CÓMO SE HIZO "LOS LÍOS DE
GRAY"
Notas de producción © 2006
Aurum
La guionista y directora Sue
Kramer lo admite – desde que era un miembro adolescente del club
de fans de Cher y tenía su habitación cubierta de fotos de
famosos, su sueño era hacer una película. Ahora disfruta de su
debut como directora con el fruto de esos sueños, Los líos de
Gray. “Sobra decir que soy una directoria muy dinámica, y además
tuve la suerte de contar con un equipo increíble y con mucho
talento”. Su socios en la producción, según cuenta Kramer, le
dieron mucha “cuerda” creativa, mucha libertad, para plasmar su
visión del aspecto visual de la película. “El estilo es algo
crucial para mí. Quería la elegancia y la gracia de los clásicos
de los años 40, pero al mismo tiempo era muy importante darle a
la película un aire contemporáneo – ese ambiente frenético que
es la quintaesencia de Nueva York”. Con tal fin, Kramer recopiló
un portfolio de todos los elementos estilísticos que buscaba a
partir de recortes de revistas y similares, que funcionaban a
modo de ejemplos de decorados, vestuarios y casi de cualquier
cosa que pudiera aparecer en la vida de sus personajes. “Le
presté mucha atención a cada detalle. Cada elemento de atrezzo y
cada pieza de vestuario tenía que reflejar la personalidad del
personaje,” comenta Kramer. “Me sentía muy cómoda en mi papel de
directora de la orquesta, pero no lo podría haber hecho sin los
músicos. Fue una bendición tener a mis productores Jill Footlick
(Boy’s Don’t Cry, Voces en la noche) y John Hermansen (Kickin It
Old Skool), quienes supieron manejar las cosas perfectamente
cuando hubo cualquier problema.
El productor Bob Yari (Crash,
El ilusionista) admite que es poco común encontrar un director
novel al que se le dé tanta libertad creativa, pero en este
caso, tenía plena confianza en Sue. “Tal vez Sue no tenga
experiencia previa, pero desde luego sabe manejarse en el set y
lo ha demostrado,” comenta Yari. El productor ejecutivo
Alexander Payne (Entre copas) coincide con Yari, “Me agrada
poder decir que Sue sabe lo que se hace y que sé que es una
directora con talento desde nuestros primeros días en la Escuela
de Cine de UCLA – era algo obvio desde su primer rollo de super
8,” exclama el director, galardonado y nominado a los Oscar® en
varias ocasiones. “Llevo tiempo esperando con impaciencia su
primera película y me enorgullece haber hecho una pequeña
contribución”.
Una cosa que seguro que los
espectadores admirarán en Los líos de Gray es la estrecha
relación entre los personajes, pero lo que no se ve son los
lazos que tras el escenario entablaron reparto y equipo, y es
que tenían un buen modelo a seguir: Sue Kramer y su hermana
mayor Carolyn.
“Mi hermana fue mi fuente de
inspiración para escribir Los líos de Gray,” comenta Kramer. “Me
di cuenta de que la mayoría de la gente en América no se dan
cuenta de que la chica de al lado puede ser lesbiana
perfectamente, y no se había hecho ninguna comedia acerca de una
chica lesbiana que sale del armario. Viendo a mi hermana y a
otros amigos pasar por este trance, a pesar de que estamos en
2007, podrías pensar que resulta más fácil ahora, teniendo en
cuenta la situación cultural, pero desgraciadamente, no es ése
el caso. Muy a menudo la gente es rechazada por sus propias
familias y por la sociedad de diversas maneras”.
Kramer señala que espera que
Los líos de Gray le dé a algunos el coraje para salir del
armario. “Mi misión era hacer una película sobre ser uno mismo y
aceptar aquello en lo que te convierte lo que eres. Sin duda, la
comedia es la herramienta perfecta para aportar un poco de
ligereza en un tema tan dramático. Como mi hermana y yo estamos
muy unidas, no era raro que de vez en cuando se quedara prendada
de alguna de mis amigas heterosexuales. De ahí surge la semilla
de la relacion entre Sam y Gray en la película”.
Partiendo de la base de esta
relación familiar tan sólida, Kramer pudo crear su “familia” de
personajes, especialmente para los papeles de Gray y Sam.
“Heather Graham es una figura radiante. Me recuerda a Jean
Harlow por su belleza y a una Goldie Hawn más joven por su punto
cómico,” señala Kramer. “Por otra parte, Tom Cavanagh es un
Jimmy Stewart moderno. Tiene el poder, el humor y el sex appeal
de un galán, pero lo hace con una originalidad absoluta”.
El guión captó la atención de
los actores inmediatamente por su hábil combinación de humor e
inteligencia. En cuanto a Heather Graham, lo que más le gustaba
del guión era que se tratara de una historia que puede ser
cercana a todo el mundo: convertirse en lo que uno es de verdad.
Su personaje, Gray, como el propio color (gris en inglés), no es
ni blanco ni negro, sino que se trata de un personaje evasivo,
lo cual constituye la esencia de alguien que lucha con una
ambivalencia emergente.
“Me encantó el reto que
suponía interpretar a un personaje que está en plena fase de
descubrimiento de su identidad, y me gusta la idea de que Sue lo
escribiera tomando como ejemplo de primera mano la experiencia
de su hermana,” comenta Graham. “Es una bonita historia, y lo
mejor es que se trate de una celebración y no de una tragedia”.
Graham también nos habla de
cómo el aspecto cómico permitió a Kramer acercarse a
determinados temas que afectan a personas que están en proceso
de desvelar su identidad sexual. “Aunque la película es una
comedia, se tratan sentimientos muy íntimos,” observa la actriz,
conocida por su trabajo en producciones como Ejecutivo agresivo,
Austin Powers: la espía que me achuchó y Boogie Nights.
“Creo que la escena en el
ascensor en la que mi personaje confiesa que tal vez nunca tenga
una boda o no pueda pasear por la calle con su amante sin atraer
todo tipo de miradas, es muy emotiva. Se analiza realmente lo
que esta gente siente y creo que es importante compartir esos
miedos con el público y que éste los entienda”.
El propio Tom Cavanagh
coincide plenamente en este punto. “Esta película es realmente
divertida, y a pesar de todo consigue transmitir un mensaje sin
machacar a los espectadores. Lleva a la comedia romántica a un
nuevo y original nivel”.
Kramer se sirve del tema de
la rivalidad entre hermanos para conducir la película dentro de
un espectro que abarca desde la comedia romántica clásica a un
cine más contemporáneo. El objeto de esta rivalidad es Charlie,
interpretada por Bridget Moynahan. Con la introducción de este
personaje, cuyo propio nombre es inequívocamente ambiguo, se
consigue un giro argumental perfecto para un comienzo que ya de
por sí era inteligente y elegante.
“En el momento que la conocí
supe que Bridget sería perfecta para el papel de Charlie,”
recuerda Kramer. “Es guapa, pero no sólo. Tiene mucho encanto y
además sabe no tomarse demasiado en serio a sí misma, eso fue lo
que me gustó de ella. Andaba buscando a alguien que pudiera
llevar un nombre como Charlie, que habitualmente es masculino, y
hacerlo como si fuera algo muy femenino, y Bridget tiene esa
confianza en sí misma tan poco común para poderlo hacer”.
Moynahan, cuyo personaje es
una zoóloga, objeto del afecto de un hombre y de una mujer,
tiene también que actuar con perros y ballenas, bailar como una
estrella de cine de los años cuarenta, cantar con Gloria Gaynor
y besar, en serio, a una chica. ¿Cómo consigue hacer todo eso
tan fácilmente? Siendo ella misma.
“Creo que Charlie es
solamente una chica normal que se ve envuelta en una situación
extraordinaria,” dice Moynahan. “Cuando leí el guión, el
personaje me encantó – De hecho todos los personajes me
gustaron. Por eso, y porque la película tiene algo importante
que decir, quería ser parte de ella”.
De hecho, Los líos de Gray
tiene muchas y muy importantes cosas que decir, muchos temores
que despejar, uno de los cuales es el miedo a ser juzgado por la
propia sexualidad. Para hacer contrapunto a ese miedo que surge
en Gray, Kramer concibió el personaje de Gordy, el afable
taxista, pensando específicamente en el ganador de los premios
Tony, Alan Cumming”.
“Alan cosigue ser un tanto
travieso a la vez que se hace querer, un poco como Puck, en El
Sueño de una Noche de Verano,” dice Kramer. “Me gustaría que
todo el mundo tuviera un amigo así, alguien a quien confiarle
los secretos más íntimos sin miedo a ser juzgado”.
Cumming, cuyo personaje se
enamora de Gray y querría salir con ella, acaba siendo su
escolta en el East Village, incluso animándola a su primera
experiencia en un bar de chicas. Kramer se ríe, “quería que el
público siguiera haciendo conjeturas, no quería que nadie
adivinase quién acaba emparejado con quién desde el primer
momento”.
Cumming, un activo defensor
de los derechos humanos, comenta cómo Kramer consiguión crear
una atmosfera en el set fantástica para trabajar. “La pasión de
Sue por la película era contagiosa,” recuerda Cumming, conocido
por sus interpretaciones en Cabaret, la serie de Spy Kids y X-2,
entre otras. “Cualquier película comercial que aborde algún
aspecto de la homosexualidad en sin duda un paso hacia delante
para normalizar estas situaciones”.
Junto con los prejuicios,
está el asunto del desprecio, y ahí es donde entra el personaje
de la Doctora Sydney, la extraña terapeuta de Gray. Sus sesiones
se desarrollan en la bolera y en el muro de escalada. La doctora
Sydney, interpretada por la oscarizada Sissy Spacek, resulta un
peculiar y agradable personaje, lleno de buenas intenciones y
consejos bien intencionados. Aunque sus métodos de terapia son
poco convencionales, cuando Gray le confiensa que es lesbiana,
los consejos que le brinda a la confusa protagonista, son sin
duda demasiado convencionales.
Según la terapeuta, Gray ha
estado cerrándose a las relaciones. Es hora de que se abra y
salga por ahí…con hombres, claro. “He leído historias de
terapeutas que acompañan a sus pacientes para sacarlos de sus
rutinas y entornos normales, así que llevé la idea un nivel más
allá,” comenta Kramer. “Sé que una actriz del calibre de Sissy a
menudo busca territorios vírgenes para explorar, y el personaje
de la doctora Sydney es uno de esos territorios. Incluso tiene
que encajar una caída en el muro de escalada, y decidió rodar
esa escena ella misma. Fue una experiencia estupenda, y más
habiendo trabajado con Sissy antes, lo que hizo que la
experiencia fuera aún más memorable”.
Spacek comenta como no tuvo
problemas en ser dirigida por una directora novel, “Es un placer
trabajar con una gran amiga. Trabajar con Sue ha sido estupendo.
Es amable, inteligente y tenaz,” comenta Spacek. “Me gusta hacer
comedia y me gusta también hacer mis propias escenas de riesgo.
Sin duda, fue un gran cambio”.
Además, para Spacek estaba el
añadido de que su hija, la cantante y compositora Schuyler Fisk,
canta una de sus propias canciones, “I Just Remember Good-bye,”
en la banda sonora de la película. “Por parte de Sue eso fue el
cumplido definitivo,” comenta Fisk. “La letra es muy personal,
así que ver que la canción ayuda a expresar algunas de las
emociones presentes en Los líos de Gray es algo especial”.
Si bien las emociones están
presentes en toda la película, el humor también se entreteje
hábilmente, especialmente en aquellas escenas en las que aparece
Molly Shannon, quien da vida a Carrie, amiga y compañera de
trabajo de Gray en la agencia.
“Estaba decidida a contar con
Molly en mi película,” dice Kramer, admitiendo que su lema en
esta vida es no aceptar un no por respuesta. “Cada línea de
dialogo con Molly tiene algo único. A veces es su tono, otras
veces sus gestos, pero siempre es Molly en estado puro. Se sale.
Es un regalo del cielo”.
A su vez, Shannon percibe que
estar en esta película es igualmente un lujo. “Sue ha escrito
una película que lo tiene todo: romance, amor y, por suerte para
mí, comedia,” dice Shannon. “Me gustan las comedias con
personajes reales, y el personaje principal de esta película
está inmerso en un problema de identidad muy real – pero dentro
de esa lucha existen aspectos muy cómicos”.
Compaginando su apretada
agenda de trabajo tanto en cine como en televisión, sin
mencionar sus dos hijos, Shannon está agradecida por haber
podido participar en Los líos de Gray. “Ademas de que la
película es fiel a la realidad, también me gusto que Kramer
pensara en el personaje de Carrie como una gran fan de Oprah
Winfrey,” comenta Shannon. “Como a muchas otras mujeres, Oprah
me encanta. Quiero decir, Oprah se ha convertido en una especie
de consejera espiritual para las masas, y nunca he visto en una
película que se haya captado ese fenómeno con tanta claridad”.
Entre el resto de actores que
completan el excelente elenco de la película está Rachel
Shelley, que interpreta a Julia Bartlett, uno de los clientes
más difíciles de Gray. Shelley, conocida por su personaje en The
L Word, la rica y bella Helena Peabody, comenta que la lectura
del guión le resultó muy divertida, y aunque su papel en esta
ocasión es secundario, está orgullosa de ser parte de este gran
proyecto. Al preguntarle qué le atrajo del personaje de Julia
Bartlett, responde asombrada, “¿aparte de seducir a Heather
Graham?”.
“Disfruté mucho durante el
proceso de selección de los actores, y ver cómo mi guión iba
cobrando vida fue increíble. Soy una de esas personas
afortunadas que siempre ha sabido lo que quiere hacer: quería
hacer películas. A pesar de todo, hubo una época en la que
también quise ser actriz, pero eso se quedó a un lado cuando
descubrí que tenía miedo escénico al interpretar un papel en una
producción que hice en el instituto de Guys and Dolls,” se ríe
Kramer. “Realmente vivo una segunda vida a través de mis
actores. En cada personaje hay un poco de mí”.
Creyendo que ha sido muy
afortunada al encontrar a todos los actores y miembros del
equipo de su película, Kramer opina que la palabra clave aquí es
“equipo.” “Puede que haya estado al mando de Los líos de Gray,
pero nunca la habría hecho sin todos y cada uno de los que han
formado parte de ella”.
La música y el movimiento son
parte integral de Los líos de Gray, contando además con una
interpretación especial a cargo de la legendaria Gloria Gaynor,
ganadora de varios premios Grammy, y con una elegante banda
sonora compuesta por Andrew Hollender, sin olvidar las
asombrosas coreografías de A.C. Ciulla (nominado a los premios
Tony por Footloose). La película tiene un ritmo y una fluidez
que hará que el público baile y cante.
“Cuando estaba haciendo las
entrevistas para la gente del equipo, les contaba que la
película era realmente un gran baile y que todo debía reflejar
esa intención,” recuerda Kramer, quien cree que ese objetivo ha
quedado perfectamente logrado. “La película comienza con una
obertura con imágenes de Nueva York, para despues mostrarnos a
Tom y Heather bailando juntos sin esfuerzo, como profesionales,
a la antigua usanza Fred Astaire y Ginger Rogers... hasta que la
cámara se echa atrás y vemos que están en una clase de baile. La
forma en la que se mueven de una forma tan sincronizada es la
primera pista para el público de que estas dos personas
realmente encajan. Espero que el público los vea como una pareja
y luego, por tanto, se sorprendan de saber que de hecho son
hermanos.” Para ayudar a Kramer a construir su “gran baile”
estaba John Bartley, ganador del premio American Society of
Cinematographers (Expediente X, Perdidos), que usó la Thompson
Viper – la cámara de cine digital más sofisticada de su clase –
para rodar Los líos de Gray.
“Fue fascinante trabajar con
tecnología puntera,” comenta Kramer, añadiendo que cuando
Bartley comenzó a usar su cámara, solo Michael Mann la había
utilizado anteriormente en Collateral y en Corrupción en Miami.
“La Viper es capaz de crear
una interacción perfecta entre la cámara y el sujeto,” comenta
Bartley. “Creo que gracias a ella hemos conseguido el efecto
exacto que Kramer buscaba”.
Kramer coincide con Bartley.
“Quería que la cámara fuera otro bailarín más en algunas
coreografías. Quería que se deslizase con gracia y ritmo. John
es un fotógrafo increíble que entendió y llevó a cabo mi visión
perfectamente. Fue mi copiloto a la hora de convertir esta
película en realidad.
Bartley, impresionado con la
profesionalidad de la directora y su capacidad para describir
sin ambigüedades su visión, fue capaz de crear la tenue
iluminación que favorece a tantas escenas. Mientras el
experimentado Bartley se afanaba tras la cámara, era el veterano
coreógrafo A.C. Ciulla el que trabajaba delante de la cámara con
los actores para imbuir la gracia y el estilo necesarios a cada
número de baile. Quizás el mayor testimonio al talento del
coreógrafo fue lo mucho que los actores disfrutaron realizando
las escenas de baile”.
“Crecí viendo musicales y
siempre quise participar en un gran número de baile,” dice
Heather Graham. “Al principio fue complicado aprenderse todos
los pasos, pero cuando le cogimos el truco, Tom y yo hicimos el
baile de la primera escena en un sola toma. De hecho, fue tan
estupendo que cuando estábamos en ello no queríamos que acabase.
Más tarde, cuando me tocó bailar con Bridget, haciendo de
‘chico’, también fue muy divertido”.
A Tom Cavanagh no le pilla lo
del baile de nuevas. El actor, conocido por su personaje en la
serie Ed, y también por sus papeles protagonistas en dos
musicales de Broadway (Urinetown, Shenandoah), comenta la
estupenda experiencia al crear las escenas de baile en Los líos
de Gray. “A.C. es el mejor, y Heather y Bridget realmente se
superan a sí mismas. Todo lo que puedo decir es que me hicieron
quedar muy bien”.
Bridget Moynahan añade que le
encantó ser dirigida en los bailes por Tom y Heather. “Pero
tengo que decir que el número con Heather es uno de los más
divertidos en los que haya actuado jamás”.
El coreógrafo Ciulla no
podría haber estado más satisfecho con los resultados obtenidos
por los tres actores. “Desde el tributo a Sombrero de copa en la
secuencia de la clase de baile, a la recreación de la escena de
baile en Hasta que las nubes pasen, todos me hicieron sentir
como si estuviera montando un musical en Broadway,” comenta
Ciulla. “Sue quería que su película fuera un gran número de
baile, y creo que lo ha conseguido”.
Tan importante como el baile
es la música. Desde la ecléctica mezcla de la banda sonora al
hechizante tema principal, cada nota y cada letra dejan su marca
en la película. “Trabajé de cerca con Andrew Hollender, mi
compositor, para lograr una banda sonora de comedia romántica
poco convencional que tuviera un poco de Simon y Garfunkel, como
en El graduado, con insinuaciones de las sensaciones de escuchar
a las Indigo Girls, y Andrew realmente supo captarlo”.
La banda sonora de Hollender
le da a la película un punto contemporáneo a la vez que se hace
un homenaje a los clásicos de la comedia romantica. La propia
Kramer escogió cuidadosamente las canciones de la banda sonora.
Al final, ha resultado ser un conjunto muy variado de música.
Desde la canción principal, ‘Watch Me Fly,’ escrita por Andrew y
su mujer Dana Parish, hasta un tema de Nora Jones, pasando por
el ‘I Will Survive,’ de Gloria Gaynor, la música refleja el
romance, el sex appeal y la afirmación personal que Kramer
andaba buscando.
En la banda sonora aparecen
también nuevas figuras como Rhett Miller, Ben Taylor, hijo de
Carly Simon y James Taylor, y Schuyler Fisk, autora de una de
las canciones favoritas de Sue Kramer ‘I Just Remember
Good-bye’. “Siendo la hija de Sissy, Schuyler tiene buenos genes
para la música,” dice Kramer. “Su voz es fascinante y sus letras
profundas”.
Y por si la banda sonora y la
partitura original no fuera ya de por sí estupendos, Los líos de
Gray cuenta también con el extraordinario privilegio de una
interpretación en directo sin precedentes – Gloria Gaynor,
Heather Graham y Bridget Moynahan juntas en el escenario
cantando ‘I Will Survive’. Gaynor, cuyo monumental éxito le
valió el premio Grammy en 1980, dice que por nada del mundo se
habría perdido esta experiencia.
“He cantado esta canción un
millón de veces, pero nunca con dos superestrellas como Heather
y Bridget,” ríe Gaynor. “La letra, escrita por Freddie Perren y
Dino Fekaris, encaja perfectamente con la temática de la
película, y creo que la canción es un himno para mucha gente que
está aprendiendo a superar los problemas sentimentales”.
Kramer, superada por la
ingente cantidad de talento musical de la película, observa que
no hay una canción ni un intérprete que pudiera haber subrayado
mejor el tema de la película, ni de una forma más dinámica. “La
canción de Gloria es un himno a la perseverancia, a quererse a
uno mismo a toda costa,” comenta Kramer. “Simplemente el título
ya lo dice todo”.
Tracy y Hepburn sabían cómo
hacerlo. Al igual que Bogie y Bacall. Pero muchas otras parejas
de Hollywood no tienen la oportunidad de lucirse en pantalla hoy
día, abordando la vida, el amor, y los asuntos más espinosos,
con dialogos y humor inteligentes. Pero Sue Kramer ha roto con
los cánones, y no solamente con la pareja romántica, sino con un
trío romántico.
“Siendo un gran fan de las
películas de los años cuarenta, escribí Los líos de Gray como un
homenaje a las comedias de aquella época en las que se prestaba
una atención especial al estilo y al diálogo: las palabras lo
eran todo” comenta Kramer. “Es raro ver una película en la que
la gente haga bromas inteligentes hoy día, y como también lo es
ver bailar a alguien de forma romántica con el estilo y la
gracia de Astaire y Rogers.” Con tal fin, los personajes de
Kramer cuentan también con conversaciones inteligentes, bailan y
bromean entre ellos, mientras que capean los temporales de la
vida. . . incluso los inesperados.
“De eso era de lo que
trataban las comedias románticas de la década de los cuarenta,”
nota Kramer. “Se servían del diálogo y de un humor agudo para
abordar temas que a menudo eran evitados en público, de forma
que por debajo del humor se estaban diciendo cosas importates.
Billy Wilder era un genio escribiendo y dirigiendo estos
diálogos inteligentes, y me honraría mucho si pudiera alguna vez
acercarme a su sombra”.
La productora Jill Footlick
comenta que una de las principales razones por las que se unió
al proyecto fue porque Los líos de Gray hace que salir del
armario parezca algo normal de una forma inteligente. “Me
encanta como Sue hace un uso hábil del humor para transmitir sus
mensajes dramáticos,” dice Footlick. “El resultado final es una
película divertida y con mensaje”.
Kramer desea que su equipo y
su reparto hayan tenido igualmente una experiencia tan grata
como la suya propia durante la gestación de Los líos de Gray. De
la misma forma, espera que el hecho de que Gray se atreva a
desvelar su sexualidad sea visto como el momento en que
Katherine Hepburn se atrevió a llevar pantalones. Hepburn le
demostró a Tracy que seguía siendo muy mujer aunque llevase ropa
no convencional, y Gray demuestra al público que sigue siendo la
misma mujer de siempre, o incluso más aún, aunque haya salido
del armario.
“Las comedias románticas de
los cuarenta eran entretenidas a la vez que incitaban una
reflexión,” observa Kramer. “Me quito el sombrero ante ellas y
ante cualquiera que se atreva a sorprender a la sociedad siendo
ellos mismos”.
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y notas de cómo se hizo "Los líos de Gray" - Copyright © 2006 Yari
Film Group Releasing, El Camino Pictures, Contagious
Entertainment, Archer Entertainment y Bella Films. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
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