CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
Antes de comenzar esta
crítica debiera anticipar que, desde luego,
Stephen King
no es precisamente uno de mis autores predilectos dentro de la
literatura de terror. Considero que le falta la rabiosa
originalidad de Clive Barker, por ejemplo, o el inquietante
calado de Ramsey Campbell, ambos coetáneos suyos. Por el
contrario, los libros de King buscan un impacto inmediato (y,
demasiadas veces, poco duradero) más a la manera de Richard
Matheson que de los dos escritores ingleses mencionados. Así,
por cada pieza de endiablada genialidad como "La tienda" (para
quien esto escribe, y por muy diversas razones, su mejor novela
de terror, si bien pobremente trasladada al celuloide), nos
tenemos que encontrar con demasiadas obras prescindibles.
En efecto, y al menos bajo mi
punto de vista, King es más un gran creador de conceptos, de
excelentes puntos de partida, que de ideas llevadas a buen
puerto. La mayoría de veces, sus historias desfallecen antes de
llegar a su conclusión, palideciendo por contraste con la fuerza
de sus arranques y desarrollos. Y "1408" es, de hecho, un
excelente ejemplo ilustrativo de esta tendencia.
Confieso que no he leído el
relato en el que se inspira la película de
Mikael Håfström, pero
la mano del llamado “maestro del terror” americano es evidente,
a poco que uno esté familiarizado con su producción literaria:
ese gusto por un concepto tan específico como inquietante (la
habitación de hotel con un macabro historial de muertes y
suicidios, sobre la que pesa una leyenda de malditismo y
superstición), ese protagonista escritor con un pasado denso en
demonios personales... y, como no podía ser de otro modo, esa
segunda mitad que no puede mantener el nivel de choque de la
idea de partida.
Podríamos decir que los mejores
valores puramente cinematográficos del film residen en su
inventiva visual, de un surrealismo desaforado y oscuro, que nos
regala algunas imágenes ciertamente memorables: ahí tenemos esas
paredes que sangran (una imagen que, inevitablemente, nos remite
a "El resplandor" y sus tsunamis de hemoglobina) o a ese
protagonista deslizándose por una fachada infinita y
pesadillesca, por poner sólo dos ejemplos al azar. De hecho,
"1408" apuesta por la sugestión, por una inquietud adulta y
resbaladiza, antes que por el efímero impacto de un terror más
obvio y explícito. No ha de sorprender, por tanto, que para ello
se apoye también en un montaje en líneas generales sosegado,
elegantemente dosificado, sabiendo que lo que ha de crear
desasosiego en la platea no es tanto el frenetismo de unas
imágenes sin mayor fuerza que su ordenación como el auténtico
contenido de dichas imágenes.
Mención aparte merece, por
supuesto, su protagonista, el siempre eficiente
John Cusack,
sobre cuyos hombros descansa no en vano casi todo el peso
dramático de la cinta. Y es que es no sólo por culpa del
libreto, sino también gracias a la labor del actor principal,
que cualquier otro personaje en la película parezca meramente
anecdótico (ni siquiera Samuel L. Jackson
logra dar lustre a su
esquemático rol). Pues, si bien en determinadas ocasiones Cusack
llega a hacer algo tan impropio en su trayectoria como es
bordear la sobreactuación (véase la escena con la nevera), es
gracias a él que la segunda mitad de la cinta, que en manos de
otro quizás podría haber subrayado aún más lo tendencioso y
previsible de la propia trama, tenga un cierto aire de
verosimilitud y fuerza, compensando de este modo las debilidades
de un guión que delata demasiado acusadamente su origen como
relato corto.
Calificación:
    
Imágenes de "1408" - Copyright © 2007 Dimension Films y Di
Bonaventura Pictures. Distribuida en España por New World Films
Internacional. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "1408"
Añade "1408" a tus películas favoritas
Opina
sobre "1408" en nuestro blog

Recomienda
"1408" a un amigo
|