CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
“Beowulf”
parte de un hándicap de inicio: su propia condición de catálogo
de presentación tecnológica, la puesta de largo (tras el primer
balbuceo que supuso
"Polar Express") de
lo que muchos se apresuran en llamar “el cine del futuro”, en el
que los personajes animados son reconstrucciones píxel a píxel
de actores reales, mediante un sistema de captura de movimiento
patentado, entre otros, por el señor Robert Zemeckis. Por
ello, el primer recelo que acecha a quien se acerque hasta un
cine (sea de los de toda la vida o en 3-D), es el temor de que
los árboles no dejen ver el bosque, que la espectacularidad
eclipse cualquier otra cualidad, en aras de un apabullamiento
que termine de abrir las puertas a lo que, hoy por hoy, sigue
siendo una apuesta vanguardista a la espera de abrirse un
verdadero mercado.
Pues bien, la
primera sorpresa (agradable) es que eso no sucede. Basada en un
antiquísimo relato épico inglés, hay trama en “Beowulf”, una
trama que va más allá de la mera acción (de hecho, el diálogo no
escasea en el largometraje) para trazar un retrato
sorprendentemente contemporáneo de la capacidad de corrupción
del poder (Beowulf, el protagonista, es un héroe que acude a un
reino amenazado por un monstruo para matarlo, y que no duda en
hacer un pacto con la fuerza demoníaca creadora de éste para
sustituir al rey, conseguir a la reina y mantenerse en el
trono), en el que no faltan escenas de una triste épica (la de
la playa con el frisón) y la trascendencia que cabe esperar de
una historia de estas características.
En general,
la animación responde: añadiendo espectacularidad en los
momentos de acción (las luchas contra el dragón o el monstruo
Grendel, de clara inspiración en los videojuegos) y, en términos
generales, la adecuada expresividad en las interpretaciones
individuales (soberbio es el arranque, con el discurso de un
borracho rey Hrothgar, un Anthony Hopkins de tan inmenso
talento que es, incluso, el que mejor sobrevive a su traslación
a dibujo informático). Sin embargo, hay otros momentos en los
que la animación no llega a lo que sería necesario para que la
tensión dramática funcione (el cuerpo de Angelina Jolie,
la forma en la que se muestra la madre de Grendel, es rotundo,
pero su expresividad facial falla, hasta el punto de que su
último plano, tan importante para el desenlace de la cinta,
resulta poco menos que de cartón piedra). Y todo ello en un
título que ni ahorra violencia cuando es necesario (el ataque
del monstruo es verdaderamente de pesadilla), ni carece de
atrevidas insinuaciones eróticas. Aviso a navegantes: por muy
animada que sea, la película no está pensada para los más
pequeños.
De hecho, uno
no puede evitar pensar por momentos que hubiese sido estupendo
haber visto esta misma historia en un largometraje más
tradicional en el que se aprovecharan mejor las posibilidades
del relato. Sin embargo, “Beowulf” es una cinta más que digna,
que no ahorra momentos de puro deleite y espectáculo
(especialmente en su versión tridimensional), y desde luego con
mucho más calado que la mayor parte de los estrenos comerciales,
animados o no, que pueblan nuestra cartelera. Y no deja de ser
curioso cómo, en su pixelización, se conservan incluso
los peores tics de los actores originales; y si no, ahí tenemos
a John Malkovich, que repite su interpretación en piloto
automático, entre aburrida y monótona, a la que nos tiene
acostumbrados. Por contra, Ray Winstone pone su memorable
voz (que no su cuerpo, claro, verdaderamente mejorado) al grito que se
unirá, sin duda, al de Gerard Butler en su Leónidas de "300"
como una coletilla que perdurará en el recuerdo: su «¡Soy
Beowulf!», en versión original y potente sensorround
desbocado, es de los que dejan huella.
Calificación:
    
Imágenes
de "Beowulf" - Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Shangri-La Entertainment e ImageMovers. Distribuida en España
por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Beowulf"
Añade "Beowulf" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Beowulf" en nuestro blog

Recomienda
"Beowulf" a un amigo
|