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CONVERSACIONES CON MI JARDINERO
(Dialogue avec mon jardinier)


Dirección: Jean Becker.
País:
Francia.
Año: 2007.
Duración: 109 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Daniel Auteuil (el pintor), Jean-Pierre Darroussin (el jardinero), Fanny Cottençon (Hélène), Alexia Barlier (Magda), Hiam Abbass (esposa del jardinero), Élodie Navarre (Carole).
Guión: Jean Cosmos, Jacques Monnet y Jean Becker; basado en la novela de Henri Cueco.
Producción: Louis Becker.
Fotografía: Jean-Marie Dreujou.
Montaje: Jacques Witta.
Diseño de producción: Thérèse Ripaud.
Vestuario: Annie Périer Bertaux.
Estreno en Francia: 6 Junio 2007.
Estreno en España: 14 Septiembre 2007.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Las cosas que importan

  Las cosas que importan son las que un inculto y sencillo jardinero acaba enseñándole, sin pretenderlo, a un pintor engreído y frívolo. Las cosas que importan son las que éste descubre detrás de las nieblas de una vida de fracaso familiar, a la luz de un faro existencial. Las cosas que importan son las que, en un homenaje a su amigo, el artista inmortalizará en el lienzo en un intento por plasmar la belleza de lo natural y sincero. Son, en esta película del francés Jean Becker, dos amigos de la infancia que se reencuentran cuando el pintor vuelve a su casa natal –refugio tras la petición de divorcio de su mujer– y contrata al jardinero para que le trabaje el huerto... y para escuchar su sencilla conversación.

 

  Crisis personal de un hombre acostumbrado a que nadie se interponga en sus objetivos, de alguien poco dado a preocuparse por las cosas de los demás. De vuelta a sus raíces, el Pincel –así le llama su amigo– espera hallar el sentido de sus días y capear el torbellino emocional que se avecina. Y será un hombre sin formación intelectual –el Jardín, su mote cariñoso–, quien le marque el camino para valorar y disfrutar con lo que tiene. La sabiduría y sensibilidad popular del trabajador no cualificado –se enorgullece de ser un obrero de las clases bajas, jubilado de los ferrocarriles– quien abra los ojos a quien ha cultivado el arte de ver con la imaginación, de recrear la realidad haciendo de ella algo personal para después llevarlo al cuadro. Tenemos, pues, al “maestro de la mirada” aprendiendo del aprendiz a ver a su mujer como “la mujer” (se extraña que el Jardín se dirija siempre a ella de esa manera, en una determinación que supone exclusividad), a cuidar unas lechugas y patatas que “sienten que su jardinero está a su lado”, a contemplar y poner color a los ojos de la mujer de su vida –las cosas que le importan–.

  El director de “La fortuna de vivir” vuelve a retratar una historia de amistad, una vuelta a lo natural y sencillo, una mirada amable a la vida. Y vuelve a esas escenas de pesca y camaradería, entre la nostalgia y la contemplación de la Naturaleza, para mostrar al descentrado e inseguro artista y al espectador que lo esencial es esa relación personal que se teje con “la bicha”, a la que una y otra vez pesca para volver a soltar. Diálogo y sabia conversación para hacerle frente a la vida, a la muerte, a los problemas cotidianos... de la misma manera que se lucha con ese gran pez que entra al juego del anzuelo. Becker nos ofrece a bordo de la barca una bella escena de hondo sentido metafórico, donde la humanidad de sus personajes se potencia en un ambiente sereno y placentero. Sucede lo mismo en uno de los flash backs que introduce, cuando el Jardín le cuenta a su amigo esas vacaciones anuales en Niza con “la mujer”, recorriendo arriba y abajo el Camino de los Ingleses y sentándose en silencio a contemplar el mar. Admirable sencillez y conmovedora escena de amor de quien sabe “las cosas que importan”, de quien vive sin complicaciones ni intereses retorcidos, con la naturalidad y heroísmo de lo cotidiano.

  A estas alturas resulta evidente que la película, construida a base de diálogos llenos de espontaneidad y transparencia, de hablar uno y escuchar el otro, exige una pareja de protagonistas que la sostengan y que atrapen al espectador. Son Daniel Auteuil y Jean-Pierre Darroussin, magníficos actores que hacen uso de la palabra con ejemplar naturalidad y frescura, como si realmente pertenecieran a esa clase social y llevasen toda una vida entre óleos o verduras. Diálogos espontáneos y sencillos, y también ingeniosos e intelectuales, salpicados por la ironía sutil y mordaz cuando apuntan a pretenciosos artistas posmodernos, políticos oportunistas o médicos de medio pelo, pero directos y sinceros cuando hablan de “las cosas que importan”. La presencia de secundarios –principalmente mujeres de su vida– apenas aporta nada a esta historia de amistad y descubrimiento existencial, que innecesariamente recurre a breves flash backs para recordar sus jugarretas infantiles o un pasado contado en esas mismas conversaciones. El poder de la palabra supera a la fuerza que trasmite la imagen, en una cinta correctamente rodada, con una planificación cuidada, aunque con un guión previsible y que desaprovecha algunas posibilidades dramáticas de la historia. Sólo el Pintor evoluciona como personaje, pero lo hace con convicción y siempre empujado por el respetuoso ejemplo que descubre en el Jardinero: la mirada de Auteuil es suficientemente expresiva para vislumbrar en cada momento esa conversión interior, transformación que le lleva a preguntar por su hija o regar unas hortalizas abandonadas.

  Entrañable y luminosa historia de dos amigos en horas difíciles, que aporta oxígeno y optimismo al espectador, y que se ve con agrado y placer. Película para la contemplación de espacios naturales convenientemente fotografiados, y para escuchar sin prisas unas conversaciones sabias y fluidas. Gustará a un público que prefiera el cine de actores al que privilegie la puesta en escena, el que valore más el guión escrito que el poderío visual y estético, el que busque historias interiores y cine de personajes más que tramas de acción complicadas.

Calificación:


Imágenes de "Conversaciones con mi jardinero" - Copyright © 2007 Ice 3, KJB Production, StudioCanal, France 2 Cinéma y Rhône-Alpes Cinéma. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

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