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THE NANNY DIARIES (DIARIO DE UNA NIÑERA)
(The nanny diaries)


Dirección: Robert Pulcini y Shari Springer Berman.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 105 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Scarlett Johansson (Annie Braddock), Laura Linney (Sra. X), Paul Giamatti (Sr. X), Nicholas Reese Art (Grayer X), Donna Murphy (Judy Braddock), Alicia Keys (Lynette), Chris Evans (el vecino guapo de Harvard).
Guión: Robert Pulcini y Shari Springer Berman; basado en la novela de Emma McLaughlin y Nicola Kraus.
Producción: Richard N. Gladstein.
Música: Mark Suozzo.
Fotografía:
Terry Stacey.
Montaje: Robert Pulcini.
Diseño de producción: Mark Ricker.
Vestuario: Michael Wilkinson.
Estreno en USA: 24 Agosto 2007.
Estreno en España: 30 Noviembre 2007.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Una pintoresca tribu de Nueva York

  Los directores de "American splendor" adaptan las memorias de dos mujeres que trabajaron como niñeras en el Upper East Side neoyorquino, y meten el bisturí en la sociedad actual para urdir una sátira mordaz que apunta al consumismo y a la cultura del éxito, a la hipocresía y a la moral puritana y vacía. Pero lo hacen con trazos gruesos, con un esquematismo en el dibujo de personajes y situaciones que resta eficacia a su crítica y acaban abandonando a su niñera en el terreno mágico de los buenos sentimientos. Es cierto que sus intenciones se mueven en el terreno de la parodia, y que ésta exige estereotipos que dejen en evidencia planteamientos desalmados y superficiales, pero la caricatura es excesiva y su moralizante mensaje demasiado evidente, explícito y repetitivo.

 

  Annie es una joven que, tras la graduación, duda entre seguir estudios de antropología o dirigir sus pasos hacia el ámbito ejecutivo y financiero. En esa disyuntiva existencial, el azar le ofrece la oportunidad de pasar el verano como niñera, y lo hace en una familia de la alta sociedad neoyorquina, donde el pequeño Grayer sufre la falta de cariño de unos padres ocupadísimos en sus reuniones sociales o en su absorbente trabajo empresarial. Crisis matrimonial con ceguera y mezquindad en grado supino de él y de ella, con una niñera insegura y sola —sorprendentemente— que juega a ser Mary Poppins, y con un vecino guapo y apuesto que hace las veces de Príncipe Azul.

  La puesta en escena no deja lugar a dudas desde el momento inicial, cuando la narradora —autora del diario que “leerá” al espectador— va paseando por el Museo de Historia Natural y explica cómo algunas tribus de África o del Amazonas piensan que para educar a un niño es preciso todo un pueblo, mientras que otras sociedades como las de los países civilizados occidentales opinan que para tal misión basta con una sola persona, la niñera. Comienzo cinematográfico con imágenes congeladas que responden al estudio de campo —que lleva a hablar incluso de “señora X” y "señor X”, como si de un “tipo” humano contemporáneo se tratara— que la observadora y aprendiz de antropóloga se dispone a realizar a lo largo de un verano, y que resume al espectador durante casi dos horas. Situaciones patéticas de una madre que no ve —que no quiere ver—el absurdo de esas reuniones de “madres” desocupadas o la infidelidad de un marido ausente —tanto que su presentación se retrasa y su rostro se oculta de manera tan patente como intencionada—, que se mezclan con otros momentos con un punto de gracia y frescura por lo esperpéntico de la situación —como ese baile de disfraces o las iniciales jugarretas del niño consentido y las ridículas “normas” a seguir—, y alguna que otra escena emotiva —especialmente en la segunda reunión de “madres con niñera”— y también romántica.

  Afortunadamente, la cinta soporta la tentación y no se deja arrastrar por esta última, algo que habría dispersado la atención del núcleo central y aguado su carga crítica. Se incluye sólo el mínimo de romanticismo que exige la historia de una jovencita desorientada en la encrucijada de la vida y que encuentra al hombre de su vida... en un ascensor, cuando el otro hombrecito —un travieso niño— la ha abandonado. Son escenas dulces y tópicas, sin fuerza, pero las justas para encauzar una existencia cuyo drama nunca adquiere tintes críticos ni la fuerza necesaria. En Annie todo está suavizado por el azúcar de la niñera Poppins que aquí pone la dulce Scarlett Johansson, y los dardos de Robert Pulcini y Shari Springer Berman se dirigen hacia los infelices y egoístas “señores X”. Como resultado tenemos una cinta descompensada en la doble crisis planteada, con una victoria a favor de la trama socio-familiar (obviamos a la “otra madre” y la construcción de un futuro concreto para su hija) frente a la antropológica-adolescente, si esta rivalidad argumental se midiese por la contundencia y profundidad de los golpes.

  Tras el arranque cinematográfico comentado, la historia se desarrolla casi íntegramente bajo una factura de corte televisivo, apoyada en situaciones grotescas llevadas al extremo —excesivas y repetitivas, como hemos dicho— y en una ironía ácida y mordaz que no deja títere con cabeza entre quienes viven inmersos en su egoísmo y vaciedad social. La imagen sólo recupera el tono fílmico en la despedida grabada por Annie y que se reproduce en la reunión de “madres sofisticadas”, en una escena en la que se alterna lo real con lo digital para acabar mezclándose en una puesta en escena arriesgada, momento que logra generar más de una lágrima en medio de un desenlace tan inverosímil como complaciente. Las interpretaciones de Scarlett Johansson, Laura Linney y Paul Giamatti están bien según los presupuestos y dosis diseñados en el guión, y aportan dulzura-inocencia, vaciedad-huida y autismo-egoísmo respectivamente a sus personajes.

  La película de la guapa e insegura niñera, salvadora y salvada a la vez, se ve con gusto porque resulta simpática, fresca y sincera, sin esconder sus cartas ni sus propósitos. Aunque desaprovecha un planteamiento y arranque atractivos, y no acaba de coger regularidad narrativa, es una cinta interesante por lo que tiene de sátira a una sociedad materialista y aparente, y además cumple su función de entretener y hacer disfrutar con una niñera “lost in Manhattan” como Caperucita, o que quiere emular a Mary Poppins con su volador paraguas rojo.

Calificación:


Imágenes de "The nanny diaries (Diario de una niñera)" - Copyright © 2007 The Weinstein Company y FilmColony. Fotos por K.C. Bailey. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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