CÓMO SE HIZO "INVASIÓN"
Notas de producción ©
2007
Warner
Bros. Pictures
Desde que fue publicada en
1955, la novela clásica de Jack Finney Los Ladrones De Cuerpos
ha sido considerada como uno de los ejemplos más significativos
del poder que tiene la ciencia ficción para explorar los
paradigmas sociales y políticos de una época determinada. En
1956, la primera adaptación cinematográfica proporcionó una
analogía implícita en el texto sobre el llamado “Red Scare”
(“Peligro rojo”) que se apoderaba del país; por su parte, el
remake de 1978, estrenado después de la Guerra de Vietnam y el
escándalo Watergate, reflejó los miedos de una población que
había dejado de confiar en sus líderes. Esta nueva adaptación,
según Silver, da un marcado giro a la noción misma de invasión
extraterrestre, ya que toca temas culturales contemporáneos que
abarcan desde el miedo de la pandemia hasta el descontento
social y político. “La película plantea la idea de que una
invasión puede ocurrir sin naves, sin la presencia física de
extraterrestres. Estamos en una época en la que la noción de
pandemia es una amenaza real y presente. ¿Y si nuestra
destrucción se produjese mediante la introducción de microbios y
no a manos de unos invasores? Lo más terrorífico de todo es
enfrentarse a algo que aparece sigilosamente y se hace con el
control sin que nadie lo sepa hasta que es demasiado tarde”. En
un mundo contemporáneo, ¿qué ocurre cuando la gente encargada de
proteger a los ciudadanos son los primeros que se transforman?
“Si crees que algo va mal, pero el gobierno, los medios de
comunicación, los científicos encargados de frenar una epidemia…
en fin, todos te dicen que no hay de qué preocuparse, tiendes a
pensar que se trata sólo de una paranoia”, dice Silver. “Así es
como puede perderse la capacidad de reacción para frenarlo o
avisar a la gente a gran escala. Los personajes principales de
esta historia tienen que aprender a confiar en lo que ven con
sus propios ojos antes de que llegue un momento en el que ya no
puedan hacer nada”.
Invasión es
un thriller que se desenvuelve delante de los ojos de una
psiquiatra de Washington DC, Carol Bennell, una mujer cuyo hijo
se va de su lado en el momento en el que el mundo se transforma
casi de la noche a la mañana. “Para mí, el quid de la historia
es el viaje de esta mujer con relación a su hijo”, dice la
ganadora del premio de la Academia Nicole Kidman, que interpreta
a Carol. “Eso es lo que me interesó de ella. La subida de
adrenalina que se experimenta con el deseo de salvar a una
persona a la que has dado a luz, una persona a la que quieres
más que a nada en el mundo, da lugar a unas emociones a las que
de otra manera no tenemos acceso. Tengo dos hijos, así que
entiendo el afán de protección y el amor incondicional que se
siente hacia estos pequeños”.
El guionista
David Kajganich advierte: “En la novela de Finney, la presencia
extraterrestre simplemente quiere sobrevivir. Pero la
supervivencia adquiere formas distintas. Sólo hay que mirar a
nuestro alrededor hoy en día para darse cuenta de que en nuestro
mundo el poder no inspira nada más que el deseo de conservarlo y
de eliminar todo lo que pueda amenazarlo. No es una casualidad
que el vehículo de esta invasión aterrice en el centro
neurálgico del país, en Washington DC”.
Para el
productor Joel Silver, el reconocible escenario de la película
le confiere a la historia una significación contemporánea. “En
una época de una inmensa paranoia política, social y
medioambiental, pensamos que había llegado la hora de hacer esta
película”, dice. “David Kajganich escribió un guión original con
una nueva aproximación a las ideas de la novela. Esta película
es emocionante y excitante, pero tiene un trasfondo mucho más
profundo”.
Para dar vida
a una visión rabiosamente actual y realista de la historia,
Silver pensó en el aclamado director alemán Oliver Hirschbiegel,
recién salido de la multigalardonada película El hundimiento, su
íntimo e inquietante retrato de los últimos días de Hitler. “El
hundimiento me volvió loco”, dice el productor. “Oliver dotó de
gran intensidad, claustrofobia e intimidad a ese momento
concreto de la Historia sin perder el increíble realismo de su
visión. Tiene la necesidad creativa de conseguir que todo sea lo
más auténtico posible, y eso es lo que quisimos reflejar en este
thriller de ciencia ficción: la sensación de que esto está
pasando delante de tus ojos en un mundo que reconoces”.
El director
Oliver Hirschbiegel comenta que, aun tratándose de una historia
de ciencia ficción, el realismo es vital para él: “Cuando tengo
alguna duda, trato de imaginar cómo sería en la vida real.
Intento evitar efectos cinematográficos falsos y exagerados”.
Kidman, que
ha trabajado delante de las cámaras de directores tan diferentes
como Lars von Trier, Baz Luhrmann, Jane Campion y el
desaparecido Stanley Kubrick, se entusiasmó con la oportunidad
de colaborar con Hirschbiegel en su primera película en
Hollywood tras el éxito de El hundimiento. “Me encanta la
espontaneidad que tiene Oliver a la hora de rodar”, comenta. “Es
un director orientado a la interpretación. Además, le encantan
las mujeres. Él quiere entender la psicología de una mujer; lo
que siente, lo que la hace rica y sabia, eso es lo que le
fascina”.
Tras el
inequívoco telón de fondo de una insidiosa invasión, se esconde
la íntima historia de un grupo de personajes unidos por
progresivas sospechas que se manifiestan de formas muy reales y
terroríficas, comenzando por Carol Bennell, cuyo nombre es un
guiño al personaje principal del libro, Miles Bennell. Kidman
interpreta a la psiquiatra de Washington que de repente se
encuentra en el ojo del huracán cuando una de sus pacientes le
expone su temor de que “su marido ya no es su marido”.
La actriz Veronica Cartwright, que intervino en el clásico de
1978 La invasión de los ultracuerpos, encarna a la atribulada
paciente de Carol Wendy Lenk, que cree que la personalidad de su
marido ha cambiado completamente.
“Carol no
asocia lo que su paciente le cuenta con el accidente de la
lanzadera”, advierte Silver. “Nadie, y menos una psiquiatra,
llegaría a la conclusión de que existe una infección alienígena
cuando alguien teme que una persona a la que conoce y ama ha
cambiado. En lugar de ello, recurre a los instrumentos de su
profesión. ¿Son delirios? En términos reales, la verdad es tan
inconcebible que lo que pasa verdaderamente no se le ocurre a
nadie hasta que es demasiado tarde”.
Para
Hirschbiegel, el personaje de Carol es la lente a través de la
cual se cuenta la historia. “Todo se centra en ella y se ve
desde su perspectiva. Nicole puso mucho de ella misma en este
papel, como su fuerza y la necesidad absolutamente primitiva de
proteger a su hijo”, declara el director. “Fue fascinante
observar y capturar en la película su capacidad de sumergirse en
el mundo de la historia. Sus reacciones fueron muy naturales,
algo que intensificó lo desesperado de la situación de su
personaje”.
A medida que
Carol investiga las fobias de sus pacientes, descubre que miedos
similares aparecen por todo el país. ¿Podrían ser delirios en
masa, o un fenómeno real relacionado de alguna forma con el
accidente de la lanzadera espacial? Carol comparte sus sospechas
con su amigo más íntimo, Ben Driscoll, médico de un concurrido
hospital de Washington DC. El papel de Ben ha sido interpretado
por Daniel Craig, que reconoce: “Es una relación platónica;
obviamente, él está locamente enamorado de ella. Quiere
cuidarla. Ve cómo atraviesa por una situación difícil con su ex
marido y su hijo y no quiere presionarla, pero su sueño sería
estar con ella”.
“Me sentí
afortunado de conseguir a Daniel para el papel de Ben”, comenta
Hirschbiegel. “Transmitió de una forma natural todas los matices
de su personaje: su firmeza, su inteligencia y la ternura que te
hace ver por qué Carol confía tanto en él. Aparte de eso, tiene
un gran sentido del humor. Lo pasé muy bien trabajando con él”.
En su primer
trabajo con Kidman, Craig quedó igualmente impresionado con la
doble vertiente de su compañera de reparto: la seriedad de su
papel y su capacidad para divertirse en el rodaje. “Es una
actriz fantástica”, dice. “Tiene una tremenda profundidad. Para
mí, fue muy divertido trabajar con ella”.
Kidman
aprecia del mismo modo a su compañero. “Daniel es un actor
excelente”, dice. “Tiene mucho talento. Te gusta tener a tu
alrededor gente que te inspire y que sea tan buena en lo que
hace, porque así es divertido venir a trabajar cada día. Lo que
me encanta son esos momentos entre el comienzo y el fin de una
toma en los que todo puede pasar, el ser capaz de perderse en
ellos y en las escenas. Eso es lo que más me atrae de este
mundo”.
Coincidiendo
con el fin de semana del accidente de la lanzadera, el ex marido
de Carol, Tucker, interpretado por Jeremy Northam, se pone en
contacto con ella repentinamente. Tucker, un alto funcionario
del Centro de Control de Enfermedades (CDC), es trasladado a
Washington DC para investigar los residuos encontrados en los
restos de la lanzadera especial y se convierte en una de las
primeras personas infectadas. Su súbito deseo de ejercitar sus
escasamente utilizados derechos de visita con Oliver, su hijo y
el de Carol, es poco propio de él y pone a Carol en guardia.
“Hay una historia entre ellos no muy agradable que digamos, lo
que influye en la opinión que se tiene de Tucker desde el
principio”, dice Northam. “Es un alto funcionario del CDC; por
ello, tuvo que trasladarse a vivir a Atlanta durante mucho
tiempo, y ahora vuelve a Washington. El hecho de que, en mitad
de este asunto, esté tan deseoso de ver a su hijo es preocupante
para su ex mujer, y efectivamente tiene motivos ocultos”.
Cualquier
contagio que la lanzadera pudiese traer a la Tierra se extiende
como un reguero de pólvora a medida que los infectados son
obligados a infectar a otros. “Los ladrones no matan a las
personas”, comenta Hirschbiegel. “Operan en ellas cambios
radicales desde dentro una vez que están infectadas. Transforman
a la gente normal en otra cosa”.
“Te infectan
y el proceso se completa cuando te duermes”, añade Craig. “La
entrada en la fase REM (Rapid Eye Movement) es el catalizador
originario de este cambio que se apodera de todo tu cuerpo desde
el ADN”.
El CDC
organiza un plan de vacunación nacional de emergencia para
combatir lo que considera una fuerte epidemia de gripe, pero el
objetivo del suero es contrario al de la vacunación. “En una
escena, Tucker está dando una conferencia a los funcionarios del
gobierno sobre el virus y la necesidad de combatirlo, pero en
realidad utiliza esta reunión para infectar a los que se
encuentran en la habitación”, explica Silver. “Organizan una
magnífica campaña y pronto el número de ladrones crece
exponencialmente”.
“Cuando te
han “secuestrado”, tienes mejor aspecto, más saludable y
fuerte”, describe Hirschbiegel. “Empiezan a manipular tu código
genético. A los ladrones les gusta el orden, no como a los
robots, pero no responden a nada emocional. Pasan a un estado
tranquilo y extraño”.
De la noche a
la mañana, aparentemente, nuestra colorista y caótica vida
cotidiana se transforma en un mundo apagado y organizado,
empezando por los guardianes del orden. “Los ladrones no son
tontos”, añade David Kajganich. “Las primeras personas a las que
infectan son aquellas que les son más útiles en su campaña. Por
tanto, infectan a aquellos que tienen puestos de alta
responsabilidad en el gobierno, el cumplimiento de las leyes y
el comercio con la finalidad de preparar el camino para
invadirnos al resto de una forma tranquila y rápida. Eficacia es
la palabra adecuada para describir cómo actúan los ladrones: de
la forma más eficaz posible”.
Rodeada cada
vez más de personas que quieren transformarla en una de ellas,
Carol tiene un único y apremiante objetivo: salvar a su hijo,
que está pasando el fin de semana con su padre y del que Carol
cree que está en un grave peligro.
Oliver, su
hijo, es interpretado por un joven actor llamado Jackson Bond,
que hace su debut en un largometraje. “Es un encanto”, comenta
Kidman. “Es un chico de lo más dulce y amable. Tiene ciertos
elementos de adulto, pero también las típicas respuestas
infantiles a las cosas. Es una mezcla maravillosa. Sus padres
son estupendos y se nota cuánto han cuidado de él. Tuvimos mucha
suerte al elegirle porque nunca había hecho una película antes”.
Oliver es
especial porque no se transforma al irse a dormir tras ser
infectado. “Es inmune a la infección y, de alguna forma, tiene
la clave para encontrar la cura”, explica Jackson Bond. No
obstante, para evitar que los descubran, Oliver y su madre
tienen que intentar hacerse pasar por ladrones. “No puedes
mostrar emociones porque averiguarán que no eres como ellos y
empezarán a perseguirte”, dice. “Por tanto, intentas fingir que
eres uno de ellos, pero tienes mucho miedo y no sabes qué
hacer”.
La inmunidad
de Oliver al contagio alienígena es un descubrimiento crucial
para el equipo de científicos que trabaja frenéticamente para
encontrar una cura. Jeffrey Wright interpreta al doctor Stephen
Galeano, amigo y compañero de Ben que ha estado investigando la
creciente epidemia desde que él y Carol le llevaron una muestra
de la misteriosa sustancia extraterrestre. Aislado bajo fuertes
medidas de seguridad, Galeano ha tenido encuentros con otros
científicos que trabajan en la sombra para encontrar una forma
de combatir los insidiosos efectos de la epidemia. Daniel Craig
declara: “Desde el momento en el que descubre la epidemia, la
examina a nivel molecular y llega a la acertada conclusión de
que no es de este planeta. Por tanto, Galeano representa la
esperanza contra esta invasión aparentemente imparable”.
Cuando
Kajganich se encontraba adaptando la historia para la pantalla,
no podía imaginar lo brutal que sería cuando el reparto le diera
vida. “Uno de los protagonistas principales de la película es
infectado a plena luz del día en una casa de las afueras”,
recuerda. “Para mí, fue una secuencia mucho más inquietante que
cualquier escena de violencia explícita. Al ver a los actores
interpretarla, tuve que mirar hacia otro lado. No imaginaba que
fuera algo tan perturbador. Sientes la carga emocional de lo que
está ocurriendo porque el reparto está compuesto de actores
brillantísimos; es increíblemente crudo y real. Lo ves con tus
propios ojos y comienzas a creértelo aunque sepas que estás en
un rodaje”.
Silver dice
que era imposible reunir un reparto más perfecto para dar vida a
las fobias individuales de los personajes. “Todos hicieron un
trabajo fantástico con este material. Los actores trabajaron
juntos bajo la dirección de Oliver para crear una sensación de
invasión escalofriante e incómoda, empezando por Nicole, que
aparece en casi todas las escenas de la película y que da
solidez a la historia con su emotiva presencia”.
El personaje
de Kidman experimenta la invasión desde el punto de vista de una
psiquiatra; debido a ello, la actriz consultó a profesionales
para explorar los procesos por los que atraviesa un profesional
de la psiquiatría. “Mi padre es psicólogo, así que crecí con
eso”, explica. “No obstante, fue muy interesante aprender de una
psiquiatra que trabaja en Nueva York. Me fue muy útil, creo, en
términos de lenguaje corporal y en la forma de enfrentarse a
emociones particularmente extremas. Aunque, obviamente, la
película no trata sobre sesiones de terapia”.
Dos de las
principales asesoras técnicas de la película fueron Ana Krieger,
miembro de ACCP (American College of Chest Physicians), Doctora
en Medicina y Directora del Centro de Trastornos del Sueño de la
Universidad de Nueva York; y Linda Chuang, Doctora en Medicina,
Profesora de Clínica del Departamento de Psiquiatría, Sección de
Coordinación de Consulta del Hospital Bellevue de la Universidad
de Nueva York.
Para ayudar a
construir el mundo de Invasión, el aclamado diseñador de
producción Jack Fisk colaboró con el director Hirschbiegel y
encontró estimulante la búsqueda del realismo del director
alemán. “Aunque estaba trabajando para un gran estudio
cinematográfico, actuaba más como un realizador europeo o de
documentales”, destaca Fisk. “La idea era ir a las
localizaciones, prepararlas y rodar rápidamente con la menor
iluminación posible. Oliver está acostumbrado a actuar sobre la
marcha y dejar caminos libres a la experimentación, así que nos
adaptamos rápidamente para proporcionarle de inmediato lo que
necesitara”. Fisk añade que “la entrega de Oliver por su
interpretación de la realidad fue la que definió las
localizaciones para la película”.
“El
hundimiento fue rodada con gran habilidad y economía”, comenta
Jeremy Northam. “No hubo despilfarros. Oliver sabe cuándo dejar
la cámara quieta y cuando moverla. Fue muy interesante trabajar
con él”.
Uno de los
temas visuales predominantes de la película fue la gradual
reducción de color del mundo a medida que los ladrones van
acrecentando su dominio. “A los ladrones no les atrae tanto el
color como a los humanos y por ello el color, o la falta de él,
fue una forma de distinguirlos”, describe Fisk.
Hirschbiegel
y Fisk colaboraron con la diseñadora de vestuario nominada al
Oscar Jacqueline West (Quills) para que trasladara ese motivo al
diseño de vestuario. “Oliver es en gran parte responsable de la
apariencia de los ladrones”, advierte West. “Desde nuestro
primer encuentro, me preguntó ‘¿Cómo ves a los ladrones?’
Imaginé que como están desprovistos de todo lo humano, también
tendrían que carecer de color, personalidad e individualidad.
Sus ropas son monocromáticas y utilitarias. La paleta de color
es gris, marrón y azul marino, pero muy uniforme. Es algo así
como un nuevo orden”.
Por el
contrario, el personaje de Kidman mantiene su individualidad a
lo largo de la película. “A Oliver le encanta lo clásico y
Nicole da un aire muy clásico y atemporal a su personaje”, dice
West. “Tiene una apariencia muy sencilla y arreglada”.
“Cuando la
gente te ayuda a diseñar al personaje, ya sea tu peluquera, la
maquilladora o la diseñadora de vestuario, todos contribuyen a
la interpretación”, dice Kidman. “Creo que es excitante que esto
ocurra porque no se trata solamente de una persona. Una
interpretación es la contribución de todo el equipo”.
La fijación
de Hirschbiegel por la autenticidad acabó por definir las
localizaciones de la película. En lugar de fabricar un decorado
en un estudio de sonido, intentó rodar la película sobre todo en
localizaciones ya existentes, preferiblemente en los lugares
reales en los que ocurre la historia.
La fotografía
principal de Invasión empezó en las zonas del centro y de Inner
Harbor de Baltimore, que hizo de ella misma y en ocasiones de
Washington DC. Luego, el equipo se trasladó a la capital del
país, el escenario principal de la película. La producción usó
localizaciones y lugares reconocidos mundialmente, incluidos el
National Mall, el hospital de la Universidad George Washington
en la zona de Foggy Bottom, la estación de metro de Cleveland
Park, Georgetown y la histórica Union Station.
Rodar en
Washington produjo en Daniel Craig una emoción particular:
“Conducir por Pennsylvania Avenue con el Capitolio delante, con
seis coches de policía detrás de mí y con las luces encendidas
fue divertido”, recuerda. “De pronto pensé: ‘¡Esto es
fantástico!”
El metraje
rodado en el National Mall se complementó con metraje adicional
filmado en una granja de trigo convertida en el lugar del
accidente de la lanzadera espacial Patriot donde va a investigar
Tucker Kaufman, del CDC. Este lugar es adyacente al Fort Howard
VA Medical Center. “En el inmenso lugar del accidente
construimos un ala de la lanzadera y la estrellamos en una zanja
para que sólo sobresaliesen algunas partes”, dice Fisk.
Durante los
últimos seis días de rodaje en Washington DC, el reparto y el
equipo se establecieron en la residencia del embajador de Chile,
situada cerca de Sheridan Circle, en la afamada zona de las
embajadas en Massachusetts Avenue. La histórica mansión de tres
pisos del embajador (diseñada en 1909 por el prestigioso
arquitecto Nathan Wyeth, que también diseñó el Ala Oeste de la
Casa Blanca, incluido el Despacho Oval), representa a la
embajada checa en la película.
Aunque muchas
de las localizaciones de Washington DC eran difíciles de
conseguir, Fisk y el encargado de localizaciones Todd
Christensen se dieron cuenta de que tanto el proyecto en sí como
la gente inmersa en él les fueron de gran ayuda. “Creo que
tuvimos acceso a muchas buenas localizaciones gracias a la
implicación de Oliver y Nicole”, advierte Fisk. “Eso convirtió
la película en algo en lo que todos querían colaborar. El U.S.
Park Service de Washington nos fue muy útil. Organizan muchos
actos en Washington y fueron muy receptivos a nuestras ideas.
Por supuesto, hubo restricciones, como el tiempo del que
contábamos para rodar en the Mall, pero en general fue factible
y extremadamente cómodo”.
Tras
Washington DC, el reparto y el equipo volvieron a Baltimore
durante las cuatro semanas finales del rodaje. Algunas de las
localizaciones fueron las torres de Harbor Court, el Hospital de
Baltimore, el Centro de Convenciones, el edificio Legg Mason y
el Departamento de Biología Molecular de la sala Mudd de la
Universidad Johns Hopkins, el edificio central del complejo
universitario de biología compuesto de tres partes. Como las
localizaciones contaban con laboratorios en uso con organismos
vivos, el equipo recibió instrucciones de no entrar en ninguna
habitación ni tocar ningún instrumento del laboratorio, algo que
habría resultado apropiado para los temas de la historia.
Una de las
escenas centrales de la película fue rodada en el helipuerto del
tejado de la sede del Departamento de Policía de Baltimore. En
ella aparece un helicóptero Black Hawk y otros helicópteros de
película dirigidos por los veteranos pilotos cinematográficos
Ben Skorstad (Air Force One) y David Paris (Black Hawk
derribado).
“Tuvimos
mucha suerte porque el ejército de los Estados Unidos nos
permitió utilizar uno de sus helicópteros de las Fuerzas
Especiales y nos prestó a uno de sus pilotos”, recuerda Silver.
“La logística fue una parte importante, pero estamos muy
agradecidos por la ayuda prestada por los militares para hacer
posible que un Black Hawk aterrizara en el edificio de la
policía en mitad de Baltimore, lo que, tengo que decir, fue
espectacular”.
Aunque
Invasión tiene sus raíces en la ciencia ficción clásica, Silver
advierte que la película utiliza miedos colectivos más actuales.
“¿Quién sabe a qué seremos vulnerables como sociedad? ¿Qué
ocurriría si no fueran grandes destrucciones o explosiones las
que provocasen nuestro fin? Podría ser algo tan simple como un
microbio; creo que hoy en día es una noción más espeluznante. No
sabes de dónde va a venir o cómo va a ocurrir”.
“Toda la
mitología del libro Los ladrones de cuerpos y ahora la película
Invasión consideran que ellos vienen del espacio exterior, te
atrapan mientras duermes y un día te despiertas y tu mundo se ha
transformado por completo”, comenta Kajganich. “De repente,
formas parte de una minoría de personas que intenta luchar para
devolver las cosas a su estado anterior. Sin embargo, esa
premisa básica se convierte en algo mucho más terrorífico y
relevante cuando se trata de una población que no se implica
políticamente, que no presta atención a lo que ocurre en el
mundo. Este mundo podría desaparecer en un abrir y cerrar de
ojos”.
“Todos
deberíamos cuestionar un poco nuestra existencia”, reflexiona
Craig. “No estoy diciendo que tengamos que hacerlo todo el
tiempo. Hay que seguir trabajando y continuar con nuestras
vidas, pero deberíamos de confiar en nuestro propio sentido de
las cosas y plantearnos si lo que se nos dice es la verdad”.
Silver
concluye: “No es casualidad que la invasión comience en las más
altas esferas. Luego, es sólo cuestión de aprovecharse de los
miedos de la gente para extender el contagio a la población. El
miedo siempre ha sido un poderoso instrumento para impedir que
la gente vea lo que realmente ocurre. “Pero”, añade, “una vez
que la gente ha sido secuestrada y privada de toda emoción
humana, ocurre otra cosa: irónicamente, arrebatándonos nuestra
más intensas emociones, dicha invasión también erradica lo que
más nos divide: la ira, los celos, el odio, los prejuicios, y el
resultado es una paz sobrenatural. Tucker y los demás tratan de
convencer a Carol de que lo que ellos ofrecen es, de hecho, un
mundo mejor… y es posible que no estén del todo equivocados”.
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