el comedor del restaurante, y desde allí a las ventanas y a la calle de Nueva York.

  Para una escena en la que Kate va a comprar marisco fresco, Ling recreó el histórico Fulton Fish Market en su antigua ubicación en el Lower Manhattan cerca del puente de Brooklyn. El centro de distribución de mariscos, con casi 200 años de existencia, fue trasladado al Bronx en 2005, un lugar en el que Ling consiguió letreros originales, mobiliario y montones de pescado fresco. “Incluso contratamos a hombres que solían trabajar en el viejo mercado como extras. Fue un decorado divertido y nostálgico para la gente del barrio para quienes el mercado de pescado había sido siempre parte del paisaje”.

  “Sin Reservas” también servía diariamente comida auténtica para las cámaras, por cortesía de la jefa de atrezo Diana Burton (“Los Soprano”) y un completo personal de cocina que empezaba a trabajar normalmente dos horas antes del rodaje cada mañana desde una ajetreada cocina a pocos pasos de la acción, porque, como afirma Heysen, “Nadie se deja ya engañar por los elementos de atrezo de plástico. Para nosotros era importante que en pantalla apareciese comida con un aspecto exquisito y fresco porque es un reflejo de nuestros personajes, que se supone que se encuentran entre los mejores chefs de Nueva York”.

  Excepto en determinadas circunstancias en que una comida estaba diseñada específicamente para que alguien la comiera ante las cámaras, Burton se centró más en la presentación que en el sabor. Experimentó con maizena y colores, tratando de encontrar maneras “de recrear la cocina francesa basada en la mantequilla para mantener su integridad bajo las potentes luces, porque hay muchas cosas que la luz y el calor hacen que la comida parezca menos apetitosa”. Una ráfaga de soplete sobre una codorniz consiguió el adecuado tono dorado al tiempo que permitía que los jugos quedaran dentro para que el plato durase más en pantalla antes de secarse.

  Con la ayuda de los asesores profesionales de la producción, Burton y Hicks diseñaron un menú de aproximadamente 25 platos para la película, entre ellos una terrina de espárragos, la lubina de Nick, un plato de vieiras, foie gras, un entrecot y la especialidad de Kate, codorniz con salsa de trufas. Hicks actuó como jefe de cocina en la decisión del aspecto final de cada plato. Dependiendo del programa de rodaje del día, el equipo de Burton preparaba un torrente continuo de platos.

  Utilizando a los mismos proveedores que servían a los restaurantes locales, Burton se aseguró de tener suficiente comida a mano para satisfacer las necesidades del director en cualquier momento dado. La zona entre bastidores del rodaje a menudo parecía la entrada trasera de un restaurante de cinco estrellas con entregas de langostas y productos exóticos por cajas porque, como confirma Burton, “ciertos productos tenían que ser frescos para que pareciesen frescos”. Para una escena en la que Nick filetea una lubina, ella tenía 20 lubinas en hielo esperando a ser utilizadas. “En última instancia, no puedes predecir el número de tomas que un director puede querer, y yo por supuesto no quería tener que decirle que se había quedado sin pescado”.

  Toda esa autenticidad tenía sus inconvenientes, como comenta Catherine Zeta-Jones. “Comprobamos que los aromas eran realmente eficaces para que todo el mundo se metiera en ambiente, lo cual es estupendo cuando tienes hambre. Pero cuando son las seis de la mañana y estás oliendo pescado, puede revolverte un poco las tripas”.

  Burton incluso llegó al extremo de contar con un maquetista para que elaborara trufas que se pudieran cortar de manera auténtica, si el programa de rodaje sobrepasaba la temporada en la que se pudieran conseguir trufas auténticas, ya que figuran de manera destacada en más de una escena. Para que las ollas y sartenes tuvieran el aspecto de tener manchas de carbón y haber sido utilizados, llegó a un acuerdo peculiar: conseguir toda la colección de utensilios cotidianos de la Fiamma Osteria a cambio de proporcionarles otros nuevos y resplandecientes. Finalmente, como toque personal, llenó el bar con botellas de vino procedentes de los propios viñedos de Hicks y Heysen del sur de Australia.

  Aaron Eckhart, cuyo personaje prueba un plato de risotto, declara que “Sin Reservas” contó con “los más sabrosos elementos de atrezo que jamás he visto”, y admite que no podía resistirse a comerse todo el plato entre escenas. Abigail Breslin, a cuyo personaje le ofrecen un plato de spaghetti, añade “Estaba tan deliciosa que trataba de comer un buen bocado antes de que el director dijera ‘corten’”.

  Al decidir rodar “Sin Reservas” en Nueva York, Hicks tenía la intención de que la ciudad aportara su propio carácter a la historia. “Tiene una gran cultura de restaurantes, lo cual es muy apropiado para la historia, además de la magnífica arquitectura y los detalles de diseño en cualquier parte que mires”, dice, añadiendo que, “gran parte de la acción transcurre en interiores, en una cocina o un apartamento, por lo que quería que las escenas de exteriores proporcionaran la mayor amplitud posible. Quería que esas pocas tomas en exteriores tuvieran el máximo impacto”.

  El director encontró un espacio vacío en la esquina de Bleecker Street con Charles para su restaurante de ficción en el West Village, con grandes ventanas que ofrecía excelentes vistas de “la vida de la ciudad en la calle, que nosotros realzamos con nuestras luces y extras, pero que sirvió como un maravilloso telón de fondo a medida no importa en que dirección mirásemos hacia fuera”.

  En el interior, la diseñadora de producción Barbara Ling creó un ambiente confortable y tenue con paredes oscurecidas y pinturas al carbón minimalistas, para hacer que la comida fuese el elemento estrella.

  “En ese lugar había antes un restaurante chino y ahora es una tienda al por menor”, comenta Heysen, que explica que la presencia temporal de un equipo de rodaje mientras tanto causó una cierta confusión en el barrio, especialmente cuando decidieron llamar al restaurante 22 Bleecker Street… y la fachada no estaba para nada cerca del número 22. “El único número no utilizado en Bleecker Street era el 22. El número 24 era una iglesia. Así que pensamos que estábamos seguros con nuestro nombre pero, de hecho, confundió a los mensajeros locales cuando colocamos la señal que indicaba ‘22 Bleecker’ en un lugar que realmente estaba a la altura de los números 300. Tuvimos que quitar los carteles hasta el momento en que empezamos a filmar el exterior”.

  El falso restaurante también atrajo la atención por otra razón, como recuerda Catherine Zeta-Jones. “Estaba rodando una escena en la que me encontraba al lado del maitre en la zona de entrada. Se estaba bebiendo vino de mentira y había camareros sirviendo comida con un aspecto delicioso. El sitio estaba repleto de extras, el bar tenía un aspecto elegante y muy atractivo, y varias personas entraron de la calle preguntando, ‘¿Es necesario reservar?’ Pensaban que era el nuevo sitio de moda para cenar. Tuvimos que contarles que no era más que un decorado de una película”.

  El rodaje de “Sin Reservas” inspiró un auténtico interés en Zeta-Jones, que dice, “Sin duda ahora aprecio la comida de manera distinta y el modo en que es presentada. Estoy deseando preparar la comida del Día de Acción de Gracias. La casa ya está llena de libros de cocina”.

  Casi todos los miembros del reparto y del equipo técnico descubrieron algo nuevo sobre la alta cocina durante el rodaje, y puede que a los espectadores les suceda lo mismo. Según Hicks, “Por supuesto que no teníamos la intención de que la película fuera un curso educativo sobre el tema de la cocina francesa pero cuando estás contando la historia de unas personas cuyas vidas están completamente implicadas en este mundo, no puedes evitar aprender su lenguaje. Como mínimo puede que una persona capte un término interesante que hasta entonces no había conocido, dependiendo de sus hábitos de comidas, como qué es un entrecot o lo poco hecho que se puede hacer un filete. Fue divertido estar rodeado por toda esta belleza y perfección. Los platos que salían de la cocina del Bleecker eran extraordinariamente apetecibles… pero, espero, no algo que necesariamente quisieras comer todos los días”.

  Tras haber probado las más exquisitas salsas de azafrán, las vieiras y todos los demás platos que aparecen en “Sin Reservas”, tanto Zeta-Jones como Eckhart opinan, al igual que Hicks, que siguen fieles a sus gustos sencillos. Cuando se les pide que mencionen sus platos favoritos, los dos se remontan a los favoritos de su infancia. Eckhart dice, “A mi me encantan los burritos”, y Zeta-Jones responde, “Para mí, ‘fish and chips’ (pescado y patatas fritas), ‘fish and chips’ cualquier día”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Sin reservas" - Copyright © 2007 Castle Rock Entertainment y Village Roadshow Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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