CÓMO SE HIZO "EL TREN DE
LAS 3:10"
Notas de producción © 2008
Wide Pictures
La historia de Elmore
Leonard, «EL TREN DE LAS 3:10», publicada por vez primera en
1953 en Dime Western Magazine, fue trasladada a la pantalla
grande cuatro años más tarde en un largometraje dirigido por
Delmer Daves a partir del guión escrito por Halsted Welles. El
argumento es simple: Dan Evans, un pretendido ranchero
desesperadamente necesitado de dinero, se ofrece voluntario para
escoltar al infame forajido Ben Wade hasta el tren que le
llevará a prisión. El director James Mangold tenía diecisiete
años cuando vio por primera vez el western de 1957, y éste le
causó una impresión indeleble. «Me impresionó mucho porque las
cuestiones que la película planteaba acerca de la moralidad, el
coraje, el honor y la familia eran muy sofisticadas. Los
personajes de Ben Wade y Dan Evans resultan de una complejidad
mucho mayor que la simple diferenciación entre blanco y negro, y
la historia no sólo ofrecía un alto potencial de acción sino
también un tipo de claustrofobia —única en el western— que hace
que esos personajes tan opuestos se vean forzados a una
proximidad tan estrecha como intensa. Mangold obtuvo inspiración
de EL TREN DE LAS 3:10 para la escritura y dirección de su
segundo largometraje, Copland (Cop Land, 1997), un drama
aplaudido atronadoramente que protagoniza Sylvester Stallone
como humilde sheriff de barrio que se enfrenta a un grupo de
policías corruptos de la ciudad de Nueva York. «Copland se hizo
a imagen de EL TREN DE LAS 3:10» —comenta el director—. «De
hecho, hago que el personaje principal se llame Sheriff Freddy
Heflin, según Van Heflin, quien encarna a Dan Evans en el film
original». Mangold comenzó a jugar seriamente con la idea de un
remake de EL TREN DE LAS 3:10 mientras dirigía Identidad
(Identity, 2002) para Columbia Pictures, que detentaba los
derechos del film. «La idea me asaltó: ¿por qué no intentar
abordar directamente el film original y las ideas que connotaba
la historia original desde una perspectiva actual?» —comenta—.
«En ocasiones, la tierra más atractiva es aquella que no se ha
arado últimamente, y me estaba dando la impresión de que el
western se había abandonado en esta última década con todo y
tratarse de una parte incontestable de toda la historia de la
realización cinematográfica norteamericana».
La productora de Mangold
desde hace mucho, Cathy Konrad, cuya colaboración profesional
con el cineasta se retrotrae a Copland, se mostró entusiasmada
ante ese posible remake. Konrad, que había visto por primera vez
el EL TREN DE LAS 3:10 de 1957 durante la producción de Copland,
pensó que acaso el público contemporáneo podría apreciar la
historia de un hombre corriente obligado a probarse en las
circunstancias más duras. «Creo que a la gente le gusta sentirse
identificada con los héroes que resultan ser gente real. Existen
otros modos de ver el mundo y de mirar los conflictos de modo
distinto a las historias de superhéroes» —comenta—. «Hay algo
muy atractivo en la lucha que afronta la gente en los westerns,
pues la define mientras se asientan en las tierras y establecen
una familia. No hay modo simple de poner solución a los
problemas. Hay que horadar muy hondo en uno mismo y reflexionar
acerca de quién se es y de qué es lo que importa. Puede que el
escenario sea añejo, pero los temas resultan de lo más actual».
Mientras Mangold se
dedicaba de pleno a la escritura del guión de En la cuerda floja
(Walk the Line, 2005), junto con Konrad designaron un equipo de
guionistas integrado por Michael Brandt y Derek Haas con el
objetivo de que comenzaran a revisar el guión de EL TREN DE LAS
3:10. Mangold y Konrad se inspiraron sobremanera en el guión
original de Halsted Welles, un escritor respetado en cuyos
créditos podían hallarse clásicos como El árbol del ahocardo
(The Hanging Tree, 1959), con Gary Cooper, y más de 100 horas de
televisión en directo de la «época dorada». Sin embargo, Mangold
y Konrad querían que apareciera el viaje entre Bisbee y
Contention, apenas entrevisto en el film original, para
incrementar el drama en su producción. Trabajaron junto a Brandt
y Haas con miras a perfilar cuidadosamente la ruta que emprenden
Wade y sus guardianes, atravesando territorio apache, así como a
través de las montañas donde equipos de trabajo se abren paso a
dinamitazos por entre las rocas para construir la vía férrea
transcontinental. Desarrollaron personajes nuevos, como Byron
McElroy (Peter Fonda), un cazador de recompenses que ya se las
había tenido con Wade anteriormente.
Brandt informa: «A todos
nos encanta el film original, pero estábamos procurando dar con
el modo de adaptarlo al gusto del público actual. A Jim le
asistía la idea de ‘hacer la cinta más áspera. Muy real’».
EL TREN DE LAS 3:10
retrata un mundo donde el lugar común lo ocupan por igual la
violencia y la corrupción. Un lugar donde Ben Wade, un
delicuente tan carismático como carente de remordimientos, no
sólo puede prosperar sino forjarse una leyenda. Se trata del
tipo de forajido retratado con pincelada romántica en aquellas
novelas de diez centavos que tanto adora Hill, el hijo mayor de
Dan. Haas nos comenta: «Wade resulta ser alguien duro y con
encanto, algo así como el equivalente actual de una estrella del
rock. Es el tipo que todos anhelan ser, con la salvedad de
cuando eres quien sostiene la pistola apuntándole».
El peligroso atractivo que
genera Wade es esencial en esta nueva exploración que el film
efectúa sobre esa admiración que despierta tanto el héroe como
el antihéroe. En esta línea de dar consistencia al tema, los
cineastas escogieron extender el papel de Will Evans, a quien en
el film original sólo se le ve en un puñado de escenas. En la
versión nueva, Wade cautiva a este chico de 14 años y por ello
huye de casa a hurtadillas para unirse al grupo de guardianes
que escoltan al criminal camino de Contention. Mangold nos
comenta: «Casi se trata de un triángulo amoroso, con Dan Evans y
Ben Wade teniéndoselas por el afecto del joven, quien se siente
atraído por este delincuente e impactado por el hecho de ser
alguien con buenas maneras, educado y muy inteligente, acaso
incluso brillante. En muchos sentidos, Wade encarna una fantasía
masculina: el héroe que resulta un superhombre a un tiempo letal
y gentil. Con Will más presente a lo largo de toda la película,
pudimos explorar la realidad de la paternidad, la realidad de
tener que proveer, la realidad de lo que implica ser fiel a las
leyes por contraposición a la irrealidad que comporta la vida
que Ben Wades lleva».
Aunque ha acompañado a
Mangold la intención de modernizar el western en términos de
acción y ambiente, también se ha centrado por igual en proveer
al film de actores que transpiraran la autoridad de los héroes y
villanos del western clásico. «Era importante transmitir esa
sensación de masculinidad, de poder y capacidad, algo intrínseco
en todo western» —destaca el director. Con ello en mente, el
oscarizado Russell Crowe [Gladiator (Gladiator, 2000); Una mente
prodigiosa (A Beautiful Mind, 2001)] se erigía como una elección
natural para el carismático y astuto Ben Wade. «Russell era con
quien habíamos estado pensando desde el principio para encarnar
a Wade; aporta al personaje cierta implicación muy masculina,
vigorosa y diáfana. Resulta de lo más difícil sumergirse en otra
época y dar al tiempo con la manera de no dejar de ser uno mismo
en la piel del personaje que corresponde, sin perjudicar además
la puesta en escena y el aspecto de ese mundo. Y Russell es él
mismo enteramente en L.A. Confidential (L.A. Confidential,
1997); Gladiator; o EL TREN DE LAS 3:10, y aun así resulta
completamente creíble para con la época de esos filmes».
Para Crowe, aceptar el
papel fue una decisión fácil: «Llevaba un tiempo queriendo
trabajar con Jim y había una energía básica en el personaje de
Ben Wade que me encantaba» —explica. Wade es un hombre
implacablemente resolutivo y de juicio brillante; un hombre que
de errar no puede esperar clemencia alguna. Crowe cree que la
estricta perspectiva de su personaje se la ha ganado a pulso y
tiñe cada una de sus acciones. «Hay una escena en la que Wade
habla de una época en la que leyó la Biblia de principio a fin,
y las razones por las que la leyó entera. Para mí, aquí está la
esencia acerca de quién es Ben. La lectura del Libro sagrado de
punta a punta no fue una experiencia muy agradable para él, y yo
procuro adoptar la actitud de que él no cree en un Dios
benevolente. Se encalló en algún lugar del Viejo testamento, y
aún no ha salido de ahí».
Christian Bale [Rescue
Dawn (2006); Batman Begins (Batman Begins, 2005)] encarna a Dan
Evans, el ranchero arruinado y veterano de la Guerra civil que
recupera su fuerza y propósito moral intentando cumplir la
promesa de transportar a Wade en el tren. Mangold describe a su
refractario héroe: «Dan Evans es un hombre cuya vida arrastra a
cuestas, cojeando, mientras trata de sortear los obstáculos que
se le echan. Para ello, era interesante incluir en el reparto a
alguien con el tipo de vigor que posee Christian. Dispone de un
tipo de intensidad e integridad que brota de su mirada. Creo que
ello encaja en un personaje de gran nobleza, alguien con quien
nos identificamos».
Bale aceptó el papel con
avidez: «Me gusta leer muchos guiones, aunque sólo muy de tarde
en tarde hay alguno que se ajusta a mí. Y éste lo hizo. Es una
gran historia, un cuento moral clásico, como de hecho lo son la
mayoría de los grandes westerns» —el actor se sintió atraído por
la dinámica que se generaba entre Evans y Wade, que alcanza a
forjar una amistad singular a lo largo del viaje de tres días—.
«Entre ambos se genera una enorme batalla de voluntades, y el
choque de dos filosofías distintas; aunque existe comprensión y
acuerdo acerca de lo que es la sociedad. Pero les asisten
enfoques absolutamente opuestos acerca de cómo tenérselas con
esa sociedad».
Ben Foster [X-Men 3 – La
decisión final: X-Men: The Last Stand, 2006); A dos metros bajo
tierra (Six Feet Under, episodios 2003-3005)] se incorporó al
reparto como Charlie Prince, el fiel brazo derecho de Wade,
alguien extraordinariamente despiadado. Konrad alaba a Foster
porque el actor ha hallado en su personaje, un pistolero
desalmado, notas de devoción filial y de orgullo—. «Uno hubiera
podido leer el guión y pensar que Charlie Prince es el tipo más
malo de todos los tiempos. Pero lo que Ben aporta es una
vulnerabilidad increíble. Charlie adora a su jefe, le encanta
trabajar para Ben Wade. Ben ha inyectado toda esta otra dinámica
a la relación que añade mucho a la película».
Para Foster, la violencia
de Prince no es sólo parte de su naturaleza, se trata de algo
inherente a sus circunstancias y a su tiempo. «Interpreto a un
hombre que trata de rescatar a alguien que significa mucho para
él» —explica el actor—. «Y se trata del Viejo Oeste, donde la
moral de supervivencia resulta considerablemente dura. La vida
es barata».
Toda una leyenda de
Hollywood como Peter Fonda [El oro de Ulises (Ulee’s Gold,
1997)], nominado al Oscar, se incorporó al reparto como el
cazador de recompensas Byron McElroy. Existe gran tensión entre
el cazador de recompensas y Wade que se hace más incisiva que la
que podría derivarse del simple conflicto entre autoridad y
criminal. «Me da la impresión de que se trata de las dos caras
de la misma moneda» —subraya Fonda—. «Ambos son asesinos, sólo
que se supone que McElroy trabaja para la ley y Wade lo hace por
su cuenta con el objetivo de hacerse con todo ese botín
procedente de la vía férrea».
Fonda, quien debutó como
director cinematográfico con un western de 1971, Hombres sin
fronteras (The Hired Hand, 1971), aplaude Mangold por un enfoque
que se ajusta tanto al género como a la misma historia. «Hay
grandes cantidades de acción, que es el modo en que actualmente
apreciamos las cosas. Pero también creo que es un modo mejor de
narrar la historia original de 3:10, un modo más adecuado de
mostrar la evolución de los personajes. Se trata de un western
épico con muchos puñetazos».
El combinado de
realizadores, historia y estrellas cinematográficas ejerció como
reclamo para un reparto de secundarios verdaderamente soberbio,
en el que hallamos a Gretchen Mol [The Notorious Bettie Page
(2005)], como Alice Evans; Logan Lerman [El número 23 (The
Number 23, 2007)] como Will Evans; Dallas Roberts [En la cuerda
floja (Walk the Line, 2005)] como Grayson Butterfield; Alan
Tudyk [Un lío embarazoso (2007)] como Doc Potter; Kevin Durand
[Cerdos salvajes (Wild Hogs, 2007)] como Tucker; y Vinessa Shaw
Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 2006)] como Emma,
una chica de salón que activa la imaginación de Wade.
El rodaje de EL TREN DE
LAS 3:10 se emprendió en Nuevo México el 23 de octubre de 2006 y
se prolongó durante 54 días, finalizándose el 26 de enero de
2007.
Se trata de la tercera
cinta de Mangold con el reconocido director de fotografía Phedon
Papamichael, tras En la cuerda floja e Identidad (Identity,
2003). Realizador y director de fotografía han mantenido en todo
momento un estilo moderno, nada recargado, que consideraron
adecuado para el suspense y la fisicidad de la cinta. «Esta
película no es Bailando con lobos (Dance With Wolves, 1990). No
va de decorados, paisajes, y amplitudes espaciales» —comenta
Papamichael—. «Queríamos transmitir una sensación más tosca y
desatada. La gente recibe el mazazo inesperadamente. De tal
manera que en realidad no queríamos diseñar los planos
específicos de especialista o los montajes que requieren al
especialista. Una de mis inspiraciones proviene de las escenas
de combate de Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan,
1998). Hemos recurrido a mucho metraje rodado cámara al hombro,
evolucionando por entre la gente».
«Se hacía importante que
la película transmitiera una sensación de agresividad, de mucha
vida e imperativa inmediatez, nada que ver con ningún tipo de
homenaje o imitación de un film de antaño» —aclara Mangold—. «De
hecho, traté de olvidarme de casi todo lo referido a los grandes
westerns, hasta el punto de rodar como si me hallara en Nueva
Jersey, la ciudad de Nueva York, Los Ángeles, o cualquier otro
lugar. Simplemente como si estuviera rodando algo que estaba
pasando ante la cámara; existen surcos naturales en los que
caeremos, el modo espontáneo en que la gente se dispone en el
encuadre en un duelo de pistolas. No es como si fuéramos a
descubrir el mundo otra vez, pero creo que si no hacemos
referencias a otras películas empezamos desde mejor posición».
EL TREN DE LAS 3:10
transmite una sensación de vida visceral en el Viejo Oeste,
mientras refleja un mundo que es duro y peligroso pero que al
tiempo también se halla a punto de cambiar demoledoramente
gracias a la construcción de la vía férrea transcontinental. El
diseñador de producción Andrew Menzies ha supervisado la
creación de cuatro escenarios distintos, entre los que se halla
el rancho de los Evans; la ciudad fronteriza de Bisbee; la
ciudad de Contention, lugar en el que está la estación de tren;
y la estación de tren más el área circundante. El aspecto de las
dos ciudades en el film, Bisbee y Contention, refleja las
particulares circunstancias de ambas y su proximidad a la nueva
vía férrea. La ciudad más próxima al rancho de los Evans,
Bisbee, es una aldea fronteriza y rural reducida a sus
estructuras mínimas donde un alpende en mal estado hace las
veces de comedero. Por otro lado, Contention es una ciudad en
expansión con su propia estación de tren, un nuevo y lujoso
hotel y telégrafo.
«La investigación fue
fascinante» —comenta Menzies, nacido en Inglaterra—. «He
aprendido mucho sobre el Oeste y lo duro que era para la gente
que se asentaba allá; no les era posible pasar el año si no
lograban hacer acopio suficiente de alimentos o de dinero que
les permitiera superar el invierno. Es impresionante tomar
conciencia de lo rápidamente que creció este país en la última
parte del siglo XIX».
Para crear el vestuario
del film, Mangold y Konrad recurrieron a su colega de hace
mucho, Arianne Phillips, nominada al Oscar por su labor en En la
cuerda floja (Walk the Line, 2005). La veterana diseñadora
organizó un departamento de vestuario que ya tuviera una amplia
experiencia en filmes de westerns, con el que se creó
prácticamente el 80% de la ropa que viste el reparto principal.
A lo largo de su investigación, Phillips obtuvo información e
ideas no sólo de fuentes tradicionales sino también de memorias
de gente en particular y de cartas a casa de los soldados. En la
confección de las ropas propiamente dicho, hizo uso de técnicas
distintas para envejecer o alterar el aspecto y textura de la
tela, con miras a reflejar el desgaste y la rotura debido al
estilo de vida y entorno.
Por supuesto que la
personalidad de los personajes y su historia también jugaron un
papel importante. Dado que Dan Evans ha perdido una pierna,
Phillips construyó un dispositivo ortopédico que imita el que un
ranchero hubiera podido hacer por sí mismo. También colaboró con
Russell Crowe para la elaboración del vestuario de Ben Wade,
tomando en consideración la opinión del actor en cuanto a que el
forajido se inclinaría por unas prendas negras. «Imaginé que
Wade era un hombre que sin lugar a dudas tenía algo de dinero en
el bolsillo, y cierta sofisticación» —comenta Phillips—.
«Claramente, viste lo que él mismo se hace. No se trata de un
dandy, pero ciertamente es un hombre con presencia física. Así
que usamos algo de bordado, algo de piel y de terciopelo. A
distancia, puede parecer una silueta oscura muy simple, pero de
cerca se percibe toda esa personalidad, textura y profundidad. Y
ese es el tipo de sutilidad, a falta de una palabra mejor, y de
temple del que creo que Ben Wade participa».
Ese tipo de sutilidad es
el que está presente a lo largo de todo EL TREN DE LAS 3:10, un
western con músculo, emocionante, que remite a todo menos al
tópico. Para Bale, el atractivo de EL TREN DE LAS 3:10 resulta
tan inmediato e intemporal como el propio argumento. «En un
western, todo se reduce a lo más básico: la historia de un
hombre contra los elementos, de un hombre contra otro hombre, de
un hombre contra sí mismo» —comenta el actor. A lo que añade: «Y
entonces, está ese gran divertimento básico que consiste en ver
a un puñado de tipos duros disparándose los unos a los otros».
Imágenes, sinopsis
y notas de cómo se hizo "El tren de las 3:10" - Copyright © 2007 Tree Line Film y
Relativity Media. Fotos por Richard Foreman. Distribuida en
España por Wide Pictures y Filmax. Todos los derechos
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