CÓMO SE HIZO "EL HIJO DEL
MAL"
Notas de producción ©
2007
Hispano Foxfilm
Aclamada en la edición de 2007 del Festival de Cine Sundance,
donde obtuvo el Premio a la Mejor Fotografía, como una de las
películas de misterio psicológico más inteligentes y de más
increíble suspense salidas del mundo del cine independiente
desde hace años, EL HIJO DEL MAL nos presenta a la perfecta
pareja neoyorquina que viven en el apartamento perfecto con dos
hijos perfectos: un brillante niño prodigio y una niña recién
nacida – y nos permite ser testigos de cómo se desmoronan en un
caos absoluto, llevados, aparentemente, a la locura por las
tinieblas que se ocultan dentro de su hijo de 9 años.
Angustiosamente real, más que sobrenatural, la hábil combinación
de humor negro y miedo obsesivo presente en la película dejó una
marca indeleble en los espectadores, que no pudieron
desprenderse de la experiencia. En su núcleo, la película se
agarra a la provocativa idea de lo que le sucede a una familia
cuando su más firme creencia en la bondad del mundo se derrumba
bajo sus pies – y la desarrolla. No nos sorprende que EL HIJO
DEL MAL haya surgido de la mente de un director que desde hace
mucho ha estado fascinado por las maquinaciones psicológicas del
miedo. La película supone el debut en el género del largometraje
de George Ratliff, pero éste ya había saltado a primera plana
con el aclamado documental HELL HOUSE, que investigaba la
creación de una siniestra y convincente casa embrujada, cuya
finalidad era la de asustar a los pecadores, por parte de un
instituto pentecostal de segunda enseñanza situado en Texas.
Inmediatamente después de esa película, Ratliff quiso examinar
la idea de un terror y una vulnerabilidad humana desde un punto
de vista más cotidiano, más naturalista. El argumento de EL HIJO
DEL MAL surgió cuando él y su compañero guionista, el novelista
y autor de relatos cortos David Gilbert, dieron con la actividad
cotidiana más terrorífica y llena de ansiedad que fueron capaces
de imaginar: ser padres. “Los niños pueden dar miedo y los que
más asustan son los que son más listos que uno”, comenta
Ratliff.
Fue Gilbert, a su vez, el que
ideó el personaje de Joshua, que se incorpora a la breve pero
impresionante lista de niños malos y complicados de películas de
misterio que van desde THE BAD SEED hasta EL EXORCISTA, LA
PROFECÍA y EL RESPLANDOR. La idea de EL HIJO DEL MAL era tan
terrorífica que el propio Ratliff estuvo a punto de abandonarla,
asustado. “Yo mismo era, justamente entonces, un padre primerizo
y, al principio, no estaba seguro de desear hacer una película
sobre un niño malvado”, reconoce Ratliff. Sin embargo, a medida
que él y Gilbert fueron desarrollando el argumento, se volvió
cada vez más irresistible llevar el relato a extremos
inesperados.
Así lo explica: “Parte de lo
que tratamos de hacer con EL HIJO DEL MAL era ir contracorriente
del género y las convenciones del drama familiar habitual en el
cine independiente, de modo que en cada escena tuviera el
aspecto de uno de ellos – pero la atmósfera y los
acontecimientos se volvieran, creciente e ininterrumpidamente,
siniestros”, afirma el director. “Yo quería el que público
pudiera creer en esta familia sin reservas, lo que nos llevó a
entender la psicología interna de cada uno de los personajes”.
Ratliff y Gilbert también empezaron a contemplar el argumento
desde el punto de vista de Joshua, que vuelve completamente del
revés la perspectiva de lo que se supone que es una familia
acaudalada y satisfecha – sacando a la luz los sentimientos
primarios de ansiedad, obsesión y paranoia que yacen en las
sombras de las relaciones familiares. “Creo que, para la mayoría
de la gente, el relato parecería comenzar en perfecta armonía,
con esta pareja feliz y con su hija recién nacida, pero para
Joshua esa imagen resulta sesgada”, comenta Ratliff. “Lo que él
ve es el caos – su mamá parece loca, su papá es un arribista
social y él cree que tiene que tratar de imponer orden”.
El resultado de narrar la
historia de la familia Cairn desde el interior de su mareante
decadencia psicológica fue un guión de una factura soberbia que
mantiene al espectador amarrado a su butaca y que,
inmediatamente, atrajo la atención del productor Johnathan
Dorfman y del productor ejecutivo Temple Fennell de ATO Films.
“Era una obra descomunal que quien la leyera no podía soltarla
hasta la última palabra”, dice Dorfman del guión de EL HIJO DEL
MAL.
“Lo que este relato y el
personaje de Joshua consiguen es explotar todos nuestros temores
más ocultos”, prosigue Dorfman, que previamente había producido
el aclamado documental sudafricano AMANDLA! y que es cofundador
de ATO Films. “Todos nosotros imaginamos que los niños vienen de
un lugar puro y que tienen una bondad innata. La idea de que un
niño pueda ser malo sin que haya motivo aparente es uno de los
pensamientos que más nos asustan”.
Dorfman quedó igualmente
impresionado por la forma como el guión de EL HIJO DEL MAL
parecía desafiar toda categorización debido a un intenso
realismo dramático que rara vez puede contemplarse en relatos de
tan abyecto terror – y por la forma como dejaba que el público
sacara sus propias conclusiones. “El relato se mueve hábilmente
entre un drama familiar y un relato de terror psicológico”,
apunta. “Muchos son los elementos del guión con los que todos
nosotros podemos sentirnos relacionados – especialmente, la idea
de la llegada de un nuevo hijo al hogar y los celos que ello
puede desencadenar. En ciertos aspectos, Joshua parece
reaccionar de forma muy normal. Pero sólo de forma
retrospectiva, cuando todo empieza a deshacerse, podemos
realmente ver lo que podría estar pasando”.
El coproductor George
Paaswell también se sintió fascinado por la idea de que un niño
fuera el definitivo catalizador del suspense. “Los niños son
potencialmente aterrorizadores porque, aparentemente, son tablas
rasas; pero en su cabecita hay una mente que funciona”, señala.
“Los engranajes no dejan nunca de trabajar y ellos están
aprendiendo y… procesando… y no pierden ripio. Sabemos que los
niños sienten las cosas en un nivel verdaderamente visceral,
pero que un niño actúe con semejante precisión e inteligencia
asusta al más pintado”.
Presa de la inspiración,
Dorfman pudo poner la película en fase de producción
rápidamente, dando comienzo a la fotografía principal sólo
cuatro meses después de haber conocido a George Ratliff.
“Después de haber visto HELL HOUSE, confiaba plenamente en que
George podría dirigir un largometraje convencional”, afirma
Dorfman, “y nuestra empresa se halla en la feliz situación de
poder tomar decisiones rápidamente y no mediante comité. Temple
y yo estábamos listos para realizar la película y ansiosos de
hacerlo”.
En consecuencia, ¿es EL HIJO
DEL MAL, al fin y al cabo, una película de misterio, un relato
de horror o un desquiciador psicológico? Dorfman cree que es
todo eso – y, también, su propia e intrigante visión de parte de
los inquietantes temores que padres e hijos albergan a medida
que las familias crecen y se desarrollan. “Es una de esas raras
películas que dan miedo y hacen pensar”, dice, en resumen.
El apasionante suspense de EL
HIJO DEL MAL giraría ahora en torno al hallazgo de un actor
joven que pudiera dar vida al inusitado personaje que da nombre
a la película, un niño de 9 años tremendamente inteligente que
se revela tan hábil manipulando y creando el caos como tocando
el piano. Los realizadores sabían que necesitaban a alguien que
pudiera llevar al público a preguntarse si Joshua es un niño
inocente atrapado por unas horrendas circunstancias o una mente
arteramente malvada en periodo de formación – un encargo nada
fácil de cumplir.
Al dar comienzo a una
búsqueda coordinada para hallar a un niño que pudiera cumplir
con éxito tan sutil tarea, el director George Ratliff se puso en
contacto con un amigo que había producido el programa infantil
Wondershowzen para MTV 2, para ver si podía ayudarle
facilitándole una lista de posibles actores. “Olvídate de la
lista”, recuerda Ratliff que le dijo su amigo. “El niño al que
buscas es Jacob Kogan”.
Aunque los realizadores
llegaron a realizar pruebas a 70 nuevos actores jóvenes, cuando
conocieron a Kogan, se mostraron al instante de acuerdo con esa
evaluación. Kogan tenía una asombrosa capacidad para parecer, al
mismo tiempo, infantil y sospechosamente impasible; mucho más
sereno e inteligente de lo que haría suponer su edad. El
coproductor George Paaswell recuerda muy bien su primer
encuentro con Jacob. “Habíamos visto a muchos otros actores, y
algunos de ellos eran muy buenos, pero Jacob era
extraordinariamente tranquilo y miraba a la cámara y ponía al
descubierto cada emoción, o falta de la misma, que era necesario
que sucediera. Tiene una precisión y una decisión que, en
Joshua, mete verdadero miedo”.
Johnathan Dorfman añade:
“Supimos que teníamos al niño adecuado en el mismo instante en
que vimos a Jacob. Tiene un verdadero don y no lo fuerza.
Interpreta al personaje de forma muy, muy directa, que es
exactamente lo que necesitábamos”.
Kogan, muy inteligente y,
también, dotado de talento musical, demostró tener casi tanto de
prodigio como Joshua. Dorfman recuerda: “Cuando le dimos el
papel, le pusimos enseguida a recibir clases de piano porque
sabíamos que tenía que aprender a tocar la sonata de Beethoven.
El profesor de piano pensaba, al principio, que sus manos no
eran lo bastante grandes para interpretar la sonata, pero lo
consiguió en el plazo de dos semanas. Y ahora, el profesor de
piano insiste en que siga recibiendo lecciones”.
Para Kogan, a pesar de sus
pocos años, este papel que suponía una infancia inusitadamente
intensa fue un emocionante reto. Desde el mismo principio,
comprendió a la perfección la inquietante melancolía que hace
que Joshua sea tan misterioso y, al cabo, tan peligroso. “Él
había nacido frío y sin emociones, pero no verdaderamente malo”,
dice Kogan de Joshua. “Creo que el único motivo por el que
posiblemente se volviera malo fue el nacimiento de su hermana
Lily. Nunca había tenía una relación intensa con su madre y,
después del nacimiento de Lily, creo que todos los vínculos que
existían simplemente se perdieron. No está realmente furioso con
Lily en especial; lo que le vuelve celoso es todo el amor y el
afecto que, en su opinión, recibe su hermana en vez de él. Puede
discutirse si sus padres le aman o no, pero él cree que no – y
quiere que lo hagan”.
Las semejanzas superficiales
entre Jacob y su personaje no pasaron desapercibidas al joven
actor residente en Nueva York. “Se me parece mucho. Quiero decir
que su personalidad no es como la mía, pero sus antecedentes sí
coinciden, porque el personaje tiene una hermana pequeña, vive
en el alto West Side, va a un colegio privado y toca el piano”,
dice Kogan. “Yo recibí lecciones de piano durante dos años,
cuando tenía seis y siete, pero entonces lo dejé y empecé a
tocar la guitarra”.
En el plató, Ratliff se
maravilló por la forma como Kogan estableció vínculos con Sam
Rockwell, que interpreta el papel de su padre y que se ve
envuelto en juegos mentales de un riesgo cada vez mayor con
Joshua. “Era fascinante ver a Jacob absorber todas las técnicas
de Sam”, afirma Ratliff. “A medida que avanzaba la película,
mejoró enormemente convirtiéndose en un actor de método
profundamente bueno. Jacob es mucho más listo que yo, y su
interpretación da verdadero miedo. Fue maravilloso trabajar con
él”.
Éste es el resumen que
Rockwell hace de Jacob Kogan: “Es un niño muy encantador y
trabaja muy duro. Tiene excelentes cualidades para este papel:
es increíblemente brillante; tiene algo de erudito con el piano
y realmente comprendió su papel”.
Detrás de los extraños y
perturbadores comportamientos de Joshua están sus padres,
completamente desconcertados e incapaces de comprender los
sorprendentes actos de un niño que, una vez, les pareció un
perfecto ángel. Del mismo modo que Joshua parece exteriormente
“normal”, también lo parecen sus padres pero ellos igualmente
ocultan una ansiedad más profunda, que sale a la luz en
matizadas interpretaciones del dinámico actor protagonista del
cine independiente Sam Rockwell, y de Vera Farmiga, que
recientemente atrajo atención internacional en INFILTRADOS, la
película de Martin Scorsese ganadora de un Oscar®.
Esto es lo que George Ratliff
opina de la pareja: “Sam y Vera juntos son como estrellas del
rock. Resultan asombrosos y la química que existe entre ellos es
asombrosa. En mi opinión son dos de los actores más fascinantes
actualmente en activo, porque uno se cree todo cuanto hacen.
Sacan todo lo que tienen dentro y corren riesgos”.
Ratliff había quedado
impresionado por la forma como Sam Rockwell había navegado por
la línea que separa la fantasía de la realidad en su galardonado
papel de Chuck Barris en la película de George Clooney
CONFESIONES DE UNA MENTE PELIGROSA – y lo imaginó como Brad
Cairn incluso mientras él y Gilbert estaban escribiendo el
guión. Brad puede tener el aspecto del acaudalado gestor
neoyorquino de un fondo de alto riesgo en una empresa de
inversiones no menos arriesgadas – atlético, ambicioso y
carismático – pero bajo su exterior la agitación hierve a fuego
lento. De su personaje, Rockwell afirma lo siguiente: “Creo que
Brad tiene un lado oscuro que ha reprimido. No procede de una
familia adinerada sino que, más bien, tiene un origen religioso,
de obrero manual, y ha intentado reinventarse a sí mismo.
Siempre ha sido un solucionador de problemas, el tipo que hará
que todo salga bien”. Sólo que ahora Brad parece incapaz de
lograr que las cosas salgan bien, a medida que su vida familiar
empieza a fracasar estrepitosamente y su hijo parece decidido a
socavar la misma estructura de la familia. “Lo interesante es
que Joshua, a su propia y diabólica manera, verdaderamente
revela lo que Brad y Abby son auténticamente”, comenta Rockwell.
Para meterse más a fondo en
la cabeza de Brad Cairn, Rockwell pasó un tiempo al lado de un
auténtico gestor de fondos de alto riesgo, empapándose de la
esencia del ambiente de olla a presión que Brad experimenta en
su trabajo. Pero Rockwell cree que el verdadero núcleo de la
historia de Brad está en su matrimonio y en su relación con su
esposa, así como con Joshua y con la recién nacida. “El relato
trata en gran medida del colapso psicológico de una pareja”,
afirma. “El centro de todo ello es la tensión que esta pareja
está sintiendo en su matrimonio, acentuada por el elemento de
suspense”.
En cuando a la relación de
Brad con Joshua, Rockwell cree que el personaje es simplemente
incapaz de imaginar que sea inútil tratar de que su hijo sea
feliz. “Creo que el hecho de que el hijo de Brad sea tan
distinto de él, tan cerebral y tan excéntrico, le resulta duro.
Lucha contra ello pero creo que Brad ama a Joshua y que
verdaderamente quiere aceptarle pase lo que pase”, explica.
Pero esa aceptación y la
fachada de confianza que Brad muestra comienzan a desmoronarse a
medida que se van desarrollando extraños acontecimientos. Para
Johnathan Dorfman, la belleza de la interpretación de Rockwell
reside en su capacidad de hacer que los intentos, cada vez más
desesperados, de Brad para mantener unida a su familia resulten
tan humanos y comprensivos, incluso cuando se tornan más
siniestros incrementando el suspense. “Sam resulta
verdaderamente creíble en el papel” afirma Dorfman. “Tiene una
inocencia paternal que nos permite aceptar que un niño de 9 años
pueda embaucarle. Aporta un sentido muy sólido de padre
preocupado que, en el fondo, desea creer que el mundo es un buen
lugar”.
A modo de contraste, la madre
de Joshua, Abby, da un giro hacia la locura histérica cuando la
depresión post-parto y unos extraños sucesos la empujan más allá
del límite. De captar su rápida caída con intensidad palpable se
ocupa Vera Farmiga, que también fue la primera elección de los
realizadores para el papel, fascinados por su interpretación de
una madre drogadicta en DOWN TO THE BONE, que le valió una
candidatura al Premio Independent Spirit a la Mejor Protagonista
Femenina.
“Todos nosotros la habíamos
visto en DOWN TO THE BONE y no nos hizo falta ver nada más”,
afirma Ratliff. “EL HIJO DEL MAL es una película que trata de
una mujer que enloquece ante nuestros propios ojos, algo que,
con la actriz inadecuada, no habría funcionado. Pero con Vera me
sentí completamente seguro”.
Farmiga se sintió atraída por
la aguda percepción que el guión recoge de la familia Cairn y
por la buena disposición del argumento a dejar que los
personajes, especialmente Abby, se muestren imperfectos y
desgarradoramente humanos incluso en medio de la estructura de
una película de misterio.
“No se parece a nada de lo
que jamás haya visto en una película”, asegura Farmiga. “Me
compenetré inmediatamente con Abby aun cuando ella no es una
esposa devota y amorosa madre consumada. Para mí no se trataba
tanto de una película de terror como de una acerca de una mujer
que sufre una experiencia increíble que altera la realidad,
agravada por un niño que, ella está segura, es malvado. Resulta
asombrosa la forma como pasa de un intenso misterio psicológico
a un drama familiar para volver al misterio”.
Farmiga se sintió igualmente
atraída hacia uno de los temas secundarios de la película.
“Leyendo el guión, me di cuenta de que la depresión post-parto
en un grave problema de salud pública para las mujeres del que
no sabía mucho”. Para remediar esa falta, la actriz se sumergió
en investigaciones sobre el fenómeno – la denominada “depre de
los niños” que puede hacer que las madres después de dar a luz
se sientan ansiosas, preocupadas, tristes y, en los casos más
graves, delusorias o paranoicas. Leer relatos de primera mano de
mujeres que sufrieron esta enfermedad en su forma más grave, le
abrió los ojos a Farmiga. “Me asaltó una especie de ansia
inmediata de defender a Abby porque puede verse que todas esas
mujeres eran increíblemente brillantes y amantísimas y, sin
embargo, llegaron a ser capaces de albergar pensamientos y
emociones horribles”, comenta.
La observación personal
también se convirtió en parte de su encarnación del inesperado
encuentro de Abby con la locura. “Resulta que, en el mismo
momento en que estábamos rodando, alguien extremadamente cercano
a mí estaba pasando por una experiencia similar a la que sufre
Abby”, observa Farmiga. “No era el síndrome psicótico
post-parto, sino una psicosis provocada por hormonas, que es
algo muy parecido. Consistía en un desequilibro cerebral de
origen químico y en una grave depresión, todo lo cual hizo que
la situación de Abby me resultara incluso más real”.
Sam Rockwell quedó
impresionado por la honduras en las que Farmiga se metió para
prepararse para el papel. “Vera está fantástica en esta
película. Fue muy minuciosa y compartió conmigo su investigación
acerca de la tensión postraumática, incluido algún material
correspondiente al punto de vista del padre”, recuerda. “Yo no
tenía ni idea de cuán grave podría ser la depresión por la que
pasaban algunas de estas mujeres”.
Por su parte, a Farmiga le
emocionó formar pareja con Rockwell. “Es uno de los compañeros
más ingeniosos y sorprendentes que he tenido”, afirma. “Fue un
emparejamiento fantástico porque nos relacionamos de forma fácil
y natural. Eso era verdaderamente importante porque Brad y Abby
pasan por una confusión, una pena y un tumulto tan grandes en su
matrimonio, que era necesario crear una historia de amor con el
fin de que los espectadores desearan que ambos perseverasen”.
A esa historia se añaden dos
personajes clave que forman el telón de fondo de la familia
Cairn: Ned, el hermano homosexual de Abby, un enamorado del arte
al que da vida la estrella de la escena y la pantalla Dallas
Roberts, a quien vimos recientemente encarnando a Sam Phillips
en EN LA CUERDA FLOJA, y Hazel, la evangélica madre de Brad,
interpretada por Celia Weston, la galardonada actriz que ha
trabajado con un elenco de directores que va desde Ang Lee a
Todd Field y Woody Allen.
“Soy un gran admirador tanto
de Dallas Roberts como de Celia Weston”, asegura Ratliff. “Son
perfectos para estos papeles y ambos comprendieron a sus
personajes magníficamente. Para el Tío Ned necesitábamos a
alguien que pudiera encarnar a un hombre que se sintiera
finalmente cómo en su propia piel después de pasar lo suyo para
llegar a su posición, alguien a quien Joshua pudiera acabar
admirando, aunque de una forma muy inquietante. Y nadie
transmite empatía como Dallas”.
Dorfman resume de esta forma
a todo el reparto de EL HIJO DEL MAL: “Creo que tuvimos una
suerte increíble al conseguir tan asombrosa acumulación de
talento. Lo que nos unió a todos en esta película, tanto al
equipo técnico como al artístico, fue que creíamos en una forma
inteligente y psicológica de contar una historia. Muchos son los
géneros cinematográficos, pero pocos son los inteligentes”.
El aspecto de la película
resulta tan fundamental para el suspense de máxima ansiedad de
EL HIJO DEL MAL como las interpretaciones – una visión
exuberante y sinuosamente temperamental de un estilo de vida
neoyorquino absolutamente de altos vuelos que se convierte en un
acelerado torbellino de terror. George Ratliff colaboró
estrechamente con el director de fotografía belga Benoit Debie,
que logró el Premio a la Mejor Fotografía en el festival
Sundance por sus sensacionales composiciones para la película, y
con la diseñadora de producción Roshelle Berliner para crear los
absorbentes efectos visuales de la película.
Muy pronto se tomó la
decisión de que la película no podía rodarse en ningún lugar que
no fuera Nueva York con el fin de captar la inimitable esencia
de la ciudad, que forma una parte tan importante del estilo de
vida a todo tren de los Cairn. Naturalmente, como todo
realizador sabe, rodar en Nueva York – especialmente en su parte
más lujosa – puede tener un coste prohibitivo. Ratliff reconoce
a Roshelle Berliner el mérito de estirar cada dólar al límite
cuando creó el exuberante diseño de la película.
Berliner creó el espléndido
apartamento de la familia Cairn, situado en un 15º piso del Alto
East Side, partiendo de un improbable edificio abandonado del
barrio de Queens, reestructurando y modificando el interior por
completo, para luego amueblarlo en el estilo moderno de
Manhattan.
Representativo de lo que un
exitoso gestor de fondos de alto riesgo puede permitirse, los
Cairn viven en los que se denomina un “Siete Clásico”, un
apartamento de siete habitaciones que les concede el raro
privilegio, en Manhattan, de gozar de espacios abiertos,
incluidos un salón independiente, un comedor, cocina, cuarto de
la niña y los largos y oscuros pasillos que contribuyen al
ambiente apasionante de la película. Colgando una gigantesca
diapositiva Chromatron de una verde vista de Central Park como
telón de fondo, la transformación fue completa. (Un edificio de
la Quita Avenida, que daba a Central Park, hizo el papel de
fachada).
“No pienso revelar todos sus
secretos”, dice Ratliff, “digamos simplemente que tiene una
comprensión intrínseca del gusto de los neoyorquinos ricos y de
los mercados de subastas y de colocación de productos, y que
consiguió moverse por esos mundos mientras creaba el nuestro”.
Otros lugares que aparecen en
la película son reconocibles al instante, incluido el Museo de
Brooklyn, en cuyas escaleras tiene lugar el fascinante clímax de
la película. “Ya sé que se ha dicho anteriormente”, comenta
Ratliff, “pero nosotros tratamos realmente de convertir a Nueva
York en uno de los personajes de la película, y elegimos los
exteriores de forma que pudiéramos en verdad hacer que la ciudad
respaldase a los actores”. “Yo no podía”, prosigue, “imaginar
que esta película se rodase en ningún lugar que no fuera Nueva
York. Discutimos la posibilidad de realizarla en Canadá o en
Rhode Island o en algún otro lugar pero eso habría, de algún
modo, destruido la película. Los paisajes urbanos, Central Park
y el Museo de Brooklyn son todos ellos importantes elementos de
la película que, sencillamente, resultan imposibles de
falsificar”.
De captar los decorados de
Berliner y las interpretaciones de los actores con una cruda y
fuerte estética visual, se encargan las gélidamente creativas
composiciones del director de fotografía Benoit Debie, cuyo
trabajo destaca aún más los matices psicológicos de la película.
Debie, que debe gran parte de su fama al rodaje del
controvertido bombazo francés, original de Gaspar Noé,
IRREVERSIBLE, en el que demostró sus raras dotes técnicas en
ambientes sombríos, llamó la atención de Ratliff, quien estaba
convencido de que Benoit tenía justamente la dura sensibilidad
que él necesitaba para EL HIJO DEL MAL. “IRREVERSIBLE era
lóbrega y claustrofóbica y la fotografía de Benoit tuvo tanto
que ver con el impacto causado por esa película como la
actuación o la narración. Pero también ha rodado dos películas
de asombrosa belleza, INNOCENCE y THE ORDEAL. Para THE ORDEAL,
Benoit empleó un proceso intermedio de blanqueado completo que
la convirtió en una de las películas más duras que jamás haya
visto. Lo que hace que dé tanto miedo es que sea tan fría. Los
colores son correctos y verdaderos, pero resultan glaciales. Y
es casi ahí donde acabamos en EL HIJO DEL MAL”.
Debie cambia el aspecto de la
película de forma nada llamativa a lo largo del tiempo, en
sincronía con un ambiente que se va entenebreciendo. “Es algo
sutil”, explica Ratliff. “Al principio buscábamos un aspecto más
cálido: ésta es una familia feliz que pasa por momentos felices
y todos tiene un aspecto estupendo, por lo que los fotografiamos
con lentes largas. Pero a medida que Joshua comienza a tomar el
mando, las lentes se hacen cada vez más amplias y todo se vuelve
más claustrofóbico. También aplicamos el proceso intermedio de
blanqueado completo de Benoit a esta evolución narrativa. El
primer rollo es normal y hermoso; luego, usamos un proceso
intermedio de medio blanqueado en los rollos 2, 3 y 4, haciendo
que la película resulte un poco más cruda, con un poco más de
contraste; por último, usamos un proceso intermedio de
blanqueado completo en los dos últimos rollos, que están mucho
menos saturados y tienen mucho más contraste. El resultado
asusta pero es algo que los espectadores pudiera no advertir
explícitamente porque ocurre lentamente a lo largo del tiempo”.
Para Ratliff, gracias a la
armonía existente entre el trabajo de diseño de Roshelle
Berliner, el vestuario de Astrid Brucker y la evocadora e
inquietante música del compositor Nico Muhly, el efecto
resonante es exactamente lo que buscaba con EL HIJO DEL MAL. Así
lo resume: “La apariencia de la producción provoca un innegable
impacto emocional: uno se pone cada vez más nervioso a medida
que avanza la película”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "El hijo del mal" - Copyright © 2007 Fox Searchlight
Pictures y ATO Pictures. Distribuida en España por Hispano
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