CÓMO SE HIZO "JOHN RAMBO"
Notas de producción ©
2008
Manga
Films
3. La producción
Stallone estaba decidido a
rodar tan cerca como fuera posible de la desvastada frontera
entre Tailandia y Birmania, eligiendo como base de la producción
la capital septentrional de Chiang Mai. Esta antigua ciudad, la
segunda de mayor dimensión en el país, se asienta a mucha
altura, en las montañosas y exuberantes provincias del noroeste.
"El film es tan auténtico como nos ha sido posible, sin
realmente habernos metido en Birmania, lo que obviamente hubiera
sido imposible porque no habríamos obtenido el permiso" —comenta
King—. "La autenticidad era fundamental para Sly. Ha querido un
reparto con gente real. Tenemos actores y extras procedentes del
ejército birmano. Tenemos auténtica gente karenni, víctimas de
los campos de minas, y refugiados. En la película, se habla
birmano. Teníamos que estar aquí". Desde la perspectiva
logística, John Rambo ha sido una producción enorme, muy
compleja, con casi 500 profesionales integrando el equipo
técnico y cinco idiomas distintos. La compañía de producción con
sede en Tailandia, Legend Films, ayudó a Millennium Films y a
los realizadores a conseguir los permisos tailandeses, licencias
de importación, el papeleo gubernamental, y localizaciones.
Parte de la filmación tuvo lugar en parques nacionales y
requería permisos especiales y una coordinación cuidadosa para
proteger el entorno natural. También se sumó a la vastedad de la
producción todo lo referido a los acuerdos para el transporte y
el alojamiento de un equipo internacional. "El equipo lo ha
constituido gente proveniente de trece países" —informa
Thompson—. "Los actores proceden de siete países. Cada día, se
desplegaban más de sesenta especialistas y cientos de extras.
Han estado rodando un total de cinco cámaras diarias repartidas
en dos unidades. Hemos llegado a construir un pueblo y una
ciudad pequeña. Nos hemos constituido en un cuerpo físico
gigantesco hecho de cosas y gente que ha tenido que moverse y
trabajar al unísono y con precisión". Rodada por completo en
localizaciones exteriores, el campamento base de la producción,
siempre en un sitio distinto, se parecía a un complejo militar
con sus cientos de uniformes y armas, docenas de tiendas,
autobuses y tráileres, y casi 200 vehículos, incluyendo
bastantes todo terrenos. El tamaño y envergadura de la película
hizo que la construcción, el alojamiento, el transporte, y el
desplazamiento y alimentación de reparto y equipo técnico
deviniera parecido a la intendencia de un pequeño ejército.
Además, los
realizadores construyeron seis embarcaciones, entre ellas
réplicas de una lancha patrullera de la Armada birmana, de la
embarcación pirata birmana, y de la lancha de Rambo. Para el
complejo del ejército birmano de la película, Carbone hizo que
su equipo de producción limpiara más de dos hectáreas de jungla
para construir a continuación más de 50 edificios en el claro.
El plató vecino de la población karenni requirió el nivelado de
algunas colinas, la creación de un sistema de irrigación, el
rellenado de terrazas, además de la construcción de 34
estructuras de bambú, y la incorporación de plantas, ganado y
otros animales.
"Una de las
cosas más fascinantes es haber logrado incorporar a los mejores
jefes de departamento procedentes de todo el mundo, donde sea
que haya hecho falta hallarlos" —dice Thompson—. "Hemos
incorporado a Alex Gunn y a su equipo de efectos especiales en
películas como Munich (Munich, 2005) y Troya (Troy, 2004). El
equipo de especialista ha intervenido en Matrix (The Matrix,
1999), y en V de vendetta (V for Vendetta, 2005). Hemos
conseguido muchos profesionales esenciales con películas
destacadas tras ellos; Sly sabe cómo conseguir que todos ellos
trabajen en una misma dirección para lograr el mismo objetivo,
sabe cómo dirigir la orquesta. Cada uno de ellos tiene
perfectamente claro cuál es su cometido en la creación de la
película, y Sly los armoniza a todos".
Armonizarlos
y hacer que trabajen al unísono no era precisamente lo más
sencillo para una película que se realiza por entero en
exteriores, con un calor y humedad sofocantes, y la naturaleza
de Tailandia del norte. "La comunicación fue probablemente el
mayor desafío: lograr que todos trabajaran juntos con todas las
diferencias culturales y lingüísticas y todos los otros
elementos" —informa King—. "Todo es muy difícil cuando tampoco
te sobra el tiempo precisamente y hay que conseguir tener
cumplido el trabajo diario. Y hay que añadir la pesadilla de la
logística, con esos deslizamientos de barro que obstruyen
carreteras, las lluvias torrenciales, un calor insoportable,
lograr que el equipo técnico y los materiales lleguen a buen
puerto montaña arriba o por el río. Aparte de todo eso, todo ha
sido encantador".
Kang dice que
estar en Tailandia, en la jungla, y sobre el agua le ayudó, y
también a los otros actores, de modo inconmensurable. "Estar
realmente inmerso en la cultura, escuchar el idioma en torno a
ti, ver con tus propios ojos, todo ello te proporciona como
actor una clara ventaja" —comenta—. "Cuando voy al plató, no hay
fisuras. Estoy allí, tan cerca de la realidad pura como se puede
estar sin riesgos".
Cuando
Stallone decidió rodar en Tailandia era consciente de que
necesitaba un río en la jungla. En la capital septentrional del
país, Chiang Mai, halló una base de la producción a cuatro horas
de la auténtica zona de guerra entre Tailandia y Birmania. Cada
día, el reparto y el equipo técnico de John Rambo se levantaban
antes de la aparición del sol para desplazarse un mínimo de una
hora hacia el norte respecto de la ciudad para acceder a las
localizaciones de las montañas, con bosques laberínticos
ahogados por la jungla, saltos de agua pintorescos, ríos, lagos,
cuevas pretéritas y gargantas accidentadas.
"La esfera de
acción de la película es enorme pues aquélla es gente pequeña en
medio de una zona de guerra tan vasta como hostil y densa, y me
parece que el simbolismo de eso es abrumador" —nos dice
Stallone—. “La película es un espectáculo en lo referido a la
historia a narrar, a los temas de la esperanza, y en lo tocante
al look y al background donde se desarrolla".
Sin
interiores algunos ni localizaciones en estudio, durante más de
tres meses, los realizadores trabajaron en las más duras
condiciones, con lluvia, granizo, truenos, relámpagos,
inundaciones, calor extremo, y humedad sofocante. Las
temperaturas en las junglas de las montañas alcanzan
generalmente un espectro entre los 35 y los 45 grados, o más,
con un típico índice de calor, combinando temperatura y humedad,
de unos 40 grados. La mayoría del reparto y del equipo técnico
dicen que ha sido el mayor desafío físico y el rodaje
cinematográfico más difícil de sus vidas.
"Ésta ha sido
una experiencia gloriosamente brutal" —comenta Stallone—. "Tanto
el reparto como el equipo técnico han trabajado bajo una dureza
increíble. En estos tiempos, cuando el mundo cinematográfico
básicamente ha devenido mecanizado y computerizado, esta
película será la última hecha a la antigua usanza. Ha sido más
dura que todo cuanto he llegado a hacer hasta ahora, pero
también ha sido el film que más me ha compensado. Hemos
trabajado a diario bajo temperaturas de 43, 45 grados sin un
momento de tregua. Esa gente, literalmente, ha tenido que
avanzar a través de la jungla y quedar hecha trizas por acción
de la naturaleza, los insectos, y las serpientes. Por ello ha
habido una auténtica camaradería. Les decía: 'Esto es realmente
especial. Cuando esto haya acabado, suspiraremos aliviados, pero
al tiempo vamos a añorarlo'".
La producción
dio comienzo en Chiang Mai a mediados de febrero de 2007 en
plena "estación ardiente,” un periodo de sequía y de limpieza de
los campos que se extiende desde enero a abril. Dado que la
producción se rodó en las montañas que circundan la ciudad, el
reparto y equipo técnico comenzaron la producción en medio de
niveles de polución jamás alcanzados antes de que la estación de
las lluvias diera comienzo, en la primavera. En la localización
de Tim Luang Cave, donde se rodaron las secuencias de los
karenni desplazados que se han ocultado en cuevas y la de la
bomba Tallboy, puñados de cenizas del tamaño de la palma de la
mano flotaban en el aire y cubrían el suelo de la chamuscada
jungla. A lo largo de las semanas en que se rodó el tiroteo
final o las secuencias del campo de extracciones, el humo, la
mugre, el polvo, y el fuego invadieron el aire, a lo que se
sumaba un calor implacable.
"Hubo algunos
días en que nos hallábamos rodando a pleno sol, en medio de
veinte fuegos que ardían sin control en las montañas que nos
rodeaban, en medio de tiroteos, y polvo, y humo, y nosotros
estábamos cargados de equipo, corriendo y haciendo acrobacias"
—comenta Gallegos—. "El calor parecía haber alcanzado los 50
grados, había cinco cámaras, un centenar de soldados birmanos,
lanzallamas, una ametralladora del calibre 50, cinco
mercenarios, y Rambo. Ha sido el lugar más duro en el que haya
trabajado jamás".
Además del
humo, la mugre, y el polvo en las secuencias en Baan tap Dua, la
arena, la hierba, y los árboles en el lugar del campo de
extracciones estaban repletos de arañas, escorpiones, hormigas,
mosquitos, pulgas, y otros insectos mordientes. También había
montañas de serpientes: cobras, culebras verdes, serpientes
arbóreas y víboras.
"Rodar en
Tailandia ha resultado de lo más extremo, lleno de los insectos
más sorprendentes" —comenta McTavish—. "Hormigas a las que
podrías colocarle una silla de montar y cabalgar encima de ellas
hacia casa, serpientes que te resulta prácticamente imposible
concebir que tengan el color que les estás viendo... Y está
lleno de ellas; hay algo así como 168 especies de serpiente
distintas en Tailandia y 165 de las mismas son venenosas. Vi
cuatro de éstas en un solo día con la segunda unidad, una de las
cuales se estaba encaramando por la pierna de un actor".
Cuando en
esta película vemos a Rambo por primera vez, éste está
regresando a la granja de serpientes donde vive y trabaja. La
localización de esta granja, en Baan Chao Na, fue la primera que
los realizadores hallaron mientras exploraban Chiang Mai.
Situada en el río Ping, que atraviesa la ciudad, el antiguo
restaurante y el embarcadero fluvial para los botes de turistas
se rehicieron y remodelaron para convertirlos en la granja de
serpientes del film, que a la vez es el escenario para el show
con los ofidios, la casa y la fragua de Rambo, así como el
embarcadero para sus lanchas.
Durante la
preproducción, Stallone comenzó a trabajar con serpientes, la
mayoría de ellas mortales, con objeto de estar preparado para
las secuencias de caza de serpientes de Rambo. Manejaba pitones,
cobras, y otros ofidios venenosos mientras el reparto y el
equipo técnico se mantenía a distancia. Trabajó junto a los
encantadores de serpientes en la película, y rodó muchas
secuencias con serpientes provistas plenamente con su caja de
colmillos aunque vaciadas de veneno, pese a que ni siquiera el
cuidador de los animales estaba en disposición de asegurar
plenamente que se había logrado extraer todo el veneno. "En
ocasiones, se producía una pequeña mordedura de ofidio" —comenta
el cuidador Songporn "Tammy" Musikadilok—. "Sin embargo, no por
ello Sly dejaba de querer manejarlas. Es muy bueno cogiendo las
serpientes y dominándolas".
También hubo
las semanas de rodaje nocturno en la jungla bajo máquinas de
lluvia mientras se arrastraban por el barro, corrían y avanzaban
con medio cuerpo sumergido a través de las corrientes y los
ríos, agazapados bajo cobertizos de bambú o colgados de jaulas
de bambú. "La máquina de lluvia me hace pensar en tomar una
ducha con ropa y todo durante ocho horas" —comenta Gallegos, a
lo que añade:— "incluso con serpientes y chinches".
Las escenas
en las pocilgas del complejo militar birmano, bajo la lluvia de
la máquina, fueron las más penosas e inolvidables para varios
actores. "Pienso que las cosas que acaban siendo las más
significativas de nuestra vida no son ciertamente las más
fáciles, sino que contrariamente son las más duras en su
momento" —comenta Schulze—. "Mi escena favorita es en la que
estoy en una jaula, colgando sobre la pocilga, mientras mi
compatriota está crucificado y siendo comido por los cerdos. En
último extremo se trata de mi preferida porque alcanzaba a
observar a Sly poniéndose derecho desde su posición arrodillada
entre el barro y los excrementos de cerdo, gritando
frenéticamente a todos lo que era necesario que ocurriera para
hacer que la escena funcionara".
Puede que la
perspectiva de vuelo de pájaro desde la que Schulze veía todo
contribuyó a hacer que sus recuerdos sobre la pocilga sean algo
más brillantes que los de su coprotagonista Benz. "Trabajar con
cerdos ha sido absolutamente traumático para mí" —recuerda la
actriz—. "Me hallaba atada dentro de la pocilga, agachada bajo
un cobertizo de bambú, arrodillada, y soltaron hacia dentro uno
de los cerdos. Estamos hablando de 180 kgs de animal salvaje
yendo directamente hacia una, sin poder moverme para escapar.
Estaba embarrada, tenía frío, me sentía asquerosa, húmeda… Ha
sido la experiencia más desafiante a nivel físico y emocional
que haya hecho jamás".
El complejo
militar birmano estaba compuesto de 50 estructuras desparramadas
en unas dos hectáreas de tierra cerca de Mae Hor Pra. Algunas de
las estructuras de este complejo eran tiendas del ejército más
cuatro o cinco estilos de auténticas cabañas de oficiales
birmanos, cabañas para la tropa, salas de reunión, comedores,
zonas sanitarias y de municionamiento. Había cuatro torres, una
de ellas de 17 metros en su extremo más alto. Hicieron falta
tres meses y medio para construir todo el conjunto.
Carretera
abajo, los realizadores también construyeron el pueblo de los
karenni, que en la película viene a representar dos villorrios
distintos, más tarde destruidas en la película. En un principio,
los realizadores buscaban una auténtica población karenni;
llegaron a explorar el terreno para hallarla, sin embargo
consideraron que esas localizaciones quedaban demasiado lejos y
presentaban peligros para la filmación. El equipo de producción
investigó el diseño de la villa, que contenía 34 estructuras de
bambú dispuestas en terrazas adosadas a las colinas, y emplearon
herramientas nativas para construirlas.
"No se
recurrió a ninguna herramienta eléctrica para la construcción de
los edificios del escenario" —informa Carbone—. "Todo se
construyó con machetes, sierras de mano, palas pequeñas, y
ocasionalmente un elefante aquí y allí. Si necesitaban una
escalera, construían una en el mismo lugar con bambú. Nuestro
equipo integraba maestros artesanos que asumieron con creces el
desafío de alcanzar un gran nivel de autenticidad. De hecho,
cuando la gente se topó con nuestra villa antes de iniciarse el
rodaje, anduvieron por ella preguntándose adónde había ido la
población ¡dado que parecía muy real! Aquello fue el mayor
cumplido".
Mientras se
abría el claro en aquella espesa jungla casi impenetrable para
poder construir el complejo de varias hectáreas, el equipo de
producción hizo un gran descubrimiento que más tarde influyó en
el diseño. "Mientras íbamos cobrándonos espacio a través de la
jungla, nos topamos con un maravilloso regalo: el río" —nos dice
Carbone—. "El río creaba un espléndido arco alrededor del
complejo, de tal modo que construimos una carretera que
reflejara ese arco. Ni siquiera sabíamos que estaba allí hasta
que comenzamos a construir la carretera. Cuando uno se las tiene
con lo desconocido, como es el caso de la jungla, casi se tiene
que esperar a que el trabajo se ultime para realmente saber qué
se está obteniendo".
Para el
equipo técnico y el reparto, trabajar en la jungla, explorar
colinas enfangadas, o rodar dentro o sobre el agua era una
aventura diaria hacia lo desconocido. "Hemos estado juntos en
las trincheras, y con toda evidencia ha sido un proyecto muy
especial, mágico, en el que formar parte" —añade Benz—. "Tengo
la sensación como si todos juntos hubiéramos pasado una guerra.
Éramos muy competitivos, procurábamos superarnos los unos a los
otros. ¿Quién es capaz de trepar sobre escorpiones y hormigas
sin quejarse? ¿Quién sobrevivirá a cualquiera de las acrobacias
que se nos piden? ¿Quién puede permanecer en el barro y bajo la
lluvia más tiempo? Esta película nos ha unido".
Viajar por el
Salween hacia arriba significa avanzar por el río más largo del
sudeste asiático sin obstáculo alguno en su flujo. El Salween
nace en el Tibet y corre entorno a 2.815 kilómetros a través de
China, Birmania, y Tailandia, donde va a desembocar en el Mar de
Andamán. En la provincia china de Yunnan, donde recibe el nombre
de Nujiang, las imponentes gargantas que el río ha creado
reciben el nombre de “Gran Cañón de China.” Considerado
Patrimonio de la Humanidad en 2003, el viejo Salween tiene casi
100 especies de animales y peces raros en peligro de extinción,
además de miles de especies de plantas e insectos que viven a lo
largo de sus bancos.
Aunque hay
permanentes propuestas para barrar partes del Salween, este
poderoso río que pasa por cuatro naciones tan distintas siempre
ha sido una fuerte entidad geográfica, cultural e histórica que
se resiste al cambio. Aunque Stallone quería filmar en el
Salween, e incluso lo exploraron en busca de localizaciones, el
río marca parte de la frontera entre Birmania y Tailandia, y de
hecho es zona de guerra.
"Es una parte
muy peligrosa de Tailandia, donde los birmanos y los karenni se
disparan y combaten, de tal modo que tuvimos que hallar otro
lugar donde rodar" —comenta el jefe de localizaciones, Somchai—.
"Necesitábamos las montañas y un río grande, pero no podíamos
hacerlo allá".
La solución
estuvo en una combinación de tres ríos, dentro y alrededor de
Chiang Mai, principalmente el Mae Ngud Dam, en el Parque
Nacional de Sri Lanna, en torno a una hora al norte de Chiang
Mai y a unos 320 kilómetros de la frontera birmana. Los amplios
canales de la presa, las pequeñas ensenadas, gargantas y
montañas presentan cierto parecido con partes del Salween. Las
secuencias del río con Rambo cazando serpientes y las de los
misioneros y mercenarios se rodaron todas en el lugar. Para
otras escenas del río Salween, se empleó la zona de Baan tap
Dua, y algunas escenas de embarcadero en el río Ping, en Chiang
Mai.
"El río es la
hebra visual más importante de nuestra historia" —comenta
Carbone—. "Dar con un río así fue todo un desafío,
particularmente desde que acabamos por rodar en la estación
seca, cuando los niveles de agua son bajos. Tuvimos que recurrir
a parques nacionales y dimos con esa presa, lo que fue una
suerte para nosotros".
Una
considerable parte de John Rambo se rodó en Mae Ngud y Baan tap
Dua, incluyéndose secuencias con efectos especiales y
complicadas acrobacias de especialistas, lanchas a la carrera y
múltiples explosiones. Rodar en agua es particularmente difícil
para los realizadores, dada la flotilla de cámaras, accesorios,
y personal requerible. Se usaron docenas de embarcaciones y
pontones para transportar o reforzar equipos, luces, accesorios,
guardarropía, alimentación, agua, y a la gente que iba y venía
de tierra firme. Algunas de las localizaciones más remotas del
río estaban a 45 minutos de la ribera, a lo que había que añadir
casi otra hora para los viajes diarios de ida y luego de vuelta.
Algunos miembros del equipo técnico plantaban tiendas de campaña
militares, mientras otros optaban por acampar al aire libre por
la noche, en los bosques, o flotar en embarcaciones sobre el río
para ahorrarse las dos horas de más yendo y viniendo. El uso de
mosquiteras o del spray para los chinches se convirtió en un
modo de vivir. Agua y bebidas electrólitas, sombreros y
protectores solares contribuían a evitar la hipertermia y el
agotamiento.
"El principal
problema en un rodaje sobre agua es que los elementos siempre
mandan” —comenta King—. "Rodar en el río significa que estás ahí
en medio. No hay donde cubrirse, ningún sitio donde ocultarse,
particularmente si hay mucha gente y varias cámaras. Ya caiga un
calor de justicia, o una lluvia torrencial, haya oleaje, o esté
nublado, todo va afectarnos. Es todo un reto".
En el caso de
John Rambo, también había la cuestión del nivel de agua, la
maniobralidad de las embarcaciones, el peso del equipo, del
reparto, y del equipo técnico. En algunas tomas, los
realizadores cargaron cuatro motores en un pontón para apoyar la
disposición de las varias cámaras, y entonces todavía había que
incorporar al personal de cámara. "En ocasiones, las
embarcaciones se estaban hundiendo, y el embarcadero, también"
—informa King—. "Rodar en el agua fue muy complicado tanto para
el equipo técnico como para los actores".
Uno de las
más arduas e inesperadas dificultades tuvo que ver con el nivel
de agua. Incluso en el Mae Ngud Dam, después del Songkran, el
Año Nuevo tailandés, los niveles de agua resultan tan bajos que
el litoral en que se construyó y puso a flotar el barco pirata
tuvo que recomponerse. Carbone y su equipo acabaron por
construir la embarcación usando una gabarra para poder que
pudiera alejarse en paralelo con la ribera evitando tener que
buscar otro lugar.
La
localización para el lugar del campo de extracciones y la
secuencia del tiroteo final en Baan tap Dua ofrecía exactamente
lo que los realizadores necesitaban tanto en tierra como en la
ribera, incluso una curva en el curso del río para poder verse
la patrullera birmana, una playa de arena, una abundancia de
grandes árboles, una zona para un campamento base grande, y una
colina para la ametralladora de calibre 50. Sin embargo, había
un enorme problema con esta “perfecta” localización fluvial. No
había agua.
"Así que a
Sly le encanta enormemente el sitio y me pregunta: '¿Puedes
hacer que el agua brote?'" El jefe de localizaciones Somchai
recuerda: "Y yo le dije: 'Bien, lo intentaré' Y recurrí a mucha
gente distinta meses antes de rodar y todos me miraban como
diciéndome: '¿Estás loco o qué?'"
El río apenas
tenía 30 centímetros de profundidad y no había modo de que los
realizadores pudieran meter las embarcaciones en el agua.
Construir un dique en la jungla no es exactamente algo muy
típico del diseño de producción para un rodaje, pero Carbone y
Somchai, junto con los habitantes del lugar y el equipo técnico
construyeron uno, logrando así elevar con efectividad aquel
nivel del río a casi metro y medio para que pudieran navegar las
lanchas rápidas del film y tuvieran cabida los trabajos de
pirotecnia y acrobáticos. Para lograr construir el dique, se
usaron los elefantes, animales sagrados de Tailandia, junto con
palas pequeñas de mano y machetes. Esos experimentados elefantes
asiáticos, que durante años se han empleado en el transporte de
grandes troncos y en labores forestales, resultan
particularmente útiles en las montañas, donde colinas y jungla
hacen inviables los camiones y tractores.
"Usábamos
elefantes para transportar aquellos enormes pilones de cemento
armado dado que disponer de excavadoras y máquinas
convencionales en aquel lugar remoto era del todo imposible"
—comenta Carbone—. "Todo el lugar del campo de extracciones en
el río fue excavado por elefantes. Talaron muchos árboles,
movieron pilones… estamos realmente en deuda con ellos por la
labor que hicieron. Son unos animales extraordinarios, y
presenciar toda la operación con ellos era absolutamente
sorprendente".
Los elefantes
rodeaban la producción en la localización del campo de
extracciones en el río, incluso cuando comenzó el rodaje. A unos
600 metros del sitio, hay un campo donde los turistas cabalgan
los animales hacia la jungla próxima. Los elefantes vagaban por
la zona o por las colinas tras el plató. Cuando estaba teniendo
lugar el rodaje de la secuencia final con el tiroteo, y la
ametralladora del calibre 50 se puso a disparar, los paquidermos
no se mostraron del todo convencidos acerca de cuanto estaba
ocurriendo.
"La primera
vez que pasó, no estábamos preparados del todo. No teníamos ni
idea del gran impacto que tendría" —admite Somchai—. "Había unos
50 elefantes moviéndose por la jungla con turistas sobre el
lomo; se asustaron y comenzaron a correr." A partir de entonces,
los realizadores coordinaron por teléfono con el campo de
elefantes todo disparo de arma o explosión. "Después de un
tiempo, los paquidermos se habituaron, pero me temo que no así
los turistas" —añade Somchai.
Otro mal de
cabeza para los realizadores eran los turistas que hacían
rafting río abajo mientras se hacía el dique y se recreaba la
brutal zona de guerra. "Uno de los campos de bambú estaba más al
norte, pasada nuestra localización, de tal modo que era
inevitable que los turistas pasaran por nuestro plató rafting
abajo. En ocasiones, aparecían en medio de un plano. Teníamos
que rodar esquivándolos, asegurándonos de que no estaban en el
agua cuando estábamos con las acrobacias en las lanchas
rápidas." —comenta Somchai—. "Asimismo, acostumbran a cerrar el
río para hacer que actúe como un canal realmente pequeño y suave
para el rafting en bambú. Pero corriente arriba, el dique había
hecho que el agua actuara como un canal muy rápido, parecido al
rafting de aguas bravas de los rápidos; el único problema estaba
en que aquél era rafting en bambú, y teníamos que ajustarlo para
los turistas. De tal modo que teníamos que estar atendiendo
muchas cosas durante todo el tiempo".
Por difícil
que fuera el rodaje en el agua, tanto el reparto como el equipo
técnico se avinieron con la mejor disposición a cualquier extra
diario en la labor. "La mejor parte del rodaje en el río era
siempre regresar al campamento base en la barca viendo la puesta
de sol" —nos dice Gallegos—. "A medida que el sol iba
ocultándose tras la línea de árboles, acabándose el día, se
veían unos atardeceres espectaculares, con los rojos y naranjas
más brillantes".
Stallone
estuvo sosteniendo a lo largo de todo el arduo y complicado
rodaje de John Rambo que la tan agotadora como estimulante
producción de este film "era una de las últimas experiencias de
la gran manera de hacer cine de la vieja escuela" que muchos de
los miembros jóvenes del equipo técnico difícilmente volverían a
vivir jamás. Stallone sabía con toda seguridad que para él era
la última. "Así son las cosas; no voy a hacer nunca más algo
como esto" —decía varias veces a lo largo de la producción—. "La
próxima película será dos personas en torno a una mesa hablando
como en Mi cena con André (My Dinner With Andre, 1981).
Stallone,
siendo tanto la encarnación de Rambo como la fuerza motriz que
está tras la odisea cinematográfica del personaje, opina que es
más fácil devenir el polifacético creador, director y guionista
que el ser mediático que aparece en los titulares. Decidir
cerrar el capítulo de uno de los personajes más famosos de la
pantalla al tiempo que se ofrece un capítulo desconocido y
horrible de la historia reciente a un público internacional, se
configuraba como una responsabilidad pareja a andar por la
cuerda floja que asumió con todas las consecuencias. Si bien
Stallone, estrella, director y guionista de 60 años, bien podría
estar contando sus millones sin necesidad de hacer nada más, o
hacer filmes de acción con croma key verde de fondo en un
estudio con aire acondicionado, quería crear y escenificar un
auténtico adiós épico a un icono querido internacionalmente:
John Rambo.
"No tiene
necesidad de demostrar nada a nadie más que a sí mismo, y ello
es lo que le hace moverse" —comenta King, que lleva conociendo a
Stallone desde hace años—. "Sly es consciente de que tiene 60
años, y de que las cosas son distintas de cuando tenía 20, pero
no se siente viejo y quiere romper el molde, el estigma pegado a
la edad. Siente que tiene más experiencia, más conocimiento, más
que dar que nunca. Le encanta lo que hace y tiene talento. Tiene
mucho que decir".
Thompson, que
lleva produciendo películas desde hace más de 30 años, piensa
que Stallone es un director consumado. "Éste es el primer film
que hago con Sly y aunque ya sabía que es un director de éxito,
lo que he descubierto es que es uno de los mejores directores
con los que haya trabaja jamás, y puedo decir que he trabajado
con muchos" —dice Thompson—. "Su conocimiento de la cámara, de
cómo los actores deben relacionarse los unos con los otros, su
capacidad visual… todo es soberbio. Sabe lo que quiere y sabe
cómo crear exactamente el impacto y hacer llegar la información
de cada secuencia individualmente de tal modo que lleve a la
siguiente. No hay espacio despilfarrado. El modo económico y
poderoso en el que Sly crea su narrativa visual me resulta
particularmente impresionante".
Stallone
rueda permanentemente con varias cámaras, en ocasiones con cinco
a la vez. Trabajando con el director de fotografía Glen
MacPherson, Stallone y su operador de cámara Vern Nobles
experimentaron con aparejos, ángulos y movimiento, para captar
toda la acción de golpe. El objetivo de usar la cámara para
acentuar los confusos y aterradores momentos del conflicto
pasaba por recurrir a la Steadicam y a planos de los todo
terreno a gran velocidad a través de la jungla, cámaras con
aparejos para saltar por los acantilados o para volar por encima
de la extensa acción. Había cámaras flotando a lo largo del río,
que se deslizaban a lo largo de las laderas, y que irrumpían
dentro de las chozas y las jaulas de bambú.
"Sly es un
director muy interesante" —informa La Botz—. "Posee visión
artística y es un tipo muy visceral. Llega al plató y mira qué
es lo que quiere hacer; no tiene reparos desquiciar a la gente
si tiene que cambiar las cosas. Se concentra como nadie y es muy
consciente y controla el momento, lo cual admiro. El resultado
es un proceso de colaboración que está muy vivo, como el film.
Ésta es una película muy pura y palpitante".
El estilo que
tiene Stallone a la hora de escuchar la opinión de los otros, y
de pensar y revisar en el mismo plató puede frustrar la lista de
seguidores, pero jamás está dispuesto para la resolución final
si hay algo que puede mejorarse. "Con Sly todo el mundo tiene
voz en el plató, es alguien muy abierto" —comenta King—. "Es de
los que se piensan las cosas mucho; se queda ahí sentado
meditando en silencio. Pude hallarse a media escena y decidir de
súbito que no está funcionando y cambiar. Ve las cosas a medida
que las está hacienda. Ése es su estilo".
La increíble
concentración que Stallone demuestra despierta asombro y
comentarios de incredulidad por parte de los coprotagonistas y
colegas. No es ya las múltiples cosas de que se ocupa a la vez,
es su capacidad instantánea para prestar la mayor atención a
todo en cada momento.
"Da el cien
por cien en cada cosa que atiende" —comenta Kang—. "Puede estar
hablando conmigo y su atención está plenamente en mi, pero
entonces alguien se acerca y le pregunta algo y entonces se
concentra en él. En ningún momento sientes que está a medias
contigo para pasar a otro de inmediato. Es alguien práctico y
dedicado".
"Trabaja
desde que se levanta hasta que se va a la cama" —comenta
McTavish—. "Todo el tiempo, con entusiasmo, sin queja alguna.
Como director, Sly es de los que colaboran plenamente y
estimulan debido a la energía que vierte en la producción, su
plena dedicación y compromiso. Cuando hay una entrega e
intensidad como esas en lo alto del escalafón, se filtra y
contagia hacia abajo, y uno mismo se deja llevar por ello".
Schulze
añade: "No tengo ni idea de cómo se lo hace para escribir,
dirigir, y actuar, y para equilibrar todo" —nos dice—. "Dirige e
interpreta durante toda la jornada, y luego ve las tomas del día
y supervisa la segunda unidad, viajando una hora o más para ir a
la ciudad. Y a la mañana siguiente reescribe, actividad derivada
de haber visto las tomas, y a continuación se sumerge en otras
doce o catorce horas de trabajo en la jungla humeante. Me siento
estimulado al instante, pero mucho más sorprendido ante cómo
maneja todo. No tengo ni idea de cómo lo hace".
Y cuando
Schulze dice “Lo hace todo," no está necesariamente exagerando.
Stallone estaba a menudo en medio de la acción, particularmente
cuando las cámaras no estaban rodando. "Ves a Sly en el plató, y
está ahí dando paletadas a los excrementos de cerdo y talando
árboles para luego girarse y brindar esa absolutamente intensa
interpretación, y más tarde se va hacia el operador para decidir
el trabajo de la cámara para el próximo plano" —comenta Benz—.
"Y uno sólo piensa: ‘¡Allá voy!' Nos inspira a todos, a mí y a
los demás en torno a él. Es inteligente, realmente divertido, y
tiene un carisma impresionante, además de pasión por el trabajo.
Como director es muy exigente. En ocasiones puede llegar a ser
rudo, brutal, pero lo que hace es presionarte para que des
absolutamente lo mejor de ti hasta el punto de sacarte cosas que
jamás imaginaste poder hacer".
Marsden, por
una vez, confiesa: "Creía que estaba preparado, pero se me ha
sometido a prueba más allá de lo que pensé experimentaría. Para
un actor, eso siempre es, siempre, un gozo. Sly empuja a cada
uno de nosotros más allá de la línea que creíamos jamás
rebasaríamos. Eso es lo que le hace tan estimulante y un gran
líder".
Benz, quien
no había trabajado antes en una película de acción, contrató a
un entrenador tan pronto como obtuvo el papel. "Comencé a
entrenar dos veces al día, seis días a la semana, porque sabía
que como única mujer de la cinta iba a tener que mantener el
mástil contra todos esos hombres extremadamente fuertes,
incluyendo al mismo Sylvester Stallone" —comenta Benz—. "De tal
modo que iba a tener que estar en inmejorables condiciones
físicas para lograr hacer eso. Trabajé tan duro tratando de
incrementar mi resistencia que estaba preparada para hacer el
film".
Más allá de
la dureza de los elementos naturales, la cantidad de acrobacias
prácticas hizo de la filmación un desafío mucho mayor tanto para
los actores como para el equipo de especialistas. "La acción de
esta película presenta mucha más fuerza bruta que cualquier otro
film" —afirma Thompson—. "No se trata de las ametralladoras y de
gente anónima reventando o de muchos efectos especiales. Se
trata del combate cuerpo a cuerpo, de armas sostenidas con la
mano, y de acción brutal, animal".
Stallone y su
equipo coreografiaron meticulosamente las acrobacias y los
efectos especiales, buscando recrear el impacto visual del
horror de la guerra.
"Tuvimos el
mejor equipo del mundo" —comenta King—. "Sly examinaba con Alex
y Chad todos las acrobacias y gags que quería se hicieran. Se
trata de una película de grandes efectos especiales donde los
horrores de la guerra van a calar hondo en nuestro país".
Gunn y su
supervisor de Prosthetics FX Supervisor, John Schoonraad,
invirtió semanas creando los cuerpos carbonizados de hombres,
mujeres, niños y animales que integran una de las escenas más
negras del film. El equipo creó docenas de cuerpos prostéticos
distintos, algunos particularmente realistas para primeros
planos que debía captar la cámara y otros como background.
Docenas de extras también encarnaban cuerpos en el lugar de la
masacre de gente karenni, después de que en el film los
militares birmanos reduzcan el emplazamiento a cenizas.
Esta última y
horrible situación de Rambo en Tailandia se evidencia un punto
de inflexión en su vida. Tras liderar a los mercenarios en la
incursión en Birmania para salvar a los misioneros, Rambo se da
cuenta de que necesita cambiar. Habiendo logrado sobrevivir a
duras penas a un descenso a los infiernos más, donde reside la
inhumanidad del hombre para con el hombre, Rambo desea cerrar
ese capítulo de su vida. Su observación acerca de que una
persona puede “vivir por nada, o morir por algo” da de lleno en
su sino solitario aunque no deliberado: Rambo en sí mismo.
Porque ¿quién es él? ¿En qué se ha convertido?
Un hombre sin
patria, guerrero sin guerra, Rambo emerge de su última aventura
en la pantalla como un hombre con un propósito. Para este héroe,
no hay mayor honor o servicio que brindar la salvación. Cuando
Stallone acaba la historia de John Rambo, ofrece una
"perspectiva de esperanza" para este hijo pródigo que se ha
perdido desde hace mucho tiempo, y que ahora ya tiene 60 años.
En la secuencia final, mientras se extiende una nube de
porquería y polvo, Rambo ya ha regresado a Estados Unidos. Le
vemos caminar hacia donde se halla un viejo indio nativo
norteamericano sentado bajo un porche en pleno desierto de
Arizona… esperando. No se menciona una sola palabra. Por fin,
Sylvester Stallone hace que John Rambo retorne al hogar.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "John Rambo" - Copyright © 2008 Nu
Image, Equity Pictures Medienfonds y
Millennium Films. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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