CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
Las piezas de
cámara con siempre complicadas. Lo vimos recientemente en la
nueva versión de "La huella", y lo volvemos a comprobar ahora en lo
último de Steve Buscemi, un remake de la cinta
original del mismo título del holandés Theo Van Gogh, y que
plantea un enfrentamiento entre dos personajes aparentemente
antitéticos: la actriz famosa, pija y omnipresente en las
páginas y programas del cotilleo, más conocida por sus historias
amorosas que por su currículum de series y películas baratas (Sienna
Miller), y el periodista ex corresponsal de guerra, ahora
obligado a hacer perfiles de personajes populares (interpretado
por el propio Buscemi).
El interés de la cinta, pues, radica en
la confrontación, prácticamente en un escenario único y en
tiempo real, de dos clichés que, como es fácilmente
previsible, no terminan de encajar en lo que se espera de
ellos: ni la presunta rubia tonta lo es tanto, ni el
periodista que desdeña lo popular en aras de la información
“seria” es tan ético ni tiene tantos motivos para sentirse
superior al icono de la cultura de usar y tirar que tiene ante
sí. También es cierto que no puede decirse que el
planteamiento sea excesivamente original, pero quizá tampoco
lo pretende; desde ese punto de vista, el peso de la apuesta
recaería en los intérpretes: sólo ellos tienen la capacidad de
elevar lo que se cuenta del mero cliché para convertirlo en
otra cosa.
¿Lo consiguen? En general, sí; pero es
que Buscemi, inteligentemente, elige bien a quienes encarnarán a
los personajes que se enfrentarán en el ring imaginario
del loft de la actriz. No en vano, Sienna Miller ha
ocupado casi más espacio en la prensa rosa que en las
publicaciones estrictamente cinematográficas, mientras que
Buscemi, a pesar de algunos peajes pagados a la comercialidad,
sigue siendo uno de los rostros más fácilmente identificables
con el indie norteamericano, un auténtico icono de un
tipo de cine que, sin embargo, también tiene sus propias
servidumbres mediáticas y su star system (y cuyo papel,
curiosamente, tiene puntos en contacto con el que interpretó en
la reciente "Delirious", de Tom
DiCillo).
Por ello, el interés del film va más allá
porque, al fin y al cabo, el enfrentamiento entre Buscemi y
Miller oculta, en un segundo plano, el de dos concepciones
extremas del cine, el popular frente al “artístico”; y no
deja de ser curioso que, contraviniendo la ya tópica posición
crítica de que sólo el segundo merece ser recordado, por más que
sean los integrantes del primero los que consigan la tan ansiada
fama que es uno de los signos distintivos del éxito en nuestra
sociedad, los dos personajes aparezcan igualados en mezquindad,
ínfulas y mentiras. Incluso, si me apuran, perdería por puntos
el personaje de Buscemi, lo que convertiría a la cinta más en un
autoanálisis de la presunta preeminencia de lo independiente que
en una verdadera crítica de la superficialidad de las estrellas
creadas y consumidas al ritmo que marca la bolsa de la
popularidad.
Planteado así
el juego, "Interview" se ve con interés, aunque en algún momento
llegue a pesar una cierta repetición mecánica en las
situaciones. Aun así, tanto Miller como Buscemi cumplen, lo
que se traduce, sobre todo, en una oportunidad para la primera
para reivindicar su talento como actriz. Sin embargo, hay
algo que no termina de llenar, como si no se hubiera exprimido
todo el potencial ofrecido por la situación. Pero lo que no se
puede negar es que el director de
"Animal factory"
sigue creciendo como director: a pesar de los riesgos, la
película no se le va de las manos. Y eso que, como decimos, las
piezas de cámara son especialmente difíciles de llevar a buen
puerto.
Calificación:
    
Imágenes
de "Interview" - Copyright © 2007
Cinemavault Releasing, Column
Films, Ironworks Productions y Kiss The Cactus. Fotos por JoJo
Whilden. Distribuida en
España por Golem. Todos los derechos
reservados.
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