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JOHN RAMBO
(Rambo)


Dirección: Sylvester Stallone.
Países:
USA y Alemania.
Año: 2008.
Duración: 92 min.
Género: Acción, drama.
Interpretación: Sylvester Stallone (John Rambo), Julie Benz (Sarah Miller), Paul Schulze (Dr. Michael Burnett), Matthew Marsden (School Boy), Graham McTavish (Lewis), Rey Gallegos (Diaz), Jake La Botz (Reese), Tim Kang (En-Joo), Maung Maung Khim (Tint), Ken Howard (Arthur Marsh).
Guión: Sylvester Stallone; sobre el personaje creado por David Morrell.
Producción: Avi Lerner, John Thompson y Kevin King Templeton.
Música: Brian Tyler.
Fotografía: Glen MacPherson.
Montaje: Sean Albertson.
Diseño de producción: Franco-Giacomo Carbone.
Vestuario: Lizz Wolf.
Estreno en USA: 25 Enero 2008.
Estreno en España: 1 Febrero 2008.

CÓMO SE HIZO "JOHN RAMBO"
Notas de producción © 2008 Manga Films

1. El proyecto

  Menos de cinco meses después de que la producción se acabara, mientras John Rambo se estaba montando, a finales de septiembre de 2007, Stallone y los realizadores, junto con el resto del mundo, presenciaron las singulares y dramáticas imágenes de las protestas masivas a favor de la democracia en Birmania y Myanmar. Lideradas por miles de monjes budistas enfundados en sus atuendos de rojo intenso, esas manifestaciones por todo el país llegaron a conocimiento del mundo gracias a los teléfonos móviles birmanos, Internet y metraje pasado de contrabando. Se trataba de la mayor manifestación en favor de la democracia que tenía lugar en Myanmar desde hacía dos décadas. Antes de la brutal represión militar, la protesta había crecido hasta computar 100.000 personas por las calles de Rangún. Cuando los militares en el gobierno del país decidieron aplastar las voces, las tropas comenzaron a golpear a los manifestantes al tiempo que les disparaban con armas automáticas y les esparcían gas lacrimógeno, todo sobre una multitud desarmada, asesinando tanto a monjes como a civiles. El gobierno bloqueó Internet inmediatamente y comenzó a controlar las comunicaciones telefónicas. Los monasterios budistas sufrieron redadas, y los que protestaron fueron acorralados, detenidos y encarcelados. Las cifras de muertos oficiales son difíciles de saber, dado el secretismo y la falta de información. De modo distinto a las manifestaciones prodemocráticas de 1988, este alzamiento fue liderado por los monjes y no por los estudiantes, y comenzó en agosto, cuando un aumento del precio de los combustibles alzó las protestas y comenzó a atraer la atención internacional por la sucesión e incremento de abusos por parte del autoritario gobierno militar nada dado a informar. "Los filmes de Rambo siempre acontecen en entornos reales" —informa el productor John Thompson—. "Los veteranos de Vietnam decepcionados existieron; los desaparecidos en combate y los prisioneros de guerra, también, así como los combates y guerras interminables de Afganistán. Y lo que Sly ha encontrado para este último film es una historia que no ha sido objeto de mucha atención acerca del genocidio que está siendo cometido por parte de los birmanos contra las tribus karenni en este mismo momento. La película se desarrolla en un marco absolutamente real, y Stallone lo usa inteligentemente".

 

  El productor King añade: "Todas las películas de Rambo son alegorías. Son cuentos cargados de simbología acerca del combate entre el bien y el mal; y se fundamentan en temas reales o en la pura verdad. Cuando Rambo se adentra en Birmania, resulta que no hace sino reflejar lo que hoy en día está ocurriendo: existen muchos exmercenarios y soldados norteamericanos que suben por el río para ayudar a los karenni. Los misioneros, los campos de minas, y los campos de refugiados son reales. Por supuesto que una película es, en último extremo, un entretenimiento, sin embargo, hay que ser honesto con la historia que se está narrando".

  En una industria que se erige sobre imágenes de marca y secuelas, la serie de Rambo ha triunfado más allá de las expectativas de todos. Los tres filmes de Rambo debutaron como número uno en el box-office, fueron récord de recaudación y han ingresado billones provenientes de todo el globo. Pese a las abundantes y frecuentes críticas negativas, las películas y el personaje de Rambo han permanecido y evolucionado hasta el punto de devenir fenómeno del mundo entero, más allá de idiomas y culturas. ¿Por qué Rambo ha triunfado donde muchos otros han fracasado?

  "Creo que el personaje de Rambo está siendo una serie de éxito porque se trata de un perdedor, una víctima" —añade Thompson—. "El personaje siempre se enfrenta a circunstancias tremendas. Se topa con obstáculos con toda la apariencia de ser imposibles de franquear, pero lo logra. Al tiempo, se trata de alguien que sufre incomprensión. Es un tipo de perdedor que da qué pensar, con el que la gente se identifica".

  A este respecto, Rambo se parece a su creador y alter ego, Stallone. La mayoría del reparto y del equipo técnico que trabaja con él opina que es alguien inteligente, divertido, artístico, leído, y enérgico. Hombre de contrastes, mantiene un permanente diálogo y una actitud colaboradora en el plató aunque no por ello deje de ser exigente, claro y absoluto acerca de lo que quiere. Es accesible, a menudo alegre, aunque también se le sabe un solitario meditabundo. Los actores le describen como un "actor entre los actores" que puede inspirar y alcanzar grandes interpretaciones de carácter, sin embargo es parco, directo, en ocasiones rudo en sus críticas y modo de dirección. Es un narrador nato, además de guionista nominado al Oscar desde que se iniciara su carrera hace ya tres décadas, y sin embargo se le conoce antes por sus músculos que por su cerebro.

  "Sly es alguien que asume riesgos; siempre ha mantenido esta actitud —informa Benz—. "El primer Rocky fue un riesgo para él. Y lo mismo con Acorralado. Y sigue siéndolo ahora, al decidir revivir un personaje veinte años después: aparecer en pantalla con 60 años de edad como héroe de acción y encarnar todo lo que ello significa, tener la preparación física requerible, dirigir y controlar toda la enorme producción de la película, vérselas con un tema tan horrible y peligroso rodado en la misma Birmania; todo son riesgos. Su carrera está llena de riesgos asumidos y ello es lo que le convierte en una leyenda del cine, en un icono. Nunca le ha asustado arriesgarse; jamás ha temido la probabilidad de caerse de bruces, o algo peor".

  La Botz opina que la experiencia y energía de Stallone impresionan a todos. "No tengo la menor idea de cómo lo logra, pero se presenta cada día dispuesto a lo que sea" —sigue La Botz—. "Tiene un gran poder de concentración y espíritu de trabajo. Sé que acapara atención por tratarse de un tipo entrado en años atreviéndose a hacer esto, pero lo cierto es que no se mueve como un viejo ni aparenta serlo. Me cuesta creer que tenga sesenta, ¡sensenta y un años!. Pocos son los hombres que incluso con la mitad de su edad puedan afrontar esto, así que da lo mismo que digan lo que quieran. Lo está haciendo; es auténtico".

  Thompson cree que lo que mueve a Stallone es el gran sentido de la responsabilidad que le embarga por cerrar el capítulo de Rambo. "Creo que Sly siente como un deber realizar el capítulo final de un personaje e icono americano tan famoso" —comenta—. "Es infatigable, posee gran energía tanto física como mental: escribe, dirige, interpreta, ve las tomas diarias, vuelve a escribir las escenas en función de esas tomas... Todos estamos impresionados, celosos, e inspirados por ese nivel de energía y compromiso".

  Tras el éxito de Rocky Balboa (Rocky Balboa, 2006), la última entrega de la serie de filmes de Rocky, Stallone decidió cerrar también el capítulo sobre John Rambo. "La razón es la misma que me asistió a la hora de encargarme de la última entrega de Rocky, revisitar el personaje" —dice Stallone—. "Quería poner el punto final sobre Rambo. Creo que Rambo III tenía buenas intenciones, pero no llegó a comunicarlas realmente. Corría el año 1988, y se realizó en contra de la situación en Afganistán, justo cuando la Guerra fría estaba tocando a su fin y los rusos se estaban yendo. En aquel momento, la gente en general y los medios de comunicación en particular no sentía interés por Afganistán, los muyahidines o los talibanes. Ahora, con cuanto ha ocurrido desde la retirada de los rusos, y con lo que sigue aconteciendo, la cosa presenta un perfil distinto, pero entonces no funcionó. He querido acabar la serie con una nota más eficaz e impregnar al personaje de mayor autenticidad respecto a lo que era".

  Después de que Millennium Films comprara los derechos de las secuelas de Rambo a los hermanos Weinstein de Miramax, el productor del sello, John Thompson, consultó a Stallone pues tenían interés en realizar un nuevo film sobre Rambo. "Él no deseaba volver al personaje a menos que pudiera averiguar en dónde se había metido todo este tiempo y qué es lo que había quedado por decir" —dice Thompson—. "Reflexionó al respecto, pero en aquel entonces se hallaba absorbido con Rocky Balboa. Llevó su tiempo, porque estaba muy ocupado con Rocky y con el éxito que el film estaba teniendo. Hizo falta paciencia para hallar por fin el momento adecuado en que hacer la película".

  Para Stallone, era necesaria una historia convincente. "Pensaba: 'Si hago el último Rambo, quiero que diga algo importante.' No quería que fuera un film de simple acción y misiones peligrosas, ni que fuera sobre drogas, o sobre robo de joyas. Quería que lo primero fuera la humanidad, la condición humana".

  Para el cuarto Rambo, ha habido muchas ideas y guiones en los últimos años que se han ido desestimando. Se barajaron varias historias sobre conflictos conocidos, como los de Irak, Afganistán, Sudán, Colombia, incluso Darfur. Aunque Thompson y Millennium ya poseían media docena de guiones de Rambo, Stallone quería dar con un trasfondo menos obvio, una historia que aconteciera en el marco de un conflicto actual poco conocido.

  "Comencé a investigar y a preguntar por todas partes" —nos dice Stallone—. "Recurrí a la revista ‘Soldier of Fortune’ y a las Naciones Unidas. Les pregunté: '¿Cuál es la violación de derechos humanos en todo el planeta más gráfica y devastadora y menos atendida por los medios?' Y todos me respondieron ‘Birmania’. Esta historia se fundamenta en hechos, en una guerra que ya dura sesenta años. Las brutalidades que el film refleja se basan en lo que le ocurre a esa gente. De hecho, la mayoría de las atrocidades son tan monstruosas que no puedo mostrarlas. Lo que aquí hay es el más auténtico horror de la guerra".

  Para la tribu karenni, que luchó junto a los Aliados contra el ejército japonés y los militares birmanos en la Segunda guerra mundial, cuando una guerra se acaba, comienza otra. Los karenni quieren un Estado karenni independiente, igual que querían otras minorías y tribus del país. Cuando Gran Bretaña, que durante décadas tuvo Birmania colonizada, retiró el ejército para concentrarse en los problemas posbélicos derivados de una sociedad que se había militarizado, surgió un nuevo nacionalismo birmano. El colapso del colonialismo y de las viejas instituciones reales, combinado con los años de guerra y de conflictos étnicos, permitieron que el ejército birmano se hiciera con el control de la única infraestructura autosuficiente del país, desde los servicios de transporte para la importación y exportación de las compañías, pasando por la construcción de carreteras y puentes, hasta los sistemas de comunicaciones. Hacia 1947, cuando las negociaciones para tener una patria propia fracasaron, los karenni formaron la Unión Nacional Karenni, un cuerpo gubernamental y autoridad política en lucha por su independencia. Llevan luchando desde entonces. Desde hace unos sesenta años, pues, los karenni siguen sufriendo un sistemático y brutal genocidio en manos del gobierno birmano.

  "Pensé que esto sería perfecto porque es una historia que no se limita a Rambo y además está sucediendo ahora, es pura realidad" —comenta Stallone—. "No es pues la historia de un único hombre, dado este reparto de conjunto en el que están los misioneros y el equipo de mercenarios. Desde el momento que oí hablar del tema, y comencé a investigar, pensé: 'Si me fuera posible combinar ambos aspectos: despertar la conciencia acerca de la guerra civil entre birmanos y los karenni al tiempo que ofrezco al público una buena aventura, sería perfecto'".

  Para Stallone, el argumento referido a Birmania cobraba sentido a partir de otros extremos, particularmente desde que Rambo vive en Tailandia en las dos últimas entregas. Como muchos otros veteranos, Rambo se ha quedado en el Sudeste asiático al no sentirse cómodo regresando a la sociedad norteamericana. Retomando la historia 20 años más tarde, Stallone ha imaginado cómo habría afectado al personaje sus experiencias y la vida solitaria y monacal; dónde y cómo vive y trabaja. Ha dibujado a un hombre cuyos movimientos pesados, denotantes de un cierto hastío de la vida, reflejaran haber visto y sentido demasiado. "Es un marginado, pero no alguien que se haya desentendido del mundo" —comenta Stallone—. "Es como un automarginado extremadamente desencantado del mundo que básicamente lo que hace es vivir su vida solitariamente".

  Benz, coprotagonista, añade: "No estamos ante el Rambo de cuerpo embadurnado en aceite. No es el personaje de hace veinte años. Es el Rambo de décadas después, desgastado por la vida y mucho más compasivo. Podemos percibir cómo todo por cuanto ha pasado y experimentado —en cada una de las tres anteriores entregas— ha afectado su existencia. Se ha convertido en un hombre metido en una coraza".

  Cuando Rambo se aviene a llevar a los misioneros —liderados por el Dr. Michael Bennet y su prometida— río Salween arriba, Birmania adentro, lo hace a regañadientes después de haber escuchado a Sarah. Cuando los misioneros no regresan, Rambo sabe que lo único que puede hacer para hallarlos es guiar a un grupo de mercenarios alquilados.

  "Rambo decide ayudar a los misioneros porque parece reconocer en el personaje de Sarah un destello de esperanza y optimismo" —comenta Stallone—. "Puede que fuera algo que él mismo sintiera mucho tiempo atrás, cuando era joven, cuando se enroló en el servicio, ese convencimiento de que podía marcar la diferencia. Y aunque ahora ya no le es posible creer eso en el fondo de sí mismo, le embarga cierto sentido de lealtad y de proteccionismo para con ella. La entiende el receptáculo de una esencia de optimismo divino, y cree que es algo que debe respetarse y protegerse".

  Rambo también es consciente de la corrupción y brutalidad existentes en la Birmania de nuestros días, con las torturas, ejecuciones sumarias, y el uso de la violación como un arma más sobre niños y adultos. Trabajando, viviendo y viajando en las junglas de las montañas del norte, entre Birmania y Tailandia, Rambo ha visto la despiadada destrucción de cultivos y villas, las víctimas de los campos de minas, los campos de trabajos forzados repletos de hombres, mujeres y niños karenni famélicos y maltratados. Aunque se había mantenido al margen de todo ello, ahora siente responsabilidad y toma conciencia de que debe ayudar por horribles que sean las consecuencias.

  "Ni siquiera nos es posible mostrar una décima parte de las atrocidades y del genocidio sistemático que tiene lugar a diario a lo largo de la frontera" —nos dice King—. "Hemos investigado y no estamos exagerando ni un ápice. Todo es rigurosamente cierto, está documentado, violencia premeditada. Durante sesenta años, esa gente ha sido sistemáticamente eliminada y nadie lo sabe. Nadie es consciente de cuan horrible llega a ser".

  Los villorrios de las tribus karenni se extienden desde la ciudad de Mae Hong Son hacia el oeste, a través de la Tailandia central y hacia el sur dentro ya de Birmania, a lo largo de 2.496 kilómetros de frontera. Desde el final de la Segunda guerra mundial, los militares birmanos equipados con armamento chino han intentando eliminar las tribus karenni y apoderarse de sus tierras, ricas en petróleo, rubíes, esmeraldas y jade. La represión ha sido posible con amplio éxito dado que Birmania ha cortado toda relación diplomática con occidente así como todo vínculo con los medios de comunicación occidentales. Los levantamientos estudiantiles y la posterior masacre de Rangún, el 19 de septiembre de 1988, y el cubrimiento informativo referente a los gemelos karenni rebeldes, conocidos como los fundadores del “Ejército de Dios,” hizo que por corto tiempo fuera posible romper la opacidad de cara al mundo en general, generándose titulares acerca de la larga guerra civil. Sin embargo, en 2002, el Consejo Nacional de Seguridad tailandés prohibió que los corresponsales extranjeros entraran en los campos de refugiados o en las áreas controladas a lo largo de la frontera con Birmania. Muchos creen que la prohibición a la prensa fue directa consecuencia de dos informes desoladores que se hicieron públicos aquel mismo año por parte de grupos humanitarios: “Licencia para violar”, del grupo étnico tailandés Shan, y "Brutal reino del horror", de Free Burma Rangers; ambos se mencionan en la película.

  "La historia de Birmania ha sido objeto de interés en la prensa en muy pocas ocasiones, y ello se debe a que hay gente con un poder extremo y naciones que se alinean con los birmanos" —informa Stallone—. "Con esta película, hemos elaborado una historia de ficción dentro de un marco muy real. Así que hay detrás una tremenda responsabilidad al narrar la historia de los karenni, aunque también se aporta sentido de lo dramático y del ritmo con nuestra historia de ficción".

  La mayoría del reparto y del equipo técnico occidentales no habían oído hablar nunca de la guerra civil entre los karenni y Birmania. "No tenía ni idea, literalmente" —admite McTavish—. "No quiero perderme en ningún terreno con pretenciosidad, pero creo a pie juntillas que una película de esta escala hará más por atraer la atención hacia este conflicto que cualquier cantidad de ruedas de prensa por parte de los grupos humanitarios. Triste, pero incontestable".

  Obviamente, el caso era muy distinto entre los actores, equipo técnico y extras locales que trabajaron en la producción. De hecho, muchos de ellos participaban de esa auténtica realidad o eran víctimas de guerra, todos encarando posibles represalias por trabajar o aparecer en la cinta. El actor Muang Muang Khin, antiguo líder rebelde de la Unión Nacional Karenni, quien encarna al Mayor Tint del ejército birmano, comenta que está ansioso por arriesgarse a contar al mundo cuanto le ocurre a su gente. "Asumí el papel porque odio a los birmanos. Era preciso encarnar el personaje" —comenta—. "Quiero que el mundo sepa de qué modo los birmanos están eliminando a la gente de las zonas étnicamente diferenciadas. Una vez estrenado el film, deberé pasar desapercibido porque la inteligencia birmana está por todas partes, incluso en Tailandia, y podrá haber represalias".

  El gobierno birmano y su extensa inteligencia militar extienden el miedo incluso en Tailandia, a cientos de kilómetros de la zona de guerra. "El gobierno birmano resulta extremadamente opaco respecto a este conflicto. Puede que sea necesario algo como esto para que la situación alcance el primer plano de la conciencia de la gente" —opina King—. "Sé que existen muchos otros conflictos: Irak, Irán, África..., y que éste no es sino uno más. Pero la película ilumina esta guerra en particular, este horrible genocidio, y acaso genere algo de conciencia". Como Stallone confía, puede que si el mundo conoce a Rambo, ahora también conozca a la gente karenni.

  Thompson cree que desde el momento en que Stallone se comprometió a escribir y dirigir la última historia de Rambo, la película ya tenía a su campeón. "Desde el primer día, me impresionó el modo de trabajar de Sly" —dice Thompson—. "Resulta muy vigorizante que el guionista y director, que además resulta ser tu líder natural, sea un líder. Y Sly es un líder por naturaleza. Actúa, escribe, dirige. Una de las cosas que percibí inmediatamente en Sylvester Stallone fue su absoluta dedicación, su inmersión total en la creación de esta película. Así es él; éste es él. Éste es su personaje. Sly posee el personaje de Rambo y creó una situación en la que cada personaje de la película deviene una extensión de él mismo, no de Rambo, sino de Sly. Ha inspirado a todo el mundo que trabaja con él".

  El actor Schulze está de acuerdo en que Stallone es un líder natural que sabe con toda precisión cómo motivar a cuantos le rodean. "Su estilo es único" —sigue—. "He leído El príncipe, de Maquiavelo; sugiere que los gobernantes primero manden por medio del miedo, y luego con amor; los súbditos les seguirán incondicionalmente si hacen uso de ambos extremos. Creo que Sly entiende eso. Nos lidera, tememos defraudarle, y suspiramos por impresionarle. Finalmente, seguimos su ejemplo, que consiste en un compromiso casi maniático para con lo que está haciendo".

  Stallone dice que no era su intención abarcar tanto la escritura como la dirección del cuarto Rambo, pero que, tras la experiencia positiva de asumir ambas funciones para Rocky Balboa, se dio cuenta de que si este film iba a ser el último capítulo del personaje le gustaría verse implicado en todos los aspectos de la producción. "Cuando es otro quien se encarga, uno acaba por lamentarlo" —comenta Stallone—. "Y el producto está desprovisto de tu personalidad. Así que pensé: '¿No resultaría interesante que Rambo fuera dirigido por Rambo?' Ello elimina al intermediario. Un entramado directo, y muy auténtico. Si algo va mal, no iré a quejarme. Me diré: 'Bueno, lo he hecho lo mejor que he podido. No es culpa de nadie; sólo mía'".

  Durante meses, Stallone estuvo investigando para la historia, entrevistándose con representantes de las Naciones Unidas, misioneros y soldados de fortuna. Quería regresar al espíritu del Rambo de Acorralado, un hombre herido aunque entregado, casi destruido por la violencia que ha visto. Es más, quería dar un desenlace apropiado a la historia de Rambo.

  "Creo que Sly se halla en un punto en que quiere regresar a quien era Rambo al principio" —comenta el actor Kang—. "Del primero al segundo film, y de éste al tercero, se ha ido produciendo un cambio substancial. Ahora regresa a las raíces. Creo que quiere explorar el corazón y el alma que había en la primera película, algo así como cerrar el círculo".

  Gallegos se muestra de acuerdo. "En resumidas cuentas, el film trata de John Rambo hallándose a sí mismo" —informa el actor—. "Tras abandonar ciertas cosas por un tiempo, y acaso no recordando quién era, los incidentes de esta película le retrotraen de nuevo al hombre que fue. Cuando vemos a Rambo en Acorralado, se trata de un joven que acaba de regresar de la guerra y trata de hallar el camino a casa. Y eso es lo que todavía está intentando hacer. Al ver a esos misioneros, la gente de las tribus, y los mercenarios, el recuerdo le asiste. Todas esas cosas le llevan al hombre que creo ha sido siempre. Halla el camino de vuelta nuevamente".

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Imágenes y notas de cómo se hizo "John Rambo" - Copyright © 2008 Nu Image, Equity Pictures Medienfonds y Millennium Films. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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