CRÍTICA
por
José Arce
Si hay un temor que atenaza la infancia de muchas
personas es el miedo a la oscuridad, a la negrura que nos rodea
cada noche, en la que misteriosas formas parecen acechar
mientras soñamos desde los rincones más escondidos de nuestros
hogares. Es un recelo que suele superarse con la edad, ya que al
crecer nos damos cuenta de que el mundo de las sombras no sólo
no oculta monstruos siniestros, sino que, además, puede ser –de
hecho, lo es– sugerente y estimulante por muy diversas razones.
Para recordárnoslo y ayudar a los más pequeños a superar sus
angustias llega “Nocturna”, producción de animación nacional
auspiciada por el incansable
Julio Fernández, en un
paso más en su titánica labor de intentar conseguir que Filmax
se convierta en una suerte de major –salvando las
distancias–
a la española.
Tim vive en un internado con
otro montón de niños. Es un muchacho alegre y de imaginación
despierta, pero la caída del sol trae para él un enorme problema
que provoca las burlas de sus compañeros: le aterra la penumbra.
Cada noche acerca su cama a las ventanas para dejarse iluminar
por las estrellas, que le confortan y le ayudan a dormir; pero
cuando éstas empiezan a desaparecer, se verá envuelto en una
aventura de la que depende todo un mundo que se oculta a
nuestros ojos.
Estamos ante una
estupenda creación para toda la familia, un producto de tintes
burtonianos en los que el espectador descubre que todo lo
que nos acompaña mientras dormimos –ruidos, susurros, crujidos–
y cuando nos despertamos –el pelo alborotado, las legañas, o el
mismo rocío de la mañana– es causado por un ejército de
variopintos personajes controlados por Moka (voz de
Carlos Sobera), un
especie de presidente de la “empresa” que da nombre a la
película, un noctámbulo adicto al café que vela por que todos
nosotros, especialmente los más pequeños, podamos conciliar el
sueño. Cuando Tim sube al tejado de la escuela y conoce al
Pastor de Gatos (voz de Imanol Arias),
se despliega ante la platea un elenco de secundarios tan
divertido como cuidado al detalle, que acompañarán al dúo
protagonista aportando color y humor a una historia que se
desarrolla de forma rápida y fluida, envuelta en una banda
sonora vibrante que se adapta a la perfección a las situaciones
que se van viviendo en la pantalla. Una de las grandes ventajas
de la animación es que permite hacer volar también la
imaginación de los creadores, con lo que la ciudad recreada está
repleta de callejones, rincones mágicos y nubes de formas
imposibles, un universo en el que la noche misma tiene vida
propia. Frente a la avalancha hollywoodiense de
superproducciones en 3D, las peripecias de Tim y sus amigos
reivindican la validez de las dos dimensiones más tradicionales,
que se sacuden definitivamente sus antiguas carencias técnicas
mostrando un resultado depurado y espectacular.
Si en otras producciones
de temática navideña, de la mano del propio Burton o Tim Allen,
por poner dos ejemplos populares, hemos conocido los entresijos
de la fábrica de juguetes de Santa Claus y sus duendes, ahora
podemos pasear por el interior de un mastodóntico edificio en el
que seres de lo más peculiar se esfuerzan en sus tareas de
creación del entorno que nos envuelve cuando desaparece el astro
rey. La atención puesta a los juegos de luces y sombras es digna
de ser destacada, así como el trabajo realizado con los
personajes luminiscentes, como las estrellas y los llamados
Luminosos, entre los que Murray quedará como el de más vivo
recuerdo para los pequeños. El villano de la función, esa
especie de Parca devoradora de toda forma brillante, podría ser
perfectamente la encarnación del Mal en
cualquier producción Disney, frente a las que esta “Nocturna”
nacional puede sacar pecho con orgullo.
No hay lugar para la búsqueda
de subtextos ni mensajes velados para los adultos; más bien, una
invitación a recordarnos cuán emocionante podía ser hasta el más
mínimo detalle en nuestra infancia, y lo estimulante que puede
llegar a ser la inocente fantasía de un niño. Tan sólo una
moraleja: el miedo irracional vive en nuestro interior, y somos
nosotros mismos los que debemos desecharlo para poder ser
completamente felices. Aunque de todas maneras, por lo que
respecta al temor al que se refiere esta amable y simpática
producción, para superarlo tan sólo hay que darle tiempo al
tiempo.
Calificación:
    
Imágenes
de "Nocturna" - Copyright © 2007
Filmax Entertainment, Animakids Productions, Filmax Animation, Castelao Productions,
Bren Entertainment y Gebeka Films. Distribuida en España por
Filmax. Todos los derechos
reservados.
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