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JOHN RAMBO
(Rambo)


cartel
Dirección: Sylvester Stallone.
Países:
USA y Alemania.
Año: 2008.
Duración: 92 min.
Género: Acción, drama.
Interpretación: Sylvester Stallone (John Rambo), Julie Benz (Sarah Miller), Paul Schulze (Dr. Michael Burnett), Matthew Marsden (School Boy), Graham McTavish (Lewis), Rey Gallegos (Diaz), Jake La Botz (Reese), Tim Kang (En-Joo), Maung Maung Khim (Tint), Ken Howard (Arthur Marsh).
Guión: Sylvester Stallone; sobre el personaje creado por David Morrell.
Producción: Avi Lerner, John Thompson y Kevin King Templeton.
Música: Brian Tyler.
Fotografía: Glen MacPherson.
Montaje: Sean Albertson.
Diseño de producción: Franco-Giacomo Carbone.
Vestuario: Lizz Wolf.
Estreno en USA: 25 Enero 2008.
Estreno en España: 1 Febrero 2008.

CÓMO SE HIZO "JOHN RAMBO"
Notas de producción © 2008 Manga Films

3. La producción

  Stallone estaba decidido a rodar tan cerca como fuera posible de la desvastada frontera entre Tailandia y Birmania, eligiendo como base de la producción la capital septentrional de Chiang Mai. Esta antigua ciudad, la segunda de mayor dimensión en el país, se asienta a mucha altura, en las montañosas y exuberantes provincias del noroeste. "El film es tan auténtico como nos ha sido posible, sin realmente habernos metido en Birmania, lo que obviamente hubiera sido imposible porque no habríamos obtenido el permiso" —comenta King—. "La autenticidad era fundamental para Sly. Ha querido un reparto con gente real. Tenemos actores y extras procedentes del ejército birmano. Tenemos auténtica gente karenni, víctimas de los campos de minas, y refugiados. En la película, se habla birmano. Teníamos que estar aquí". Desde la perspectiva logística, John Rambo ha sido una producción enorme, muy compleja, con casi 500 profesionales integrando el equipo técnico y cinco idiomas distintos. La compañía de producción con sede en Tailandia, Legend Films, ayudó a Millennium Films y a los realizadores a conseguir los permisos tailandeses, licencias de importación, el papeleo gubernamental, y localizaciones. Parte de la filmación tuvo lugar en parques nacionales y requería permisos especiales y una coordinación cuidadosa para proteger el entorno natural. También se sumó a la vastedad de la producción todo lo referido a los acuerdos para el transporte y el alojamiento de un equipo internacional. "El equipo lo ha constituido gente proveniente de trece países" —informa Thompson—. "Los actores proceden de siete países. Cada día, se desplegaban más de sesenta especialistas y cientos de extras. Han estado rodando un total de cinco cámaras diarias repartidas en dos unidades. Hemos llegado a construir un pueblo y una ciudad pequeña. Nos hemos constituido en un cuerpo físico gigantesco hecho de cosas y gente que ha tenido que moverse y trabajar al unísono y con precisión". Rodada por completo en localizaciones exteriores, el campamento base de la producción, siempre en un sitio distinto, se parecía a un complejo militar con sus cientos de uniformes y armas, docenas de tiendas, autobuses y tráileres, y casi 200 vehículos, incluyendo bastantes todo terrenos. El tamaño y envergadura de la película hizo que la construcción, el alojamiento, el transporte, y el desplazamiento y alimentación de reparto y equipo técnico deviniera parecido a la intendencia de un pequeño ejército.

 

  Además, los realizadores construyeron seis embarcaciones, entre ellas réplicas de una lancha patrullera de la Armada birmana, de la embarcación pirata birmana, y de la lancha de Rambo. Para el complejo del ejército birmano de la película, Carbone hizo que su equipo de producción limpiara más de dos hectáreas de jungla para construir a continuación más de 50 edificios en el claro. El plató vecino de la población karenni requirió el nivelado de algunas colinas, la creación de un sistema de irrigación, el rellenado de terrazas, además de la construcción de 34 estructuras de bambú, y la incorporación de plantas, ganado y otros animales.

  "Una de las cosas más fascinantes es haber logrado incorporar a los mejores jefes de departamento procedentes de todo el mundo, donde sea que haya hecho falta hallarlos" —dice Thompson—. "Hemos incorporado a Alex Gunn y a su equipo de efectos especiales en películas como Munich (Munich, 2005) y Troya (Troy, 2004). El equipo de especialista ha intervenido en Matrix (The Matrix, 1999), y en V de vendetta (V for Vendetta, 2005). Hemos conseguido muchos profesionales esenciales con películas destacadas tras ellos; Sly sabe cómo conseguir que todos ellos trabajen en una misma dirección para lograr el mismo objetivo, sabe cómo dirigir la orquesta. Cada uno de ellos tiene perfectamente claro cuál es su cometido en la creación de la película, y Sly los armoniza a todos".

  Armonizarlos y hacer que trabajen al unísono no era precisamente lo más sencillo para una película que se realiza por entero en exteriores, con un calor y humedad sofocantes, y la naturaleza de Tailandia del norte. "La comunicación fue probablemente el mayor desafío: lograr que todos trabajaran juntos con todas las diferencias culturales y lingüísticas y todos los otros elementos" —informa King—. "Todo es muy difícil cuando tampoco te sobra el tiempo precisamente y hay que conseguir tener cumplido el trabajo diario. Y hay que añadir la pesadilla de la logística, con esos deslizamientos de barro que obstruyen carreteras, las lluvias torrenciales, un calor insoportable, lograr que el equipo técnico y los materiales lleguen a buen puerto montaña arriba o por el río. Aparte de todo eso, todo ha sido encantador".

  Kang dice que estar en Tailandia, en la jungla, y sobre el agua le ayudó, y también a los otros actores, de modo inconmensurable. "Estar realmente inmerso en la cultura, escuchar el idioma en torno a ti, ver con tus propios ojos, todo ello te proporciona como actor una clara ventaja" —comenta—. "Cuando voy al plató, no hay fisuras. Estoy allí, tan cerca de la realidad pura como se puede estar sin riesgos".

  Cuando Stallone decidió rodar en Tailandia era consciente de que necesitaba un río en la jungla. En la capital septentrional del país, Chiang Mai, halló una base de la producción a cuatro horas de la auténtica zona de guerra entre Tailandia y Birmania. Cada día, el reparto y el equipo técnico de John Rambo se levantaban antes de la aparición del sol para desplazarse un mínimo de una hora hacia el norte respecto de la ciudad para acceder a las localizaciones de las montañas, con bosques laberínticos ahogados por la jungla, saltos de agua pintorescos, ríos, lagos, cuevas pretéritas y gargantas accidentadas.

  "La esfera de acción de la película es enorme pues aquélla es gente pequeña en medio de una zona de guerra tan vasta como hostil y densa, y me parece que el simbolismo de eso es abrumador" —nos dice Stallone—. “La película es un espectáculo en lo referido a la historia a narrar, a los temas de la esperanza, y en lo tocante al look y al background donde se desarrolla".

  Sin interiores algunos ni localizaciones en estudio, durante más de tres meses, los realizadores trabajaron en las más duras condiciones, con lluvia, granizo, truenos, relámpagos, inundaciones, calor extremo, y humedad sofocante. Las temperaturas en las junglas de las montañas alcanzan generalmente un espectro entre los 35 y los 45 grados, o más, con un típico índice de calor, combinando temperatura y humedad, de unos 40 grados. La mayoría del reparto y del equipo técnico dicen que ha sido el mayor desafío físico y el rodaje cinematográfico más difícil de sus vidas.

  "Ésta ha sido una experiencia gloriosamente brutal" —comenta Stallone—. "Tanto el reparto como el equipo técnico han trabajado bajo una dureza increíble. En estos tiempos, cuando el mundo cinematográfico básicamente ha devenido mecanizado y computerizado, esta película será la última hecha a la antigua usanza. Ha sido más dura que todo cuanto he llegado a hacer hasta ahora, pero también ha sido el film que más me ha compensado. Hemos trabajado a diario bajo temperaturas de 43, 45 grados sin un momento de tregua. Esa gente, literalmente, ha tenido que avanzar a través de la jungla y quedar hecha trizas por acción de la naturaleza, los insectos, y las serpientes. Por ello ha habido una auténtica camaradería. Les decía: 'Esto es realmente especial. Cuando esto haya acabado, suspiraremos aliviados, pero al tiempo vamos a añorarlo'".

  La producción dio comienzo en Chiang Mai a mediados de febrero de 2007 en plena "estación ardiente,” un periodo de sequía y de limpieza de los campos que se extiende desde enero a abril. Dado que la producción se rodó en las montañas que circundan la ciudad, el reparto y equipo técnico comenzaron la producción en medio de niveles de polución jamás alcanzados antes de que la estación de las lluvias diera comienzo, en la primavera. En la localización de Tim Luang Cave, donde se rodaron las secuencias de los karenni desplazados que se han ocultado en cuevas y la de la bomba Tallboy, puñados de cenizas del tamaño de la palma de la mano flotaban en el aire y cubrían el suelo de la chamuscada jungla. A lo largo de las semanas en que se rodó el tiroteo final o las secuencias del campo de extracciones, el humo, la mugre, el polvo, y el fuego invadieron el aire, a lo que se sumaba un calor implacable.

  "Hubo algunos días en que nos hallábamos rodando a pleno sol, en medio de veinte fuegos que ardían sin control en las montañas que nos rodeaban, en medio de tiroteos, y polvo, y humo, y nosotros estábamos cargados de equipo, corriendo y haciendo acrobacias" —comenta Gallegos—. "El calor parecía haber alcanzado los 50 grados, había cinco cámaras, un centenar de soldados birmanos, lanzallamas, una ametralladora del calibre 50, cinco mercenarios, y Rambo. Ha sido el lugar más duro en el que haya trabajado jamás".

  Además del humo, la mugre, y el polvo en las secuencias en Baan tap Dua, la arena, la hierba, y los árboles en el lugar del campo de extracciones estaban repletos de arañas, escorpiones, hormigas, mosquitos, pulgas, y otros insectos mordientes. También había montañas de serpientes: cobras, culebras verdes, serpientes arbóreas y víboras.

  "Rodar en Tailandia ha resultado de lo más extremo, lleno de los insectos más sorprendentes" —comenta McTavish—. "Hormigas a las que podrías colocarle una silla de montar y cabalgar encima de ellas hacia casa, serpientes que te resulta prácticamente imposible concebir que tengan el color que les estás viendo... Y está lleno de ellas; hay algo así como 168 especies de serpiente distintas en Tailandia y 165 de las mismas son venenosas. Vi cuatro de éstas en un solo día con la segunda unidad, una de las cuales se estaba encaramando por la pierna de un actor".

  Cuando en esta película vemos a Rambo por primera vez, éste está regresando a la granja de serpientes donde vive y trabaja. La localización de esta granja, en Baan Chao Na, fue la primera que los realizadores hallaron mientras exploraban Chiang Mai. Situada en el río Ping, que atraviesa la ciudad, el antiguo restaurante y el embarcadero fluvial para los botes de turistas se rehicieron y remodelaron para convertirlos en la granja de serpientes del film, que a la vez es el escenario para el show con los ofidios, la casa y la fragua de Rambo, así como el embarcadero para sus lanchas.

  Durante la preproducción, Stallone comenzó a trabajar con serpientes, la mayoría de ellas mortales, con objeto de estar preparado para las secuencias de caza de serpientes de Rambo. Manejaba pitones, cobras, y otros ofidios venenosos mientras el reparto y el equipo técnico se mantenía a distancia. Trabajó junto a los encantadores de serpientes en la película, y rodó muchas secuencias con serpientes provistas plenamente con su caja de colmillos aunque vaciadas de veneno, pese a que ni siquiera el cuidador de los animales estaba en disposición de asegurar plenamente que se había logrado extraer todo el veneno. "En ocasiones, se producía una pequeña mordedura de ofidio" —comenta el cuidador Songporn "Tammy" Musikadilok—. "Sin embargo, no por ello Sly dejaba de querer manejarlas. Es muy bueno cogiendo las serpientes y dominándolas".

  También hubo las semanas de rodaje nocturno en la jungla bajo máquinas de lluvia mientras se arrastraban por el barro, corrían y avanzaban con medio cuerpo sumergido a través de las corrientes y los ríos, agazapados bajo cobertizos de bambú o colgados de jaulas de bambú. "La máquina de lluvia me hace pensar en tomar una ducha con ropa y todo durante ocho horas" —comenta Gallegos, a lo que añade:— "incluso con serpientes y chinches".

  Las escenas en las pocilgas del complejo militar birmano, bajo la lluvia de la máquina, fueron las más penosas e inolvidables para varios actores. "Pienso que las cosas que acaban siendo las más significativas de nuestra vida no son ciertamente las más fáciles, sino que contrariamente son las más duras en su momento" —comenta Schulze—. "Mi escena favorita es en la que estoy en una jaula, colgando sobre la pocilga, mientras mi compatriota está crucificado y siendo comido por los cerdos. En último extremo se trata de mi preferida porque alcanzaba a observar a Sly poniéndose derecho desde su posición arrodillada entre el barro y los excrementos de cerdo, gritando frenéticamente a todos lo que era necesario que ocurriera para hacer que la escena funcionara".

  Puede que la perspectiva de vuelo de pájaro desde la que Schulze veía todo contribuyó a hacer que sus recuerdos sobre la pocilga sean algo más brillantes que los de su coprotagonista Benz. "Trabajar con cerdos ha sido absolutamente traumático para mí" —recuerda la actriz—. "Me hallaba atada dentro de la pocilga, agachada bajo un cobertizo de bambú, arrodillada, y soltaron hacia dentro uno de los cerdos. Estamos hablando de 180 kgs de animal salvaje yendo directamente hacia una, sin poder moverme para escapar. Estaba embarrada, tenía frío, me sentía asquerosa, húmeda… Ha sido la experiencia más desafiante a nivel físico y emocional que haya hecho jamás".

  El complejo militar birmano estaba compuesto de 50 estructuras desparramadas en unas dos hectáreas de tierra cerca de Mae Hor Pra. Algunas de las estructuras de este complejo eran tiendas del ejército más cuatro o cinco estilos de auténticas cabañas de oficiales birmanos, cabañas para la tropa, salas de reunión, comedores, zonas sanitarias y de municionamiento. Había cuatro torres, una de ellas de 17 metros en su extremo más alto. Hicieron falta tres meses y medio para construir todo el conjunto.

  Carretera abajo, los realizadores también construyeron el pueblo de los karenni, que en la película viene a representar dos villorrios distintos, más tarde destruidas en la película. En un principio, los realizadores buscaban una auténtica población karenni; llegaron a explorar el terreno para hallarla, sin embargo consideraron que esas localizaciones quedaban demasiado lejos y presentaban peligros para la filmación. El equipo de producción investigó el diseño de la villa, que contenía 34 estructuras de bambú dispuestas en terrazas adosadas a las colinas, y emplearon herramientas nativas para construirlas.

  "No se recurrió a ninguna herramienta eléctrica para la construcción de los edificios del escenario" —informa Carbone—. "Todo se construyó con machetes, sierras de mano, palas pequeñas, y ocasionalmente un elefante aquí y allí. Si necesitaban una escalera, construían una en el mismo lugar con bambú. Nuestro equipo integraba maestros artesanos que asumieron con creces el desafío de alcanzar un gran nivel de autenticidad. De hecho, cuando la gente se topó con nuestra villa antes de iniciarse el rodaje, anduvieron por ella preguntándose adónde había ido la población ¡dado que parecía muy real! Aquello fue el mayor cumplido".

  Mientras se abría el claro en aquella espesa jungla casi impenetrable para poder construir el complejo de varias hectáreas, el equipo de producción hizo un gran descubrimiento que más tarde influyó en el diseño. "Mientras íbamos cobrándonos espacio a través de la jungla, nos topamos con un maravilloso regalo: el río" —nos dice Carbone—. "El río creaba un espléndido arco alrededor del complejo, de tal modo que construimos una carretera que reflejara ese arco. Ni siquiera sabíamos que estaba allí hasta que comenzamos a construir la carretera. Cuando uno se las tiene con lo desconocido, como es el caso de la jungla, casi se tiene que esperar a que el trabajo se ultime para realmente saber qué se está obteniendo".

  Para el equipo técnico y el reparto, trabajar en la jungla, explorar colinas enfangadas, o rodar dentro o sobre el agua era una aventura diaria hacia lo desconocido. "Hemos estado juntos en las trincheras, y con toda evidencia ha sido un proyecto muy especial, mágico, en el que formar parte" —añade Benz—. "Tengo la sensación como si todos juntos hubiéramos pasado una guerra. Éramos muy competitivos, procurábamos superarnos los unos a los otros. ¿Quién es capaz de trepar sobre escorpiones y hormigas sin quejarse? ¿Quién sobrevivirá a cualquiera de las acrobacias que se nos piden? ¿Quién puede permanecer en el barro y bajo la lluvia más tiempo? Esta película nos ha unido".

  Viajar por el Salween hacia arriba significa avanzar por el río más largo del sudeste asiático sin obstáculo alguno en su flujo. El Salween nace en el Tibet y corre entorno a 2.815 kilómetros a través de China, Birmania, y Tailandia, donde va a desembocar en el Mar de Andamán. En la provincia china de Yunnan, donde recibe el nombre de Nujiang, las imponentes gargantas que el río ha creado reciben el nombre de “Gran Cañón de China.” Considerado Patrimonio de la Humanidad en 2003, el viejo Salween tiene casi 100 especies de animales y peces raros en peligro de extinción, además de miles de especies de plantas e insectos que viven a lo largo de sus bancos.

  Aunque hay permanentes propuestas para barrar partes del Salween, este poderoso río que pasa por cuatro naciones tan distintas siempre ha sido una fuerte entidad geográfica, cultural e histórica que se resiste al cambio. Aunque Stallone quería filmar en el Salween, e incluso lo exploraron en busca de localizaciones, el río marca parte de la frontera entre Birmania y Tailandia, y de hecho es zona de guerra.

  "Es una parte muy peligrosa de Tailandia, donde los birmanos y los karenni se disparan y combaten, de tal modo que tuvimos que hallar otro lugar donde rodar" —comenta el jefe de localizaciones, Somchai—. "Necesitábamos las montañas y un río grande, pero no podíamos hacerlo allá".

  La solución estuvo en una combinación de tres ríos, dentro y alrededor de Chiang Mai, principalmente el Mae Ngud Dam, en el Parque Nacional de Sri Lanna, en torno a una hora al norte de Chiang Mai y a unos 320 kilómetros de la frontera birmana. Los amplios canales de la presa, las pequeñas ensenadas, gargantas y montañas presentan cierto parecido con partes del Salween. Las secuencias del río con Rambo cazando serpientes y las de los misioneros y mercenarios se rodaron todas en el lugar. Para otras escenas del río Salween, se empleó la zona de Baan tap Dua, y algunas escenas de embarcadero en el río Ping, en Chiang Mai.

  "El río es la hebra visual más importante de nuestra historia" —comenta Carbone—. "Dar con un río así fue todo un desafío, particularmente desde que acabamos por rodar en la estación seca, cuando los niveles de agua son bajos. Tuvimos que recurrir a parques nacionales y dimos con esa presa, lo que fue una suerte para nosotros".

  Una considerable parte de John Rambo se rodó en Mae Ngud y Baan tap Dua, incluyéndose secuencias con efectos especiales y complicadas acrobacias de especialistas, lanchas a la carrera y múltiples explosiones. Rodar en agua es particularmente difícil para los realizadores, dada la flotilla de cámaras, accesorios, y personal requerible. Se usaron docenas de embarcaciones y pontones para transportar o reforzar equipos, luces, accesorios, guardarropía, alimentación, agua, y a la gente que iba y venía de tierra firme. Algunas de las localizaciones más remotas del río estaban a 45 minutos de la ribera, a lo que había que añadir casi otra hora para los viajes diarios de ida y luego de vuelta. Algunos miembros del equipo técnico plantaban tiendas de campaña militares, mientras otros optaban por acampar al aire libre por la noche, en los bosques, o flotar en embarcaciones sobre el río para ahorrarse las dos horas de más yendo y viniendo. El uso de mosquiteras o del spray para los chinches se convirtió en un modo de vivir. Agua y bebidas electrólitas, sombreros y protectores solares contribuían a evitar la hipertermia y el agotamiento.

  "El principal problema en un rodaje sobre agua es que los elementos siempre mandan” —comenta King—. "Rodar en el río significa que estás ahí en medio. No hay donde cubrirse, ningún sitio donde ocultarse, particularmente si hay mucha gente y varias cámaras. Ya caiga un calor de justicia, o una lluvia torrencial, haya oleaje, o esté nublado, todo va afectarnos. Es todo un reto".

  En el caso de John Rambo, también había la cuestión del nivel de agua, la maniobralidad de las embarcaciones, el peso del equipo, del reparto, y del equipo técnico. En algunas tomas, los realizadores cargaron cuatro motores en un pontón para apoyar la disposición de las varias cámaras, y entonces todavía había que incorporar al personal de cámara. "En ocasiones, las embarcaciones se estaban hundiendo, y el embarcadero, también" —informa King—. "Rodar en el agua fue muy complicado tanto para el equipo técnico como para los actores".

  Uno de las más arduas e inesperadas dificultades tuvo que ver con el nivel de agua. Incluso en el Mae Ngud Dam, después del Songkran, el Año Nuevo tailandés, los niveles de agua resultan tan bajos que el litoral en que se construyó y puso a flotar el barco pirata tuvo que recomponerse. Carbone y su equipo acabaron por construir la embarcación usando una gabarra para poder que pudiera alejarse en paralelo con la ribera evitando tener que buscar otro lugar.

  La localización para el lugar del campo de extracciones y la secuencia del tiroteo final en Baan tap Dua ofrecía exactamente lo que los realizadores necesitaban tanto en tierra como en la ribera, incluso una curva en el curso del río para poder verse la patrullera birmana, una playa de arena, una abundancia de grandes árboles, una zona para un campamento base grande, y una colina para la ametralladora de calibre 50. Sin embargo, había un enorme problema con esta “perfecta” localización fluvial. No había agua.

  "Así que a Sly le encanta enormemente el sitio y me pregunta: '¿Puedes hacer que el agua brote?'" El jefe de localizaciones Somchai recuerda: "Y yo le dije: 'Bien, lo intentaré' Y recurrí a mucha gente distinta meses antes de rodar y todos me miraban como diciéndome: '¿Estás loco o qué?'"

  El río apenas tenía 30 centímetros de profundidad y no había modo de que los realizadores pudieran meter las embarcaciones en el agua. Construir un dique en la jungla no es exactamente algo muy típico del diseño de producción para un rodaje, pero Carbone y Somchai, junto con los habitantes del lugar y el equipo técnico construyeron uno, logrando así elevar con efectividad aquel nivel del río a casi metro y medio para que pudieran navegar las lanchas rápidas del film y tuvieran cabida los trabajos de pirotecnia y acrobáticos. Para lograr construir el dique, se usaron los elefantes, animales sagrados de Tailandia, junto con palas pequeñas de mano y machetes. Esos experimentados elefantes asiáticos, que durante años se han empleado en el transporte de grandes troncos y en labores forestales, resultan particularmente útiles en las montañas, donde colinas y jungla hacen inviables los camiones y tractores.

  "Usábamos elefantes para transportar aquellos enormes pilones de cemento armado dado que disponer de excavadoras y máquinas convencionales en aquel lugar remoto era del todo imposible" —comenta Carbone—. "Todo el lugar del campo de extracciones en el río fue excavado por elefantes. Talaron muchos árboles, movieron pilones… estamos realmente en deuda con ellos por la labor que hicieron. Son unos animales extraordinarios, y presenciar toda la operación con ellos era absolutamente sorprendente".

  Los elefantes rodeaban la producción en la localización del campo de extracciones en el río, incluso cuando comenzó el rodaje. A unos 600 metros del sitio, hay un campo donde los turistas cabalgan los animales hacia la jungla próxima. Los elefantes vagaban por la zona o por las colinas tras el plató. Cuando estaba teniendo lugar el rodaje de la secuencia final con el tiroteo, y la ametralladora del calibre 50 se puso a disparar, los paquidermos no se mostraron del todo convencidos acerca de cuanto estaba ocurriendo.

  "La primera vez que pasó, no estábamos preparados del todo. No teníamos ni idea del gran impacto que tendría" —admite Somchai—. "Había unos 50 elefantes moviéndose por la jungla con turistas sobre el lomo; se asustaron y comenzaron a correr." A partir de entonces, los realizadores coordinaron por teléfono con el campo de elefantes todo disparo de arma o explosión. "Después de un tiempo, los paquidermos se habituaron, pero me temo que no así los turistas" —añade Somchai.

  Otro mal de cabeza para los realizadores eran los turistas que hacían rafting río abajo mientras se hacía el dique y se recreaba la brutal zona de guerra. "Uno de los campos de bambú estaba más al norte, pasada nuestra localización, de tal modo que era inevitable que los turistas pasaran por nuestro plató rafting abajo. En ocasiones, aparecían en medio de un plano. Teníamos que rodar esquivándolos, asegurándonos de que no estaban en el agua cuando estábamos con las acrobacias en las lanchas rápidas." —comenta Somchai—. "Asimismo, acostumbran a cerrar el río para hacer que actúe como un canal realmente pequeño y suave para el rafting en bambú. Pero corriente arriba, el dique había hecho que el agua actuara como un canal muy rápido, parecido al rafting de aguas bravas de los rápidos; el único problema estaba en que aquél era rafting en bambú, y teníamos que ajustarlo para los turistas. De tal modo que teníamos que estar atendiendo muchas cosas durante todo el tiempo".

  Por difícil que fuera el rodaje en el agua, tanto el reparto como el equipo técnico se avinieron con la mejor disposición a cualquier extra diario en la labor. "La mejor parte del rodaje en el río era siempre regresar al campamento base en la barca viendo la puesta de sol" —nos dice Gallegos—. "A medida que el sol iba ocultándose tras la línea de árboles, acabándose el día, se veían unos atardeceres espectaculares, con los rojos y naranjas más brillantes".

  Stallone estuvo sosteniendo a lo largo de todo el arduo y complicado rodaje de John Rambo que la tan agotadora como estimulante producción de este film "era una de las últimas experiencias de la gran manera de hacer cine de la vieja escuela" que muchos de los miembros jóvenes del equipo técnico difícilmente volverían a vivir jamás. Stallone sabía con toda seguridad que para él era la última. "Así son las cosas; no voy a hacer nunca más algo como esto" —decía varias veces a lo largo de la producción—. "La próxima película será dos personas en torno a una mesa hablando como en Mi cena con André (My Dinner With Andre, 1981).

  Stallone, siendo tanto la encarnación de Rambo como la fuerza motriz que está tras la odisea cinematográfica del personaje, opina que es más fácil devenir el polifacético creador, director y guionista que el ser mediático que aparece en los titulares. Decidir cerrar el capítulo de uno de los personajes más famosos de la pantalla al tiempo que se ofrece un capítulo desconocido y horrible de la historia reciente a un público internacional, se configuraba como una responsabilidad pareja a andar por la cuerda floja que asumió con todas las consecuencias. Si bien Stallone, estrella, director y guionista de 60 años, bien podría estar contando sus millones sin necesidad de hacer nada más, o hacer filmes de acción con croma key verde de fondo en un estudio con aire acondicionado, quería crear y escenificar un auténtico adiós épico a un icono querido internacionalmente: John Rambo.

  "No tiene necesidad de demostrar nada a nadie más que a sí mismo, y ello es lo que le hace moverse" —comenta King, que lleva conociendo a Stallone desde hace años—. "Sly es consciente de que tiene 60 años, y de que las cosas son distintas de cuando tenía 20, pero no se siente viejo y quiere romper el molde, el estigma pegado a la edad. Siente que tiene más experiencia, más conocimiento, más que dar que nunca. Le encanta lo que hace y tiene talento. Tiene mucho que decir".

  Thompson, que lleva produciendo películas desde hace más de 30 años, piensa que Stallone es un director consumado. "Éste es el primer film que hago con Sly y aunque ya sabía que es un director de éxito, lo que he descubierto es que es uno de los mejores directores con los que haya trabaja jamás, y puedo decir que he trabajado con muchos" —dice Thompson—. "Su conocimiento de la cámara, de cómo los actores deben relacionarse los unos con los otros, su capacidad visual… todo es soberbio. Sabe lo que quiere y sabe cómo crear exactamente el impacto y hacer llegar la información de cada secuencia individualmente de tal modo que lleve a la siguiente. No hay espacio despilfarrado. El modo económico y poderoso en el que Sly crea su narrativa visual me resulta particularmente impresionante".

  Stallone rueda permanentemente con varias cámaras, en ocasiones con cinco a la vez. Trabajando con el director de fotografía Glen MacPherson, Stallone y su operador de cámara Vern Nobles experimentaron con aparejos, ángulos y movimiento, para captar toda la acción de golpe. El objetivo de usar la cámara para acentuar los confusos y aterradores momentos del conflicto pasaba por recurrir a la Steadicam y a planos de los todo terreno a gran velocidad a través de la jungla, cámaras con aparejos para saltar por los acantilados o para volar por encima de la extensa acción. Había cámaras flotando a lo largo del río, que se deslizaban a lo largo de las laderas, y que irrumpían dentro de las chozas y las jaulas de bambú.

  "Sly es un director muy interesante" —informa La Botz—. "Posee visión artística y es un tipo muy visceral. Llega al plató y mira qué es lo que quiere hacer; no tiene reparos desquiciar a la gente si tiene que cambiar las cosas. Se concentra como nadie y es muy consciente y controla el momento, lo cual admiro. El resultado es un proceso de colaboración que está muy vivo, como el film. Ésta es una película muy pura y palpitante".

  El estilo que tiene Stallone a la hora de escuchar la opinión de los otros, y de pensar y revisar en el mismo plató puede frustrar la lista de seguidores, pero jamás está dispuesto para la resolución final si hay algo que puede mejorarse. "Con Sly todo el mundo tiene voz en el plató, es alguien muy abierto" —comenta King—. "Es de los que se piensan las cosas mucho; se queda ahí sentado meditando en silencio. Pude hallarse a media escena y decidir de súbito que no está funcionando y cambiar. Ve las cosas a medida que las está hacienda. Ése es su estilo".

  La increíble concentración que Stallone demuestra despierta asombro y comentarios de incredulidad por parte de los coprotagonistas y colegas. No es ya las múltiples cosas de que se ocupa a la vez, es su capacidad instantánea para prestar la mayor atención a todo en cada momento.

  "Da el cien por cien en cada cosa que atiende" —comenta Kang—. "Puede estar hablando conmigo y su atención está plenamente en mi, pero entonces alguien se acerca y le pregunta algo y entonces se concentra en él. En ningún momento sientes que está a medias contigo para pasar a otro de inmediato. Es alguien práctico y dedicado".

  "Trabaja desde que se levanta hasta que se va a la cama" —comenta McTavish—. "Todo el tiempo, con entusiasmo, sin queja alguna. Como director, Sly es de los que colaboran plenamente y estimulan debido a la energía que vierte en la producción, su plena dedicación y compromiso. Cuando hay una entrega e intensidad como esas en lo alto del escalafón, se filtra y contagia hacia abajo, y uno mismo se deja llevar por ello".

  Schulze añade: "No tengo ni idea de cómo se lo hace para escribir, dirigir, y actuar, y para equilibrar todo" —nos dice—. "Dirige e interpreta durante toda la jornada, y luego ve las tomas del día y supervisa la segunda unidad, viajando una hora o más para ir a la ciudad. Y a la mañana siguiente reescribe, actividad derivada de haber visto las tomas, y a continuación se sumerge en otras doce o catorce horas de trabajo en la jungla humeante. Me siento estimulado al instante, pero mucho más sorprendido ante cómo maneja todo. No tengo ni idea de cómo lo hace".

  Y cuando Schulze dice “Lo hace todo," no está necesariamente exagerando. Stallone estaba a menudo en medio de la acción, particularmente cuando las cámaras no estaban rodando. "Ves a Sly en el plató, y está ahí dando paletadas a los excrementos de cerdo y talando árboles para luego girarse y brindar esa absolutamente intensa interpretación, y más tarde se va hacia el operador para decidir el trabajo de la cámara para el próximo plano" —comenta Benz—. "Y uno sólo piensa: ‘¡Allá voy!' Nos inspira a todos, a mí y a los demás en torno a él. Es inteligente, realmente divertido, y tiene un carisma impresionante, además de pasión por el trabajo. Como director es muy exigente. En ocasiones puede llegar a ser rudo, brutal, pero lo que hace es presionarte para que des absolutamente lo mejor de ti hasta el punto de sacarte cosas que jamás imaginaste poder hacer".

  Marsden, por una vez, confiesa: "Creía que estaba preparado, pero se me ha sometido a prueba más allá de lo que pensé experimentaría. Para un actor, eso siempre es, siempre, un gozo. Sly empuja a cada uno de nosotros más allá de la línea que creíamos jamás rebasaríamos. Eso es lo que le hace tan estimulante y un gran líder".

  Benz, quien no había trabajado antes en una película de acción, contrató a un entrenador tan pronto como obtuvo el papel. "Comencé a entrenar dos veces al día, seis días a la semana, porque sabía que como única mujer de la cinta iba a tener que mantener el mástil contra todos esos hombres extremadamente fuertes, incluyendo al mismo Sylvester Stallone" —comenta Benz—. "De tal modo que iba a tener que estar en inmejorables condiciones físicas para lograr hacer eso. Trabajé tan duro tratando de incrementar mi resistencia que estaba preparada para hacer el film".

  Más allá de la dureza de los elementos naturales, la cantidad de acrobacias prácticas hizo de la filmación un desafío mucho mayor tanto para los actores como para el equipo de especialistas. "La acción de esta película presenta mucha más fuerza bruta que cualquier otro film" —afirma Thompson—. "No se trata de las ametralladoras y de gente anónima reventando o de muchos efectos especiales. Se trata del combate cuerpo a cuerpo, de armas sostenidas con la mano, y de acción brutal, animal".

  Stallone y su equipo coreografiaron meticulosamente las acrobacias y los efectos especiales, buscando recrear el impacto visual del horror de la guerra.

  "Tuvimos el mejor equipo del mundo" —comenta King—. "Sly examinaba con Alex y Chad todos las acrobacias y gags que quería se hicieran. Se trata de una película de grandes efectos especiales donde los horrores de la guerra van a calar hondo en nuestro país".

  Gunn y su supervisor de Prosthetics FX Supervisor, John Schoonraad, invirtió semanas creando los cuerpos carbonizados de hombres, mujeres, niños y animales que integran una de las escenas más negras del film. El equipo creó docenas de cuerpos prostéticos distintos, algunos particularmente realistas para primeros planos que debía captar la cámara y otros como background. Docenas de extras también encarnaban cuerpos en el lugar de la masacre de gente karenni, después de que en el film los militares birmanos reduzcan el emplazamiento a cenizas.

  Esta última y horrible situación de Rambo en Tailandia se evidencia un punto de inflexión en su vida. Tras liderar a los mercenarios en la incursión en Birmania para salvar a los misioneros, Rambo se da cuenta de que necesita cambiar. Habiendo logrado sobrevivir a duras penas a un descenso a los infiernos más, donde reside la inhumanidad del hombre para con el hombre, Rambo desea cerrar ese capítulo de su vida. Su observación acerca de que una persona puede “vivir por nada, o morir por algo” da de lleno en su sino solitario aunque no deliberado: Rambo en sí mismo. Porque ¿quién es él? ¿En qué se ha convertido?

  Un hombre sin patria, guerrero sin guerra, Rambo emerge de su última aventura en la pantalla como un hombre con un propósito. Para este héroe, no hay mayor honor o servicio que brindar la salvación. Cuando Stallone acaba la historia de John Rambo, ofrece una "perspectiva de esperanza" para este hijo pródigo que se ha perdido desde hace mucho tiempo, y que ahora ya tiene 60 años. En la secuencia final, mientras se extiende una nube de porquería y polvo, Rambo ya ha regresado a Estados Unidos. Le vemos caminar hacia donde se halla un viejo indio nativo norteamericano sentado bajo un porche en pleno desierto de Arizona… esperando. No se menciona una sola palabra. Por fin, Sylvester Stallone hace que John Rambo retorne al hogar.


Imágenes y notas de cómo se hizo "John Rambo" - Copyright © 2008 Nu Image, Equity Pictures Medienfonds y Millennium Films. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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