CÓMO SE HIZO "HACIA RUTAS
SALVAJES"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
2. El reparto
El atractivo de Chris McCandless en el libro de Jon Krakauer no
sólo depende de las aventuras que vivió, sino de su particular
inteligencia, su entusiasmo y simpatía, así como de su deseo de
apartarse con nobleza de la falta de felicidad y de las peleas
de sus padres. Para el papel, Sean Penn escogió a un actor que
tuviera el mismo idealismo ingenuo e irresistible que
McCandless, además de cierto parecido físico con el carismático
joven. También buscó a alguien dispuesto a entregarse al cien
por cien a una interpretación de la que dependía enteramente la
película. Emile Hirsch, de 22 años, reunía todas estas
cualidades. El director se había quedado impresionado al verle
en Los amos de Dogtown, de Catherine Hardwicke, antes de que
Nick Cassavetes le diera el papel protagonista en Alpha Dog.
Sean Penn vio al actor durante 4 meses para asegurarse de que
pondría la entrega suficiente. Recuerda: “Sabía que podía hacer
el papel, pero no sabía si podría interpretarlo durante ocho
meses en circunstancias nada fáciles, y si estaría dispuesto a
pasar de chico a hombre durante el rodaje. Al conocerle más,
empecé a sentir mayor confianza, y al final me decidí. Lo hizo
de maravilla. Tiene algo electrizante. Mucho de lo que Emile
cuenta acerca de Chris McCandless está en sus ojos”. El
productor Bill Pohlad añade: “Emile no tuvo ningún problema en
hacer cosas que nunca había hecho, como rafting, escalada. Se
metió de lleno, con entusiasmo, nunca se quejó. A la vez, fue
capaz de meterse en el alma de ese chico; se transformó
completamente”. El actor recuerda que de niño vio un reportaje
sobre Chris McCandless: “Debía tener unos 9 años cuando el
programa “20/20” emitió un episodio acerca de él. Me cautivó la
historia de ese chico que había ido a Alaska”, recuerda. “Me
impactó mucho a pesar de que fuera un niño. Cuando Sean me habló
del papel, leí el libro y todo me volvió a la mente”. El libro
hizo que el personaje le pareciera aún más fascinante. “Me
encantó su espíritu aventurero, su flirteo con el peligro, su
inteligencia, su disciplina y su búsqueda filosófica de la
libertad”, dice Emile Hirsch. “Su forma de pensar era diferente
de la mayoría. No entendía cómo no se podía hacer nada, la
acción era su motivación”. Al final, la acción no consiguió
salvar a Chris McCandless de una serie de pequeños, aunque
devastadores, errores. El actor, al igual que el autor y el
director, está convencido de que su fallecimiento se debe a las
circunstancias: “Estoy seguro de que tenía pensado regresar”,
dice. “Buscaba una renovación espiritual total, pero no quería
morir”.
En opinión de Emile Hirsch el
momento clave de la historia es cuando Chris McCandless deja
atrás su vieja identidad y se transforma en Alexander
Supertramp. “A partir de ese momento se ve como un aventurero
libre que puede hacer cualquier cosa, escalar cualquier montaña,
conseguir cualquier objetivo. Todos hemos pensado en qué pasaría
si lo dejásemos todo atrás y nos adentrásemos en el bosque.
Chris lo hizo y encontró algo muy especial”.
Cuando leyó el guión de Sean
Penn, se convenció: “Sean encontró el hilo conductor de la
historia. Supo conectar a los personajes mediante una
autenticidad emocional para que cada relación que tiene Chris
sea significativa”.
Para preparar el papel, el
actor mantuvo varias conversaciones con los padres de Chris y su
hermana, cuya honestidad fue una auténtica inspiración. “Me
parecieron personas maravillosas e interesantes”, dice. “No
tienen reparos en reconocer que la vida no fue fácil en la
familia, pero dan la sensación de haberlo intentado, de haber
hecho todo lo que podían”.
Los profundos comentarios de
Carine McCandless le ayudaron mucho: “Era la mejor amiga de
Chris, nadie le conocía tan bien”, dice. “Una de las cosas que
más me sorprende es que no dejara una nota a su hermana cuando
se fue. Me ayudó a entenderle mucho mejor de lo que esperaba”.
También le impactó viajar a
Alaska, sobre todo porque el rodaje empezó por los intensos y
terribles días finales de Chris. “Alaska es impresionante”, dice
el actor. “Además, llevaba la misma ropa que él, la misma pesada
mochila; todo eso me ayudó mucho. Es asombroso cómo pudo
sobrevivir con el frío, la nieve, el clima tan duro”.
Las escenas en Alaska fueron
una especie de prueba de fuego para el actor, llevándole al
límite, igual que le ocurrió a Chris McCandless. El primer día
tuvo que escalar una colina muy empinada cubierta de nieve en
las mismas condiciones que hizo Chris McCandless años antes.
Cuando miembros del equipo quisieron ayudarle, Sean Penn se lo
impidió. Emile Hirsch dice: “Creo que era una prueba. Sean
quería saber si estaba realmente preparado para enfrentarme a la
naturaleza”.
Pero el mayor reto para el
actor fue empezar el rodaje muriéndose de hambre ya que debió
perder 18 kilos para pesar algo menos de 52 kilos al comienzo de
la película. Se rodaron las secuencias de Alaska en primer lugar
porque es más fácil ganar peso que perderlo. “Tuve que ceñirme a
un régimen muy estricto”, dice Emile Hirsch. “Siempre tenía
hambre”.
Sean Penn reconoce: “Emile es
extremadamente disciplinado. Es un chico joven que debería estar
pensando en salir y divertirse, pero que no dudó en dejarlo todo
durante 8 meses”.
Según avanzaba el rodaje y
volvía a ganar peso, el actor tuvo que someterse a otras pruebas
físicas. Aprendió a maniobrar un kayak en los rápidos del Gran
Cañón y reconoce que hubo momentos en que lo pasó mal: “Recuerdo
que llegó la primera ola y me quedé inmóvil durante unos
segundos antes de que el instinto de supervivencia se apoderara
de mí y empecé a mover el remo como loco. Tragué agua por un
tubo, pero lo conseguí y me acosté convencido de que era un
héroe”.
El coordinador acuático Brian
Dierker, que acabó haciendo el papel crucial del vagabundo
Rainey, dice: “Enseguida me di cuenta de que estaba en buena
forma física y podía hacer más de lo que creía. Aprendió muy
deprisa e hizo mucho más de lo que Sean esperaba. Íbamos a usar
un doble, pero no hizo falta”.
A medida que el rodaje se
trasladaba por el país, Emile Hirsch disfrutó descubriendo
lugares nuevos y conociendo a personajes muy poco habituales.
Uno de sus preferidos es Leonard Knight, el artista que creó
Salvation Mountain en Slab City. “Fue estupendo conocer a
alguien que carecía del cinismo tan predominante en la cultura
actual”, dice. “Creo fue lo que dio impulso a Chris”.
Según el productor Art
Linson, la interpretación de Emile Hirsch es realmente
conmovedora porque estaba dispuesto a meterse en las zonas
grises de la vida de McCandless: “Creo que Sean y Emile fueron
fieles al espíritu de Chris porque le ven como un personaje
emocionalmente complejo. Eso era mucho más difícil que captar su
espíritu aventurero”.
Jon Krakauer acaba diciendo:
“Lo mejor de Emile es que no se parece realmente a Chris, pero
en la pantalla es tan creíble que me pareció estar viendo a
Chris”.
El viaje de Chris McCandless
se debió en parte a su rebelión, equivocada o no, contra la vida
falsa e insatisfactoria que llevaban sus padres, sobre todo su
padre, Walt McCandless, un brillante ingeniero aeroespacial
adicto al trabajo, interpretado por el oscarizado William Hurt.
Este reconoce haber aceptado el papel sobre todo por el respeto
que siente por Sean Penn y su “atrevimiento, sinceridad y
perspicacia”. Había leído el libro y, como muchos, se preguntaba
cómo podría llevarse a la pantalla. “Sean ha hilado una historia
de la América actual que me parece tan intensa como Las uvas de
la ira”, dice el actor. “Es maravillosa, asombrosa, pero también
hace comentarios muy acertados acerca de nuestra moral”.
William Hurt aclara que no
intentó en ningún momento reflejar al auténtico Walt McCandless.
“La noción documentalista de imitar la existencia de alguien me
parece muy presuntuosa”, dice. “Nadie puede afirmar que conoce
realmente a otro ser humano. Incluso en el libro, Jon Krakauer
interpreta a Walt. Sólo espero que cuando Walt vea la película,
descubra algo de sinceridad en mi interpretación”.
El actor disfrutó trabajando
con Sean Penn: “Hace mucho que Sean y yo nos conocemos, confío
en él. Es muy inteligente, y si se le ocurría algo, no dudaba en
hacerle caso”. También le gustó trabajar con la actriz Marcia
Gay Harden, que interpreta a Billie McCandless. Dice: “Marcia me
dejó helado. Hace una interpretación sensacional; es la perfecta
burguesa, pero no usa un solo tópico para conseguirlo”.
Sean Penn, que había
trabajado con ella en Mystic River, sabía que era perfecta para
el papel. Sólo disponía de unas cuantas escenas para demostrar
la complejidad de una madre imperfecta que no entiende la
rebelión de su hijo y menos aún su desaparición. La actriz dice:
“Era muy importante para mí y para Bill Hurt aportar humanidad a
esos padres”.
También estaba decidida a que
su personaje comunicara emociones y vulnerabilidad. “No quería
que Billie fuera unidimensional, la mala de la historia”, dice.
“Creo que cuando se interpreta a una persona real, hay que
entender su realidad y no juzgarla. Quería captar las
motivaciones, los deseos de Billie, una mujer que se encontró en
una situación totalmente inesperada para ella”.
Tuvo la ocasión de conocer a
la auténtica Billie McCandless: “Comí con ella y con Walt. Luego
hablamos mucho y miramos fotografías”, explica Marcia Gay
Harden. “Intenté incorporar lo que aprendí esa tarde a mi papel.
Por ejemplo, gestos típicos de Billie de los que me apropié casi
por ósmosis”.
La única persona en la
familia McCandless que parece haber entendido por qué Chris se
fue de casa es su hermana Carine, cuya voz sirve para contar la
historia en la gran pantalla. Para interpretar al personaje y la
voz en off, Sean Penn escogió a la joven promesa Jena Malone. A
pesar de su juventud, había leído el libro de Jon Krakauer,
aunque el guión fue lo que le dio más pistas sobre Carine. “El
guión de Sean describe la unión que existía entre los dos
hermanos”, dice. “Sean creó una relación muy interesante,
poética, con mucha textura. Se nota que puso mucho de sí mismo
en el guión”.
Cuando conoció a Carine, esa
sensación se vio reforzada: “Me dijo que no les hacía falta
hablar, les bastaba con intercambiar una mirada”, recuerda la
joven actriz. “No creo que las relaciones de ese tipo abunden,
puede haber una o dos veces en la vida. Me pareció maravilloso
explorar la unión entre los dos hermanos”.
Al igual que Sean Penn, Jena
Malone se quedó sorprendida por la fuerza de Carine. “Se
enfrentó a la situación con enorme elegancia”, dice. “Como
actriz, debía recordar que era el fin del viaje para ella, pero
no tuvo inconveniente en contarme cómo había sido su
experiencia. Fue muy duro. No sé cómo se habría podido hacer
esta película sin ella”.
Para preparar la narración,
Jena Malone no sólo trabajo con Carine, sino también con la
aclamada Sharon Olds, que ayudó a pulir el texto de lo que la
actriz describe como “el paisaje artístico” de la película. “Fue
una relación muy creativa”, recuerda. “No tuvo nada que ver con
lo que se suele hacer para un trabajo de voz, fue un trabajo
personal y emocional”.
Después de licenciarse en la
Universidad de Emory, Chris McCandless vació su cuenta bancaria
– 24.292 dólares – y lo donó todo a OXFAM. A continuación, se
puso en camino, dispuesto a saciar su sed de aventuras. Quería
ser capaz de valerse por sí mismo. Camino de Alaska, su
objetivo, trabajó aquí y allí para mantenerse, durmió al raso y
conoció a personas muy diversas. En opinión de Sean Penn, esos
contactos momentáneos con personajes poco habituales fueron la
base de las revelaciones que Chris tuvo en Alaska. El director
dice: “La soledad es necesaria, pero al final, estar solo no
significa nada”.
Para interpretar a estas
personas, el director escogió actores excepcionales y, en
algunos casos, no profesionales, auténticos marginados de la
sociedad, entre los que se encuentra Leonard Knight, el artista
que creó Salvation Mountain en Slab City y que habla del poder
del amor en la película. “Esta gente no pertenece al Sindicato
de Actores”, dice Sean Penn. “Siempre me gusta descubrir a
personas maravillosas que tienen algo que ofrecer”.
Una de esas personas es Brian
Dierker, un experto en rápidos que trabaja en el Gran Cañón y es
el coordinador acuático de la película, pero que acabó siendo el
vagabundo Rainey que viaja con su amada Jan, interpretada por
Catherine Keener. A pesar de haber trabajado mucho detrás de la
cámara en escenas acuáticas, reconoce que no le atraía la idea
de ponerse delante.
“Sean estaba empeñado en que
yo era Rainey, pero hice todo lo posible para disuadirle. No
hubo nada que hacer, seguía insistiendo. Al final, pensé:
‘¿Cuántas veces surge la oportunidad de trabajar con alguien de
ese nivel?’ Así que me rendí”, recuerda Brian Dierker. “Hacía
años que no pasaba tanto miedo”.
Añade: “No me fue difícil
entender el personaje porque, dada mi edad, vi a muchos chicos
que volvían de Vietnam acercarse al Gran Cañón para trabajar en
el río. Eran los años setenta, y muchos intentaron llevar una
vida alejada del materialismo, trabajando de guías en el río con
el mismo espíritu que Rainey”.
Cuando empezó el rodaje,
descubrió que había una relación natural entre Catherine Keener
y él, lo que aportó gran emotividad a sus escenas conjuntas.
“Fue sorprendentemente espontáneo”, dice. “Rainey es un tipo sin
grandes ambiciones, pero quiere mucho a su compañera y sabe que
sufre. También sabe que la presencia de Chris hará aflorar el
dolor de Jan por la pérdida de su hijo”.
En cuanto a la relación de su
personaje con Chris, dice: “Es una mezcla entre relación
paternal y de hermano mayor”. Brian Dierker había entrenado a
Emile Hirsch en el río: “Me gustó porque invertimos los
papeles”, recuerda. “Estaba orgulloso de haberle enseñado a
valerse en el río y él me fue de gran ayuda como actor. Siempre
he respetado a los actores, pero ahora me doy cuenta de la
preparación y concentración emocional requeridas”.
Catherine Keener,
recientemente nominada a un Oscar por Truman Capote, encarna a
Jan Burres. Conocía a Sean Penn por haber trabajado con él en La
intérprete, y estaba encantado de descubrirle en esta nueva
faceta. “Fue muy interesante verle como director porque tiene
sentido de liderazgo. Siempre está de buen humor, siempre llega
primero, es un jefe genial”, dice, riendo.
Se alegró de tener el apoyo
del director para meterse en la piel de una mujer cuyo hijo ha
desaparecido: “No puedo imaginar el horror que debe ser pensar
que un hijo tuyo está ahí sin saber lo que le ha pasado”, dice
la actriz. “Jan acepta a Chris porque despierta en ella algo muy
profundo, aunque también le provoca ira y la hace vulnerable”.
En cuanto a los sentimientos
maternales que debe sentir por Emile Hirsch en la gran pantalla,
dice: “Es maravilloso, es muy fácil encariñarse con él”.
Chris McCandless también
conoció a Tracy, una joven que había crecido en Slab City, un
campamento gratuito de autocaravanas en el desierto de
California que atrae a muchos marginados, renegados e
inconformistas. Kristen Stewart, la joven actriz que se dio a
conocer en La habitación del pánico, con Jodie Foster, obtuvo el
papel después de tocar “Blackbird” a la guitarra.
La actriz se quedó fascinada
por la vida poco habitual de Tracy: “Vive en un lugar poblado de
personajes fascinantes, que se parecen algo a Chris, pero que no
se mueven de su sitio”, dice. “Cuando conoce a Chris, se enamora
perdidamente. Por su parte, Chris nunca había tenido novias ni
nada de eso, no le interesaban”.
Además de encarnar la
libertad e ingenuidad de Tracy, Kristen Stewart también debía
tocar y cantar delante de los habitantes de Slab City. “Nunca
había tocado en público”, reconoce. “Pero eran muy entusiastas,
daban palmadas, estuvo muy bien”.
Otro papel clave es el del
viejo viudo y solitario Ron Franz, la última persona a la que
Chris vio antes de partir hacia Alaska, encarnado por el
legendario Hal Holbrook. El productor Bill Pohlad recuerda el
efecto que tenía la presencia del actor en el rodaje: “No era
Hal Holbrook haciendo un papel, era como si de verdad fuera el
personaje”.
El actor había leído el libro
mucho antes de que Sean Penn le ofreciera el papel: “Krakauer me
interesaba como montañero; me pareció una historia conmovedora
que relataba la búsqueda de un joven”, dice. “Había estado en
Alaska un par de veces, de gira con ‘Mark Twain’. Entonces
todavía se hablaba de Chris McCandless y de lo que le había
pasado en las montañas. Algunos decían que estaba loco, otros le
defendían”.
Pero el guión de Sean Penn le
conquistó: “Sean fue capaz de sacar una historia realmente
elocuente del libro. Creo que los jóvenes de hoy en día se
reconocerán en Chris”.
Hablando de la relación de su
personaje con el joven aventurero dice: “Hay una relación
interesante entre el joven y el viejo, pero tampoco es fácil.
Los dos son solitarios. Ron ha perdido a su familia y está en un
callejón sin salida, ya no le interesa la vida. El joven le
anima a que abandone el círculo en el que se ha encerrado. Hay
una conexión muy humana entre ambos”.
Hablando de Emile Hirsch,
añade: “Un buen actor de cine debe aparentar que no interpreta,
y Emile lo hace a la perfección. Es muy abierto, muy espontáneo.
Era como trabajar con el personaje de verdad”.
3.
La producción
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