CRÍTICA
por
José Arce
Creo que fue Pilar Miró quien se refirió a la obra de Oliver
Stone como una forma de combatir el fascismo con más fascismo.
Puede ser una fórmula para conseguir un objetivo, se esté de
acuerdo o no. Por otra parte, exageremos un dicho popular,
llevándolo al extremo: «para hacer una tortilla, hay que
romper docenas de huevos». Ahora juntémoslo todo, y
tendremos una visión aproximada de lo que puede ser “Shoot 'em
up”, más allá del descerebrado espectáculo visual que ofrece.
Clive Owen
es el señor Smith, el tipo más duro que existe. Pero eso no
quiere decir que permanezca impávido ante cualquier chulo que
trate de practicarle a una pobre muchacha una cesárea con una
navaja; así que entra en acción y liquida al maltratador y a
toda su cuadrilla, sin saber que trabajan para Hertz (Paul
Giamatti), asesino
cínico e implacable que sirve a intereses de dudosa moralidad.
Este es el punto de partida de la película. A los cinco minutos,
la cuenta de cadáveres roza la decena, arranque de un carrusel
pirotécnico atronador, divertido y exageradísimo, que convierte
al Owen de la Ciudad del Pecado de Robert Rodriguez en un boy
scout cualquiera. El guión de Michael Davis,
que forjó su carrera entre caspas diversas —“Double Dragon”
(James Yukich, 1994), o la saga “Prehysteria" de los hermanos
Band—, otorga al espectador un catálogo interminable de acción y
fuegos artificiales coreografiado de manera apabullante,
demostrando que en el género todavía se puede innovar, aún en
los tiempos que corren. Tiroteos en almacenes en plan John Woo
mientras Lemmy Kilmister ladra “Ace of spades”, tiroteos
mientras Smith y su novia Donna (Monica
Bellucci) hacen el
amor, tiroteos con los dedos rotos, sirviéndose de una zanahoria
para apretar el gatillo… Una bola de nieve que crece a cada
minuto, planteada como un cómic desmesurado en el que no existen
las leyes de la física, con un trío actoral que ofrece
actuaciones ciertamente intrascendentes —en especial, la
Bellucci—, pero que conforman un conjunto coherente con el
paquete ofrecido, un tridente que sirve de base a Davis para
firmar una socarrona diatriba contra la industria armamentística
norteamericana y que no deja títere con cabeza.
El
montaje es furioso y veloz, no cede salvo en algún que otro
momento más o menos “trascendente”, envuelto en una banda sonora
rocanrolera, que otorga aún más velocidad a la cadena de
acontecimientos. La trama y su presentación no se toman en serio
a sí mismos más que lo estrictamente necesario, con un metraje
inteligentemente ajustado —no llega a la hora y media—, y que
despierta risotadas en una platea que absorbe lo que acontece
como una esponja, ávido de que llegue la siguiente pirueta del
sólido, pétreo e irrestiblemente atractivo Clive Owen, dueño y
señor del universo ultraviolento en el que se desenvuelve a la
perfección. Su interpretación es una versión, actualizada e
hiperbólica, del duro clásico que entraba en el saloon de
un pueblo polvoriento y pedía, entre las burlas de los
parroquianos, un sencillo y nutritivo vaso de leche, para
después zurrar la badana a toda la concurrencia.
Por
supuesto, la construcción de los personajes es totalmente fiel a
la máquina de la que forman parte: Smith concluye cada acción
con un chiste malo, Hertz y sus protervos aparecen como una
pandilla de villanos de tebeo, crueles y salvajes pero
inevitablemente inocentes y tontorrones, y Donna se presenta
como la belleza neumática, la femme fatale dura de
carácter que trae de calle a todo el que se cruza en su camino,
pero que en compañía de su pareja hace que todo a su alrededor
parezca a punto de explotar. Todo ellos se mueven con soltura en
un trabajo cuidado y lleno de detalles, que hará las delicias de
adolescentes —que no niños— y mayores, dispuesto para el
disfrute de todo aquel que no quiera pensar demasiado durante un
rato, pero sin renunciar a un producto estudiado y más que digno
de verse y disfrutarse. El mensaje soterrado al que aludíamos
anteriormente es sólo una apreciación. También
puede verse como una inmensa broma, una grandiosa y frívola
chorrada que se disfruta con condescendencia y una sonrisa
cómplice. Esa es la
virtud de “Shoot 'em up”: nunca decepcionará.
Calificación:
    
Imágenes de "Shoot 'em up" - Copyright © 2007 New
Line Cinema y Montford/Murphy Productions. Distribuida en España
por TriPictures. Fotos por James Dittiger. Todos los derechos
reservados.
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