LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes

APUNTA  TU CORREO

 
 

Compras de cineFnac

Banda sonora de "Sin reservas"
BSO

 
 
 


Fotos ampliables

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Más fotos (25)

 
 
 


 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9



Suscripción a LaButaca.net vía feed

Estrenos | Cartelera | Críticas | Preestrenos | Actualidad | Top10 | DVD | Sorteos | Suscripción
 


SIN RESERVAS
(No reservations)


Dirección: Scott Hicks.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 105 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Catherine Zeta-Jones (Kate Armstrong), Aaron Eckhart (Nick Palmer), Abigail Breslin (Zoe), Patricia Clarkson (Paula), Jenny Wade (Leah), Bob Balaban (terapeuta), Brian F. O'Byrne (Sean), Lily Rabe (Bernadette), Eric Silver (John), Arija Bareikis (Christine), John McMartin (Sr. Peterson).
Guión: Carol Fuchs; basado en el guión de la película "Deliciosa Martha" (2001) de Sandra Nettelbeck.
Producción: Kerry Heysen y Sergio Agüero.
Música: Philip Glass.
Fotografía:
Stuart Dryburgh.
Montaje: Pip Karmel.
Diseño de producción: Barbara Ling.
Vestuario: Melissa Toth.
Estreno en USA: 27 Julio 2007.
Estreno en España: 21 Septiembre 2007.

CRÍTICA por Almudena Muñoz Pérez

  Si en esta misma temporada Gusteau, el orondo chef de "Ratatouille" (2007), venía a recordarnos que «todo el mundo puede cocinar», Scott Hicks se ha apuntado al carro de los recetarios universales para confirmar, en su también culinaria “Sin reservas”, que todo el mundo puede dirigir. Porque cualquiera puede calcar una película alemana casi escena por escena, frase por frase, canción por canción, y "embellecerla" con rostros bonitos y reconocibles que permitan un consumo rápido, incongruente con su envoltura de nouvelle cuisine, del mismo modo que no admite justificación posible el que un amanuense así suspire confortablemente en el cierre de un film redundante después de haber afirmado que las mejores recetas son las que inventa uno mismo.

 

  Martha era una exigente y amargada jefa de cocina en uno de los más exquisitos restaurantes berlineses hasta que la repentina muerte de su hermana la enfrentó a dos fuentes de alegría: una niña, su sobrina, y un hombre, su nuevo subchef. A su homóloga norteamericana, Kate (Catherine Zeta-Jones), le ocurre lo mismo, pero no estamos ante una revisitación naif –Dios nos libre– de “La doble vida de Verónica” (1991), sino ante la duplicación aclaratoria que necesita un público no habituado a doblajes, ni subtítulos, ni marginales estrenos extranjeros. En ese sentido, no es de extrañar que “Sin reservas” no gane nada más que “Deliciosa Martha”, el original de 2001, aunque en el acto del copieteo se le descubra algún desliz que otro. La cinta de Sandra Nettelbeck supuso el eventual sleeper europeo fabricado mediante el siempre efectivo boca-oreja, una historia pequeña, colindante al melodrama, que tenía su particularidad en el conflicto inverso a las aspiraciones contemporáneas: la felicidad corriente que viene a revolver la rutina de una vida laboral plena y satisfactoria. Ese viaje desde la cúspide hacia la base se voltea en la versión estadounidense sin alterar el orden de los acontecimientos, pues si Martha era una mujer que debía aprender con esfuerzo a ser feliz, Kate desea con todas sus fuerzas serlo. La fábula urbana ya está servida.

  A Catherine Zeta-Jones no le bastan las expresiones de basset hound para hacer creíble su condición de fémina incompleta, y tras ellas sólo esconde unas tremendas ganas de ponerse sensual y risueña que en absoluto casan con un personaje gris y aburrido por naturaleza. Sus dotes para la comedia –o eso nos hizo creer actuando al lado de John Cusack– la han abandonado por una inmensa sensación de ridículo que explica las continuas miradas de reojo que la protagonista prodiga como si estuviese buscando la cámara oculta entre las cazuelas. Una sosería que no equilibra Aaron Eckhart, siempre funcional, siempre plano y rígido, como el especialista italiano que entona y escucha una ristra de típicas arias –había que mantener el "toque europeo", que en el original suponía un choque de culturas del norte y del sur–. Los dos componen una pareja demasiado predestinada –a pesar de los risibles obstáculos, como les sucedía a “Frankie y Johnny” (1991)–, lo cual aumenta la ya de por sí importante previsibilidad de la historia, que apenas ahonda en temas tan dados a la ironía macabra y moderna como las indeseadas ampliaciones familiares o el rescate imposible de la terapia psiquiátrica –flancos que tampoco aprovechaba su referente alemán y que, con más ojo, habrían ofrecido el punto débil para la reescritura y el enriquecimiento del guión–.

  Por su parte, Hicks se conforma con rodar de forma estricta la descarada adaptación –por llamarla de alguna manera– de Carol Fuchs, inspirándose hasta la saciedad en su referente como si se tratase de una obra de culto protegida por legiones de fans irascibles. Puro pirateo transfronterizo: caracterizaciones de personajes, secuencias de montaje musicales, bromas visuales y verbales, diálogos completos, reacciones faciales, incluso la disposición del espacio, entran en el inventario del visto y copiado, al que sólo añade un par de apuntes de esa ñoñería con fondo de balada popera que tanto gusta a la comedia romántica made in USA. Atado a esa perspectiva de moraleja y aprendizaje unidos a la mentalidad del éxito, el director enfatiza los momentos deprimentes con una gravedad que viene a ser compensada por irreprimibles explosiones de optimismo sin conseguir una atmósfera homogénea –recordemos que pequeñas joyas de su propiedad, como “Mientras nieva sobre los cedros” (1999), se deslizaban con mayor sutileza por el primer supuesto–. Una enorme farsa en la que se dilapida una pequeña historia de relaciones humanas para ofrecer un cuadro de la tan codiciada perfección familiar y amorosa –en dicha categoría entra la chupilerendi cena con ambiente de “El rey león” (1994) que se montan los supuestamente sufridos personajes–.

  El amante de la cocina tiene un pequeño aliciente en las escenas del restaurante –aunque lo que menos se ve es la comida–, Philip Glass firma una partitura agradable y equilibrada, como es habitual en él, y la película posee una factura innegablemente más atractiva que un drama de bajo presupuesto, pero el estómago no se ve satisfecho al probar sabores de sobra catados y relamidos. Poca confitura se puede preparar a partir de una fruta humilde, y el tarro se apura repleto de tropezones que reconocemos, o bien de “Deliciosa Marta”, o bien del romance cinematográfico más cercano, porque lo que aquí se hace sin reservas es imitar a destajo.

Calificación:


Imágenes de "Sin reservas" - Copyright © 2007 Castle Rock Entertainment y Village Roadshow Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Página principal de "Sin reservas"
Añade "Sin reservas" a tus películas favoritas
Opina sobre "Sin reservas" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Sin reservas" a un amigo

 


OTRAS PELÍCULAS

Os declaro marido y marido (I now pronounce you Chuck & Larry)     Amor y otros desastres (Love and other disasters)     Lucky you     Ellas & ellos (Trust the man)     Entre mujeres (In the land of women)

 


   La Butaca   Internet

::::: Pincha aquí para añadir LA BUTACA a tus sitios favoritos :::::

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2007 LaButaca.net. Prohibida su reproducción total o
parcial sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.
estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | DVD | carteles | top10 | de compras
 
sorteos | libros | videojuegos | reportajes | especiales | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | la ventana indiscreta |
quiénes somos | contacto | publicidad