CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Que de vez en
cuando un realizador estrene un largometraje cuya principal meta
sea la de entretener al público, me parece uno de los mayores
aciertos de todo aquel que se considere un cineasta. Porque,
digámoslo claro, buena parte de los espectadores quieren ver
películas que les hagan pasar el rato y con las que puedan
evadirse de sus problemas cotidianos, un objetivo que "August
Rush" alcanza con bastante facilidad. Dirigida por Kirsten
Sheridan, la cinta está teniendo una aceptable acogida en
los Estados Unidos (rebasará los 30 millones de dólares, que es
lo mismo que costó), aunque donde en verdad triunfa es en Corea
del Sur, país en el que ha conseguido situarse en el primer
lugar de la taquilla durante dos semanas consecutivas.
El filme se
inicia en un orfanato en el que vive Evan, un niño que desea
hallar a sus padres y que piensa que puede hacerlo a través de
la música. Once años atrás, sus progenitores se conocieron en la
ciudad de Nueva York, pero, por circunstancias que no voy a
mencionar aquí, sus caminos se separaron. Él cantaba y tocaba la
guitarra en una banda, mientras que ella era una experta
violonchelista. Evan huye de la casa en la que reside, dispuesto
a cumplir su sueño y topándose a lo largo de su trayecto con una
serie de personas que intentarán ayudarle o que, por el
contrario, querrán sacar provecho de su innato talento.
"August Rush"
es un deleitable y mágico cuento moderno, una fantasía en la
que la música es el hilo conductor de la narración. Amena,
emotiva y sencilla, la cinta se convierte en una propuesta
ideal para los que huyen de las frías producciones que
últimamente se están adueñando de la cartelera. A pesar de sus
obvias imperfecciones, como esa torpe manera en la que los
guionistas nos explican cómo se alejan Lyla y Louis, instante en
el que uno casi cree estar ante un tópico telefilm, el ágil
montaje consigue que estos fragmentos no enturbien las bondades
del resto de la película.
Por supuesto,
la banda sonora es uno de los aspectos más cuidados de "August
Rush", tanto por las canciones que expresan los sentimientos de
los protagonistas como por la música original que ha escrito
Mark Mancina. Así, se puede afirmar que los mejores pasajes
del filme son aquellos en los que no son los personajes los que
hablan, sino las notas que envuelven sus gestos, expresiones y
miradas. El compositor introduce el tema central de la partitura
desde el comienzo del relato, pero lo hace de una forma sutil
para luego ir desarrollándolo según avanza el aprendizaje de
Evan, desembocando todo ello en unos soberbios minutos finales
en los que la rapsodia de August Rush se erige en la verdadera
estrella de la función.
En el reparto
sobresale un magnífico Freddie Highmore, siendo secundado
por unos no menos estupendos Keri Russell y Jonathan
Rhys Meyers. Terrence Howard tiene un papel menor y
uno echa en falta que su presencia en la película no tuviera una
especial relevancia, mientras que Robin Williams
interpreta a Brujo, una suerte de Fagin, el conocido personaje
de "Oliver Twist", la novela del gran Charles Dickens (esperaba
que su actuación fuera más exagerada de lo habitual, pero, por
fortuna, no es así).
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes
de "August Rush" - Copyright © 2007
Warner Bros. Pictures, Odyssey Entertainment, Southpaw Entertainment y CJ Entertainment. Distribuida en España
por A.Zeta Cinema. Todos los derechos
reservados.
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