CÓMO SE HIZO "HACIA RUTAS
SALVAJES"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
1. El proyecto
En los dos años que Chris McCandless dedicó a buscarse a sí
mismo y su sitio en el mundo, adquirió la experiencia de toda
una vida. La adaptación cinematográfica que Sean Penn realiza de
la novela superventas Hacia rutas salvajes, de Jon Krakauer,
reúne el mosaico formado por las diferentes etapas del viaje
emprendido por el joven, desde la nueva identidad que adopta al
principio de su viaje, pasando por la declaración de
independencia que hace a su atónita familia antes de irse y lo
que le enseñan las asombrosas personas que se cruzan en su
camino, hasta el conjunto de errores que produjo su
fallecimiento en la cúspide del viaje que tanto había cambiado
su visión del mundo. Inmediatamente después de su publicación en
1998, el libro de Jon Krakauer se convirtió en algo inusual en
este mundo urbanizado: un clásico de la naturaleza. La novela
conquistó a lectores de todo tipo a través de la descripción de
la vida y muerte de Christopher McCandless, un adinerado joven
de 24 años que renunció a una vida cómoda e intentó dejar atrás
su identidad para encontrar el auténtico significado de la
libertad y de la naturaleza antes de desaparecer en parajes poco
conocidos para no volver jamás. El retrato de Christopher
McCandless, de su búsqueda y de sus 113 increíbles días en pleno
Alaska con sólo lo mínimo se convirtió en un relato inolvidable
en la novela de Jon Krakauer, que surgió a partir de un artículo
que escribió para la revista Outside Magazine. Escalador y
amante de la naturaleza que se siente atraído por lugares
peligrosos, el autor escogió un acercamiento intimista a la
historia de McCandless. Empieza planteando la pregunta de por
qué algunos jóvenes estadounidenses se sienten atraídos por el
riesgo. Sigue con la teoría de que los problemas familiares y la
búsqueda de una vida auténtica que vaya más allá del dinero y de
la ambición tienen mucho que ver con dicha atracción. La novela,
rebosante de misterio e intimismo, absorbe sin por eso dejar de
tocar temas de gran envergadura: el papel de la naturaleza a la
hora de moldear la imaginación estadounidense; los lazos y las
responsabilidades familiares; la lucha entre el individualismo
en estado puro y la necesidad de amor y compañía, así como el
idealismo basado en partes iguales de esperanza y orgullo.
El resultado fue un
superventas que consiguió salir de la parcela adjudicada a los
libros sobre la naturaleza; no sólo fue aclamado como obra
literaria, también se convirtió en tema de conversación de
sobremesa. Según el crítico literario Christopher Lehmann-Haupt,
del New York Times, Krakauer había escogido los elementos
controvertidos de la historia de McCandless y “los había
convertido en un drama desgarrador del anhelo humano”.
Hoy en día, el autor cree
que, sea como sea la novela, Chris McCandless sigue siendo un
misterio, un ser humano fascinante e imperfecto cuyo viaje
plantea muchas preguntas acerca de la vida moderna.
“Gran parte de mi motivación
a la hora de escribir el libro partió de mi identificación con
Chris y de intentar entenderle, pero no diré que lo conseguí del
todo”, dice Jon Krakauer. “Chris no era un joven corriente. Era
ensimismado, testarudo, impetuoso. Pero tenía el corazón puro, y
no transigía. Tenía ideales muy elevados y una gran rectitud
moral. Estaba convencido de que no se debía ir por el camino
fácil. Algunos dijeron que no estaba preparado, que fue
imprudente y alocado. Preguntaron por qué se fue a Alaska sin
hacha y sin radio. Pero para él no habría sido una aventura. Ya
no quedaban lugares en blanco en los mapas, y Chris se dejó el
mapa en casa”.
Cuando Sean Penn vio la
novela en una librería, tuvo una reacción inmediata y visceral.
Recuerda que la foto de un autobús abandonado en medio de la
nieve le atrajo como un imán: “La leí de cabo a rabo dos veces
antes de dormirme. Al día siguiente, no recuerdo a qué hora me
levanté, empecé inmediatamente a hacer gestiones para comprar
los derechos. La historia me pareció imborrable, muy
cinematográfica, gracias a los personajes y el paisaje”.
Sean Penn tardó casi diez
años en conseguir los derechos. Al principio, la familia
McCandless recibió numerosas ofertas, pero aún no se habían
repuesto de la muerte de su único hijo y no tomaron ninguna
decisión. “Entonces la familia no estaba preparada para que se
hiciera una película, pero Sean siguió en contacto con ellos”,
recuerda el productor Bill Pohlad, que también produjo la
oscarizada Brokeback Mountain/En terreno vedado.
Billie McCandless, la madre
de Chris, incluso llegó a decirle a Sean Penn que había soñado
que su hijo le decía que no se hiciera la película, pero Sean
Penn no cejó en su empeño, aunque nunca los presionó. “Siempre
me pareció que debía ser una película y que algún día lo sería”,
recuerda.
Diez años después de que
leyera la novela, sonó el teléfono. “Llamaron de pronto y
dijeron que estaban de acuerdo. Sinceramente, no sé qué les hizo
cambiar de idea”, dice el director. Jon Krakauer, que siempre
antepuso los deseos de los McCandless a los suyos, cree saber
por qué: “Hay algo muy directo en Sean, dice lo que siente y no
queda más remedio que creerle. Los McCandless son totalmente
diferentes, pero Sean les inspiró confianza”.
Sean Penn dice que hacía años
que tenía el guión en la cabeza, desde el día que leyó la
novela. Ahora era necesario plasmarlo en el papel. Según Art
Linson, que conoce y trabaja con el director y guionista desde
el comienzo de su carrera como actor: “Era como si Sean llevase
diez años pensando en esta película. Las palabras fluían porque
lo tenía todo pensado antes de escribir la primera palabra”.
A primera vista, adaptar para
la gran pantalla el libro de Jon Krakauer, lleno de citas,
poemas y documentos, no parecía una empresa fácil, pero Sean
Penn se sentía tan conmovido por la historia que fue un proceso
instintivo y rápido.
“Me senté y empecé a escribir
sin volver a leer el libro, y habían pasado diez años desde la
primera vez. Escribí lo que tenía en la cabeza”, recuerda.
“Luego volví a leerlo y descubrí que Jon había hecho un buen
trabajo porque estaba todo en el libro. Antes de empezar la
segunda versión, recorrí los lugares donde había ido Chris y
conocí a algunas de las personas con las que se había cruzado.
Fue otra forma de enriquecer la historia. A continuación, tuve
que reducir el conjunto hasta que alcanzara proporciones
cinematográficas”.
Sean Penn mantuvo emotivas
conversaciones con los McCandless, sobre todo con Carine, la
hermana de Chris, que compartió sus diarios, cartas y recuerdos
más íntimos con el director. También intentó conocer a las
personas con las que se había cruzado Chris a principios de los
90. “Todos aportaron algo”, dice. Incluso contrató a Wayne
Westerberg, del que Chris se hizo amigo en Dakota del Sur y al
que interpreta Vince Vaughn en la película, como asesor y
conductor durante el rodaje.
Sean Penn supo desde el
principio cómo estructurar el guión: dividió en varios capítulos
el viaje de dos años de Chris desde que salió de su hogar en
Atlanta hasta llegar al autobús abandonado en Alaska. Dice:
“Quería contar su vida, desde su nacimiento hasta su muerte, en
los dos años que transcurren desde que deja su casa hasta su
fallecimiento”.
El resultado es un retrato
muy vivo y dinámico de un joven y de su viaje idealista.
Hablando del guión, el productor Art Linson dice: “Creo que Sean
aportó algo nuevo a la historia. Es más que la recreación de la
novela de Krakauer. Consigue dar la sensación de estar dentro de
la persona. De algún modo, entre la arrogancia y la humanidad de
Chris McCandless, hay una persona de carne y hueso con la que
uno se conmueve”.
Bill Pohlad añade: “Me parece
que Sean se metió dentro del personaje de Chris de modo
asombroso. Ha sabido comunicar por lo que pasaba, aunque no
sepamos lo que realmente le pasó. Impactó mucho a la gente que
conoció, no porque hiciera cosas grandes, sino por su manera de
ser”.
Desde el principio, Sean Penn
tuvo muy claro que debía respetar fielmente lo que Chris
McCandless había hecho, visto y pensado. La película es una
mezcla de imágenes épicas e impresionantes salpicadas con un
realismo bastante duro, muy al estilo documental. “Sean quería
que la película fuera realista; lo consiguió usando actores
profesionales y no profesionales, y rodando en decorados
naturales por todo el país”, dice Bill Pohlad.
Este planteamiento también
conquistó a Jon Krakauer, que reconoce haber tenido dudas acerca
de la versión cinematográfica: “Sean ha hecho una película que
dejará huella en los espectadores”, dice el autor. “Nada está
mascado, es una película intensa, impresiona y plantea
interrogantes”.
2.
El reparto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "Hacia rutas salvajes" - Copyright ©
2007 Paramount Vantage, River Road Entertainment, Square One y
Linson Film. Distribuida en España por Universal Pictures
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