CRÍTICA
por
José Arce
Cuando aún era casi un
primerizo, y a instancias de su editor,
Stephen King
tuvo que crear un seudónimo —Richard Bachman— ante el riesgo de
saturar el mercado, incapaz de asimilar el ritmo de producción
de este creador de pesadillas que ha visto como un enorme
porcentaje de sus obras han sido trasladadas a la gran o la
pequeña pantalla, con resultados que, obviamente, cabalgan entre
magníficas y recordadas producciones —dentro y fuera del
fantástico—, y castañazos infumables —estos últimos, en los
parámetros del género—; así, desde que Brian De Palma adaptara
“Carrie” en 1976, no ha habido prácticamente ningún año que no
haya contado con su título inspirado en algún texto del genio de
Maine.
“1408”, dirigida por el
realizador sueco Mikael Håfström,
se cuenta entre las más notorias traslaciones recientes de King,
en buena medida gracias a la acertada elección de su actor
principal, un John Cusack
convincente sobre cuyos hombros reposa toda la responsabilidad
de la película, ya que en la inmensa mayoría del metraje se
encuentra solo ante la cámara. En el film interpreta a Mike
Enslin, un joven escritor que ha dedicado la mayor parte de su
obra a echar por tierra leyendas urbanas relacionadas con
hostales, pensiones y hoteles a lo largo y ancho de los Estados
Unidos. Hasta que recae en el Dolphin, en Nueva York, en la
habitación que da nombre al título, escenario de un espectacular
número de muertes tan violentas como misteriosas; a pesar de las
advertencias del dueño, Olin (Samuel L. Jackson),
decide pasar la noche en la estancia. Mal hecho. El personaje
central, perfectamente presentado en el amplio prólogo del film,
entronca rápidamente con la platea; inteligente, cínico y
divertido, con un reverso que deja intuir una tragedia pasada
que marca su carácter de manera honda e irreversible. Sus
relaciones con los secundarios que pululan a su alrededor,
principalmente su editor (Tony Shalhoub)
y su esposa (Mary McCormarck),
son los únicos apuntes que tenemos para definirle socialmente,
aunque eso no impide que nos pongamos de parte de Enslin y su
afilada tendencia a derribar supercherías diversas. Esta primera
parte es ciertamente impecable, por su capacidad para anticipar
el suspense posterior.
La situación cambia
radicalmente cuando el protagonista se acomoda tras las cuatro
paredes de la 1408. Tomando este espacio como único escenario,
el metraje se convierte en una experiencia cada vez más
desasosegante, en la que la fragilidad de la mente humana
amplifica cada chirrido, cada sonido, cada crepitar,
convirtiendo cada detalle en una tenebrosa amenaza. Cusack,
centro absoluto e ineludible de la cadena de acontecimientos,
sabe desplegar un actuación inevitablemente histriónica por
momentos pero que tiene la habilidad de no repetirse más de lo
necesario y, lo más importante, de no convertirse en una parodia
de sí mismo. A pesar de que es imposible sacudirse la sensación
de que estamos viviendo una temática recurrente en la obra de
King, no lo es menos no dejarse llevar por el brío narrativo de
Håfström, capaz de exprimir rincones, ángulos y paredes de la
estancia, sus únicas armas para atrapar al espectador, más allá
del trabajo de su actor protagonista. Si bien no sucumbe ante la
tentación de una presentación más truculenta y efectista en
ciertos pasajes —podría hacerlo, sin duda, en una cesión
comercial para buscar un público más amplio—, tampoco puede
evitar el espectador una cierta sensación de tedio, sobre todo
en su parte final, con un clímax demasiado alargado y un tanto
forzoso, con unos giros pretendidamente sorpresivos que terminan
pisoteándose unos a otros.
A pesar de que quince
minutos menos no le habrían venido nada mal —a veces da la
impresión de estar contemplando un episodio alargado de “En los
límites de la realidad”—, lo cierto es que “1408” merece
apreciarse como una buena muestra de cómo aún
hoy en día se puede lograr inquietar al espectador sin recurrir
a truculencias contundentes ni a fastuosas producciones
visualmente impactantes. Un buen actor, un buen escenario, un
buen realizador. Con eso basta.
Calificación:
    
Imágenes de "1408" - Copyright © 2007 Dimension Films y Di
Bonaventura Pictures. Distribuida en España por New World Films
Internacional. Todos los derechos
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