|
|
Dirección: Paul Haggis.
País: USA.
Año:
2007.
Duración: 120 min.
Género:
Drama, thriller.
Interpretación: Tommy Lee Jones (Hank
Deerfield), Charlize Theron (detective Emily Sanders), Frances
Fisher (Evie), Susan Sarandon (Joan Deerfield), James Franco
(sargento Dan Carnelli), Jonathan Tucker (Mike Deerfield), Jason
Patric (teniente Kirklander), Josh Brolin (Buchwald), Wes
Chatham (cabo Penning), Jake McLaughlin (Gordon Bonner), Mehcad
Brooks (Ennis Long).
Guión: Paul Haggis; basado en
un argumento de Paul Haggis y Mark Boal.
Producción: Paul Haggis, Patrick Wachsberger,
Steven Samuels, Darlene Caamaño Loquet y Laurence
Becsey.
Música: Mark Isham.
Fotografía: Roger Deakins.
Montaje: Jo Francis.
Diseño de producción: Laurence Bennett.
Vestuario: Lisa Jensen.
Estreno en USA: 28 Septiembre 2007.
Estreno en España: 18 Enero 2008. |
CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Inocencia
perdida
De un tiempo a esta
parte, el cine americano se ha decidido a alzar su voz frente a
la administración que les ha llevado a la guerra y ocultado la
verdad. Brian de Palma y Nick Broomfield lo hicieron
recientemente con "Redacted" y
"La
batalla de Hadiza", y
ahora le ha llegado el turno a Paul Haggis.
Como sus predecesores, se sirve de una estética hiperrealista y
de una imagen que se nutre de las nuevas tecnologías para
mostrar la verdadera realidad, pero sigue a su amigo y maestro
Clint Eastwood a la hora de indagar en el interior de unos
personajes que atraviesan por duros momentos de contradicción y
perplejidad. La huella de tristeza y desencanto del director de
"Million
dollar baby" se deja
ver entre el patriotismo agridulce y el desgarrón paterno-filial
de sus protagonistas, en una historia de hondo calado moral y
profunda melancolía por una época de ideales.
Es la
odisea titánica de un veterano de guerra decidido a investigar
las circunstancias de la desaparición de su hijo nada más
llegar de Iraq, entre la indiferencia de la policía y los
obstáculos del ejército. Sólo una detective, movida por su
instinto materno, parece estar dispuesta a ayudarle en la
búsqueda de una verdad que resultará dolorosa pero también
esclarecedora sobre el mundo actual. Y esto porque la
indagación que emprende Hank servirá no sólo para averiguar lo
sucedido al desaparecido, sino para descubrir la verdadera
identidad de un hijo, de un ejército, de un país desconocidos
para él, transformados por la violencia y la crudeza de una
guerra que en nada se parece a la que él vivió.
Es la
mirada de un patriota que tiene que aprender a pedir disculpas y
a reconocer que un virus de miedo y desconfianza se ha incubado
en el país, que en el ejército se ha perdido la lealtad y
nobleza de antaño, que retoma la bandera antigua para izarla con
orgullo pero también con el dolor de la pérdida (del hijo y del
espíritu de entonces). Al hombre de fuertes convicciones se le
ha caído la venda de los ojos y ha visto la degradación de un
buen muchacho que llega a pedirle que le saque de aquel
infierno, ha asistido a la transformación de la antigua
camaradería entre soldados en una huida del horror bajo la
anestesia de la droga, la prostitución o la muerte, y también ha
presenciado cómo la mentira intenta en vano mantener una imagen
de integridad pero carcomida en su interior. Es el
análisis post 11-S que Haggis hace de la sociedad
norteamericana, enferma en sus paranoias y también en su lucha
por imponer una democracia teñida de petróleo. Para ello se
sirve de multitud de detalles simbólicos
o de comentarios personales que
son elevados a la categoría social, como esa doble bandera
comentada, los recelos y desconfianzas entre los padres del
desaparecido Mike, el racismo y machismo latentes en el ámbito
laboral, o la fragmentación familiar que se vislumbra como otro
fracaso social. Pero ninguno como el de ese niño al que le da
miedo la oscuridad de la noche, que escucha por primera vez la
historia de David y Goliat, y que acaba pidiendo a su madre que
le compre una honda para defenderse de sus temores: es la imagen
de la indefensión, de la inocencia perturbada y pervertida por
el odio y los intereses de los mayores, de una educación basada
en la fuerza que más tarde tendrá sus frutos.
|
 |
El prestigio de Haggis como
guionista queda refrendado aquí con un relato de calculada
dosificación narrativa y un perfecto dominio del tiempo fílmico,
donde todo tiene su explicación y no da puntada sin hilo.
La confusión y segmentación de la realidad mostrada, su uso
partidista y manipulador quedan en evidencia al introducir
imágenes digitales de móviles o internet, estropeadas,
incompletas o distorsionadas por problemas informáticos —como la
realidad transmitida a diario por los medios de comunicación—,
pero que se van incorporando a la historia en varias entregas
hasta esclarecer una verdad incómoda pero necesaria. Es el poder
de la imagen virtual y de las texturas borrosas que acercan al
espectador a una guerra distinta y desconocida, a unas heridas
interiores y sangrantes que convierten al vencedor en vencido,
al joven “Doc” en un sanguinario desalmado, y a sus compañeros
de juegos bélicos y juergas nocturnas en fantasmas
deshumanizados.
La
tarea de dar hondura y humanidad a un personaje que debe
evolucionar con los acontecimientos y hacerlo de manera
convincente recae en Tommy Lee Jones,
que dota a su personaje de toda la fuerza dramática y entereza
necesarias para que el espectador se convenza de la honestidad
de ese padre bueno, noble y patriota, pero también ciego y
engañado. Lee Jones sostiene toda la historia con una mirada
profunda y grave, con una decidida y firme voluntad, y también
con unas maneras torpes —por ejemplo, al contar al niño la
historia de Goliat— pero no exentas de ternura. También
Charlize Theron
logra una interpretación llena de contención y mesura, bien
matizada entre su imagen de policía dura que debe resistir al
acoso laboral y su registro más maternal. Más dudosa es la
presencia de Susan Sarandon,
innecesaria narrativa y emocionalmente, excesiva en su
dramatización. Quizá en el retrato de los secundarios policías
se le vaya un poco la mano a Haggis, y caiga en la caricatura al
presentar a semejantes corruptos e impresentables de manera nada
sutil ni ingeniosa, aunque sea con una voluntaria intención
crítica.
Una
nueva película sobre la guerra de Iraq, que apunta hacia las
heridas interiores que la violencia deja en quien la emplea, en
el clima de miedo y desencanto social que genera. Hondura moral
y conflictos personales para un excelente guión y una pareja de
protagonistas en estado de gracia. Poco importa si Haggis sigue
las pisadas de Eastwood y le “copia” en forma y fondo, porque en
ese caso... bienvenidos sean tan perfectos "falsificadores" y tan
valientes propuestas.
Calificación:
    
Imágenes de "En el valle de Elah" - Copyright ©
2007 Warner Independent Pictures, Nala Films, Summit
Entertainment, Samuels Media y Blackfriars Bridge. Fotos por
Lorey Sebastian. Distribuida
en España por DeAPlaneta. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "En el valle de Elah"
Añade "En el valle de Elah" a tus películas favoritas
Opina
sobre "En el valle de Elah" en nuestro blog

Recomienda
"En el valle de Elah" a un amigo
|