CRÍTICA
por
Manuel Márquez
Mientras que Johnny Depp
siga embarcado en las mil y una secuelas “pirato-caribeñas” a
que la buena marcha en taquilla de la saga del bucanero Sparrow
pueda dar lugar —con el consiguiente descontrol de su caché,
elevado a altares de talla estratosférica—, está claro que el
aspirante más solvente a ocupar su trono vacante en el trono de
“jeria” (“joven-estrella-rebelde-independiente-alternativa”) es
nuestro buen amigo John Cusack
—aunque ambos no sean ya tan jóvenes, ni tan rebeldes, ni tan
independientes, ni tan alternativos...—. Eso sí, albergo serias
dudas acerca de si proyectos como "1408" constituyen las
credenciales más apropiadas para tal empeño: no por sus
descarados talante y vocación comerciales (que también), sino
por su tremenda dificultad para estar a la altura del reto que
se plantean —y que plantean al espectador—.
Y es
que "1408" es una cinta difícil, tremendamente complicada. Se
trata, básicamente, tras una breve y muy bien resuelta
introducción (en la que se nos presenta a su protagonista, un
escritor en horas bajas —figura que tanto y tan buen juego
suele dar en términos fílmicos—, con un punto bastante alto de
cinismo y escepticismo, además de un pelín sobrado —y no sólo
de kilos...—, y su arranque —su pretensión de alojarse, con
ánimo de demostrar que los pretendidos antecedentes mortíferos
que de ella se predican son meras patrañas, en cierta
habitación de cierto hotel—), de plantear un tour de force
en el que, a lo largo de más de una hora de metraje, contenido
(humano) y continente (edificatorio) mantendrán un duro pulso,
ambos dos a solas y sin mayores aditamentos, para ver quién se
impone a quién; cerrando con una coda que abrocha
argumentalmente todo el vía crucis (también, sin que sea óbice
para ello su previsibilidad, de manera bastante correcta).
Evidentemente, se trata de un planteamiento cuyos componentes
emocionales fundamentales (angustia, claustrofobia, enajenación,
sorpresa) beben de las fuentes originarias del género de terror
—no en balde, el texto en elque se soporta es del ínclito
Stephen King,
de quien constituye la énesima adaptación cinematográfica— y han
sido explotadas, con las más diversas variantes, hasta la
saciedad, y muy especialmente en estos últimos años, en los
cuales el género parece vivir una fase de cierto esplendor. Y
conseguir, por tanto, que el resultado final de tal empeño
—teniendo en cuenta la limitación de escenarios físicos (el
grueso del film transcurre en una habitación no muy espaciosa),
argumentales (los arriba ya señalados) y actorales (John Cusack
en plan Juan Palomo; una lástima no haber exprimido más la
presencia del simpar Samuel L. Jackson...)—
no resulte previsible, repetitivo, gastado, aburrido, créanme,
no es fácil, nada fácil.
¿Lo consigue "1408"? En
algunos momentos, sí; en algunos otros, no. Si se me permite
hacer un símil ciclista, cabría decir que este film que firma el
director sueco Mikael
Håfström,
desarrolla todo su metraje “haciendo la goma”: alcanzando buenos
picos de tensión y angustia en algunos pasajes (especialmente
reseñables aquellos que se desarrollan en la parte exterior de
la habitación, en la pared, o en los conductos del aire
acondicionado; o las inclemencias meteorológicas “internas” —y
entiendan que no sea más explícito al respecto: no quisiera
chafarles la sorpresa—, algo poco explotado, y que aporta un
matiz de irrealidad muy inquietante), que alterna con momentos
de bajada, una bajada que propicia la falta de originalidad de
las soluciones visuales que se adoptan en tales situaciones (los
movimientos inesperados y automáticos de elementos físicos; los
fluidos que emergen de paredes; cierto “engendro” con un aire de
familia más que sospechoso...). En suma, altos y bajos, para una
producción irregular, y sobre la que se hace difícil forjarse un
juicio concluyente, definitivo.
Dejémoslo, pues, en empate.
Los amantes del género muy exigentes van a tener motivos de
queja más que justificados si recurren a los pasajes más flojos
del film para argumentar sus agravios; pero aquellos seguidores
del terror modalidad “suspense paranormal” cuyo nivel de
exigencia no sea tan elevado, gozarán sin duda con los buenos
momentos que la película, sin ningún género de dudas, también
ofrece para los degustadores habituales de este tipo de
productos. ¿Y para los que no militamos ni en un partido ni en
otro...? Pues eso, lo dicho: dejémoslo en un empate.
Calificación:
    
Imágenes de "1408" - Copyright © 2007 Dimension Films y Di
Bonaventura Pictures. Distribuida en España por New World Films
Internacional. Todos los derechos
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