CÓMO SE HIZO "SALIR
PITANDO"
Notas de producción ©
2007
Sony
Pictures
En “SALIR PITANDO” destaca la labor de todo el elenco, desde el
trío arbitral, Guillermo Toledo, Javier Gutiérrez y Antonio de
la Torre, así como las dos protagonistas de la trama amorosa,
Nathalie Poza y Lidia Navarro. Los cuatro primeros ya habían
trabajado juntos con anterioridad, lo que ha proporcionado a la
película eso que de forma castiza se conoce como “rollo
especial”. Lidia ha encajado a la perfección en el grupo y
juntos han logrado transmitir una vida y una vitalidad muy
especial en la comedia. Para el director Fernández Armero,
“Guillermo domina la comedia como nadie, tiene un don innato
para hacer reír y dotar a sus personajes de credibilidad. En
este caso pienso que ha ido más lejos, porque ha compuesto su
personaje con mucha precisión y también con gran humanidad. Si
bien su faceta más cómica no va a defraudar, pienso que la gran
sorpresa va a estar en la sutileza con la que ha sido capaz de
transmitir las diferentes emociones y estados de ánimo por los
que atraviese José Luis Pérez. Y en especial la ternura que ha
aportado a la película, su humanidad, sin perder en ningún
momento el ritmo de la comedia”. Pedro Uriol (productor de
Morena Films) sostiene que “Guillermo Toledo ha demostrado en
esta película que es un auténtico camaleón, capaz de meterse
literalmente en la piel de un personaje que está en las
antípodas de los que le han hecho tan popular entre el público:
Va a ser la sorpresa de este año”. Iona de Macedo (ejecutiva de
Sony Pictures) opina que “ha realizado un trabajo que va a
marcar su carrera como actor. Cuando le veo en pantalla soy
incapaz de reconocerle, sólo veo al árbitro José Luis. Es un
actor que es capaz de pasar de la comedia al drama en un
instante y que el espectador se lo crea”. Belén Atienza
(responsable de Telecinco Cinema) afirma sobre Guillermo Toledo
“sólo puedo decir que soy muy fan de su trabajo. Aunque debo
reconocer que, en esta película ofrece un nivel de sutileza y
detalles increíble. Sobre Javier Gutiérrez, Armero afirma que:
“Es el contrapunto perfecto de Guillermo, los dos hacen una
pareja perfectamente ensamblada, que es sin lugar a dudas el
alma de la historia. Javier es un actor impecable, versátil y
concienzudo en su trabajo. Al igual que Guillermo, superdotado
para la comedia, pero capaz de adaptarse a cualquier registro.
Un chollo para cualquier director. Le ha aportado al personaje
de Rafa muchísimo encanto y carisma, consiguiendo que te caiga
bien hasta en las situaciones más delicadas”.
Pedro Uriol añade que “domina
perfectamente las herramientas de la comedia e interpreta
siempre con sutileza y creatividad: Un profesional como la copa
de un pino”. Belén Atienza piensa que “es un hombre lleno de
humanidad, capaz de transmitir mucho más en cada frase de lo que
hay en el guión. Su mirada, su forma de moverse, de hacer
natural lo más difícil. Es brillante”. Para Iona de Macedo “es
pura comedia. Uno de los grandes cómicos del cine español. Tiene
aura, tiene magia. Puede ser tierno, duro, dramático…Un
actorazo.
Para el director, el actor
Antonio de la Torre encarna a Juan Francisco como “uno de esos
personajes situados al borde del abismo. Si bien es uno de los
principales motores de la comedia, su dudosa moralidad podía
convertirle en un personaje estereotipado. Sin embargo, Antonio
ha sabido dotar de alma y matices a Juan Francisco mucho más de
lo que me podía haber imaginado. Consigue que le quieras, y
mucho, sin dejar de reírte de y con él. Antonio es un gran actor
que consigue transmitirlo todo con gran naturalidad, sin
artificios. Un lujo”.
Pedro Uriol asegura que
Antonio es “un todoterreno de la interpretación. Lo mismo hace
de asesino en serie que de linier guasón y pelmazo pero siempre
confiriendo a los personajes un halo de ternura y humanidad que
los hace muy cercanos y entrañables” Iona de Macedo destaca de
él que “ha compuesto un personaje divertido, tierno, canalla y
patético, pero al que querrías tener a tu lado en los momentos
difíciles”.
Sobre Nathalie Poza, Armero
sostiene que “en una película donde predominan los personajes
masculinos, Nathalie destaca por su dulzura. Es una actriz de
mirada profunda, intensa pero cercana. Su talento está sobre
todo en transmitir emociones de manera transparente, como si no
le costase nada. Yolanda, el personaje que interpreta, es como
un ángel salvador que aterriza en la película para servir de
guía al protagonista. Yolanda es el corazón de la historia”.
Belén Atienza dice de la
actriz que “es muy versátil, que no tiene miedo a nada y que
siempre se ofrece al ciento por ciento. Tiene un papel corto,
pero le da tanta vida, lo hace crecer de tal manera que su
presencia se siente a lo largo de la película: Tiene esa fuerza
que sólo las grandes actrices poseen”.
Armero bromea con cariño
sobre Lidia Navarro ya que “tuvo que “lidiar” con el personaje
más complicado. Eva es el objeto de deseo y blanco del
conflicto. Creo que ha superado con nota el reto. Ha aportado a
su personaje fragilidad y cierta inocencia que la dulcifican
mucho y consigue que acabes entendiendo su complicada posición
durante la película”.
En Salir Pitando, lo que
cuenta es la magnífica interpretación de Guillermo Toledo,
Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre; el trío arbitral de la
ficción compuesto por José Luís, Rafael y Juan Francisco.
“Le tengo mucho cariño a esta
película –dice Guillermo Toledo- es divertida, intensa y
especial… Espero que la gente se lo pase tan bien viéndola como
nosotros haciéndola”. Javier Gutiérrez por su parte desea al
público “que disfrute mucho de esta gran comedia que habla del
amor, la amistad, la infidelidad y de la que cada espectador, a
buen seguro hará una lectura diferente”.
Guillermo Toledo describe su
personaje, José Luís, como “un tipo en un momento de crisis
absoluta a punto de caer en el vacío y decide coger el toro por
los cuernos y tirar para adelante con todas las consecuencias,
consiguiendo quitarse de en medio toda la cobardía que le
acompañaba desde toda la vida. O sea, el ave fénix”.
Javier Gutiérrez, por su
parte, describe a Rafael como “un vendedor de electrodomésticos
que combina este trabajo con su gran pasión: el fútbol. Junto
con sus amigos José Luís (Guillermo Toledo) y Juan Francisco
(Antonio de la Torre), forman uno de los tríos arbitrales más
polémicos del fútbol español. Inmaduro, algo infantil, amigo de
sus amigos y con un gran poder de convicción, es capaz de
venderle un ordenador a un pastor de ovejas”.
En cuanto a Antonio de la
Torre, “yo veo a Juan Francisco como un hombre que lleva una
vida muy diferente de la que quisiera haber llevado. Es una
persona sometida a disciplinas que no había imaginado cuando era
niño: responsabilidad familiar, un trabajo que no le gusta, una
mujer que le domina…. Para él, el fútbol es una vía de escape,
un carnaval donde poder ponerse la careta de un triunfador que a
todas luces no es. Es un “pesao””.
En el fútbol, como en la
vida, una cosa es la teoría y otra la práctica. El problema
crucial al que se enfrenta nuestro protagonista, José Luís, es
la incapacidad de aceptar su fracaso en el amor y por esa misma
razón de volver a empezar de nuevo.
Un elemento crucial en SALIR
PITANDO es el amor y sus inesperadas consecuencias. Así, las
relaciones amorosas llevan a nuestros protagonistas a
situaciones muy complicadas que, mezcladas con los aventuras del
trío arbitral, elevan el tono de comedia, generando situaciones
hilarantes y tiernas que harán las delicias de todos los
públicos.
Estas situaciones son creadas
por las relaciones que el trío arbitral establece con los dos
personajes femeninos: Yolanda (Nathalie Poza) y Eva (Lidia
Navarro).
Nathalie Poza, describe su
personaje como “una mujer entregada a su trabajo. Una cirujana
comprometida. Sola. Aparece en la vida de José Luís en el
momento oportuno. Los dos necesitan encontrar un amor y la vida
les brinda esa oportunidad”. Eva es, según Lidia, “una mujer
joven, optimista, socialmente acomodada, medio conservadora,
medio impulsiva, que se encuentra en un momento de su vida tan
angustioso como excitante: Trata de mantener una relación
cordial con su ex marido hundido tras la separación, al tiempo
que disfruta apasionadamente y pretende consolidar un nuevo
amor. A esto hay que añadir otro ingrediente, Jorge, su hijo, un
niño al que le ofrece una versión idílica y edulcorada de la
situación”.
Uno de los elementos de la
historia más atractivos para Nathalie Poza fue “la forma en que
surge la relación con el personaje de José Luís, sin violencia
ni pasión. Un encuentro dulce…” Según Nathalie “Juan Cavestany,
el co-guionista, tiene un mundo propio y muy particular. Me
gusta su humor negro: Sus situaciones pasan de lo cotidiano a lo
esperpéntico como si nada. Él y Álvaro forman un buen tandem. La
presencia de Guillermo y Javier completan un buen equipo”.
Para Lidia Navarro lo más
atractivo resultó “la forma tan ágil en que van apareciendo y
mezclándose personajes y conflictos para acabar construyendo una
comedia de amor y fútbol”. También destaca Lidia que “ha sido
muy interesante cambiar el punto de vista que la edad me había
dado hasta ahora: Como actriz, he pasado de ser hija a ser
madre, lo que varía la forma de resolver ciertas situaciones.
Eva, además –continúa Lidia- es un personaje de características
bastante ajenas a mí, lo que siempre hace más atractivo el
trabajo.”
Las dos actrices destacan la
cercanía de los personajes, elemento que facilitará en gran
medida su aceptación por parte del público. Según Nathalie, “son
personajes que carecen de glamour, son cercanos y sus conflictos
también”. Lidia dice que “los tres son horribles o geniales,
todo depende del lugar y la sensibilidad desde donde decidamos
mirarlo. Ganan y pierden dependiendo del momento”.
Las actrices piensan que,
sobre todo, se trata de una película para todos los públicos.
Lidia cree que “el fútbol no es cosa de hombres, ni el amor de
las mujeres. No es una película dedicada a un género concreto.
De hecho no se ofrece una única visión del mismo tema, lo que
hace que pueda llegar a todo el mundo”. El personaje de Yolanda
(Nathalie) “es la posibilidad de José Luís de rehacer su vida,
una vez acepte el final de su matrimonio”, lo que nos muestra el
carácter positivo y optimista de SALIR PITANDO, y el poso de
“buen rollo” que deja en el espectador.
El coguionista Juan Cavestany
cree que “la función de cada uno de los personajes en esta
historia es complicarse la vida mutuamente y se trata del
elemento más atractivo de la historia, esto ayudado por la
categoría de todos los actores que les han dado vida, hará de
SALIR PITANDO una película grande”.
Y grande ha sido el trabajo
del pequeño de la película, Iñigo Navares, el niño que
interpreta el papel de Jorge, hijo de José Luis (Guillermo
Toledo) y Eva (Lidia Navarro). El director Álvaro Fernández
Armero señala que “no estoy muy acostumbrado a rodar con niños,
y he de reconocer que estaba algo inquieto por tener que
trabajar con un niño actor. En mis pesadillas, me lo imaginaba
correteando por el plató con el auxiliar de dirección
persiguiéndole desesperado”.
Afortunadamente, nada más
alejado de la verdad. “Iñigo demostró ser todo un profesional,
sin dejar de ser un niño. Me gusta mucho su manera de actuar con
naturalidad, sin el tono afectado que tantas veces hemos visto
en el cine o la tele. Iñigo interpreta como un niño, con
intuición e inocencia, y no como un señor bajito y repipi. Me
gusta mucho cómo ha quedado su personaje, Jorge, un niño normal,
que reacciona ante las cosas con cierto pudor que se me antoja
mucho más real que el “ternurismo” que tantas veces se le
atribuye a este tipo de personajes. Jorge aporta a la película,
frescura, emoción y espontaneidad y – añade- es un elemento
fundamental en el crecimiento del personaje de José Luís”.
El director Álvaro Fernández
Armero es, según Pedro Uriol, “uno de esos raros ejemplos en el
cine español, en los que un director combina un talento visual
propio con una atenta sensibilidad hacia los gustos de la
audiencia. Además de todo esto es respetuoso, entiende el
trabajo en equipo y tiene un buen rollo permanente”. Para Iona
de Macedo “es un hombre seguro, que sabe escuchar. Piensa y
analiza las diferentes opciones antes de tomar una decisión. Y
tiene la rara habilidad de acertar casi siempre. Por otra parte
es muy dialogante y siempre busca lo mejor para la película.
Saber poner muy bien la cámara pero, sobre todo, irradia
emoción”. Belén Atienza destaca sobre Álvaro su gran talento “de
hecho, la razón primordial para entrar en el proyecto fue él. Es
un director muy intuitivo que tiene talento para saber lo que
funciona y lo que no y sabe transmitirlo. Es muy importante no
sólo saber lo que quieres sino cómo contarlo”.
El director de SALIR PITANDO,
Álvaro Fernández Armero comenta que “normalmente, ante la
pregunta “¿cómo surgió la idea de hacer esta película?” se
suelen dar contestaciones un tanto vagas e incompletas. Pues
bien, él se ha propuesto hacer memoria y contar, con pelos y
señales, cómo ha sido realmente el proceso creativo de SALIR
PITANDO: “Recuerdo que nevaba, así que debía ser invierno y
tenía frente a mí a los productores de la película que me
hicieron la obligada pregunta: “¿tienes alguna idea? Buscamos
una comedia.” Por suerte he tenido unos productores comprensivos
y pacientes, porque creo recordar que les dije que quería hacer
una película sobre personajes que viven en los nuevos barrios
tipo Sanchinarro. “Ah”. (Silencio)…. “y todo ello, en clave de
comedia, me apresuré a decir yo”. Pero me temo que tan
apasionante argumento no debió de cuajar mucho y me emplazaron a
pensármelo un poco mejor”.
“A solas con mi ordenador,
fui madurando la “idea”, y desarrollándola algo más. Tenía que
ser una comedia sobre gente a punto de entrar en la cuarentena,
que ha seguido al pie de la letra el guión establecido (casarse,
un trabajo fijo, hijos) y aun así sienten una imborrable
sensación de fracaso, inestabilidad, miedo…”
“Sí, ¡miedo! Será una comedia
sobre los aspectos cotidianos del miedo. En clave de comedia,
por supuesto (esto último siempre hay que dejarlo muy claro ante
los productores, escribe lo que quieras, pero que sea
divertido). De nuevo ese silencio que tiene cara y ojos. “Ahá….
¿Y?.....¿de qué trata?” Esa es la pregunta más complicada.
Nuevamente me quedo en blanco. “Hombre….Pues eso…de gente que
trabaja y no es feliz, y…. viven en Sanchinarro….algo como la
vida misma…pero en clave de comedia, claro”.
“¿Y qué tal si escribes con
alguien? Más que nada por lo de tener un frontón, tú ya me
entiendes.” Capté la indirecta, y es ahí donde entra en acción
Juan Cavestany, en quien todos coincidíamos como la mejor
opción, que boli en mano escucha estupefacto mis teorías sobre
la infelicidad, el potencial individual, la crisis de los
cuarenta, la épica del hombre corriente, etc, etc. Tras mi
discurso, el silencio. “¿No te gustaría hacer una road movie?”
Pregunta Juan. Me lo pienso un segundo y de pronto lo veo
clarísimo. Quiero hacer una película de carretera, con dos
amigos de Sanchinarro que tienen 40 años y tienen miedo. Tras
varias deliberaciones decidimos que debían ser jugadores de
billar que se iban a Almería a participar en una competición.
Dicho y hecho, en un par de semanas ya había un primer
tratamiento. Una película sobre la amistad y el azar, un
apasionante viaje en coche por España de dos personajes en busca
de sí mismos”.
“Esta vez no hubo silencio,
sino carraspeos nerviosos y frases entrecortadas del tipo: “pero
esto es… es….horrible”.
“Ay, la soledad de los
creadores incomprendidos. ¿Es que nadie entiende la magia, los
silencios, la simbología? Siempre que ocurre esto, los
guionistas solemos reaccionar diciendo que es solo un
tratamiento, pero que cuando estén los diálogos van a flipar.
Que ahí es donde está la comedia. Pero vamos, la cosa no
funcionó. Nuestra historia era demasiado simbólica e
introspectiva, no había conflicto y los personajes no terminaban
de enganchar”.
“Tocaba pensar de nuevo. El
principal escollo era precisamente el pretexto del viaje.
Necesitábamos que los dos protagonistas compartiesen algo más
que una afición como era el billar. Necesitábamos que tuviesen
la misma profesión, una profesión en la que fuese necesario
estar unidos, para que durante el viaje todos los conflictos que
iban a surgir entre ellos fuesen como una bomba a punto de
estallar. Y allí empezamos a cavilar de nuevo: “¿y si van a
hacer un negocio?” No, demasiado aburrido. “¿y si van a un
evento familiar?” Tampoco, se podrían volver al menor conflicto.
Pero como siempre ocurre en
estos casos, siempre hay una chispa que te abre el camino: “¿Y
si son árbitros de fútbol?” Comparten profesión, se necesitan el
uno al otro durante el partido y además tienen que hacer un
viaje para arbitrar”. “Nuevo test ante los productores. Les
gusta la idea, y esta vez sí, tenemos película”.
Juan Cavestany recuerda de
este proceso de creación que “Alvaro aportó lo más importante
que es el “qué se quiere contar” y yo he intentado ayudarle a
contar eso de la forma más clara posible”. Cuenta Cavestany que,
para la realización del guión, “metimos quince o veinte ideas en
una coctelera, la agitamos y salió el argumento, que era la
síntesis de las ideas iniciales”. Trabajar con Alvaro fue, según
Cavestany “una experiencia divertida y sorprendente. Alvaro
tiene bastante más experiencia que yo en el cine y he aprendido
mucho de él ” De la historia Cavestany destaca que “los árbitros
no estaban en una primera versión, esto no surgió como “hagamos
una película sobre dos árbitros –continua- estaba primero la
historia y lo que se quería contar y, en un momento dado los
protagonistas se convirtieron en árbitros, una figura
universalmente reconocible, a menudo objeto de odio y escarnio
popular, por tanto muy indicados como sujetos de comedia”.
Otra de las máximas del
fútbol es: para que el equipo funcione bien, el “míster” se
encarga del aspecto deportivo pero la directiva debe hacerlo de
la gestión.
En la producción de SALIR
PITANDO, tres compañías han unido y coordinado sus esfuerzos al
frente de la producción de la película. Belén Atienza como
responsable de Telecinco Cinema, Pedro Uriol como productor de
Morena Films e Iona de Macedo como ejecutiva de Sony Pictures
Internacional Releasing han formado un equipo al frente de la
producción de la película. Un proyecto que les unió por tratarse
de una comedia diferente, distinta y con un sabor especial y
único.
Según palabras de Pedro Uriol
“teníamos que hacer otro tipo de comedia, alejada del
costumbrismo imperante en el género y que tuviera que ver con
las inquietudes y preocupaciones de los jóvenes y no tan jóvenes
de la actualidad.”. Iona de Macedo comenta que “permite una
mirada distinta a las películas de fútbol al uso, además, en
cuanto leí el guión, pensé en el tópico de que, en los buenos
guiones los personajes cobran vida y saltan de las páginas. Es
cierto, tenía ganas de conocer a José Luis y a Rafa, de verles
saltar al campo, de escuchar sus discusiones. Fue una de esas
lecturas en las que estás segura de encontrarte ante una buena
comedia” Belén Atienza, por su parte, argumenta que “diría que
es un concepto muy especial, que nunca hemos visto en el cine
español, aunque parezca mentira. Anima muchísimo ver como con el
esfuerzo creativo común se generan cosas llenas de vida”.
La incorporación de Juan
Cavestany como coguionista fue, según Pedro Uriol, una de estas
“maravillosas coincidencias o pequeños milagros que han hecho
que esta película tuviera una buena estrella desde el inicio,
Juan Cavestany fue, en una reunión con Belén Atienza, el nombre
que se nos ocurrió a todos al tiempo cuando pensábamos quién
escribiría el guión junto a Álvaro Fernández Armero. Vimos
claramente que los dos formaban una pareja complementaria y
simbiótica. Álvaro aportaba al guión su visión vitalista,
juvenil y optimista de la vida, mientras que Cavestany sumaba su
ácida ironía y melancólico surrealismo”.
Con el fútbol como trasfondo,
Álvaro Fernández Armero y Juan Cavestany han conseguido, según
Iona de Macedo “una película de emociones que puede gustar tanto
al apasionado del fútbol como al indiferente”.
La profesión de árbitro fue
la elegida, según Pedro Uriol, porque “buscábamos una profesión
solitaria e incomprendida, pero al tiempo popular y que les
obligara a luchar juntos codo con codo en una situación en la
que tienen literalmente a todo el mundo en contra. Y ¿qué
profesión reúne todos estos requisitos que, al mismo tiempo no
se haya tratado apenas en el cine?: El arbitraje en el fútbol”.
Iona de Macedo destaca que “se trata de una elección totalmente
acertada pues se ajusta como un guante a los dilemas y
situaciones a los que tienen que enfrentarse a lo largo del
filme. Ahora no puedo imaginarme a José Luís y Rafa en otra
profesión”.
Añade Iona que “resulta muy
divertido tener como protagonistas a los enemigos públicos
número uno de los hinchas: los árbitros, como protagonistas de
una historia tan entrañable y divertida”. Belén Atienza aduce
que “la vida de un árbitro, una figura muy popular en nuestro
país, ha tenido muy pocas participaciones en nuestra
cinematografía. Los árbitros tienen algo de personaje
misterioso. Digamos que no se sabe mucho de la vida de los
árbitros, de quiénes son realmente, en qué emplean su tiempo
libre”. Cuenta también Belén Atienza que “queríamos hacer una
película de dos amigos, cerca de los cuarenta, que se marchan en
un viaje en el que se enfrenan a sus miedos, ilusiones, futuro,
etc..Pero no acabábamos de encontrar nada satisfactorio. De
pronto una mañana Álvaro Fernández Armero y Juan Cavestany
aparecieron con la idea ¿y si uno es árbitro y el otro juez de
línea. Nos pareció muy interesante profundizar en la vida
cotidiana de estas personas, que adquieren una gran relevancia
pública cada fin de semana y luego son olvidados hasta la semana
siguiente. Además tienen una labor ingrata que le pone al filo
de lo dramático y lo cómico. Es insultado, vilipendiado pero
irremplazable”.
La película une dos cosas tan
aparentemente dispares como el amor y el fútbol. Según Iona de
Macedo, estos dos elementos tienen mucho más en común de lo que
parece, pues en ambos hay “pasión, emoción, rapidez, imaginación
y gozo”. Belén Atienza recuerda que “antes de que nosotros
produjéramos “Días de Fútbol” de David Serrano, la gente nos
decía “estáis locos, las películas de fútbol no interesan. Y no
sólo ésta sino otras películas sobre fútbol como “El penalty más
largo del mundo”, alcanzaron gran éxito. En todo caso –continúa
Belén Atienza- “SALIR PITANDO” es una comedia con buenos
personajes en la que hay fútbol. Integrar el amor en esta
historia es como integrarlo en cualquier otra”.
El esquema táctico
fundamental para el posterior desarrollo del juego es el
equivalente al esqueleto de la película que se arma sobre el
guión cinematográfico.
Fernández Armero nos cuenta
que él y Juan Cavestany crearon a “dos personajes antagonistas:
José Luís y Rafa. El primero es un tipo gris y pusilánime,
arbitro de primera división que lleva un año retirado de la
competición por una depresión que tuvo a causa de la separación
de su mujer. José Luís Pérez es un hombre corriente, apocado,
poco ambicioso, con escasa capacidad para soñar, pero con una
nobleza y ternura por encima de la media. Es una persona
atrapada en su propio miedo, que se ha ido empequeñeciendo y ha
dejado de luchar por sus sueños.
SALIR PITANDO debía
convertirse en este viaje del héroe común para enfrentarse con
sus miedos. En ese viaje le acompañaría Rafa, su linier. Un tipo
resuelto y decidido, embaucador como pocos pero con un encanto
tal que hace que se le perdone cualquier desliz, y tendrá muchos
durante la película. Si bien le hemos dado muchísimas vueltas al
guión, el miedo siempre ha estado presente en todo el proceso.
Pero lo que sí ha sido una agradable sorpresa con la que creo no
contábamos antes, ha sido el tono “épico” que coge la película
en su parte final. Una de las cosas que más me gustan es que
empieza siendo una comedia de personajes en conflicto, y acaba
siendo una comedia épica.
Me he sentido cómodo
trabajando en este género de la “epicomedia”, algo totalmente
novedoso para mí. A más épica la historia más cómica resulta a
su vez, y te da la posibilidad de llegar más lejos con lo que
estás contando. Para que la comedia sea efectiva hay que
tratarla con mucha seriedad. Pero este componente épico no es la
única novedad. Ha sido la primera vez que trabajo con un niño, y
también la primera vez que el protagonista ha superado la crisis
de Peter Pan para entrar de lleno en la crisis de los 40”.
Alaban los actores la calidad
del guión de Álvaro Fernández Armero y Juan Cavestany. Javier
Gutiérrez destaca del guión los conceptos de “amor, amistad y
traición unidos a la comedia y el fútbol”. Guillermo Toledo
resalta “los personajes. Me encantan los personajes que describe
Juan Cavestany en todos sus textos. Esta me parecía una
oportunidad única para hacer un texto de Juan en cine ya que
nunca lo había hecho anteriormente. También el hecho de trabajar
con Álvaro, que tampoco lo había hecho y con Javier Gutiérrez,
que es mi hermano, mi compañero y es un lujo trabajar con él,
pues es uno de los más grandes”. Continua Guillermo Toledo que,
a medida que fue leyendo el guión “me fue encantando cada vez
más el personaje, me pareció fascinante y único”.
Javier Gutiérrez define SALIR
PITANDO como “una gran comedia de personajes, con diálogos y
situaciones brillantes, que te hace plantearte la eterna
pregunta: ¿Amor o Amistad?”. Destaca Javier lo gratificante de
rodar con Fernández Armero pues “es un director apasionado,
enérgico al que le encanta dialogar con sus actores. Con
Guillermo y Nathalie ya había trabajado en otras ocasiones y
existe una gran complicidad: Lidia ha sido para mi el
descubrimiento y ¡Qué decir de Antonio! Todo lo hace fácil. Ha
sido un privilegio trabajar con ellos”. Guillermo recuerda que
“al no haber trabajado nunca junto a Fernández Armero, se
necesitan dos o tres días de rodaje para saber por dónde tira
cada uno. Después todo empezó a funcionar muy bien y fue cada
vez mejor a medida que pasaban los días”. De sus compañeros de
reparto Guillermo comenta que “Antonio y Javier, compañeros
desde que dejamos los pañales….fundamental trabajar con ellos,
con todos ha sido un placer”.
“Lo más atractivo de la
historia –dice Antonio de la Torre- es el guión. Juan Cavestany
es un verdadero talento para dialogar. También el hecho de que
los protagonistas fuesen Javier y Willy, dos actorazos y dos
amigos; y la dirección de Álvaro, un talentazo para la comedia y
una persona maravillosa que ha hecho del rodaje una delicia.
También me atrajo –continúa Antonio- la posibilidad de crear un
personaje limitado por su físico y por su ideología: un ser
cobarde que va de lo contrario. Un pobre hombre que no acepta
sus limitaciones. Me encantan los personajes así”.
El rodaje es tan importante
en las películas como el entrenamiento en el fútbol. El rodaje
de SALIR PITANDO ha supuesto una experiencia gratificante y
apasionante para los productores. Belén Atienza afirma que “ha
sido una experiencia muy reveladora: En especial para nosotros
que nunca habíamos desarrollado un proyecto desde el principio.
Todo el proceso de búsqueda de la historia y de los personajes
ha sido muy estimulante. Nos ha supuesto una nueva forma de
trabajo en la que hemos participado llenos de entusiasmo. Es una
sensación maravillosa ver como poco a poco el trabajo va
creciendo con unos pilares sólidos”. En palabras de Pedro Uriol
“todo ha ido sobre ruedas desde el inicio, pues todos los
implicados en el proceso (talento, técnicos, productoras,
distribución, etc…) teníamos claro el objetivo a alcanzar, nos
hemos entendido y apoyado en todo momento. Espero que se repita
pronto”. Iona comenta también el buen “rollo” presente “desde
las primeras reuniones de todos para mejorar este gran guión,
hasta los visionados en la sala de edición, donde todo funcionó
a la perfección: Recuerdo que al ver el material rodado día a
día, me entusiasmaba tanto que me producía cierto desasosiego,
pero era sólo la impaciencia de ver la película terminada”.
Durante el rodaje hubo
momentos divertidos que pasado el tiempo se recuerdan con gran
cariño. Destaca Pedro Uriol la escena en la que el trío arbitral
rodó durante el partido de liga entre el Recreativo de Huelva y
el Valencia FC. “Fue un subidón impresionante comprobar como,
por unos minutos, el cine fue capaz de manipular (en el buen
sentido) a un gigante mediático como el fútbol para conseguir
sus fines dramáticos”. Iona de Macedo cuenta que en una reunión
con Álvaro Fdez Armero y Cavestany, junto con Belén Atienza y
Pedro Uriol, “teníamos la sensación de que nos faltaba una
carcajada, entonces, Álvaro y Juan comentaron que por un momento
habían pensado que, cuando pierden el avión, ellos salieran
corriendo detrás de él y Rafa sacara el pito. Todos nos pusimos
a reír y nos dimos cuenta de que esa disparatada acción podía
ser un buen momento para la película. Así lo que estaba
descartado, pasó a ser una secuencia estupenda, que además nos
ayudó a encontrar el título de la película”. Belén Atienza no
destaca ningún momento en concreto, para ella “todo ha sido muy
divertido y estimulante. Ha sido una de las experiencias más
enriquecedoras que hemos tenido y, además porque no reconocerlo,
lo hemos pasado bomba”.
Para su director, Álvaro
Fernández Armero, una de las secuencias que recuerda con más
cariño, y en la que posteriormente abundaremos, fue la del
partido de fútbol: “Rodar el partido de fútbol ha supuesto para
mí una gran dificultad, pero también mi experiencia
cinematográfica más excitante hasta la fecha. El reto era
especialmente complejo porque nos teníamos que adaptar a lo que
ocurriese en el partido real entre el Recreativo de Huelva y el
Valencia F.C. De lo que allí resultara, dependería el resto. En
este sentido, tanto el recreativo de Huelva como su afición nos
dieron todo su apoyo sin el cual difícilmente hubiésemos
conseguido ni la mitad del material con el que pudimos contar. A
ellos se les debe entre otras cosas la posibilidad de contar con
20.000 figurantes en el rodaje de la salida al campo del trío
arbitral”.
Una vez que rodamos el
partido original, la siguiente fue escribir una especie de guión
visual conforme a las jugadas del partido seleccionadas. Una vez
hecho eso, y decidida la estructura y el montaje que iba a tener
nuestro partido, nos dedicamos a reproducir la realidad con
nuestros actores y nuestros jugadores lo más fielmente posible.
Un trabajo muy laborioso que culminamos con la ayuda inestimable
de Manolo Lama y Antonio Romero, que locutaron nuestro partido
ficcionado como si estuviese ocurriendo en directo”.
Al igual que el director, los
intérpretes recuerdan especialmente el rodaje durante el
descanso del partido entre el Recreativo de Huelva y el Valencia
FC. Guillermo la recuerda como “una experiencia intensa y
apocalíptica, de las más que he tenido en mi vida: Ponerse en la
piel de un árbitro en esas circunstancias. No se me ocurre una
profesión más difícil en el mundo”. Javier Gutiérrez recuerda
ese día como “un auténtico viaje, un “subidón” de adrenalina.
Saltar a un terreno de juego con el estadio abarrotado es una
experiencia única”. Antonio de la Torre cuenta que “estaba tan
emocionado que se me olvidó desplegar el banderín, a pesar de
que había pasado semanas entrenando con asistentes
profesionales. Álvaro me ha prometido que no va a montar eso, lo
que quiere decir que lo hará pero sólo porque aumenta la
comedia. Jejejeje…”
Lo cierto es que “antes del
rodaje ninguno de nosotros conocía a ningún árbitro” dice Javier
Gutiérrez. Entonces, los actores realizaron un entrenamiento con
un árbitro profesional (Mejía Dávila) y sus asistentes y
contaron con el asesoramiento de un juez de línea durante todo
el rodaje. “Además de dos semanas de ensayos y mucha
improvisación” apunta Guillermo Toledo. Por su parte Antonio de
la Torre destaca la ayuda de Luis Medina Cantalejo y los
asistentes Juan Alberto Gutiérrez y Matías Caballero “tres
grandes profesionales, justo lo contrario que el trío de la
película”.
SALIR PITANDO es una comedia,
pero tiene algo de película de viaje. No sólo en su concepción
sino también en su realización. Álvaro Fernández Armero recuerda
que “con el calendario de liga en la mano, elegimos Huelva, y en
concreto el partido contra el Valencia. Necesitábamos un
aspirante a la liga (el Valencia) y un equipo revelación que
pudiese aspirar a una plaza europea. Ya teníamos el viaje,
nuestros personajes irían de Madrid a Huelva para arbitrar el
partido más importante de la temporada. Y ese viaje teníamos que
plagarlo de dificultades internas y externas.
Álvaro Fernández Armero nos
describe las complicaciones surgidas en este rodaje tan “movido”
con una importante cantidad de localizaciones:
“Sin lugar a dudas – comenta
Fernández Armero - , el aeropuerto ha sido el decorado que más
quebraderos de cabeza nos ha dado. Rodar en un aeropuerto
conlleva muchísimas restricciones. Para empezar, el horario, que
debe ser una jornada nocturna de 24:00 a 9:00 de la mañana. Este
tipo de horarios cansan mucho al equipo y los actores.
Y en esta película, no solo
teníamos un aeropuerto, sino tres: El de barajas, el aeródromo
de la avioneta, y el aeropuerto de Granada. Los tres aeropuertos
se rodaron en Madrid, tras descartarse todas las combinaciones
posibles de rodar en diferentes aeropuertos que se adecuasen más
o menos al plan de rodaje. Estuvimos en los aeropuertos de
Granada, Málaga y Sevilla, pero ninguno de ellos se adaptó bien
a nuestras necesidades. Finalmente utilizamos el aeropuerto de
barajas y dos aeródromos (Covarrubias y Cuatro Vientos) para
recrear el aeropuerto de Granada y el aeródromo de Madrid”.
Recuerda Álvaro Fernández
Armero que “la secuencia más difícil de todas fue, sin duda, la
persecución de la avioneta. Coordinar a los actores corriendo
tras ella, a la vez que la avioneta mantuviese la velocidad y
por último que el coche donde iba la cámara estuviese siempre a
la distancia marcada sin dar acelerones, fue un trabajo muy duro
para el ayudante de dirección, y lleno de malentendidos, porque
cada vez que decía más rápido a la avioneta, aceleraba el coche
de cámara o viceversa.
Pero antes de poder rodar, el
equipo de arte e iluminación consiguió que lo que era una
carretera completamente oscura se convirtiese en una flamante
pista de aterrizaje”.
El tener que rodar en
invierno una película que transcurría en verano, fue –según
Fernández Armero- “para todos una obsesión. Yo me convertí en un
fanático seguidor de las páginas del tiempo en Internet, y cada
día al levantarme miraba al cielo, como los hombres de campo”.
“En Segovia teníamos que
rodar una soleada tarde familiar, quería retratar la parte más
conocida y turística de la ciudad, el acueducto y la plaza
mayor. Y necesitaba sol para ver a la familia de la película
paseando con un helado bajo el acueducto.
Pues bien, la citación era
tempranísimo por la mañana bajo el acueducto. Nunca olvidaré el
shock que supuso llegar al acueducto, y no poder verlo,
Desapareció ante mis ojos una mole de cientos de metros. ¿Magia?
No.” Niebla. La más espesa y blanquecina niebla que se recordaba
en décadas. Un decorado estupendo para el expresionismo alemán
de los años 30, pero un desastre para la comedia”.
Cuenta Álvaro que “me metí en
un bar, deprimido, a pensar opciones que pudiesen paliar el
desastre que se avecinaba. Estuve un rato con la mirada clavada
en un poleo menta, mientras escuchaba la actividad del equipo a
mi alrededor. Y no sé cuánto tiempo me pasé en esa postura, pero
el caso es que cuando levanté los ojos y miré a través de la
ventana del bar, apareció ante mí el acueducto, que se alzaba
majestuoso e imponente, soleado, rotundo”.
Recuerda el director que
“todavía hoy no sé cómo pudo ocurrir, pero tengo la sensación de
que ese bar era un especie de túnel del tiempo, un universo
paralelo a través del cual puedes pedir al universo el tipo de
clima que necesitas. Bueno, o quizá es que simplemente levantó
la niebla y salió el sol”.
“Cuando llegamos a Granada –
relata Álvaro - estábamos todos agotados por la paliza que había
supuesto el rodaje en Huelva del partido de fútbol. Se notaba
que el equipo quería volver a Madrid, y retomar un poco sus
vidas.
En cualquier caso supuso un
remanso de paz, un rodaje tranquilo por las calles de Granada, y
sobre todo para mí fue una gozada la incorporación de Nathalie
al rodaje, y poder rodar el tipo de secuencias que más me
gustan. Esas en las que los personajes parece que se quieren,
pero no quieren que se les note”.
Cualquier aficionado al
fútbol se fija en la manera que tienen los jugadores de saltar
al campo y su actitud al cantar el himno del equipo. La razón es
que esos simples detalles nos dan información sobre el estado
emocional de los jugadores.
Y de añadir esas emociones
con el contrapunto musical se ha encargado Federico Jusid, autor
de la música de SALIR PITANDO, explica que “el estilo y lenguaje
tiene que ver con el tono general de esta comedia y con rasgos
de sus protagonistas: Un carácter divertido, algo ramplón, naïf
e incluso algo patético, pero siempre muy tierno y con una
mirada cariñosa a sus conflictos”.
La partitura, según Federico
Jusid “está estructurada sobre dos Leit Motifs centrales: uno de
ellos que cuenta sobre lo absurdo y lo disparatado del tránsito
y las desventuras de José Luís y Rafa y, un segundo motivo que
tiene que ver con el mundo de los afectos. Estos motivos
–continua Jusid- aparecen alternativamente durante todo el
store, transformados, reorquestados, escondidos o sugeridos y
sólo al final de la trama, la partitura junta a estos dos
personajes musicales y los escuchamos en contrapunto en un mismo
movimiento”.
Jusid destaca la dificultad
de poner música a la “escena dentro de la avioneta, en donde
Rafa hace la confesión a su amigo. Es una escena tan bien
escrita, actuada y ajustada en su timing interno, que queda poco
por decir a la música. Y yo pretendo que mi música no agregue o
subraye lo que ya vemos, sino que cuente algo más. Creo que al
final logramos un movimiento musical que aporta contenido y
gracia a la escena, no la invade”. La más fácil para el músico
fue “el duelo de miradas desconfiadas en la pista de despegue.
Es una escena rodada casi para la música, tanto por la trama
como por la puesta de cámara. Digamos que vino en bandeja. Nos
quedó muy divertida”.
Federico Jusid destaca de
Álvaro Fernández Armero que es una persona delicada y respetuosa
con el trabajo de los demás y por otro lado yo soy un amante del
trabajo. Así que fue fácil sincronizar y entendernos: A medida
que yo iba avanzando el concepto de lo musical, le pedía
feedback y luego, una vez que habíamos definido el tono de la
música general, lo mismo con la música para cada escena: Así,
después de varios encuentros, nació la partitura de Salir
Pitando”.
“La película –dice Federico-
es muy musical, y esto es muy bueno y estimulante para mi
trabajo. Espero que la música funcione como un personaje más.
Que aporte su mirada, su contrapunto, su disparate, su absurdo,
su ritmo y también su ternura y cariño hacia los personajes”.
En todo gran partido que se
precie, se trata de contar en todos los frentes con los mejores
y más importantes profesionales en cada una de las áreas, ya que
es en el área donde se define la esencia del deporte rey: el
gol.
Y nadie mejor para cantar
esos goles que los grandes profesionales que nos los cuentan
semana tras semana: Manolo Lama – El Larguero (SER) Informativos
Cuatro, Telemadrid, etc…y Antonio Romero -El Larguero (SER),
Carrusel Deportivo…
De su experiencia
cinematográfica se han llevado un grato recuerdo. Manolo Lama
recuerda que “nos gustó mucho la experiencia. Nos metimos tanto
en el papel, que nos creímos que estábamos retransmitiendo un
partido de verdad. Traspasamos la ficción a la realidad. Pusimos
el alma de la misma forma que en cualquier transmisión real”…
Antonio Romero, por su parte dice que “esta nueva experiencia me
ha hecho darme cuenta que es bastante más fácil ser periodista
deportivo que actor, por mínimo que sea el papel. Nuestra escena
fue muy divertida, porque, aunque Manolo y yo llevamos mucho
tiempo haciendo juntos partidos de fútbol, nunca habíamos
narrado un partido imaginario que sólo existía sobre un guión”.
Antonio Romero relata que “al
principio, algún miembro del equipo nos miraba un tanto
extrañado, porque no le hicimos demasiado caso al guión, pero es
que lo nuestro queda mejor improvisado. Soltamos algún taco o
alguna expresión no muy didáctica que no sabíamos como iba a ser
aceptada, pero el director no nos puso ningún problema y parece
que quedó encantado con las modificaciones”. Manolo Lama destaca
la anécdota “llegando al estadio para rodar, había dos chavales
en las inmediaciones: Nosotros, como salimos en la tele, somos
caras conocidas, sobre todo para los seguidores del fútbol.
Estos dos chicos, al vernos entrar en el estadio del Recreativo,
un día que no había partido, se quedaron extrañadísimos y se
acercaron intrigados a preguntarnos que qué partido se jugaba
ese día que ellos no se habían enterado”.
Lo que llevó a Manolo Lama a
embarcarse en el proyecto fue “porque me lo pidieron de una
forma muy seria y formal, segundo porque está estupendo que se
hagan películas con el fútbol como trasfondo y tercero porque me
sorprendió la mezcla de imágenes ficticias y reales que se iba a
realizar”. En el caso de Antonio Romero “a mi en todo esto me
embarcó Lama, que ya había hecho algún que otro cameo y para mí
es todo mas fácil cuando se que voy a trabajar con él. Sólo
quiero reseñar una pequeña queja. Lo fea que es la camisa con la
que salgo en la peli. De todas formas …..De aquí al Goya!”.
El equipo no podía fallar en
el difícil rodaje que iba a tener lugar el encuentro de liga de
1ª división que se celebró entre el Recreativo de Huelva y el
Valencia F.C. Eran 90 minutos de partido a muerte donde no había
lugar para la repetición ni para una nueva toma.
Así, el rodaje de las escenas
dentro del partido real en el campo del Recreativo de Huelva,
merece un capítulo aparte, según Pedro Uriol, por varios
motivos: “Primero –dice- porque dramáticamente es el clímax de
la historia, el momento en que todo se resuelve. Necesitábamos
que ese entorno épico arropara la resolución del conflicto de
nuestros personajes. Tenía que ser un partido importante en el
que todas las miradas estuvieran volcadas, el que decidía el
campeonato. Pero ¿cuál?”.
Otro motivo para destacar la
importancia de esta escena según Pedro Uriol es que “para que el
espectador, tan experimentado en la contemplación de partidos de
fútbol todas las semanas, se tragase el anzuelo y creyera que
nuestros personajes estaban realmente arbitrando un partido de
fútbol de Primera División, teníamos que dedicarle tiempo y
recursos. Había que conseguir rodar un partido de fútbol como
nunca se había rodado en el cine español. Pero ¿Cómo Hacerlo?”.
El tercer motivo para Pedro
Uriol es que tenían que hacer frente a varios condicionantes “el
rodaje comenzaba el 30 de octubre y terminaba en Nochebuena, con
lo que nuestro partido tenía que jugarse en ese periodo. Además,
la historia que queríamos contar era realmente una road movie
que recorre Madrid y Andalucía, con lo que había que buscar una
localidad andaluza lo suficientemente alejada de la capital para
que nuestros protagonistas cogieran un avión y además que esa
ciudad tuviera equipo de fútbol en Primera División. ¿Cuál?”.
En resumidas cuentas, el
equipo de producción, en pleno mes de julio de 2006, se encontró
con que “teníamos que resolver una especie de diabólico cubo de
Rubik para dar sentido a la película. El primer paso fue mirar
el calendario de liga. Necesitábamos que el equipo local fuera
andaluz y que se jugara algo importante (UEFA o descenso) y que
el visitante fuera un candidato creíble al título sin ser uno de
los dos grandes (para evitar enemistades del aficionado rival).
Resultado: Recreativo de Huelva – Valencia, dos de diciembre)”.
“El Recre -cuenta Pedro Uriol
- el Decano del fútbol español era sobre el papel un club que
iba a sufrir para permanecer en Primera y el Valencia, sin duda,
un serio candidato al título. Posteriormente fuimos comprobando
con el paso de las jornadas que el Recre se iba a convertir en
el equipo revelación de la liga y eso nos obligó a ajustar el
guión: lo que realmente se jugaba el equipo local no era la
permanencia en Primera, sino una plaza en la UEFA. La verdad es
que mirando la clasificación ahora, nuestros guionistas han
resultado ser unos serios aspirantes a profetas futbolísticos”.
Además de lo dicho, continúa
Pedro Uriol “Huelva nos venía muy bien porque es una ciudad en
la que no se ha rodado apenas, lo que nos permitía encontrar
localizaciones no trilladas, que está a más de 600 km de Madrid
y tiene el mar cerca”. “Llegados a este punto – quiere recalcar
Pedro Uriol- nos gustaría agradecer al Recreativo de Huelva y a
su afición, todo el apoyo que nos han brindado antes, durante y
después del rodaje. Sin ellos hubiera sido imposible recrear el
partido de la manera que lo hemos hecho”.
Otro momento complicado era
el cómo rodar el momento del partido: “mezclando imágenes del
partido real Recre-Valencia (básicamente planos generales de
juego y planos de reacciones del público) con imágenes de
nuestro partido “ficticio” el cual rodamos en los cinco días
posteriores al partido real, con el estadio ocupado por nuestros
actores, figuración (que hacían de hinchas del Recre y del
Valencia por turnos) y jugadores del equipo juvenil del Recre
(haciendo de jugadores del Recre y del Valencia). O sea que
teníamos que casar los planos del partido real con los del
ficticio, siempre teniendo en cuenta que el resultado final de
nuestro partido era 1-2 a favor del Valencia….Bien, pero es que
el partido real terminó con un 2-0 a favor del Recre….”
“Siempre recordaré – dice
Pedro Uriol – el día del partido real. Fue un sábado 2 de
diciembre a las 8 de la tarde. Ese día llovió unas horas antes y
estábamos todos muy nerviosos porque no sabíamos realmente qué
iba a salir de todo aquello. Teníamos cinco cámaras dispuestas
en diferentes puntos del estadio para captar miles de planos que
luego nos servirían en el montaje. De hecho el montador y el
responsable de efectos digitales también estaban presentes para
asesorar al director sobre la marcha. 90 minutos para la
gloria….o el desastre”.
Todo el equipo recuerda ese
día como algo mítico y hasta cierto punto, ayudado por la
intervención divina: “Y entonces sucedió el milagro. Unos
minutos antes de comenzar el partido, se abrió el cielo y el Sr.
Director y yo nos acercamos tímidamente a los árbitros, que en
esos momentos estaban calentando sobre el césped, para
preguntarles qué camiseta iban a ponerse para arbitrar (para
quien no lo sepa los árbitros tienen varias indumentarias y
nuestros actores tenían que ir vestidos, lógicamente, con la que
fuesen a utilizar ellos). La verdad es que en esos instantes
–recuerda Pedro- Álvaro y yo no sabíamos si nos iban a responder
o, por el contrario, iban a llamar a la policía para que nos
sacaran a porrazos del estadio”.
“Pero no. Nos contestaron
(mientras trotábamos todos por la banda) muy amablemente que
iban de amarillo, lo cual nos tranquilizó mucho porque queda
mejor en pantalla. Envalentonados con la calurosa acogida, nos
miramos el Sr. director y yo (repito a 15 minutos de empezar un
partido en Primera División con 25.000 espectadores alrededor y
retransmitido por TV) y les lanzamos la siguiente propuesta:
“cuando salte al terreno de juego con los jugadores ¿les
importaría salir unos segundos por delante de ellos?” (eso
favorecía nuestra puesta en escena). Respuesta arbitral “por
supuesto que no nos importa ¿Os parece bien tres segundos, o
mejor cuatro?”. Álvaro y yo no dábamos crédito ¡Estábamos
manipulando un partido real siguiendo los dictados del guión!”.
Pero no acaba aquí la cosa,
cuenta Pedro Uriol pues “lo mejor estaba por llegar. Cinco
minutos antes de que saltaran los árbitros y los jugadores al
campo pedimos al Recre que lanzara la siguiente consigna por
megafonía. “Se pide al público que colabore con la película
SALIR PITANDO. Cuando salgan los tres actores disfrazados de
árbitros se ruega a todo el mundo se ponga en pie y les de una
buena pitada” Homérico, tres veces salieron Guillermo Toledo,
Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre como árbitros de Primera
División, acompañados por una steadycam en medio de la
descomunal pitada-pañolada de 25.000 hinchas, colaboradores. En
el túnel de vestuarios, el director, con la carne de gallina por
la emoción, iba siguiendo el rodaje a través de un pequeño
monitor…acompañados de veintidós jugadores y tres árbitros que
contemplaban curiosos nuestro rodaje”.
“Fue un momento mágico –
recuerda Pedro-. Por unos minutos el cine pudo con el fútbol, el
mayor deporte-negocio del mundo. Sólo fueron unos minutos pero
lo conseguimos”. Para rematar “durante los quince minutos de
intermedio del partido, envalentonados con lo sucedido al
inicio, invadimos de nuevo el césped con dos cámaras y nuestro
trío de actores para seguir rodando planos con el público
onubense de fondo, el cual se lo pasó en grande con el curioso
espectáculo de ver como el terreno de juego se transformaba en
un plató de cine”.
“En fin –concluye Pedro Uriol
– que gracias a la capacidad visual del director, la habilidad
de los guionistas, el talento del equipo técnico, la genialidad
de los actores, la colaboración del público, del Recre, de los
árbitros, los jugadores, entrenadores, directivos,etc…
conseguimos el milagro de recrear el partido más importante de
la temporada”.
Si eres árbitro y acabas de
pitar penalti contra el equipo de casa en el último segundo del
descuento y miras adelante y no ves a la guardia civil; miras a
tu derecha y no ves a la policía autonómica, miras detrás y no
ves a la policía nacional y miras a tu izquierda y no ves a la
policía municipal, no lo dudes, sólo tienes una opción: SALIR
PITANDO.
Fernández Armero resume así
lo que quiere decir con la película: “Lo contrario del amor es
el miedo”. Y es a través de esa frase cómo José Luís va a
conseguir superar sus limitaciones y dejar salir a la persona
que ya era pero que ni el mismo recordaba. Dicho esto puede
resultar extraño el papel que juega el fútbol en esta película.
Para mí esta no es una comedia sobre fútbol, nunca ha sido un
objetivo, sino que ha surgido después, en el momento en que nos
dimos cuenta de que necesitamos un escenario donde poder
visualizar ese miedo intangible que siente el protagonista. Y
qué mejor lugar que un estadio de fútbol, moderno circo romano
al que tendrán que saltar nuestros “gladiadores de barrio” en
busca de un lugar en el mundo.
Según Pedro Uriol, con esta
película se demuestra que “se puede hacer una comedia de
calidad, tanto en a contenido como en factura, dirigida a todos
los públicos”. Iona de Macedo dice que “queremos comunicar con
la película que hay que enfrentarse a los problemas y superar el
miedo. Queremos que la gente ría, disfrute, pase un buen rato y
salga con ganas de compartir más tiempo con José Luís y Rafa”.
Para Belén Atienza “ofrecer una película muy divertida, humana,
con ciertas dosis de espectáculo. En resumen, entretenimiento a
lo grande” continua diciendo que “Salir Pitando es una historia
muy sencilla pero que su sencillez la hace muy ambiciosa. Ofrece
una comedia difícil de hacer, fruto de mucho trabajo”.
“Le tengo mucho cariño a esta
película –dice Guillermo Toledo- es divertida, intensa y
especial… Espero que la gente se lo pase tan bien viéndola como
nosotros haciéndola”. Javier Gutiérrez por su parte desea al
público “que disfrute mucho de esta gran comedia que habla del
amor, la amistad, la infidelidad y de la que cada espectador, a
buen seguro hará una lectura diferente”. Antonio de la Torre
cree que la película sirve para demostrar que “el cine español
es capaz de hacer una road movie en tono de comedia con un
trasfondo trágico: Espero que el espectador se ría y se
identifique con estos personajes y que termine adorando el cine
hecho aquí”.
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Españolas. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de
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