CRÍTICA
por
Albert Meroño
Peñuela
La todavía
corta filmografía de Steve Buscemi demuestra que le
chiflan los personajes. En su rol de director, entiende la labor
como una transformación de medios, como la tarea de cuidar que
la mutación del papel al celuloide no añada ruidos ni dudas
sobre las criaturas que crea (o le crean). Hay, sin embargo, una
simpática paradoja en este modelo: en su cinta más genial,
"Animal factory"
(2000), un drama sobre el amor en el trullo, priman casi por
igual hechos que personajes, lo que contradice la norma general
de soltarlos al libre albedrío y permitirles desenvolverse y
contar, a destajo, qué ocultan en su interior, como en “Trees
Lounge. Una última copa” (1996). En este sentido, parece que
Buscemi intente hallar cierto orden al contar una historia,
acotar el campo de acción; que no pueda decirse: “bien, ahora ya
sé cómo es Jim” (“Lonesome Jim”, 2005), sino más bien “ahora ya
conozco al Ron Decker que estuvo en prisión”. En definitiva,
usar el personaje exterior más como herramienta dramática que
como escaparate del interior.
En “Interview” se consuman algunas de
estas directrices. Su axioma es muy sencillo: Pierre Peders
(Steve Buscemi) debe entrevistar a Katya (Sienna Miller),
una atractivísima superestrella de culebrones baratos y de
terror de serie B. La entrevista, como reza el título, resultó
dar de sí como para hacer una película. Lo que la convierte en
algo particular es que ni entrevistador ni entrevistada, al
poco de conocerse en el restaurante donde tenían cita, desean
continuar: ambos, llenos de prejuicio —sobre todo Peders,
grotesco e hilarante— encajan con los patrones que odian en
una actriz o en un periodista, respectivamente. Sin embargo,
la entrevista tiene un éxito rotundo, y la prueba es que desde
la introducción hasta la conclusión el grueso del film se
desarrolla en un piso —a lo “La soga” (1948), pero en un ático
y con más de una cámara, y normalmente a cuestas— sin más
pretexto que presenciar la persecución de una necesidad, de
consumar la esencia del drama. Para Peders está claro:
necesita la entrevista. Pero Katya es esa clase de mujer
contemporánea, guapa, afamada y de carácter insoportable e
infantiloide a la que cuesta seguirle el juego, saber leer
entre sus frases o adivinarle las intenciones. Por eso este
extraño encuentro no se detiene en su improductivo choque
inicial —las despedidas “cabrona” contra “hijo de puta”—, sino
que se rige por un par de elementos básicos del ser humano: la
curiosidad y la empatía. Además resultan ser las únicas armas
contra el prejuicio de partida. Así se destruyen mutuamente
los caparazones: hay algo bajo la sex symbol de pecho
reducido y naturalmente calientacamas, y también bajo
el currante casi snob que no puede ocultar su desgana y
estar literalmente jodido a pesar de su talento y
profesionalidad —un papel que Buscemi se sabe al dedillo, como
en “Reservoir dogs” (1992).
El imperante casualismo puede llegar a
ser muy poco realista. Dejando de lado que la entrevista en sí
podría pasar como una borrachera fácilmente olvidable para los
interlocutores —en media hora, al personaje de Buscemi pueden
contársele cuatro bourbons y al de Miller una botella de
vino—, los giros de la trama que abren y cierran el segundo acto
son creíbles sobre el papel pero no en la pantalla. En cuanto a
la resolución, no sería el primero en decir que los finales
ambiguos son cosa del pasado, pero dado lo trivial del argumento
—una pequeña vuelta a los orígenes...— el final está más por
sembrar la duda en la pequeña ilusión que florece en el
espectador romántico que por refinar a los personajes o dar la
sorpresa final en plan "El sexto sentido"
(1999) o “Sospechosos habituales” (1995).
De cara al
puro entretenimiento, lo más agradable de la proyección es sin
duda la naturalidad de Buscemi tanto detrás como delante de la
cámara, que le otorga instantes cómicos, dramáticos y
románticos. Hallar un diario en un portátil y reenviárselo a
uno mismo por correo electrónico usando una cuenta de Gmail para
leerlo después en una PDA es una maniobra casi cotidiana en un
periodista de hoy, y Buscemi la filma en completo silencio y sin
mayor pretensión. Podría juzgarse de pretencioso, en cambio, si
las poco claras intenciones consistieran únicamente en
desmitificar la imagen hueca e intelectualmente odiada por
unanimidad de las actrices representadas por Miller; en ese
caso, ya sabrán que, tras su resplandeciente y apetecible piel,
su seductora mirada y su encantadora sonrisa se encuentra un
alma cuyo “problema es ser normal”... o no.
Calificación:
    
Imágenes
de "Interview" - Copyright © 2007
Cinemavault Releasing, Column
Films, Ironworks Productions y Kiss The Cactus. Fotos por JoJo
Whilden. Distribuida en
España por Golem. Todos los derechos
reservados.
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