LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes

APUNTA  TU CORREO

 
 

De compras de cine por internet
      De compras de cine por internet
De compras de cine por internet

 
 
 


Fotos ampliables

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Más fotos (21)

 
 
 


 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9



Suscripción a LaButaca.net vía feed

Estrenos | Cartelera | Críticas | Preestrenos | Actualidad | Top10 | DVD | Sorteos | Suscripción
 


UN PLAN BRILLANTE
(Flawless)


Dirección: Michael Radford.
País:
Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 108 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Michael Caine (Sr. Hobbs), Demi Moore (Laura Quinn), Joss Ackland (Milton Ashtoncroft), Lambert Wilson (Finch).
Guión: Edward A. Anderson.
Producción: Mark Williams y Michael A. Pierce.
Música: Stephen Warbeck.
Fotografía: Richard Greatrex.
Montaje: Peter Boyle.
Diseño de producción: Sophie Becher.
Vestuario: Dinah Collin.
Estreno en España: 5 Octubre 2007.

CRÍTICA por Albert Meroño Peñuela

  Michael Radford cambia radicalmente de contexto y maneras con respecto a la conservadora interpretación shakespeariana de "El mercader de Venecia" (2004). “Un plan brillante” se llama en realidad “Flawless”, que podría traducirse como "perfecto" en cuanto a "carente de imperfecciones", un término aplicable de forma muy particular a los diamantes, indudables protagonistas desde el primer plano hasta el penúltimo. Michael Caine y Demi Moore son encargado de limpieza y ejecutiva de altas esferas, respectivamente, en la ficticia London Diamond Corporation de la década de los sesenta; el objetivo de Radford y de Edward A. Anderson (guionista) es el de proporcionar motivos –más bien de jugar con ellos– para que la pareja ejecute el robo de diamantes más importante hasta el momento.

 

  De entrada, a uno se le vienen encima los recientes esquemas de "Ocean's eleven" (2001), “La trampa” (1999) o "The Italian job" (2003), y lo cierto es que quedan plasmados en la cinta como tales: se dibuja un plan, se ejecuta al milímetro y circunstancias no previstas se convierten en adversidad e intríngulis para el espectador, anudando el cuello de los personajes. No hay en esta secuencia de pasos grandes diferencias con el método científico o un proceso de ingeniería. El caso es que Radford, al proponer un robo de época, no puede plantear un hurto con ingenios sino con ingenio, desestimando los recursos mágicos –tecnológicos– que representan los primeros por las triquiñuelas inspiradas que identifican al último.

  Pero cabe preguntarse, echando el guante a un fondo cargado de entropía, acerca de la anunciada emanación de perfección, que resulta no ser tal. Hay perfección en los primeros vistazos que propone Radford a la extracción y refinado del más preciado alótropo del carbono, desde el hurgar entre el barro hasta el engarce en el anillo; no en vano las imágenes hablan por sí mismas de la ordenada naturaleza estructural que le confieren belleza y dureza extremas. Sin embargo no la hay en el resto de elementos sugeridos por el enorme flashback, a excepción del enmarcado capitalismo: las consecuencias éticas de éste, el arte del ladrón y el feminismo. Si bien las referencias a Adam Smith y Max Weber son claras durante unos compases que deben dejar patente la esterilización de toda forma de socialismo –por motivos únicamente escénicos–, prefacio y epílogo existen sólo por hacer gala de que el metraje no tiene cuarenta años de edad; la marca inequívoca del cine sensiblón y panfletoide noventero, que sin lecciones morales no sabe hallar en el concepto del hurto un guión con páginas suficientes. Este debate se extiende hasta el mismo móvil del robo, que se nos mantiene oculto, igual que el método, durante tanto tiempo que el resultado no puede evitar resultar decepcionante. El mismo señor Hobbs, interpretado por Caine, parece arder en deseos de expresar sus verdaderos sentimientos, de revelar que está más allá de Marx, Smith o la vendetta, de romper el ambiente estéril con algo tan duro como el diamante pero que no puede tocarse, extraerse ni venderse, ni siquiera por cien millones de libras esterlinas. La premisa feminista fracasa también al no existir siquiera: su lugar lo ocupa un sexismo desesperado y artificial que dibuja a hombres absurdos y una protagonista con más de hombre que de mujer.

  Aceptando que la perfección, como tal, se queda en los planos introductorios del cast, el largometraje ofrece un par de momentos visuales delicados, complementarios entre sí, plasmando la inesperada ausencia de riquezas donde deberían estar, y la prevista presencia de ellas donde jamás se las buscaría. Su composición estática contrasta con carencias en el dinamismo, donde hasta transcurrida la mitad de proyección no se corrigen encuadres excesivamente cercanos ni la reticencia al zoom. Y, como si aburrido de la mediocridad despertara de súbito, Radford consigue romper algo del entorno aséptico del pre-robo a la resolución haciendo uso de drama y trascendencia humana, uno de los pocos ápices del malogrado feminismo –aunque no un verdadero nacimiento del personaje de Laura Quinn–. Durante este fragmento, Caine prácticamente desaparece, puesto que tras su emulación de Edward Norton en "The score (Un golpe maestro)" (2001) –aunque fomentando el factor empático con bonachonería en vez de discapacidad– y en aras de contarnos cosas interesantes, se borra momentáneamente para que Demi Moore tenga una oportunidad de mostrarse convincente (no con el público).

  El hilo instrumental del que se responsabiliza Stephen Warbeck no guarda mayor complejidad que la esperable para el binomio hurto-años sesenta: algo de jazz (con una trompeta del todo sobrante en la repetida secuencia de ingreso al complejo de oficinas de la London Diamond Corporation) y de notas que acentúan la tensión entre carreras con carros de limpieza y búsquedas de combinaciones de caja fuerte conforman la totalidad del espectro musical de la sonada sustracción. Aunque más que sonada, que lo es por hipótesis de guión, palidece ante los tentáculos de ese ambiente desinfectado e inocente y terminan volviéndola yerma, como si el mismo crimen careciera de auténtica importancia incluso para los apoderados de los diamantes. ¿Será que Quinn se equivocó cuando los maltratados soviéticos le dieron a elegir entre "vodka, danza o diamantes"? ¿Será que la pasión de la ética protestante de Weber por el trabajo no supera, en ningún caso, a la pasión suscitada por las fricciones humanas? ¿O será sólo un título "imperfectamente" escogido?

Calificación:


Imágenes de "Un plan brillante" - Copyright © 2007 Pierce/Williams Entertainment, Future Films y Delux Productions. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Página principal de "Un plan brillante"
Añade "Un plan brillante" a tus películas favoritas
Opina sobre "Un plan brillante" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Un plan brillante" a un amigo

 


OTRAS PELÍCULAS

Next     Verdades ocultas (A little trip to heaven)     Corazones solitarios (Lonely hearts)     The lookout     Seduciendo a un extraño (Perfect stranger)

 


   La Butaca   Internet

::::: Pincha aquí para añadir LA BUTACA a tus sitios favoritos :::::

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2007 LaButaca.net. Prohibida su reproducción total o
parcial sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.
estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | DVD | carteles | top10 | de compras
 
sorteos | libros | videojuegos | reportajes | especiales | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | la ventana indiscreta |
quiénes somos | contacto | publicidad