CRÍTICA
por
Leandro Marques
Una historia de
zanahorias asesinas
Dos cosas parece disfrutar el
Sr. Smith con certeza. Una son las armas: hay que ver con qué
cariño le describe a un bebé recién nacido las características
de su pistola. La otra, la principal, son las zanahorias. Y no
sólo por su particular sabor. Una zanahoria incrustada en el ojo
de uno, y otra que recorre la cabeza de otro, desde la boca
hasta atravesarle literalmente la nuca, son ejemplos de cómo el
Sr. Smith puede modificar el valor de uso tradicional de la
hortaliza anaranjada, y, de paso, darle a los malos su merecido.
En fin, las imágenes descriptas son apenas figuras gráficas de
lo que es la propuesta general de “Shoot 'em up”. Aunque tal vez
se queden algo cortas, y es que el film escrito y dirigido por
Michael Davis
entrega absurdo, humor negro y
violencia en súper abundancia. Tanta que a veces cuesta
digerirlo.
La
película protagonizada por Clive Owen,
Paul Giamatti
y Monica
Bellucci se plantea
como una propuesta lisa y llana: no es más de lo que se ve. Y
lo que se ve no es otra cosa que un compilado infinito de una
secuencia de acción tras otra. Acción hasta el cansancio.
Hasta lo insoportable. Sin pausas. El guión no le presta la
menor importancia a la composición de los personajes ni al
delineamiento de un contenido que sostenga el desarrollo de
los sucesos de la trama. Como burlándose de todo parámetro
narrativo —a veces queriendo y a veces pareciera que no—, el
film no respeta ningún tipo de coherencia temporal en el
relato. Esa falta de respeto le permite generar situaciones de
violencia incesantemente, con la licencia de no tener que
preocuparse por justificar la verosimilitud de cada una de
ellas. Así, por ejemplo, puede pasar que el perseguido escape
de sus perseguidores y se esconda en un refugio seguro; pero
una secuencia más tarde, sin que se explique cómo lo hicieron,
los perseguidores encuentren ese lugar, ahora siendo incluso
más hombres —pese a los innumerables abatidos a manos del Sr.
Smith un momento antes— para dar comienzo a una nueva batalla.
A esta
estrategia basada en la incoherencia narrativa y el vértigo, se
suma el trabajo realizado por el guión en la composición de los
roles. Los personajes responden a un estereotipo de género, y se
desenvuelven siempre dentro de una previsibilidad por momentos
exasperante. Esto lleva a que el grado de empatía que puedan
generar o no con el espectador, vale aclarar, sea puro mérito de
los actores y no un acierto de cómo los pensó el libreto.
Del Sr.
Smith (Owen) algo ya se ha dicho: es el típico hombre recio y
malo por fuera, que esconde íntimamente un enorme corazón. Es el
héroe del film, que se ve metido en una situación que no buscó,
y tiene que enfrentarse con una poderosa red mafiosa que se
empecina en acabar con su vida y con la de un bebé recién nacido
que, en definitiva, es el nexo narrativo que vincula a los
protagonistas involucrados. Luego aparece Hertz, interpretado
por el brillante Paul Giamatti. Él es el jefe de los malos, cuya
enorme inteligencia y perspicacia no le alcanzan para que le
salga una bien. Y como siempre en este tipo de films, tiene que
aparecer una chica bonita: la bellísima Monica Bellucci encarna
un insípido papel de prostituta buena y tierna que ayuda al
héroe a escapar del lío en que está metido.
Al estar pensada como un
compilado de secuencias de acción, las posibilidades de que el
espectador pueda involucrarse o al menos percibir alguna clase
de tensión o intriga se reducen a ninguna. O sí, la mayor
intriga y expectativa que genera la trama es saber cómo será la
próxima pirueta con la que el Sr. Smith aniquilará a cada uno de
los cientos de criminales de los que se deshace a lo largo de la
cinta. Por otra parte, la mayor o menor aceptación del film
estará vinculada directamente con la simpatía que despierte en
el espectador cada uno de los fragmentos de la historia. Al no
presentarse como el enlace progresivo de una secuencia con otra,
cada nueva escena implica una especie de volver a empezar, una
nueva posibilidad de entretenerse. Puede llegarse al cine en el
inicio del metraje, o por la mitad, que no habrá mucha
diferencia. La cinta se desarrolla con fluidez y sin pausas,
pero a medida que avanza se va tornando cada vez más monótona y
previsible.
De todos modos, la película
no pone de manifiesto mayores pretensiones ni ambiciones
desmedidas. Eso le permite preservar cierta frescura y color.
La inagotable dinámica de la trama contribuye a
garantizar un entretenimiento eficaz, más allá de todo. Para
poder funcionar, necesita sí o sí del guiño cómplice del
espectador, su
docilidad para aceptar la lógica de inverosimilitud que ofrece
el largometraje. Por supuesto, también a favor del film, no se
puede obviar el imperdible aporte del fantástico Sr. Smith. Ni
el de sus zanahorias asesinas. “Shoot 'em up” es violencia y
absurdo al extremo. Su propuesta no acepta medias tintas: se
toma o se deja.
Calificación:
    
Imágenes de "Shoot 'em up" - Copyright © 2007 New
Line Cinema y Montford/Murphy Productions. Distribuida en España
por TriPictures. Fotos por James Dittiger. Todos los derechos
reservados.
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