CÓMO SE HIZO "MARGOT Y LA
BODA"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
En 2005, Noah Baumbach se dio a conocer con una de las películas
más desgarradoras, íntimas, emocionalmente turbulentas e
hilarantes que se hayan rodado acerca de un matrimonio en
crisis, Una historia de Brooklyn/The Squid and the Whale,
aclamada en el mundo entero y por la que fue nominado a un Oscar
al Mejor Guión Original. Esta vez, con MARGOT Y LA BODA, el
director y guionista enfoca su lacerante humor hacia una familia
en la que los miembros intentan reunirse a pesar de que pueda
ser un total desastre. El realizador observa con ironía y sin
tapujos a una familia muy complicada en plena transformación. La
inspiración para la historia de la creciente crisis de las
hermanas Zeller surgió a partir de una simple imagen que le vino
a la mente casi como en un sueño, la de una madre y un hijo
sentados en un tren. Esa imagen permitió que cobrara vida en la
imaginación de Noah Baumbach el inolvidable personaje de Margot,
dando pie a su vez a la creación de su hermana y álter ego
Pauline, de su casi adolescente hijo Claude y la de su
despreciado futuro cuñado Malcolm.
Esta evolución no es sorprendente tratándose de Noah Baumbach,
que escribe guiones de un modo muy peculiar, empezando con casi
nada, meros esbozos de personajes y emociones, avanzando desde
el centro hacia el exterior casi como un detective, para
descubrir la relación que les une. “Después de Una historia de
Brooklyn/The Squid and the Whale, empecé a trabajar con otras
ideas, pero ninguna conseguía arrancar”, explica el realizador.
“De pronto, me vino la imagen de una madre y de un hijo en un
tren. No tenía ni idea de adónde iban, pero sí sabía que quería
escribir una historia sobre ellos dos. Para mí, es mejor que
todo empiece siendo misterioso y se vaya desvelando poco a poco.
Comencé a tantear en la oscuridad y las piezas empezaron a
encajar hasta que pude hilarlas. Una vez hecho esto, empieza un
proceso mucho más analítico”. Noah Baumbach empezó a escribir
sobre la relación entre madre e hijo, y le fascinó el tira y
afloja que surge entre una mujer a punto de romper su matrimonio
y un niño a punto de saltar a la adolescencia. “Margot y Claude
son, en muchos aspectos, como una pareja. Les conocemos en un
momento en que Claude quiere alejarse de las faldas de su madre
y Margot quiere alejarse de su marido. Estos cambios representan
una amenaza para el profundo vínculo que les une”, dice el
director.
Pero cuando descubrió que
Margot y Claude iban a la boda de su hermana y tía,
respectivamente, y apareció Pauline, el guionista y director
supo que se enfrentaría a una de las relaciones más difíciles de
describir, la de dos hermanas, especialmente si han compartido
un pasado familiar algo tumultuoso. En los intercambios
concisos, secos e incluso agrios entre Margot y Pauline, Noah
Baumbach se sumió en una vorágine de envidia, necesidad,
adoración, secretismo, ira, resentimiento, autocontrol,
esperanza, miedo y amor, un terreno donde se siente muy cómodo.
Bajo la apariencia
inteligente y atractiva de las dos hermanas, se esconden fuerzas
volcánicas a punto de explotar, sobre todo cuando la
hipercrítica Margot conoce y tacha de indigno al prometido de
Pauline, obligando a ambas hermanas a reconocer lo que esperan
de sí mismas y la una de la otra.
“Margot y Pauline están
convencidas de que son las mejores amigas del mundo, pero los
acontecimientos empiezan a sembrar dudas en ambas”, dice Noah
Baumbach.
Parte de la naturaleza
universal de MARGOT Y LA BODA, se debe a la habilidad del
guionista en meterse de lleno en la típica reunión familiar que
se acerca cada vez más al desastre según se producen pequeñas
calamidades. “Los personajes de MARGOT Y LA BODA pasan por
transiciones que les asustan porque son nuevas; Claude está en
plena pubertad, Margot quiere dejar a su marido, Pauline y
Malcolm están a punto de casarse. Son situaciones en las que uno
puede perder el control”, explica Noah Baumbach.
Una vez construida la
historia a partir de personajes conmovedores e hilarantes
gracias a sus imperfecciones, quedaba encontrar a los actores
capaces de interpretarlos con todos sus matices. El realizador
dice que nunca piensa en un actor en concreto cuando escribe un
guión; prefiere que el personaje cobre vida por sí mismo. Al
terminar el guión, el director se concentró en encontrar a un
extraordinario grupo de actores que han sabido insuflar vida a
los personajes con toda la sutileza requerida.
El núcleo de MARGOT Y LA BODA
es la misma Margot, una mujer que pasa de una emoción a otra con
una tremenda facilidad, que tiene una lengua muy afilada, que
cree saber lo que le pasa a todo el mundo y no resiste dar su
brutal y honesta opinión. Inconscientemente pone en peligro la
inminente boda de Pauline, pero es su matrimonio el que está a
punto de zozobrar. Para encarnarla con todas las consecuencias,
Noah Baumbach necesitaba a una actriz que disfrutase corriendo
grandes riesgos emocionales.
“Era necesario interpretar a
Margot sin la menor concesión”, dice el realizador y guionista.
“Es una fuerza destructiva, pero también es frágil. Le tengo
mucha simpatía. Quizá se deba a que, a pesar de ser muy crítica
con los demás, también lo es consigo misma. Necesitaba a alguien
que no tuviera miedo de abrirse”.
Encontró a la persona
adecuada en la oscarizada Nicole Kidman, que ha sabido demostrar
una notable diversidad en sus interpretaciones. Ganó el Oscar
por su encarnación de Virginia Woolf en Las horas, de Stephen
Daldry. Ha protagonizado películas que van desde el musical
Moulin Rouge! al clásico thriller psicológico Los otros. Tampoco
ha dado la espalda al humor, siendo muy aclamada por su papel en
la comedia negra Todo por un sueño, de Gus Van Sant.
Cuando empezó el rodaje,
Nicole Kidman aportó al personaje la brutal honestidad que
buscaba Noah Baumbach, pero también le insufló un toque realista
que marcó el tono de toda la película. “Nicole nos mostró que es
más fácil simpatizar con Margot cuanto más fiel es a sí misma”,
explica el realizador. “El personaje no habría transmitido una
sensación de honestidad si Nicole no se hubiera atrevido a
meterse del todo en su piel. Nicole lo entendió perfectamente.
Margot entra en la película casi como una bola de demolición.
Necesitaba a alguien con el suficiente dinamismo, pero que
pudiera parecer creíble como miembro de la familia. Nicole
cumplía ambos requisitos. Además, es francamente graciosa”.
Nicole Kidman se sintió
atraída por el hecho de que Noah Baumbach no estaba dispuesto a
tomar el camino fácil en su incisiva descripción de la rivalidad
entre las dos hermanas. “La historia ya es muy divertida de por
sí, y además es de una honestidad sorprendente y brutal, aunque
nunca destruye la relación afectiva”, explica la actriz. “Me
atrajo que las dos hermanas fueran tan duras la una con la otra,
sacándose de quicio a pesar de quererse mucho”.
Aunque tiene una hermana en
la vida real, Nicole Kidman dice que su relación no se parece a
la de Margot y Pauline. “Hay poquísima fricción entre las dos,
pero encontré referencias para la relación entre las dos
hermanas en otras partes de mi vida. También creo que hay una
verdad universal acerca de la familia que Noah deja muy clara en
MARGOT Y LA BODA. Sus personajes están perdidos e intentan
encontrar una boya en los otros”.
Nicole Kidman también se
sintió fascinada por las complejas razones y emociones que
Margot esgrime para razonar su amor protector hacia un hijo a
punto de alejarse de ella para sumirse en la crisis de la
adolescencia. “La conexión entre Margot y Claude es muy fuerte,
y la madre lo utiliza a veces”, dice. “Es muy dura con él, pero
también quería mostrar cómo le quiere y desea protegerle. Creo
que las emociones de Margot son tan complejas que ella misma no
acaba de entenderlas y, por lo tanto, no puede controlarlas”.
La impulsiva competitividad
de Margot la mete en un lío cuando, espoleada por Pauline,
decide trepar a un imponente roble como cuando era niña. La
aventura se convierte en un incidente hilarante y humillante.
Sin embargo, Nicole Kidman reconoce que en ningún momento sintió
el vértigo que se apodera de Margot: “Sinceramente, me sentía
muy bien allí arriba”, dice, riendo. “Debo tener algo de mono
porque me gustó estar sentada en un árbol durante casi todo el
día”.
Para la actriz, el mayor reto
fue construir la absoluta contradicción que parece haber en
todas las relaciones de Margot. Explica que para ello, tuvo que
acercarse mucho al resto de actores y al director: “Fue
interesante porque Noah es tímido, Jennifer es tímida, soy
tímida. Somos tres personas tímidas y debíamos revelar partes
íntimas de nosotros mismos a los otros dos. Necesitábamos
confiar en los otros dos, además de tener mucho valor”.
A la hora de encontrar a la
actriz capaz de dar vida a Pauline, la hermana a la que antaño
Margot intentó asar en el horno y a la que ahora desea
acercarse, Noah Baumbach pensó que el papel sería perfecto para
su esposa, la galardonada actriz Jennifer Jason Leigh, a pesar
de no haberlo escrito para ella.
“Jennifer leyó todas las
versiones del guión y sus comentarios me ayudaron mucho”, dice.
“Quizá se me ocurrió escribir acerca de estas dos hermanas
porque, inconscientemente, quería trabajar con Jennifer”.
Nicole Kidman estaba
entusiasmada con la idea. “Pensé: ‘Qué buena elección’. Incluso
tenemos rasgos físicos en común. Siempre me ha parecido
extraordinaria, directa, llena de vida, brillante”, dice.
Jennifer Jason Leigh ha sido
premiada y aclamada por sus interpretaciones en películas tan
diversas como la dura Última salida Brooklyn, el sofisticado
thriller Miami Blues, Hasta el límite/Rush, El gran salto, de
los hermanos Coen, La Sra. Parker y el círculo vicioso, en la
que interpretaba a la legendaria escritora Dorothy Parker, Vidas
cruzadas, de Robert Altman, la escalofriante Eclipse
total/Dolores Claiborne y Camino a la perdición, de Sam Mendes,
en el papel de la desdichada esposa de Tom Hanks . Pero nunca
había interpretado a un personaje como Pauline, una mujer que
añora a su hermana, pero que casi sucumbe cuando se
reencuentran.
“Tengo la impresión de que
Pauline se ve a sí misma como una persona sensata, muy diferente
de su hermana, y que ha hecho las paces con el pasado, pero todo
se va al garete en el momento en que llega Margot”, dice la
actriz.
Jennifer Jason Leigh ancló su
personaje en la añoranza que Pauline siente por su hermana, por
lo que es capaz de obviarlo todo, incluso cuando Margot intenta
impedir que se case. “Pauline adora a Margot, y añora una
relación de amistad totalmente idealizada. Cuando se entera de
que Margot viene, está convencida de que serán las mejores
amigas del mundo”, añade.
Sigue diciendo: “Pero es una
relación afectiva tan complicada como destructiva. Es su forma
de entender el amor. Por eso, la historia tiene tanta garra. El
deseo de sentirse cerca de la familia y, al mismo tiempo, el
deseo de escapar de la familia es universal”.
La llegada de Margot destruye
la paz reinante. Empieza a meterse con Malcolm, el novio en paro
de Pauline. Jennifer Jason Leigh cree que Pauline nunca se
cuestionó su relación con Malcolm hasta la llegada de su
hermana. “Son una pareja genial”, dice. “Malcolm es muy
divertido a pesar de ir de amargado por la vida porque nadie
aprecia su arte. Pero la dinámica cambia y Pauline empieza a ver
a Malcolm a través de los ojos de su hermana”.
La actriz disfrutó mucho
trabajando con Nicole Kidman. “Nicole es muy generosa. Es
fantástico trabajar con ella; he tenido la sensación de estar
creando algo juntas momento a momento”, explica. “Todo parece
fácil, realista y, a la vez, da un poco de miedo porque no se
sabe en qué dirección irá la escena. Intelectualmente entendemos
lo que pasa, pero nunca se sabe hasta qué punto emocional
llegará la escena, y eso es genial”.
En cuanto a trabajar por
primera vez con su marido, Jennifer Jason Leigh dice que fue una
experiencia maravillosa: “Nos respetamos mucho y confío
plenamente en él. Me conoce bien, sabe cómo empujarme, cómo
hablarme, fue genial, me encantó”.
La actriz también disfrutó
mucho trabajando con Jack Black, que interpreta a Malcolm, el
tercero en discordia en la competitiva e incomprensible relación
de las hermanas Zeller. Puede sorprender que Noah Baumbach
escogiera al actor, más conocido por sus papeles en el éxito
cómico School of Rock/Escuela de rock y en la película de
aventuras King Kong, de Peter Jackson, pero ofrece una
interpretación comedida sin dejar de ser hilarante. En las manos
de Jack Black, Malcolm se convierte en un ser débil que intenta
conquistar – sin el menor resultado – a Margot, que le considera
meramente como algo que ocupa sitio.
“Jack quería estar a la
altura del guión y sabía que podía hacerlo”, dice el realizador.
“Malcolm tiene una relación perfecta con Pauline, pero en cuanto
llega Margot se siente como un extraño”.
Lo que más gustó a Jack Black
fue la tremenda ironía que se desprendía del guión. “Creo que
cualquiera que haya tenido una historia familiar turbulenta se
identificará con la historia. Incluso diría que es el
equivalente a 28 sesiones con el psiquiatra”, dice, riendo.
Sin embargo reconoce que, al
principio, tuvo problemas con Malcolm y su falta de atractivo.
“Esta película es mucho más realista que mis trabajos
anteriores”, explica. “Tuve que repetirme que no era yo, que me
metía en la piel de un personaje”.
Y el personaje en cuestión,
según Jack Black, está en un apuro: “Malcolm es un hombre
inseguro antes de la llegada de Margot, y ella no disimula que
le considera el perfecto ejemplo del perdedor. Intenta
impresionarla en numerosas ocasiones, sobre todo con sus obras,
pero no lo consigue, todo lo contrario”.
La entrega de Jack Black al
papel fue aún mayor gracias a sus compañeras de reparto: “Supe
desde el principio que debería darlo todo si quería estar a la
altura de Jennifer Jason Leigh y Nicole Kidman”, recuerda.
“Había momentos en que me quedaba admirado ante lo que hacían y
casi olvidaba mi diálogo”, dice, con buen humor.
Nicole Kidman tampoco
escatima elogios: “Era genial ver y escuchar a Jack, está
perfecto en el papel. Es muy gracioso, pero también es capaz de
revelar el desprecio que siente por sí mismo, por eso se
convierte en un personaje entrañable”.
La familia Zeller se completa
con dos jóvenes actores en los papeles de hijo e hija de Margot
y Pauline respectivamente. Zane Pais es Claude, y Flora Cross,
que acaba de trabajar con Richard Gere y Juliette Binoche en La
huella del silencio, es Ingrid, la hija que tuvo Pauline en su
anterior matrimonio.
No fue fácil encontrar a un
actor joven para encarnar a Claude, un chico algo tímido que se
ve obligado a cuidar de su madre cuando se da cuenta de que los
roles han cambiado. Noah Baumbach se lanzó en una búsqueda por
todo el país. Pero Zane Pais obtuvo el papel por casualidad. Su
madre, la actriz Lisa Emery, conocía a Jennifer Jason Leigh por
haber trabajado con ella recientemente en la obra de teatro
“Abigail’s Party”. La actriz le sugirió a su marido que Zane
Pais podía tener esa naturalidad que buscaba.
“Ya había visto a muchos
niños, pero invitamos a Zane a venir a nuestro piso, en eso jugó
con ventaja”, dice el director. “Fue increíble, me quedé
asombrado. Zane, al igual que Claude, ha llegado a ese punto
donde le empieza a interesar el mundo exterior. Zane conectó
enseguida con el personaje de Claude y nos dimos cuenta de que
era el actor idóneo”.
“No creía que conseguiría el
papel”, reconoce Zane Pais. “Cuando me dijeron que me habían
escogido, me volví loco. Pero todavía no sabía con quién
trabajaría. Mi madre no había querido decírmelo para no
estresarme en las pruebas”.
Sin embargo, tuvo que
trabajar mucho al lado de la estrella Nicole Kidman al
interpretar a su hijo en la película. “No me lo pensé demasiado,
pero cuando empezamos a rodar, me lo pasé muy bien”, dice.
“Claude quiere mucho a su madre, pero empieza a sacarle de
quicio. Descubre unas cuantas cosas en el transcurso de la
película, como el hecho de que sus padres están a punto de
separarse”.
Algunos de sus
descubrimientos se deben a su complicada relación con Ingrid, la
prima que le adora, hija del primer matrimonio de Pauline. Para
el papel, Noah Baumbach escogió a uno de los nuevos rostros del
momento.
Durante el rodaje, Flora
Cross se sintió tan unida a Jennifer Jason Leigh que incluso le
mandó un regalo para el día de la madre. “Flora es muy cariñosa,
y se dejaba llevar por el hecho de que debíamos ser madre e hija
en la película”, explica la actriz. “Era importante que se
sintiera cómoda conmigo, tanto física como emocionalmente. A su
edad, las niñas se abrazan mucho a sus madres, todavía no
quieren crecer. Debíamos establecer esa dependencia muy al
principio del rodaje. Tuve mucha suerte de que Flora estuviera
tan abierta; muchos niños actores no lo están, sobre todo si
empiezan a ser independientes. Pero Flora es muy cariñosa”.
Completan el reparto John
Turturro en el papel de Jim, el marido de Margot; Ciarán Hinds
como Dick, el compañero de trabajo y amante de Margot, y Halley
Feiffer como Maisy, la hija adolescente de Dick, a la que
Pauline contrata como canguro con consecuencias absolutamente
desastrosas.
En opinión de Noah Baumbach,
el reparto era tan volátil y eléctrico como la misma familia
Zeller. “Esta película trata de la familia en la que se nace y
la familia que se escoge, y de las extrañas cosas que la gente
hace para autodefinirse en el mundo”, dice el realizador. “Fue
asombroso ver cómo los actores aceptaron el reto. Consiguieron
comunicar vida a cada una de las escenas”.
Una vez escogido el reparto,
Noah Baumbach reunió a un equipo creativo que incluye al
director de fotografía Harris Savides, la diseñadora de
producción Anne Ross, la diseñadora de vestuario Ann Roth,
ganadora de un Oscar por su espléndido trabajo en El paciente
inglés, y la montadora Carol Littleton, nominada a un Oscar por
la famosa E.T.: el extraterrestre. Basándose en el estilo
descarnado y muy personal del cine de los años setenta, el
objetivo era presentar a estos estresados personajes y sus
complicadas emociones contra el maravilloso telón de fondo que
ofrece el paisaje de la costa Este.
Harris Savides escogió una
iluminación natural y rodar cámara en mano para conseguir una
inmediatez que recordara un poco a los vídeos caseros,
contrastando fuertemente con los tonos otoñales de los paisajes.
“Siempre he tenido ganas de trabajar con Harris. De todas las
películas que he hecho, esta es la más parecida a lo que tenía
en la cabeza antes de empezar a rodar”, dice Noah Baumbach.
“Tuvimos largas charlas acerca de la imagen, del ambiente
realista que quería. A pesar de que toda la película se rodó
cámara en mano, se intentó que la cámara se moviera lo menos
posible, lo que aporta ese pequeño toque humano a la película”.
Ann Roth realzó el realismo
con un vestuario que parece familiar, pero subrayando las
personalidades de cada personaje. La ropa estrecha de Nicole
Kidman contrasta fuertemente con las anchas blusas de Pauline.
MARGOT Y LA BODA transcurre
en la casa familiar de los Zeller, un lugar lleno de recuerdos,
en una zona sin especificar. “Nunca pensé en un lugar en
especial mientras escribía el guión”, dice Noah Baumbach. “Más
bien era un collage de varios lugares en los que he estado, una
especie de isla en la costa noreste”.
Se empezó a buscar la casa
idónea cerca del mar donde cupiera un equipo de 75 personas, con
espacio suficiente para aparcar una docena de camiones, el
camión de catering, las caravanas de los actores y cerca de una
población donde se pudiera obtener material de construcción.
Anne Ross llenó la casa con
objetos y muebles que reflejaran el pasado de la familia Zeller
y el estado actual de Pauline. “Anne Ross hizo un trabajo
asombroso”, dice la actriz Jennifer Jason Leigh. “Cada detalle
era perfecto, no se le escapó nada. Llegué a sentir que había
vivido en esa casa como Pauline”.
Noah Baumbach pidió a los
actores que ensayaran en la casa, lo que les ayudó a construir
los lazos sutiles y la tensa emoción que unen a una familia en
pleno cambio. “Fue muy inteligente por parte de Noah exigirnos
este periodo de ensayo”, dice Nicole Kidman. “Estuvimos mucho
tiempo juntos, a menudo charlando, tumbados en sofás,
adquiriendo una intimidad que nos ayudó mucho posteriormente”.
Mientras la casa cobraba vida
con las discusiones de las hermanas Zeller, sus miedos y sus
afectos, el departamento artístico seguía buscando uno de los
elementos más importantes de la película: el polémico y enorme
árbol muerto que servía de refugio a Margot y Pauline cuando
eran niñas, y que ahora protagoniza el momento culminante de la
visita de Margot.
Ya que ninguno de los árboles
del jardín de la casa daba la talla, el director decidió que
sería más fácil traer uno y replantarlo. Fue necesario encontrar
la presencia arbórea adecuada, una tarea que recayó en el
jardinero Will Scheck. “Iniciamos una búsqueda puerta a puerta,
preguntando si nos permitían echar un vistazo a su jardín”,
recuerda Will Scheck. “Al final encontramos exactamente lo que
buscábamos en un terreno industrial a menos de dos kilómetros
del decorado”.
El árbol en cuestión estaba
muerto y era un roble rojo de unos 12 metros de altura, con
grandes ramas. El problema era cómo transportar al gigante hasta
el decorado con los vehículos disponibles y por estrechas
carreteras locales. Se decidió evitar las carreteras y hacerlo
por mar.
Lo primero fue atar el árbol
a una grúa de 40 toneladas y cortarlo con mucho cuidado. Un
proceso lento por las precauciones tomadas para la seguridad
(algo que Malcolm no tiene en cuenta cuando corta el árbol en la
película) y para no dañar al roble. Una vez en el suelo, fue
alzado por una segunda grúa que lo depositó en una barcaza para
transportarlo por la bahía hasta el decorado. Una vez allí, la
segunda grúa volvió a alzarlo y se replantó en el jardín de la
casa, como si siempre hubiera estado allí.
La llegada del árbol atrajo a
muchos curiosos. Durante unas horas, el pueblo parecía estar de
fiesta, con el gigante y sus problemáticas raíces como
protagonista.
Aunque la casa, el árbol y el
paisaje tienen un papel muy definido a la hora de crear el
ambiente de MARGOT Y LA BODA, el diseño de la película sólo es
el telón de fondo para los personajes. Noah Baumbach recalca:
“Quiero que esta película sea como una experiencia para el
público. No deben limitarse a verla, deben participar. No me
importa que para algunos sea una comedia y que para otros sea un
drama, o ambas cosas, sólo me importa que participen en la
historia”.
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